Guía feminista para el reparto de tareas domésticas

Actualmente el reparto del las tareas domésticas sigue siendo uno de los rincones oscuros del machismo. Según una investigación del El Diario, en parejas heterosexuales las mujeres dedican 3h más al día a las tareas domésticas y al cuidado de los hijos. De hecho, sólo se alcanza un reparto igualitario de las tareas cuando la mujer trabaja y él está desempleado, aunque en el caso contrario nosotras nos encargamos prácticamente del 100% del trabajo.
reparto de tareas domesticas lidia infante

 

Y luego nos preguntaremos por qué no hay más mujeres en las esferas artísticas, deportivas e intelectuales o por qué no dedican más tiempo a sus hobbies. Fácil, es porque te están lavando los calzoncillos. O, como dice un estudio de la universidad de Harvard, son los maridos lo que nos perjudica a nivel profesional, no los hijos.

 

reparto de tareas domésticas feminista

 

Para evitarte 3 horas diarias de tedio mientras tu pareja se hace unos FIFAs en la Play, te proponemos una pequeña guía para negociar el reparto de las tareas domésticas. Por que si no lo negociamos como paso previo a la convivencia, ya sabemos quién es la perjudicada.

1. Negocia resposabilidades, no tareas

No es lo mismo hacer algo que responsabilizarse de algo. Si tu chico vive contigo desde hace 2 años y aún no sabe dónde se guardan las toallas, no se está responsabilizando, está haciendo los deberes. Responsabilizarse de la colada no es sólo hacerla, es saber dónde está el detergente, cómo funciona la lavadora, comprar suavizante cuando se termina y que no tengas que ir con unas bragas de bikini a trabajar por que la colada no sale regularmente.

 

Reparto feminista rtareas domésticas feminista ilustrada
Ilustración: Feminista Ilustrada

 

2. La planificación y logística es trabajo

¿Has propuesto tú esta negociación? Eso es trabajo. ¿Te encargas tú de hacer la lista de la compra? Eso es trabajo. Y como trabajo, debemos sacarlo de la sombra, darle el valor que se merece y contarlo dentro del reparto de las tareas del hogar, que no quede olvidado.

3. Sé flexible

Que las tareas se adapten a vosotros, no vosotros a las tareas. Podéis pactar periodicidades en vez de días concretos; limpiar el baño semanalmente, en vez de todos los martes, por ejemplo.

4. Evaluad periódicamente si el sistema funciona

Si alguien no está contento u opina que está sobrecargado de trabajo debe poder decirlo. También podéis medir si el reparto es feminista midiendo las horas que le dedicáis a las tareas cada uno durante un mes.

5. Valorad el trabajo ajeno

Puede ser buena idea intercambiarse periódicamente las responsabilidades para empatizar mútuamente con el trabajo del otro.

 

Después de negociar el reparto de las tareas con mi pareja y teniendo en cuenta las preferencias y capacidades de cada uno fijamos el acuerdo en un diseño bonito, que le da más “oficialidad” y queda muy hipster colgado en el salón.

reparto tareas domésticas feminismo

Este es el sistema que funciona para mi, a otras compañeras les funcionan sistemas distintos como hacer que las tareas roten constantemente, dividir siempre el trabajo sin que nadie sea responsable de ninguna tarea en concreto, etc.

Si todo esto falla y sigue sin haber un reparto feminista de las tareas de la casa siempre puedes hacerles llegar la factura de tus servicios como proponen en Todo No Incluído.

¿A vosotras qué sistema os funciona? ¿Habéis aplicado este tipo de negociación alguna vez?

Lidia Infante

About Lidia Infante

Psicóloga y profesional del marketing y la comunicación. Me río en la cara del patriarcado. Sobornable mediante café, Nutella y cachorritos. Siempre dispuesta a montar un comando SCUM. A veces le hago spoiler a la gente sin querer.

83 thoughts on “Guía feminista para el reparto de tareas domésticas

  1. A mí lo que me hizo ver la luz, tras haber recibido una educación machista (solo en el sentido de servilismo hogareño), fue empezar a “ayudarla” un día a limpiar, ves lo que jode, la quieres, por eso vives con ella, haces un poco más por que es desagradable que se lo tenga que comer, pasas a la compra, la haces un día tú solo, alucinas… hasta que te pones a planchar, entonces sabes que no hay derecho a que uno esté parado mientras el otro se come ese marrón de “ama de casa”.
    Creo que en sí, pasar la tarea a ellas, se puede cuantificar en términos de esclavitud.

    P.D.: limpiar el microondas “trimestral”…. que sepas que tienes un cultivo de bacterias en la cocina digno de la NASA, haz una hoguera ahí dentro, o invadirán la casa.

    1. Sí, yo también creo que los cuidados son la esclavitud moderna de la mujer. Te aconsejo que te plantees las tareas en términos de responsabilidad, que es algo mentalmente agotador, y midas cuantas horas le dedicáis cada uno 🙂

  2. Interesante el asunto de la división de tareas. A ver, lo que hoy en día abunda ya muchísimo (tal vez ya son dominantes entre los de mediana edad) son las parejas de separados/divorciados. Como la custodia es hegemónicamente de la madre, los hijos están casi siempre con ella. En la nueva pareja reconstituida (normalmente no casada de nuevo), cómo ha de plantearse esta distribución ‘feminista’ de las tareas? supongamos que con dos hijos de ella, y ninguno de él? Aquí habrían ‘tareas privativas de ella’ y ‘tareas comunes’. Igual a las tareas, los gastos. No he encontrado por ningún sitio que hablen de esta situación, ya consolidada y extendida en la sociedad española.

    1. Me parece un tema muy interesante, aunque al no haber convivencia no hay tareas compartidas a repartir. Como ves al inicio del artículo, el trabajo de cuidado de los hijos recae principalmente sobre la mujer incluso cuando está casada, ya que la crianza prácticamente nunca es compartida (al no ser compartida la crianza, tampoco tiene sentido que lo sea la custodia, a ver si les van a interesar sus hijos sólo cuando se separan). Lo que quiero decir es que la mujer no tiene necesariamente más trabajo al separarse, ya que deja de realizar las tareas que realizaba para su ex-pareja. No se si tu comentario iba por aquí, si no te he entendido coméntamelo. Espero haberte ayudado 🙂

      1. En ese caso depende de la relación que quiera tener la nueva pareja con los hijos, la verdad. En cualquier caso, es una negociación y debemos intentar salir lo mejor paradas posibles.

    2. Entiendo que los hijos de pareja anterior son una parte importante del todo que se acepta de una persona cuando se decide vivir en común. Si no se aceptan las responsabilidades que conllevan los hijos, no se está aceptando plenamente a la pareja.

      Otra cosa es que, al menos en un primer momento, quien realmente tenga una mayor preocupación por ellos sea su madre biológica frente a su nueva pareja.

    3. A mi me parece que si deciden vivir juntos, hay condiciones de vida que se comparten. Mi madre siempre lo ha dicho: el hombre que me quiera a mí, quiere a mi hija. Ahora, tampoco le va a pedir al sujeto que tiene que pagar mis gatos o cosas así, pero las labores de la casa , sí que se reparten! Aunque los peques no sean sus hijos biológicos… si estás conmigo, estás con ellos, en el sentido en el que disfrutar de los beneficios de mi compañía, cuesta que también te partás el lomo conmigo.

    4. En mi casa, el hijo de mi marido va en el lote. Yo lavo los calzoncillos d todo el mundo, no sólo los de mis hijos y mis bragas. Yo acepté q viniera a vivir con nosotros y se le trata como uno más. El reparto de tareas es el mismo q teníamos antes d q llegara. Entiendo q el reparto tiene q ser igual para todo el mundo, se es una familia haya o no haya sangre. Si fuera al revés, entiendo q mi pareja también limpiaría el baño independientemente d quién lo haya ensuciado. No se si me he explicado. Los hijos están y forman parte del hogar independientemente d quién los aporte. Si la otra parte no quiere hacer la mitad del trabajo q cambie d pareja.

  3. Interesante, a la vez que una hostia en toda la boca. A pesar de organizarnos bastante bien en casa, aún hay cosas de mi educación machista que he de trabajar.

    Me he sentido identificado con eso de “no saber dónde están las toallas”. Cuando nos mudamos hace poco recuerdo que, por ejemplo, guardé los documentos y los pequeños electrodomésticos que no nos cabían en la cocina, mientras que ella guardó, p.e., los discos y, sí, las toallas. Durante semanas, tras recoger la ropa del tendedero, no sabía donde guardarlas… hasta leerte lo llamaba despiste, mientras que ella siempre ha sabido dónde teníamos los pasaportes.

    ¡Gracias por abrirnos los ojos!

  4. Cada casa es un mundo y cada pareja, una eternidad. En mi casa trabajamos los dos fuera de casa, soy el único hombre pues tenemos dos hijas adolescentes y puedo asegurar que la mayor parte de las tareas recaen en mi persona. He recibido una educación machista en el sentido estricto de la palabra pero no puedo consentir que se reproduzca en mi hogar aquello que viví en el hogar de mis padres.
    Por lo tanto, señoras, no todos los hogares son como ustedes pensáis, hay también honrosas situacions en las que los varones hacemos la comida a diario, limpiamos el baño, bajamos la basura y cuidamos del gato…
    Cada uno sabe lo suyo y lo que toca hacer para continuar adelante.
    Hasta otra.

    1. Felicidades por ser la excepción de la norma. Ahora en vez de quejarte y explicarnos condescendientemente que hay hombres que hacen su parte, mira las estadísticas, date cuenta de que la inmensa mayoría no y ve a comerles la oreja a ellos.

      1. Totalmente de acuerdo! De hecho un hombre no es honroso por limpiar el baño, bajar la basura y hacer la comida, es su responsabilidad! Faltaria más que encima se le tuviera que dar una medallita!

    2. En mi casa mi mamá trabaja casi todo el día, mi papá hacía muchas tareas domésticas y me cuidaba y a mi hermana también. Bueno, al menos ahora contrataron a alguien que haga las cosas de la casa.

      Que bien que hayan personas como tú 🙂

      Yo creo que ella habla en general, ya que pasa mucho que las mujeres tienen casi todas las tareas.

      Saludos

  5. Artículo que aporta y enriquece el debate. Mi nombre es Elizabeth Ferreras Blanco y trabajo en una organización feminista en México que se denomina “Defensa Jurídica y Educación para Mujeres”. Tenemos un cuadernillo que se llama “Recursos para el Bienestar emocional de las mujeres ante el Reparto de Responsabilidades Familiares”. Está disponible en nuestra página http://www.veredathemis.org como aporte para la discusión y busqueda de estrategias que hagan del trabajo doméstico una responsabilidad compartida. Saludos.

  6. Como hombre precisamente lo que me ayudó a comprender que el trabajo en casa debe ser compartido y de forma responsable es ver a mi madre deslomarse hasta los límites del agotamiento (eramos cuatro hermanos) mientras mi padre ni sabía ni coger una escoba, eso no se debería seguir tolerando.

  7. Tengo una pregunta. Mi pareja y yo trabajamos fuera del hogar pero mi marido no hace tareas domésticas ya que él paga la mayoría de los gastos porque yo gano muy poco. A mí no me parece mucho el arreglo porque aunque gano poco trabajo las mismas horas que él fuera de casa y además toda la crianza y trabajo doméstico. ¿qué solución tiene esto?

    1. Laia, la solución es cambiar de marido. Si se escuda en que el hace frente a más gastos que tú, trabajando ambos las mismas horas, me parece muy ruin.

      1. Jajajaja.. bueno Susana es algo que me ha pasado por la cabeza.. pero bueno… antes de eso.. ojalá pudiéramos llegar a un acuerdo

      2. Laia, yo en tu caso le propondría intercambiar los roles y luego que él mismo sienta lo que es trabajar el doble. Si es inteligente compartirá los deberes, de caso contrario.. jajaja susana ya te respondió. Saludos

    2. Laia, creo que no existe justificación el ingreso económico, ya que eso no puede ser argumento de cierta “superioridad ” o incluso ser mas privilegiado de desentenderse de las labores hogareñas y de crianza. Debes trabajar en una relación horizontal, no por ganar menos te cansas menos. Deben ayudarse entonces mas aun si gastan las mismas horas del día en el trabajo. Empieza a darles responsabilidades en el hogar y así construir una relación menos machista . Saludos !

    3. Me parece horrible eso que cuentas, Laia, siento que tu pareja te esté haciendo eso. A una amiga mía su pareja le obligaba a hacer todo el trabajo doméstico y de los hijos por que no tenia la nacionalidad. Que yo sepa, cobrar más no es más cansado, ni te quita horas de ocio. Que considere que no tiene que hacer tareas domésticas por que cubre más gastos significa que considera que está “remunerando” tus cuidados. Con esta mentalidad, yo le pasaría una factura, como proponen en Todo No Incluido , ya verás qué rápido se espabila. Aunque estoy con el resto de compañeras, la solución es cambiar de marido, por que esta coacción económica es muy abusiva. Las mujeres cobramos menos y tenemos menos posibilidades de ser ascendidas, así que seguramente en la mayoría de los casos vamos a cobrar menos que ellos. Justificar así que seas su sirvienta es muy machista.

    4. INSOLITO.
      Creo que el se aprovecha de que gana mas que tu. Si realmente se preocupa por el bienestar de su mujer…. haria eso? Si de verdad cree que ambos merecen tiempo de descanso, tiempo de ocio y respeto… haría eso?
      Es como decir: yo gano más dinero que tú, asique abre las piernas! Porque en vez de pagarme con servilidad mi mayor capacidad económica, me la pagarás con sexo. Velo desde ese ángulo…

    5. Laia, haz la mitad de las tareas del hogar. Para la otra mitad, tu marido puede elegir entre hacerlas él mismo o pagar a alguien que se las haga con ese supersueldo que tiene. 😉

    6. Míralo de este modo: si tú trabajando las mismas horas ganas menos dinero, significa que tu dinero tiene más valor que el suyo. Y al revés su dinero tiene menos valor que el tuyo. En cambio, vuestro tiempo tiene el mismo valor, así que deberíais invertir el tiempo que no dedicáis al trabajo remunerado equitativamente a tareas del hogar, hobbies o a descansar.

    7. Yo empecé así, cuando conseguí un trabajo mejor con mas salario que el seguía igual! Lo único que funcionó fue un feliz divorcio, te lo recomiendo de corazón.

    1. Hola Paloma,
      He buscado la ilustración y no he encontrado su autoría, si no la hubiera puesto, como hacemos con todas las imágenes que usamos, precisamente por que valoramos el trabajo de las compañeras. Gracias por darnos el nombre de la autora, ya lo he añadido. También le he escrito para que nos de permiso para seguir usando su imagen.

  8. Mi problema es el siguiente: yo trabajo los fines de semana y estudio entre semana, mi pareja trabaja todos los dias, trabaja mucho mas que yo, y claro gana cuatro veces mas que yo, por eso yo pago un poco menos en casa, el problema viene con las tareas, para evitar conflictos ya que me ocupaba yo de casi todo contratamos a una persona que viene dos horas por semana ( la paga el claro), pero el problema sigue porque yo ya no exijo que haga tareas ya que trabaja muchisimo y el paga a una persona que viene a ocuparse de algunas tareas, pero me gustaria que fuese una persona ordenada en casa, ya que siempre deja muchas cosas por medio. No se como sentirme porque a veces lo excuso pensando que yo soy una obsesa del orden y que el trabaja mucho y no puedo exijirle que ademas trabaje en casa, pero tampoco me prece bien su posicion ya que dice que como paga a una persona que viene hacer lo que el no puede hacer (dos horas a la semana, piensa que con dos horas se mantiene una casa…) ya colabora y que ademas no va quitar tiempo de su vida por limpiar u ordenar, que las cosas las tiene desordenadas porque no tiene tiempo ya que trabaja mucho y que a el no le parece que esten mal. Tengo razon en querer que colabore y sea ordenado aunque trabaje mucho mas que yo? O por el contrario estoy equivocada y debo ser mas comprensiva y si quiero que la casa este limpia y ordenada ocuparme yo de ello?

    1. Hola Carla,
      Te recomiendo lo mismo que a la otra compañera. Si quiere pagarte por tus servicios de ama de casa puedes mandarle una factura de Todo No Incluído. La opción más asertiva que yo veo en este caso, coñas a parte, es que hagas una lista de todo lo que haces y todas las horas que le dedicas. Si no quiere hacer su parte, la chica de la limpieza seguro que puede venir más horas 😉 Tienes razón en pedir que colabore, parece mentira que aún tengamos que recordarles que es su casa y que tú no eres su madre, sirvienta o cuidadora. No te sientas culpable por no tolerar que no comparta las tareas a partes iguales, ellos no se sienten culpables por obligarte a dedicar casi todo tu tiempo libre a limpiar lo que ensucian. Abrazos 🙂

    2. Y por cierto, las horas que estudias también son trabajo. Tanto las de ir a clase como las de trabajar en casa. Supongo que así no le deben salir los números tan bien al señor marqués. Un abrazo 🙂

    3. Hola Carla

      Creo que deberías plantarte si crees que la solución no es justa. Una cosa es que hagas una serie de tareas que equilibran el tiempo que cada uno dedica y otro que encima viva como si tuviera criada y pretenda que le recojas las cosas.

      Se me ocurre que o te dediques a tus cosas y a lo común (limpiar la casa que usais los dos ok, además tienes la mujer que paga él), pero ni limpiar su ropa, ni recoger sus cosas. Porque eso no son tareas, es hacerle de criada, creo yo.

      Otra es que si cree que en 2 horas semanales ha cumplido tu parte, acordéis cuantas horas entonces tendrías que dedicar tú para que esté la cosa compensada, y hasta donde te llegue (preferiblemente dando preferencia a lo común y lo tuyo). Y cuando vea que con esas horas no te da para que tenga calzoncillos limpios, tendreís que llegar a un nuevo acuerdo donde le toque o hacer más de lo que hace o pagar más para que venga otra persona, ya que si ante un acuerdo que habíais encontrado justo a ti te tocara aportar más, a él también le tocaría.

      Bajo mi opinión, no sé si del todo coherente con el escrito, que está genial por cierto.

  9. Hola compañeras.
    Creo que en casa está bien repartido el trabajo.
    Yo me encargo de la compra diaria y la comida y cena. También limpio semanalmente el baño, salón y dormitorio. Suelo ser yo quien recoge. Mi pareja es bastante desordenado.

    Mi pareja se dedica semanalmente a las coladas y a limpiar el resto del piso.

    Yo trabajo todo el día y ganó el doble y mi pareja trabaja por las mañanas.

    Lo veis bien repartido?.

    1. Hola Julia,
      Si lees las consultas de otras compañeras verás que los hombres que se encuentran en tu situación se niegan a hacer tareas domésticas y obligan a sus parejas a encargarse de la totalidad del trabajo del hogar. En tu caso, no sólo trabajas más y ganas más si no que creo que haces mucho más trabajo. Calculo que lo que comentas te debe llevar unas 4-5 horas diarias y que su contribución no debe llegar a la hora diaria. Seguramente si te lo planteas en términos de responsabilidad y planificación logística dedicas un esfuerzo y un tiempo aún mayor a las tareas domésticas. Respecto a cuanto ganas, no creo que tenga relevancia a la hora de repartir el trabajo, pero en cualquier caso su contribución es claramente inferior a la tuya.
      En este caso te recomiendo que cuentes las horas que le dedicas a las tareas domésticas a la semana, sin invisibilizar el trabajo de planificación y logística que haces (el tiempo que tardas en preparar la lista de la compra, planificar las comidas, decirle cuando y cómo limpiar el suelo y la cocina…) y cuentes las que hace él. A partir de ahí negocia siempre en términos de responsabilidad, para no tener que cargarte con trabajo extra.

  10. Interesante el tema de la distribución de tareas en el hogar. Algo parecido realizo con estudiantes en la clase de género. Antes de hacer el ejercicio práctico sobre ¿Quién hace qué? en el gráfico de la casita; primero, se comenta oralmente y la mayoría opina que en su casa hay equidad en la distribución de las tareas, que todo ha cambiado. Luego se hace el ejercicio de manera individual y después en grupo para que comenten los resultados, se les pide que grafiquen las tareas que hacen los miembros de los hogares por sexo y escriban un compromiso en el caso de que exista desigualdad en la distribución de estas. Al final de la clase, los grupos exponen sus resultados: en algunos hogares se muestran pequqños cambios, pero en la mayoría, las tareas domésticas siguen recayendo en la mujer, sea la madre, la abuela, las hermanas. Pocos hogares resuelven el problema con la asistente del hogar. Se concluye con la necesidad de que estas tareas deben ser compartidas entre todos los miembros de la casa, para evitar el cansancio y el desgaste de una sola persona; también es importante que no se vea como una simple ayuda, sino como responsabilidad. La actividad resulta dinámica.

  11. Fantástico trabajo Lidia, Enhorabuena!.
    Aprecio tu deconstrucción del patriarcado, ese gran trabajo invisible y silencioso que mucha gente finge tener hecho. Profundizar en las causas que lo sostienen cuesta tiempo de estudio, de reflexión, de observación y autoobservación y por fin, cuesta tiempo de verbalización.

    Mi aportación al feminismo camina en esta misma dirección, visibilizar nuestro aporte, nuestro poder como cuidadoras y sostenedoras de la vida y por eso estoy encantada de encontrarte.
    Si deseas devolverme la visita estoy en

    ellugardelasmujeres.blogspot.com.es

    Será un placer recibirte.

    Infinitas gracias en sororidad

    Alicia

  12. Chicas voy a ser sincera…lo que yo no entiendo es por qué os dejáis someter… ¿cual es el objetivo de convivir con un hombre…? ¿por qué necesitáis convivir con ellos? ¿por qué deseáis que ellos os ayuden sabiendo que en la mayoria de casos van a pasar de vosotras…? a ellos se la trae todo al pairo, simplemente dicen… yo curro mucho así que limpia tu. JA

    Yo limpio mi piso para mí solita y si no tengo tiempo puedo contratar a otra chic@, no tiene que venir ningún hombre a amargar mi existencia ni a dictarme a mí tener que recoger y limpiar para él.

    He visto los comentarios de arriba… y es verdad, si tu marido es un guarro, chica divórciate y que al señorito lo aguante su respetable madre. Yo es que no consigo entender para qué necesitáis tanto a un hombre, con lo bien que una vive sola.

    1. Hola Sofía,
      Si una mujer decide convivir con un hombre y este abusa de ella cargándola con todo el trabajo, lo último que necesita es que la cuestionemos, ya que dirigir la culpa hacia la víctima es una de las causas estructurales del maltrato. Puedes leer más sobre este tipo de victim-blaming aquí o leer el testimonio de una mujer que eplica por qué estuvo 11 años con un maltratador aquí.
      Por otra parte, te entiendo, te ahorras mil historias. Yo he decidido vivir con un hombre por que lo que me aporta compensa con creces el trabajo de negociar tareas, etc. y la verdad es que cumple con todo, no es un esfuerzo estéril para nada.

      1. Tienes razón Lidia, yo a veces me acerco un poco al extremo… pero es que es tan injusto… respeto que cada una ejerza la opción que más desee y que más feliz le haga sentir, pero el caso es a veces no nos damos cuenta de nuestra propia situación y de lo mala que es porque ha ido degenerado muy poco a poco durante tantos años que un buen día damos gracias porque el señorito nos haya permitido fregar sus cacharros y planchar sus camisas… y por eso a veces escribo lo que escribo… hermanas, a veces nos cuesta tanto despertar de nuestra propia pesadilla, cuando resulta que nosotras tenemos poder para hacerlo, y poder para emprender de nuevo nuestra vida, no podemos permitir que se nos siga esclavizando.

        De todas formas Lidia, me alegro mucho de que hayas encontrado a un hombre que además es persona. Entre las mujeres de nuestro tiempo o de tiempos de antes, eso no era normal… la norma era otra, como ya sabes. Ojalá los hombres modernos dejen pronto de ser nuestros dictadores y se conviertan en nuestros compañeros, aunque para mí la convivencia con un hombre carece de sentido…

         

         

  13. Yo he de decir, que… hay de todo, contaré mi caso:
    Hace poco hemos roto, llevábamos cuatro años juntos, una semana en casa de mis padres otra en la de ella… los últimos 6/7 meses viviendo en un piso, aquí la -mujer- (versión machista) era yo, yo me levantaba a las 8, limpiaba los cacharros de la cena, la cocina, etc, llegaba el medio día, ella seguía en cama, mientras yo le hacía la comida, la tenía que llamar para venirse a comer… luego todo estaba “mal” a su juicio.
    Su gata, de no ser por mí ni comía ni tenía arena limpia donde hacer sus necesidades.

    Decir que ambos rondamos los 30 años.

    A mi, sinceramente no me cuesta ni amarga nada, hacer todo lo de la casa yo solo, si se llevan las cosas al día/semana no te ocupan mas que un par o 3 horitas al día, si dejas acumular mierda el día que te pongas a hacer algo no te llega el día, claro está, a mi lo que mas me dolía era el que no se me valorase nada, y el que todo fuesen “peros”.

    Con esto no digo ni pretendo decir nada, solo que… ni todos somos tan malos, ni todas tan buenas, hay un poco de todo.

    Me gusta el artículo, y me hace gracia que siendo yo un hombre me sienta identificado con el cuando va dirigido a las mujeres =)

    El tema del reparto de tareas, a mi me gustaría, si vuelvo a tener pareja, que fuese un poco en plan: “A mi se me da mal cocinar, lo haces tu y friego yo?” “Olle, me da mucha pereza hacer la cama, te parece que la hagamos juntos?” “Voy a pasar la aspiradora, te importa prepararme el agua para luego pasar la fregona?” “Uff, estoy muy mal, creo que he pillado gripe, te importaría hacer tu las cosas hoy? mañana que estaré mejor las hago yo toda =)”
    Es decir, no me gusta lo de hacer una tabla con “obligaciones” me gusta mas hablar las cosas en el día a día, y no tener una rutina de hacer toooodos los días cada uno lo mismo, por ejemplo yo ODIO cocinar, sin embargo, y sin ánimo de presumir, se me da muy bien, al menos todo el mundo que come de lo que yo hago se quedan contentos, así que aunque no me gusta nada, si me sale bien, yo encantado lo hago.

    Bueno, perdón por el tocho comentario, me gustaría comentar mas cosas… pero para eso me abro un blog y pongo un artículo xD!

    Un saludo, y recordad, la comunicación es la meta en una relación.

    1. Creo que Lidia ya lo dijo: Felicidades por ser la excepción de la norma. Es estupendo que nos lo cuentes a nosotras, pero antes de decir que “hay de todo”, mira las estadísticas, date cuenta de que la inmensa mayoría no son así, y ve cuéntales A ELLOS tu caso y lo bien que os va 🙂

    2. Hola Aitor,
      Hablar de casos individuales excepcionales cuando estamos hablando de una opresión sistémica no sirve de nada, devalúa el debate y nos desvía del tema. En resumen, que decir que “no todos los tíos son iguales” es absurdo y ofensivo por que:
      1. Nadie ha dicho que todos los tíos sean iguales, implicitar que sí es jugar con el manido estereotipo de las feministas odia-hombres
      2. Hablamos de sistemas, no de individuos
      3. Como ves en las estadísticas, la mayoría de tíos sí son así
      4. A nadie le importa cómo cocinas
      5. Si ves que las mujeres estamos esclavizadas en el hogar y tienes los santos cojones de venir a aleccionarnos sobre que no todos son así, en vez de ir a aleccionar a los tíos que sí son así y nos esclavizan en el hogar, igual tendrías que replantearte tu motivación.
      Es curioso que todos los comentarios extra largos sean de tíos que nos corrigen con condescendencia, en un mansplaining espectacular.
      En resumen:
      not all men mansplaining
      Si quieres mejorar un poco en estos termas, te recomendamos nuestra Guia práctica para ser un hombre feminista.

      1. Vaya respuestas….

        Las estadísticas son esas cosas que nos dicen que si yo trabajo 10 horas y tu 1, ambos trabajamos 5.

        Aleccionaros?…

        Si es que el problema no son “esos” hombres, si no quienes estando con ellos lo permiten, y no, no culpabilizo a las víctimas, no caigamos en esa demagogia. Es como el cuento aquel de, si te miento una vez es culpa mía, pero si te miento 3 veces y te lo crees es culpa tuya.

        Las estadísticas son un gran error de la actual sociedad, si una estadística dice que X sector de la sociedad come pica pica como desayuno, automáticamente todo ese sector lo hace.

        Repito, las estadísticas no funcionan por lo ya dicho.

        Por otro lado, la actitud de ambas respuestas, deja mucho que desear en cuánto a aducación se refiere.
        De haberlo sabido ni me hubiese molestado.

        Y con esto me despido, es innecesaria cualquier respuesta, pues ni me molestaré en leerla ya que no vienen desde la cordialidad.

      2. Sigues pretendiendo darnos clases. Sé lo que son las estadísticas, he estudiado estadística durante años en la carrera. Las estadísticas no son lo que a ti te salga de la polla, son la herramienta básica en sociología. Si te molesta el tono, podrías dejar de ser un machirulo condescendiente de mierda, gracias.
        mansplaining

      3. Como todo el mundo sabe, la experiencia personal invalida la estadística.
        Donde esté la experiencia cuñada y la opinión de tu polla gloriosa, que se quite la sociología y todos esos maricones con gafas.
        Dejen paso que Aitor sabe de lo que habla porque LO DICE ÉL Y PUNTO.

        Fascina. Estoy fascinada. Esa capacidad de hacer de la ignorancia un motivo de orgullo es algo que me se escapa a mi entendimiento, con toda honestidad te lo digo.

  14. Hola! escribí un post al respecto en mi blog y en los comentarios me dejaron este post tuyo! me encantó te mando un abrazo y te invito a darte una vueltecita por el mío, veo que estamos en la misma sintonía, abrazos desde Chile.  http://maternidarks.com/tu-marido-lava-la-ropa-que-suerte-la-tuya/

  15. ¡Hola! Me parece súper interesante el artículo y útil, ¡gracias! Yo tengo 31 años y hace casi 6 que convivo con mi pareja. Llevamos casados 5 años y nuestra historia ha estado tan llena de “subeybajas” que podríamos decir que la relación y convivencia empezó realmente hace 3 años. Han pasado muchas situaciones, algunas podrían ser calificadas de maltrato psicológico directamente… Yo estudié educación social y, cuando empecé a reconocer en mi pareja esas conductas actuó mi “deformación profesional” (obviamente con el trasfondo de mi extremada tolerancia que no adjudicaré a la profesión que escogí) y empecé a mediar, a comprenderlo y a tratar de ayudarlo. Cabe decir que los dos primeros años de nuestra relación estuvieron marcados por el divorcio de sus padres (con violencia física de por medio, su padre es literalmente un psicópata) y tratar de ayudar a su madre (nota: él es mexicano, yo española y vivimos en México desde entonces) en un contexto muy hostil para las mujeres. Literalmente, fuimos a pedir orden de alejamiento contra su padre cuando se dio la última situación de agresión física y nos dijeron que si no “veíamos demasiado CSI, que eso en México no existía”. Terrible.

    Bueno, volviendo al tema, el año posterior (segundo de nuestra relación) al divorcio, mi pareja estuvo reproduciendo conductas muuuy feas (insultos, manipulaciones, …) hacia mi. Yo me hundí hasta que empecé a ayudarlo a salir de esa, pero al mismo tiempo quería dejarlo y lo intenté varias veces pero siempre me decía que él no era así… Después, fuimos un año a intentar vivir en España, huyendo los dos de esa situación que “a él lo hacía actuar así” pero nos fue aún peor… ¡llegamos en plena crisis! Fueron 8 meses de mierda en los que solo yo encontré trabajos de mierda y él no encontró nada y se sumió en una depresión (su conducta seguía igual). Volvimos a México (sí, los dos) y fue volver a México (en 2012) y buscarnos nuestra casa (que antes estábamos en casa de sus padres), encontrar trabajos los dos y, con muchísimo esfuerzo, mucho hablar, mucho negociar, empezó a mejorar la cosa. Tuvieron que pasar muchas muchas cosas (también mías, también yo tuve que aprender a poner límites, cosa que nunca antes había sabido hacer. Ojo, no me estoy culpabilizando, espero). Ahora, fue el pasado marzo que yo fui un mes a España a ver a mi familia (después de 3 años casi) que todo cambió. Al volver a México él me dijo que se había dado cuenta que no me ayudaba nada, que se había portado fatal conmigo y que ya iba a ser diferente… Sí empezó a “ayudarme”. Unos meses después, como en septiembre de este año yo exploté y le dije que quería dejarlo, que ya me había desgastado mucho, que ya no lo veía como mi pareja, se comportaba como un niño (por ejemplo, lavaba los platos pero dejaba un sartén), tenía ese tipo de “resistencias” ¿me explico? Y así es, dejé de verlo como un hombre y lo empecé a ver como un adolescente con quién obviamente no me daban ganas de hacer el amor ni nada por el estilo (nunca la agresión ha ido por ahí, se trata más bien de una actitud despótica, de niño mal criado). Se habían confundido nuestros roles y yo estaba asentada desde hacía años en el de “mamá” y el el de “hijo petardo”. Bueno, él propuso que fuéramos a terapia de pareja y empezamos a ir. Estamos yendo desde septiembre y sí, algunas cosas han mejorado, como por ejemplo la forma de negociar los conflictos. Yo también estoy haciendo mi proceso personal, creo que cuando me enamoré de él y vine a vivir a México (dejando mi trabajazo en una ONG, por cierto) lo hice por vivir ese sueño romántico de que el amor todo lo resuelve… Quise definirme a través de esa historia de amor, a través de él y eso sí es un error que yo cometí (obviamente por toda la mierda que nos meten en la cabeza desde niños). Pero estoy haciendo mi trabajo personal al respecto y parece que él también. Sigue queriendo colar cosas machistas pero yo le pongo altos ahora, y es en serio, no aguanto “para que no haya problemas”. Pero luego hay cosas que no sé como negociar…

    Yo ya me cansé de “mediar” siempre y así se lo dije: “ok, viste y viviste cosas horribles en tu infancia y entiendo que hasta cierto punto tengas que reaprender a relacionarte, pero llega un punto en que uno tiene que tomar las riendas de su vida y dejar de atribuir la “culpa” de sus males al pasado y empezar a responsabilizarse del presente y futuro”. Él vive en una eterna lucha incluso para ser feliz, trabaja como un loco y cuando llega a casa trabaja más aún, sé que lo hace para evadir su vida pero también sé que no es feliz…

    El tema de las tareas ahora ya está mejor, tenemos un acuerdo: los dos somos freelance, yo los últimos años me he enfocado más a la gestión de proyectos culturales y él es arquitecto. Hasta hace pocos meses yo trabajaba muchas menos horas que él, pues mi proyecto estaba arrancando. Hago un paréntesis aquí: de 2012 a 2015 yo estuve dirigiendo un espacio cultural/comunitario y él trabajaba para una empresa, en 2014 dejó su trabajo y yo era la que aportaba la mayor cantidad económica a casa para que él pudiera abrir su propio negocio. En un año su negocio empezó a rodar bien y en 2015 yo dejé el centro cultural y abrí mi despacho de gestión. Durante el último año él es quien aporta más económicamente. Por ejemplo, él nunca se ha comportado de forma machista en estas dos situaciones (tanto se dejó ayudar cuando yo ponía el dinero, como ahora es él quien pone el dinero y me apoya en mi proyecto). Las tareas del hogar, se han empezado a repartir de verdad hace pocos meses, eso sí…

    Bueno, ahora viene una chica los sábados unas 3 horas y hace “lo gordo” (baño, cocina, fregar…). Antes de eso, el “pseudoreparto” que teníamos era: tareas fáciles él, tareas chungas yo. Pero sí es cierto que si algún día no puede venir la chica sí ha accedido él a hacer el lavabo, que es un logro…

    Aparte de eso, él se encarga de lavar, tender, doblar y guardar la ropa (un día me la puso toda fatal y también le dije que si yo sí sabia donde guardaba él los calcetines también podía aprender dónde guardo los míos… y ahora sí lo hace), cocina el fin de semana (entre semana hacemos lo que podemos, muchas veces comemos fuera) y hace desayuno entre semana. Yo lavo platos entre semana (que suelen ser los del desayuno y cualquier cosa), limpio los areneros de los gatos y les pongo comida (2) y voy manteniendo ordenado en general, a veces barro un poco entre semana. El tema facturas, yo me pongo alarmas en el móvil para saber cuando hay que pagarlas (aquí no son domiciliadas) y a veces va uno o a veces va el otro.

    ¿qué diferencia, no?

    Vale, pues todo esto es después de un sobreesfuerzo descomunal que he hecho (bueno, es lícito decir que hemos hecho, porque él podría haber seguido en su actitud de niño déspota). Después de todo esto, recientemente se me ilumina la mente y pienso: ¿tengo que estar educando a mi pareja? La respuesta automática es ¡no! Pero ¿dónde está la línea? ¿Puedo considerar que esto que me ha pasado es “una pareja madurando”? Éramos un poco inmaduros los dos, él pensando que yo era su madre y tratándome como trataba a su madre (como vio que su padre la trataba, el psicópata) y yo pensando que ya había llegado a la cúspide de mi vida por haber encontrado el amor. ¿O directamente es Síndrome de Estocolmo? jajjaja

    He de decir que me considero feminista, que mis padres me trataron de educar (y a mi hermano también) fuera de estereotipos, aunque inconscientemente nos inculcaron algunos. Por un lado, mi padre me enseño a hacer instalaciones eléctricas y usar taladros (así como a hacer tareas “del hogar” y a mi hermano lo mismo) pero por otro lado, mi madre era de las que le decía a mi padre “no no no, deja deja, quita, ya lo limpio yo que tu haces un desastre…” ¿me explico? He leído bastante (cada vez más) sobre construcción sociocultural de género, coeducación, feminismo, etc. Y ahí es cuándo me pregunto ¿por qué caí entonces en esa relación? ¿hice bien de “reconducirla”?

    Vaya chapa que os he pegado… yo iba a tocar solo el tema de las tareas y de hecho quería hacer la pregunta ¿qué proponéis como respuesta a la actitud “pues a mi me da igual si el suelo está barrido o no, así que si te gusta barrido bárrelo tu… o el baño, cama hecha, etc.”? (no es exactamente lo que me pasa a mí…)

    Pero bueno, creo que es la primera vez que hago este recorrido por mi historia de pareja, así que ¡gracias por el espacio! (aunque no es exactamente el tema).

     

    1. ¡Hola Ana!
      Qué mensaje más bonito y qué viaje emocional… Tu historia se parece mucho a la de una amiga que también se fue a México a vivir con un maltratador, hijo de otro maltratador, con sus padres en proceso de divorcio. La historia de mi amiga no está tan bien como la tuya, eso sí.
      Personalmente no creo que los maltratadores puedan reeducarse sin que hagan ellos su terapia individual desde un enfoque feminista y rehabilitador (en ese sentido le recomiendo la terapia humanista), pero es tu elección con quien estar y con quien no. Cuando tu decides cortar la relación y él no te lo permite, eso es maltrato, ¿has sido realmente libre al elegir quedarte?
      A nivel de tareas domésticas, creo que tú misma ves que haces más trabajo que él aún así. Hace poco una compañera me comentó que cuando contratas a un profesional de la limpieza, los hombres tienden a desentenderse de las micro-tareas del día a día como quitar los platos de la mesa, recoger cositas que van dejando por los espacios, tirar papeles a la basura, etc. Estate atenta para que esto no ocurra. Y, sobre todo, valora tu trabajo de logística. Toda la pedagogía y cuidados que has hecho son un trabajo muy valioso y debería contar dentro del reparto de tareas que hacéis. Organizar, detectar problemas, buscar soluciones… todo esto es trabajo.
      Muchísimos abrazos de sororidad, espero sinceramente que tu pareja no vuelva a maltratarte nunca más.
      Lidia <3

      1. Gracias por leerme y por tu respuesta, Lidia. Me sabe mal lo que cuentas de tu amiga, ojalá pueda salir de esa situación. Me preguntas si siento que la decisión de quedarme ha sido libre o no:

        Las primeras no fueron verdaderamente “decisiones”, sino que “me convenció” (y -para mis adentros- yo pensaba que parte de la responsabilidad de reproducir esas conductas de agresor-víctima podía tenerla yo si no aprendía a poner límites. Sé que este comentario es delicado y no quiero que se malentienda, hablo por ejemplo de no expresar mis emociones con claridad y pretender que él las adivinara, por decir algo. Aunque nunca he justificado sus reacciones, eso sí: puede ser que yo también haga cosas mal, pero la agresividad nunca debería ser la respuesta).

        La última sí fue mi decisión. Cuando le planteé ya dejarlo, le dije: esta relación se tiene que acabar YA. Entonces, después de hablar, acordamos que efectivamente la relación se terminaba y que -mediante la terapia- veríamos si se terminaba porque nos separábamos o porque reconstruíamos una nueva relación entre los dos. Él está haciendo también su proceso terapéutico individual (igual que yo), el terapeuta es de formación psicoanalista pero en su terapia introduce elementos de sistémica, que me parece un poco más ajustado al caso.

        Bueno, yo supongo que es aquello de “crecer como personas” en este caso en el marco de la pareja. Lo que me hace seguir con él, aparte del afecto, es ver su esfuerzo en romper con ese estigma. Es difícil reaprender conductas tan arraigadas (y más en una sociedad como la mexicana, en que el machismo transpira hasta por las paredes). También lo que me hace pensar que es una cuestión de “reaprender” es que su argumento nunca ha sido “porque yo soy el hombre y tú la mujer”, eso es lo que me hace pensar que su “machismo” no está tan alejado del mío propio y del que muchas y muchos tenemos (es decir, repetir patrones de relación y comportamiento “históricos” casi sin tener consciencia o decidir si nos identificamos con eso o no).

        En fin, gracias de nuevo por tus palabras, tendré en cuenta tus observaciones sobre el reparto de tareas y no dejaré de seguir el blog que me está encantando, y como, además, a raíz de esta experiencia (como comentaba en el post) estoy involucrándome e informándome cada vez más acerca del feminismo, ¡me parece un muy buen referente a seguir!

        Un abrazo y felicidades de nuevo

         

    2. Dices: “Su argumento nunca ha sido “porque yo soy el hombre y tú la mujer”, eso es lo que me hace pensar que su “machismo” no está tan alejado del mío propio”

      Si te hubiera dicho eso, seguramente tú no habrías dudado ni un minuto en dejarlo. Poco a poco el machismo se va haciendo más sutil. Pero sin decírtelo de forma directa y ofensiva, procura que ocupes el lugar que el rol de género te ha asignado.

      Mucha suerte con ese proceso de cambio. Es una lata que las mujeres tengamos que estar luchando continuamente en casa y fuera de ella. Pero ojo, también habrá que poner unos límites y decidir hasta dónde pesa más lo que quieres a esa persona y lo bien que estás con ella, y hasta dónde te puede agotar esa paciencia continua para conseguir una relación igualitaria.

    3. ¡Me siento muy identificada con esto! ¿Será que en México es más común ser las mamás de los esposos? Es terrible, una ni se da cuenta, y seguro si ellos lo entendieran así tampoco querrían ser vistos como unos niños inútiles. Mi mamá y mis abuelas sí me educaron así de que las mujeres les hacen todo a los pobres hombres que cómo trabajan.

  16. Buenas tardes. Esta tarde he estado leyendo muchos de vuestros artículos y, de ser sincero, me han encantado.
    A lo que voy, me considero un férreo defensor del feminismo y de la igualdad entre seres humanos. Actualmente vivo fuera de casa (soy estudiante) y me he dado cuenta del costoso suplicio que lleva aparejado las tareas del hogar, y he sentido pena por mi madre.
    Mi madre nos ha criado (a mi hermano y a mi) sin “acompañante” (mi padre falleció cuando tenía un año) y ha tratado siempre de educar a seres independientes y buenas personas.
    El problema es que cuando vuelvo (en vacaciones), ella sigue realizando la mayor parte de las tareas del hogar pese a trabajar 8 horas y yo simplemente realizo aquellas tareas que me encomienda (y a veces ni eso). No creo que esté cometiendo un acto machista (corríganme si me equivoco) pues la no realización de las tareas no es en base a su género si no a su “peldaño” en el seno familiar. Es decir, que si mi madre tuviese pene y barba haría (o mejor dicho, no haría) lo mismo.
    Lo que quería preguntaros es si
    a)se trata de machismo o del contrario, “vaguismo”.
    b)Si esta situación se diese en una relación de convivencia con otra persona de sexo contrario podría considerarse machismo (repito, pese a no realizarlo sobre la base de su diferencia sexual).

    Un saludo y enhorabuena por la página web.

    1. Hola Fer, muchas gracias por tu felicitación.

      Ese comportamiento es machista. La educación que por tu género has recibido, es la que te mantiene sentado en la silla, a pesar de saber que tu madre trabaja 8 horas diarias, como nos comentas. Y es tan machista si lo haces con tu madre como si lo haces con tu pareja. Aunque tú no pienses racionalmente “mi madre es mujer y debe fregar”, el hecho de que toda la tarea recaiga sobre ella sí se da porque es mujer.

      Observemos las comidas familiares de familias grandes. Aunque se hagan en casa de “los padres” o “los abuelos”, las mujeres tienden a llegar antes, ayudar a la anfitriona, servir y recoger la mesa y dejarlo luego todo perfecto. Son ellas quienes lo hacen, sean madres, hijas, tías, amigas,… No es cuestión de jerarquía familiar, sino de género. Ese es el patrón que, en menor escala, se reproduce en casi cada casa, y, por lo que me cuentas, en la tuya.

      Te recomiendo que intentes ir cogiendo tareas. Es posible incluso que tu madre se niegue, nosotras somos educadas para servir. Pero intenta ir tomando tareas poco a poco, y encargarte plenamente de ellas (su organización, las compras para su realización, etc). Libera a tu madre de ese trabajo, ella también tiene derecho a descansar.

      Un saludo.

  17. En mi casa afortunadamente hombres y mujeres somos responsables de todo en cuanto a limpieza y mantenimiento, si un foco se funde voy por la escalera y lo cambio, si mi hermano tiene hambre va a la cocina y prepara algo, si mi papa llega con los zapatos sucios y al entrar ensucia el mismo va y lo limpia, así siempre ha sido, cuando traje a mi novio por primera vez para cenar algo, prepare la comida ( me encanta cocinar, es un pasatiempo que me relaja) y  le dije “recoges y lavas por favor” se quedo sorprendido, luego en silencio recogió todo, pasaron como 40 min y el aun no terminaba de lavar, me di cuenta que había algo raro, y me confeso que nunca en su vida su madre o abuela lo habían puesto a lavar trastes, vaya ni recoger sus platos. La verdad no le creí del todo, me parecía sorprendente que una persona pudiera sobrevivir  de esa manera.

    Semanas después me llevó a su casa a una comida familiar, y me di cuenta que efectivamente su madre y abuela hacían todo por ellos ( familia de Madre, Abuela, 2 hijos, y el padre). Terminamos de comer y le dije a mi novio, ayúdame a recoger, el se levanto y comenzó a retirar los platos, y al instante su mama le dijo “no por favor no hagas eso, deja que Paula y yo  lo hagamos”,  me arme de valor para responderle, “lo podemos hacer ambos, ambos tenemos manos, y seguramente si yo no tuviera manos me las ingeniaría para ayudar, y espero que el también piense lo mismo que yo”. Creo que desde entonces no le agrado a la familia de el, pero no me importa, mi novio ahora sabe lavar, planchar, cocinar, limpiar, y  ayuda en su casa a pesar de los regaños de su madre, por que como imaginaran en una casa promedio en México, todas esas labores son ” cosa de mujeres”.

     

  18. Sólo una reflexión rápida:
    antes de repartir equitativamente las tareas domésticas, creo que convendría reducirlas a lo verdaderamente necesario. Y es aquí, en qué es y qué no es verdaderamente necesario, donde se abre un posible debate interesante -y, creo, útil- para el conjunto de personas. Habrá algunas tareas que estimemos que no se pueden reducir, pero habrás otras que sí. Para que nadie, sea hombre o mujer, gaste más tiempo del necesario. Tiempo que nos resta de otras actividades que nos interesan, nos apetecen o nos llenan como personas.

  19. Me gustaria compartir mi situacion con ustedes para que podais ayudarme a darme cuenta si me equivoco o no. Mi situación es conplicada pero intentaré resumir todolo que pueda.
    Mi pareja de 40 años tuvo un hijo y su mama falleció en el parto. Cuando yo empece con él su hijo solo tenía 6 meses, enseguida me fui a vivir con ellos, y poco a poco fui adquiriendo el papel de madre. Entonces por aquella época yo trabajaba y me propuso echarnos una mano mutuamente de la siguiente manera; yo podria dejar de trabajar y seguir estudiando mientras me encargara de la casa ( comida limpieza y peque),ello pagaria todo y me daria algo de dibero a fin de mes. Todo iba perfecto pero a medida que ha ido pasando el tiempo he ido adquiriendo mas responsabilidades ( obligaciones) todas más bien, limpieza, comida, cenas, compra, mantenimiento del hogar, basura, niño ( educacion colegio comida ropa) etc… hasta el punto que me siento una criada. Terminé mi carrera, y ahora estoy opositando, mi pareja trabaja de lunes a viernes ( mañana y tarde) y sabado (mañana). Y no paramos de tener problemas y peleas xq cada vez me siento mas agobiada xq no colabora en casa con ABSOLUTAMENTE EN NADA solo aporta dinero y ya está. Cada vez que le pido algo se enfada y dice que viene cansado y que para eso me paga. Hasta el punto de comparar las horas que echamos cada uno … y decirme que el tiempo que paso estudiando es mi tiempo libre en donde yo lo quiero gastar de esa manera.
    Estoy muy cansada de esta situación pero no se si me estoy equivocando o no y la verdad es queno se como resolverlo. Su hijo ya es como mi hijo, esto es una de las razons mas importantes de porq no lo he dejado ya. Me encantaría que me aconsejarais. Muchas gracias de antemano y un saludo

  20. Creo que todo este análisis y “repartición” de tareas domésticas deja de lado todas las otras actividades indispensables para el mantenimiento del hogar. Deberías hacer como en el punto 5, “valorad el trabajo ajeno”: el trabajo fuera de casa remunerado. Sólo hablas de “repartir” lo que hace quien se queda en casa pero no mencionas el trabajo de quien cubre los gastos, ¿ése no debe repartirse también? ¿Cómo lo repartirías? ¿Aportando más o menos dinero? ¿Trabajando más o menos horas al día? Es decir, si yo ayudo a mi pareja a barrer o a lavar los trastes, ¿deberá ayudarme a pagar las facturas de luz a cambio? ¿Y si no puede hacerlo porque no trabaja o no gana lo suficiente, pues ni modo, de todos modos le ayudo a cocinar y ya? Lo que quiero decir es que no deberías “negociar” la ayuda que necesitas sin considerar la aportación que hace ya de por sí la otra parte. Trabajar y ganar más no siempre es una cuestión machista o de pura suerte, también implica esa “logística” que mencionas.

    1. ¿Así que sugieres que las mujeres, además de ser penalizadas fuera de casa ganando menos, teniendo mayores dificultes para acceder a cargos de responsabilidad y estando en una situación laboral de mayor precariedad laboral, deberíamos ser penalizadas también dentro de casa con jornadas dentro del hogar más largas (cosa que por cierto ya ocurre)? ¿Y eso en nombre de la igualdad?

      Curioso planteamiento igualitarista…

  21. Antes de contar mi experiencia, muchas felicidades, Lidia, por el artículo y las respuestas que das a los comentarios, comprensivos cuando ser necesita y agudísimos y perfectos como cuando el joven (¿creo era Aitor?) se ofendió porque no se apreció con educación su talento para cocinar (jaaaaaaaaa).

    Ahora sí, voy a intentar resumir y ser lo más clara que pueda: mi esposo y yo nos llevamos muy bien, 3 años y medio viviendo juntos. El departamento es mío y al casarnos yo estaba estudiando. Después me salí de la escuela y hasta ahora estoy un poco en el limbo de qué hacer con mi vida. Me siento culpable cada que “no hago nada” y me es fácil ignorar todas las responsabilidades que tengo en la casa porque siento que no valen. Mi terapeuta me recomendó justo hacer una lista de todas las cosas que hago para darme cuenta de que “no hago nada” es una mentira. Y luego, compartir la lista con él para poner bien claro que la casa y los perros no funcionan y se cuidan solos.

    Él es muy abierto en cuanto a que, conforme yo voy adentrándome en el feminismo (soy relativamente nueva), se interesa y busca y se cuestiona y platicamos y nos vamos apoyando a crecer. Pero obviamente, creciendo en una sociedad tan machista, es un camino largo y muchas cosas están grabadas en el cerebro, tanto que es difícil (casi imposible) darnos cuenta de que ahí las tenemos. Por ejemplo, apenas este año nos dimos cuenta de que yo asumí el rol típico de ama de casa y él, de hombre que, a lo mucho, “ayuda” en algo. Estamos en la situación común de que él trabaja y yo no, además de que atravesé un periodo de depresión muy feo en el que no hacía nada más que lo estrictamente necesario para sobrevivir.

    Conforme yo fui mejorando, me di cuenta de que no me gustaba que toda la responsabilidad cayera en mí, y al decirle, se dio cuenta de que él sí esperaba que, al ser el proveedor económico, yo resolviera todo lo que hay que ver en la casa. Tardamos meses y muchas discusiones para convencernos, los dos, de que no está bien, que las tareas no deben ser de uno solo. Y para ser honesta, también a mí me ha costado convencerme de que mi valor no está en lavar los trastes o la ropa, que mi bienestar personal es importante también, que tengo derecho a buscar una ocupación que me haga feliz aun si la remuneración económica no es equivalente a lo que él gana. Ha sido un proceso largo y complicado, donde a veces ni yo me creo lo que estoy diciendo o pidiendo, y él, quizá sin darse cuenta, se aprovecha de eso. Ni me imagino cómo sería tratar de cambiar la situación si él no fuera abierto para escuchar, y eventualmente aceptar, que puede ser un cabrón. Pienso en mi papá o mis tíos y jamás me los podría imaginar aceptando que sí se aprovechan de sus privilegios como hombres y que sí pueden ser abusivos. Son dinámicas muy complejas porque tenemos grabadas las reglas machistas como comportamiento por default, y a veces hasta parece más fácil sólo dejar de luchar y aceptarlo de nuevo, pero si quiero que funcione, tengo que hacer lo necesario para ello.

    Me llamó mucho la atención el comentario de que “no necesitamos a un hombre”. Pues sí, claro que no lo necesito, pero me gusta estar con él. La ganancia es mayor que lo que le invierto. Y es una persona con la que me interesa estar precisamente porque está dispuesto a hacer su parte para cambiar lo aprendido y buscar una relación sana y equitativa. No estamos ahí todavía, pero sé que podemos. Por lo pronto, me gusta mucho esto de cambiar “tareas” por “responsabilidades”. Lo voy a probar ahora que haga mi lista.

    ¡Muchas gracias por leer! (je, no pude resumir mucho, perdón)

  22. Me teníais convencido hasta he visto el ejemplo de reparto de tareas (cachis). En resumen ” ella planificar”, “el lavar y fregar”. Si el articulo gira en torno repartir responsabilidades y no tareas ¿no resulta contradictorio poner un ejemplo que muestra justo lo contrario?, ¿y si dieramos la vuelta a dicho ejemplo (“el planificar”, “ella fregar”), ¿no seria igualmente un reparto machista?. Pregunto.

    Por lo demas muy deacuerdo.

  23. Os podría contar cómo lo soluciono yo. Mi pareja y yo trabajamos fuera de casa, y aunque los sueldos son distintos, las horas que pasamos en nuestros respectivos puestos de trabajo son idénticas. Al llegar a casa, como suele ocurrir, yo era la que me ponía a ordenar, limpiar, cocinar y demás, y él, aunque me “ayudaba” no se hacía cargo, no se responsabilizaba. Yo no necesitaba ayuda, lo podía y sabía hacer yo sola. Pero es que no quería que me ayudase, lo que quería es que se encargase también de las cosas que había que hacer, porque ambos compartíamos piso. No fué difícil, sencillamente, dejé de hacerlo. Empecé a copiar lo que él hacía cuando llegaba a casa, no me ponía a limpiar hasta que le veía a él ponerse a ello, ni tampoco a lavar ropa, ni cocinar, ni hacer compra. Al principio fué un caos, os lo podeis imaginar. Cuesta hacerlo, eh? Pero hay que cerrar los ojos y decirse a una misma: esto es algo pasajero y tiene un propósito, algún día terminará de darse cuenta. La casa llena de porquería, la nevera vacía… ir a vestirse y no encontrar camisas planchadas… Un auténtico desastre de hogar, ya que ninguno de los dos hacía absolutamente nada por organizarlo. Pero al fín, al cabo de unas semanas (bastantes, eh? no fué facil) ,el mismo fué quien propuso un reparto de responsabilidades. De vez en cuando, cuando le veo que se relaja de nuevo, me relajo yo también… Funciona, creedme

  24. cómo padre soltero-divorciado, (emprendedor, trabajo, lavo, barro, plancho, cocino de puta madre… sin que me caigan los anillos) cómo debo interpretar el comportamiento de mis hijas adolescentes 14-17 (son hijas, pero si fuesen hijos los trataría igual y creo que recibiría la misma actitud) y feministas declaradas, cuando por mucho que se lo pida, suplique y gruña, no mueven el culo de la silla para echar una mano en casa? las estoy educando machistamente realizando yo prácticamente todas las tareas domésticas? (muchas veces acabo antes haciéndolas yo que discutiendo quien debe hacerlas). A veces la respuesta es que “es mi deber de padre!!!” (a lo que se quedan sin el bocata mañanero)
    De pequeño entre 3 hermanos “hacíamos el lavabo, pasábamos el aspirador, la comida, tendíamos ropa, o lo que nos pedía madre, sin discutir, simplemente porqué tocava … las nuevas generaciones suben sin tener consciencia de las tareas del hogar, superprotegidas y con la única responsabilidad de traer buenas notas a casa…. cómo-qué serán en el futuro, sin saber cocinar, plancharse una camisa, o hacer la compra? inventaremos un adjetivo nuevo?

    1. Pues hay quien dice que es culpa tuya por haberlas educado mal… O eso nos están diciendo de que es culpa de las mujeres que educan a hijos vagos, así que supongo que lo mismo se te aplica en tu caso.

      Si fuese real, claro.

  25. A mí me han sorprendido mucho algunos comentarios y la estadística, y la verdad que me siento inmensamente afortunada de estar con un chico realmente feminista. Por ejemplo, esos comentarios que dicen que si ganas más y aportas más económicamente la otra persona tiene que compensar haciendo más tareas de la casa, independientemente de las horas que trabaje. Ganar más no es sinónimo de trabajar más, por ejemplo yo estoy a media jornada (aunque realmente entre las horas que trabajo en casa y preparar clases y tal calculo que realmente trabajo unas 30 horas semanales) y mi novio trabaja 40 horas (y a veces más, que hace horas extra y no se las pagan) y yo gano más que él. ¿Y como gano más tengo que hacer menos tareas a pesar de tener más tiempo? ¿Pero qué clase de razonamiento es ése? Pero además, alucino con que la gente lo tenga tan en cuenta en una relación y que cada uno mire lo que aporta económicamente y justifique con eso el reparto de tareas. Para mí el dinero nunca ha sido un factor a tener en cuenta en una relación. El año pasado yo trabajaba y estudiaba y podía pasarme 12 o 14 horas al día entre trabajar, prácticas y estudiar, y aportaba bastante menos económicamente que mi novio, pero él tenía más tiempo y él se encargaba mayoritariamente de casi todas las tareas porque es que yo no vivía ni tenía tiempo para nada. En ningún momento nos hemos echado en cara quién gana más, de hecho, ni miramos quién paga qué. Antes ganaba más él porque yo estudiaba y el trabajo que tenía yo era precario, ahora gano más yo, y ni siquiera hemos echado cuenta de lo que “nos debemos”, porque para nosotros no nos debemos nada. De vez en cuando le pregunto cuánto le queda en la cuenta, si ya le ha llegado la factura de la luz, y vamos controlando el dinero que nos queda en general para que ninguno se quede en números rojos, pero lo que él gana es de los dos y lo que yo gano es de los dos, y vamos pagando como vemos y podemos. Y si él quiere algo y lo que gana no le da para comprárselo, lo pago yo y punto, y viceversa. Y con las tareas de la casa lo mismo. De hecho, creo que como normalmente siempre las ha hecho él porque tenía más tiempo que yo, nos hemos acostumbrado y ahora que tenemos más o menos el mismo tiempo (porque aunque yo trabaje solo 30 horas también hago cursos de formación, preparo opos, ahora me estoy sacando el C2 de catalán y estudio mucho) él sigue haciendo más. Yo hago la lista de la compra y él va a comprar. Él suele poner la lavadora y colgar la ropa, aunque alguna vez lo he hecho yo. Y él friega los platos. A veces arreglo yo el comedor y el baño, a veces él, pero contratamos a alguien para que nos limpiara la casa a fondo (hay que decir que los dos somos MUY desordenados y si no la casa queda hecha un desastre y nos da igual xD). Ahora tendría que hacer más cosas yo también y que sea más equitativo, lo admito. Pero de verdad, no entiendo eso del factor de “quién aporta más económicamente”, y quien más aporte tiene que hacer menos en la casa. Desde luego que soy muy afortunada. Y es extraño porque mi novio ha vivido en una casa que seguía 100% los roles establecidos, su madre ama de casa, su padre trabajaba, y su madre hacía absolutamente todo en la casa: cocinar, fregar los platos, cuidar a los niños, limpiar, etc. De hecho, a mí me hierve la sangre porque en las comidas familiares ella siempre es la que pone el plato y hasta que no lo tiene todo el mundo ella ni se sienta. Y cuando recogemos la mesa mi novio y yo (y su hermano cuando está) como que nos riñe o viene enseguida y nos los coge. Un día, cuando todavía vivíamos a ratos en casa de mis padres y a ratos en casa de los suyos, decidimos mi novio y yo hacer la comida (como hacíamos siempre cuando vivíamos juntos en Barcelona), porque también me sentía mal porque la mujer lo tuviera que hacer todo, me sentía como si yo viviera en un hotel. A mi suegra casi le da un ataque de vernos en su cocina cocinando! Nos decía: ya lo hago yo, ya lo hago yo! Y nosotros: pero que lo hemos hecho mil veces! Que no pasa nada! Tú descansa! No le hizo ni pizca de gracia y no lo hemos vuelto a intentar. Por eso flipo de que mi novio habiendo vivido en ese entorno familiar sea como es.

    De todas formas, me ha sorprendido mucho la estadística, es flipante que hoy en día todavía haya tanto machismo y tantos hombres que no se encarguen de las tareas de la casa y que piensen que es cosa de mujeres. Basta ver los anuncios de la tele (nunca olvidaré el de Cillit Bang, donde solo aparecían mujeres limpiando y encima al final decían: “compruébalo tú misma!”, claro, porque solo las mujeres limpiamos y utilizamos cillit bang). Y el comentario de Louis.. increíble. Mucha gente da por hecho que ya hay igualdad, quizá porque la haya en su casa, pero no, hay que seguir luchando y concienciando a la gente, sí que se empieza por poner los límites en casa uno mismo, pero no basta con que mi novio sea feminista y yo me conforme, hay que luchar cada día contra los machismos que vemos en todas partes (cambiabebés en el baño de mujeres, por ejemplo), anuncios, redes sociales, casa de los suegros o amigos… Nos queda mucho por hacer.

    Muchas gracias por esta publicación, creo que empezaré a hacer lo que has recomendado para asegurarme de que realmente nos repartimos las tareas y dedicamos más o menos el mismo tiempo y mi novio no haga mucho más que yo, aunque bien mirado no había pensado que el pensar qué comer, qué comprar, llevar las cuentas de la casa y tal, recoger los platos o pequeñas cosas también es tiempo y trabajo y eso lo hago yo, así que quizá no hago tan poco como pensaba..

    Lo que debo decir que me ha dolido un poco cómo habéis contestado a algunos hombres que han querido compartir orgullosos que ellos sí se reparten las tareas o incluso hacen más. Yo no lo he visto como un “mansplaining” (que me da que cualquier cosa que diga un hombre sobre un tema machista ya se toma como un mansplaining), sino que ellos, al igual que nosotras, han querido compartir su experiencia, y en vez de valorar el hecho de que ellos hagan su parte en su casa se les insulta y se les dice que vayan a contárselo a otros. Que es verdad que siempre salen con lo de “no todos somos así”, pero imagino que si saliera una estadística diciendo que las mujeres somos unas locas obsesivas que nos comemos la cabeza por todo (por poner un ejemplo) seguro que saldríamos muchas en plan: “oye que yo no soy así”. en ningún momento niegan la estadística, no sé, en vez de decir:” pues bien por unirte a la lucha feminista y aportar tu granito de arena evitando tener comportamientos machistas sobre las tareas de la casa, intenta fomentarlo también a tus amigos, allá donde vayas y en otras partes de tu vida” se les suelta: “me importa una mierda que tú no seas machista porque los demás sí lo son, ve a convencerlos a ellos de que no lo sean”. pues la verdad, a mí me cabrearía. es más, se les trata de machistas (o machirulos) por decir que ellos no son así, y me parece que eso, lejos de contribuir a la lucha feminista, la perjudica, porque la verdad es que cuantas más personas feministas seamos mejor, y teniendo en cuenta la sociedad patriarcal en la que vivimos y en la que los hombres tienen mayoritariamente el poder, es imprescindible que los hombres formen parte de esta lucha, nos entiendan, nos apoyen, reconozcan sus privilegios y renuncien a ellos.

  26. He leído todo el artículo y por supuesto, estoy 100 % de acuerdo, es más, sólo hay que ver las estadísticas. Hay cosas que no son discutibles. Yo no le discuto a un médico, que el tanto por cien de muertes son a causa del consumo del tabaco.
    Es más, me gustaría añadir una cosa, y esto va dirigido a hombres, creo que también hay que prevenir a los hombres que piensan que las mujeres van a estar ahí siempre para hacerles la vida más fácil:
    – Tu madre, va a fallecer ( es ley de vida , aunque desgraciadamente a veces ocurra lo contrario )
    – La mujer con la que te has casado, y has sometido durante muchos años a tareas que tu también podrías hacer porque tienes miembros a parte de tu pene, en plenas condiciones para articularlas. Esta mujer, existe la posibilidad, que también fallezca antes que tu. Incluso mucho antes que tú.
    Entonces, tu que harás?
    Ya no trabajas, no tienes dinero para pagarte a una persona que cuide de ti. Y aunque no tienes una enfermedad que te limite físicamente, te has dado cuenta de que eres un inútil. Incapaz de vivir sólo porque no sabes hacer la O en un canuto sin una mujer al lado.
    Mi abuelo por ejemplo, no sabe ni pelarse una manzana el sólo. Y si lo intenta, tarda 1 hora.
    He visto como los hombres se deprimen, al verse inútiles pudiendo haber sido capaces de llevar una vejez digna.
    Mientras que he visto a mujeres, que han quedado viudas, y han salido adelante. No iban a tener más trabajo o tareas estando viuda , no?
    Vivir en la comodidad, que se te ha cedido por el mero hecho de ser hombre, también te puede perjudicar.
    No ayudes, por hacerle ” un favor ” ocasional a tu pareja. Trabaja en ti mismo. Y reflexiona.

Deja un comentario