La mentira de la izquierda igualitaria

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Autora: Lisa Sterle

 

Tendemos a cometer el error de pensar que las tendencias y/o movimientos políticos de izquierdas tienen una solución mágica al problema de la existencia del sistema patriarcal.

Es evidente, si yo soy de izquierdas, súper abiertx y tolerante, si voy a manis y lucho por los derechos de los seres humanos, es imposible que yo tenga comportamientos sexistas que desemboquen en fomentar la desigualdad.

Eso es una mentira. El patriarcado es un sistema invisible que mamamos desde el momento de nuestro nacimiento. El patriarcado es un sistema opresor del cual muy poca gente conoce y acepta la existencia. La población opresora (ejerciendo de forma consciente y, lo que es peor, inconsciente) está perfectamente acomodada en el cojín de sus privilegios y allí se queda, aunque sea sin darse cuenta. El patriarcado conforma nuestra mente, nuestros valores, nuestras relaciones, nuestro sexo, nuestra intimidad, nuestras emociones, nuestros sueños. El patriarcado es veneno, para las mujeres y para los hombres.

Para salir del patriarcado, hay que mirarlo a los ojos. Hay que aceptar que, o yo lo de-construyo, empezando por mirar hacia mí mismx y aceptar mis actitudes, o no desaparecerá mágicamente.
No basta con decir que se es de izquierdas y se cree en la igualdad. La izquierda no es una varita mágica. La igualdad llegará con esfuerzo, aceptando los propios sexismos y haciendo notar a lxs demás los suyos, de-construyendo los géneros, los privilegios, las verdades asumidas sin más, las mentiras socio-científico-biológicas. La ideología que quiera acabar con este problema ha de definirlo y atacarlo de forma consciente y directa.

 

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Ser de izquierdas y pretender que sólo con eso basta, es un error. El patriarcado nos hace ser quien y como somos. Eso es desgarrante. Eso es muy difícil de asumir. De hecho, a muchxs les habrán salido sarpullidos en la piel y estarán teniendo convulsiones mentales con sólo leer palabras como “género” o “patriarcado”. Porque los privilegios gustan y cuesta desaferrarse.

Acabemos estableciendo un paralelismo sobre el tema de los movimientos de izquierdas no concienciados. Imaginad que soy un/a multimillonarix que, sin soltar un céntimo de mi dinero (u ocasionalmente donando un par de miles de euros a alguna ONG que no sea demasiado subversiva) me pongo a hablar de la pobreza, la injusticia, e ir a galas benéficas para solucionar el hambre en el mundo. Sin embargo cada día vuelvo a mi palacio con peldaños de oro, comida abundante y servicios todo incluido. Y mientras ceno un magret de pato acompañado por un vino de primera y de postre helado con virutas de algo delicioso y exótico, estaré pensando, “jolín, que mal está el mundo, qué pena que pase hambre la gente. Suerte que yo hago cosas por ellxs.”

Esa, amigxs, es la mentira de las ideologías de izquierdas que se creen que sólo por serlo (y sin hacer nada más) ya se están desligando del problema y están luchando contra el machismo (sin siquiera admitir la existencia del patriarcado).

Personas que no pueden soportar que cuestionen su modelo, y que se ponen a vomitar si escuchan la palabra “feminismo”. Gente que no va a soportar hablar de los derechos de la población oprimida y va a preguntar dónde quedan los derechos de la población opresora.

Una igualdad de mentira.

Dagny Romero

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One thought on “La mentira de la izquierda igualitaria

  1. Buenas, no puedo estar más de acuerdo.

    Creo que, especialmente, los hombres “de izquierdas” (ya sea por actitud auténtica o por etiqueta autootorgada) tenemos un problema con el feminismo, un problema de aceptación. Es siempre un tema secundario, sin pensar que se está dejando a la mitad de la población fuera de la lucha.

    No hay más que ver como saltan ampollas cada vez que se habla de las contundentes estadísticas de violencia física machista, para gritar aquello de #notAllMen desde cualquier color ideológico.

    El primer paso para ceder privilegios, creo, es asumir que se está disfrutando de ellos.

    Un saludo.

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