Guía feminista para preguntar sobre feminismo

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Ilustración: Ambivalently Yours

 

¿Quieres aprender sobre feminismo? ¿Tienes dudas? ¿Quieres preguntar a una feminista pero no sabes cómo hacerlo porque tienes miedo de que te responda mandándote a la mierda? Ésta es tu guía. Aquí encontrarás la manera adecuada de plantear tus preguntas sobre feminismo de forma constructiva, respetuosa y no ofensiva.

1. ¿Para qué vas a preguntarlo?

Asegúrate de que vas a preguntar porque QUIERES APRENDER, y no porque quieres enseñar. Son dos conceptos que se confunden muy habitualmente, aunque no entiendo muy bien por qué. No preguntes para recibir una respuesta que te permita explicar lo que a ti te apetezca explicar.

2. No exijas una respuesta

No es función de nadie que no sea tu profesor/a, explicarte algo porque a tí te apetezca que te lo expliquen. En serio, no. QUE NO. Ninguna feminista está obligada a responder a tus preguntas, nosotras tenemos nuestras propias vidas y oficios (Sí, a veces hago cosas que no son de feminancy. Sólo a veces.), y no son educarte a ti.

3. A revisar tonos, a tu casa

No pidas que modere su discurso o su forma de expresarse a una persona que te está contando cómo la oprimen, que te está hablando de su lucha. La vehemencia o la rabia no restan razón, igual que no lo hacen la felicidad o la esperanza. Recuerda, además, que esa persona probablemente ha respondido 38.723.608.354.759,25 veces a esa pregunta, y puede estar hasta el coño. Si quieres recibir información con el tono formal y moderado de quien está dando clase, te recomiendo:

  1. Que leas. Los libros no te gritan. La wikipedia tampoco.
  2. Que te metas a un curso de género. PAGA A TUS PROFESORAS.

4. Recuerda que estás hablando con alguien que sabe más que tú de ese tema

Lo que “a ti te parece”, no es un dato. Just saying.

5. Elimina de tus posibles intervenciones el argumentario neomachista

No todos los hombres…

“Yo, que he cambiado pañales…”

“A mí una vez una mujer…”

Los 30 hombres asesinados…

Las denuncias falsas…

Todo esto es mierda neomachista. Tal vez no lo ves así (todavía, espero…), pero te aseguro que estamos hasta el coño de eso. Hay doscientos millones de artículos, post, estados de facebook o pintadas en mesas que desmienten toda esta historia. Tu experiencia personal, por cierto, no es nada que pueda enfrentarse con estadísticas reales, estás mezclando churras con merinas. Alicia Murillo lo explica chachi piruli en sus “Cerros de Úbeda”.  

6. Investiga. Aprende. Lee. Agradece

La mayoría de las feministas que conozco, hacen pedagogía de alguna forma, a pesar de que no es su responsabilidad. Yo, por mi parte, escribo en este blog, y esto que hago ahora mismo ES pedagogía. No puedes venir a preguntarme algo, que te dirija a un artículo o post concreto, y no leértelo. Por favor, asegúrate de que tu interés es genuino, tengo cosas que hacer.


 

* Femiconsejo: A pesar de todo lo anterior, y a pesar de que puedas haber encontrado a una persona completamente encantada de explicarte lo que sea, podría ser que no lo comprendieras. Son cosas que pasan. El feminismo, a mí por lo menos, me vino por etapas, siempre ha habido cosas que decían algunas compañeras y que yo no entendí hasta mucho tiempo después. Las gafas violeta se van graduando, no desesperes.

Ro De la Torre

About Ro de la Torre

Aparejadora, actriz de teatro amateur, por lo visto ahora tengo un blog. No me resisto a nada que implique buena compañía y cervezas. La protesta pacífica no es mi rollo, soy más de tocar puntos sensibles. Me implico. Mucho. En todo.

15 thoughts on “Guía feminista para preguntar sobre feminismo

  1. A ver, la guía está genial, pero sinceramente siempre que alguien esté en la ignorancia (y aunque es verdad que aquí nadie es profesora de nadie) creo que hay que ayudar, o al menos corregir. Quiero decir, la mitad de mi clase del instituto creía que “feminismo” era “lo contrario de machista, que las mujeres son más que los hombres”. Ya me dolía escuchar esa burrada entonces, imagínate oírla de parte de un adulto medianamente culto. Seguro que te mandan a la mierda 10.000 veces y no quieren aprender o abrir los ojos, pero justo por eso creo que hay que enseñar y no ser completamente arisca si alguien dice una burrada, porque de ignorantes está lleno el mundo. Pero a ver, esa es la forma en la que lo hago yo, tampoco digo que sea la correcta. Me gusta mucho esta página porque me ha hecho reflexionar bastante, un saludo 🙂

    1. Hola Dana!

      Gracias por tu comentario. El post está escrito en cierto tono de sorna, porque hablo en él de patrones reproducidos por el típico mainsplainer. Yo personalmente soy bastante pedagógica, la verdad. Tampoco pretendo decir en el post que se vaya a contestar a nadie en plan borde, pero sí intento que se entienda que, a veces, aunque la pregunta vaya de buenas… podemos encontrarnos un gruñido, y es normal. Pido paciencia con ello.

      El ejemplo que pones de “machismo igual que feminismo” yo creo que a mí me despertaría gruñido, mordisco en la oreja y patada en el culo, por lo menos! qué paciencia! Enhorabuena por ella ^^.

  2. Con todo respeto (y algunas risas porque me sentí identificada) esto no es pedagogía. Esto es enseñanza; la presentación de información, el contenido y los fundamentos teóricos y éticos presentes en este texto son, efectivamente, elementos pedagógicos pero no pedagogía.

    1. Hola Carla:

      Me has mandado un trabajo de 64 páginas para explicarme lo que es la comunicación no violenta, pero creo que existe cierta confusión. Se lo que es la comunicación no violenta, y la utilizo, cuando me apetece.

      Las mujeres somos educadas para ese tipo de comunicación, para ejercer los cuidados con todo el mundo. Precisamente en la guía explico que podemos estar cansadas de hacerlo. Tenemos el mismo derecho que el resto de la humanidad a expresarnos de forma agresiva, sarcástica, irónica o con sorna, que es precisamente la intención del artículo.

      Para mí, ávida lectora, un texto se enriquece si en él se saborea la emoción de quien lo escribe. Hay textos asépticos y faltos de emoción (así deberían ser muchos artículos periodísticos, o los ensayos), pero esa no es la intención de mi texto. Aquí, la intención es mostrar lo cansadas que estamos de tener que explicar puntos tan básicos como la necesidad de RESPETO cuando somos interpeladas. Al ejercer ese derecho tan cuestionado, además, a ser violenta, hago mi pequeña e individual revolución.

      Aquí he escrito de forma impersonal, pero también lo he hecho desde la más profunda tristeza y desde la rabia. Y me encanta poder hacerlo en un lugar donde no van a revisar mi tono.

      Saludos.

  3. Chicas, os lo escribo aquí porque no se me ocurría un lugar mejor. Soy ajedecista (chico) y compito desde hace bastantes años a nivel amateur. ¿Tenéis una opinión formada sobre las categorías de féminas en deportes/juegos de intelecto como el ajedrez?

    No sé si estáis al corriente, pero en nuestro mundo la división por géneros se practica de manera doble: en primer lugar, aunque las mujeres pueden inscribirse en cualquier campeonato y competir como cualquier hombre, las diferentes federaciones (incluso la FIDE) suelen organizar, de manera singular, campeonatos exclusivamente femeninos, donde sólo pueden competir las mujeres entre ellas. En segundo lugar, en la mayoría de campeonatos normales (mixtos) suele haber una categoría especial que premia a las mejores clasificadas de entre las mujeres inscritas en el torneo (categoría de féminas).

    La explicación oficial dice que las mujeres ajedrecistas son muy pocas en comparación con los hombres (y en eso estoy de acuerdo; mi percepción subjetiva es que en cualquier torneo suele haber una proporción 1/20), y que estas categorías y premios especiales, e incluso los torneos exclusivamente femeninos, son una herramienta para incentivar una mayor participación de las mujeres en el mundo del ajedrez. A mí, jugar “campeonatos especiales para mujeres” o ser premiada por ser la mejor de entre las chicas y no la mejor de la clasificación global, me parece humillante, y si fuera mujer, no participaría en esas condiciones. Quizás se me está pasando algún matiz o algún argumento que no logro entender (lo digo sin ironía).

    Está claro que las diferencias biológicas entre hombres y mujeres nos obligan a crear categorías separadas en los deportes de carácter físico (atletismo, ciclismo, fútbol, natación, etc.), pero ¿se debe aceptar la misma división en un deporte donde la parte del cuerpo que se usa es sólamente el cerebro? Si una mujer es capaz de desarrollar la misma actividad intelectual que un hombre, y en eso me imagino que todos, incluídos los de la FIDE, estaremos de acuerdo, el hecho de que existan categorías femeninas me parece casi un insulto a las mujeres, y tampoco entiendo por qué la inmensa mayoría de las chicas del circuito aceptan jugar bajo estas reglas.

    Algunos ajedrecistas me han llegado a decir, hablando sobre esto: “vale, pero si las mujeres son tan válidas para jugar al ajedrez, por qué las que vemos en los torneos se pueden contar con los dedos de la mano?”. Bueno, la verdad es que es una buena pregunta, y para encontrar la explicación sería necesario averiguar cuál es el origen. Sin saber la respuesta a ciencia cierta, me da que la causa es, en buena medida, cultural. El ajedrez, por tradición, es un “juego de hombres”, y hasta la revolución rusa no vemos demasiada receptividad en el mundo del ajedrez hacia las mujeres, y de igual manera (y probablemente por lo mismo), tampoco se observa demasiada receptividad en las mujeres hacia el mundo del ajedrez. Hoy en día, como antaño, los altos cargos en federaciones y clubes están copados por hombres, y esa perspectiva exclusivamente masculina probablemente dificulta la inclusión de la mujer en el mundo de los escaques a todos los niveles, desde el de jugador hasta, evidentemente, el de alto responsable. Y por último, cabría hablar de competitividad. No sé en qué medida nos condiciona lo biológico para ser más o menos competitivos, y no cierro la puerta a que un día se demuestre que biológicamente los hombres tendemos a buscar la competición de manera más marcada que las mujeres, pero sea como sea, buena parte de la asociación entre competitividad y género masculino la ejerce nuestra cultura, y puede ser también una causa de la desproporción entre hombres y mujeres sentados frente a un tablero.

    Por cierto que, pese a la desproporción, las mujeres no suelen aparecer en puestos bajos de la clasificación, sino que suelen ocupar lugares medios. Es decir, lo que cabría esperar, si tenemos en cuenta el peso numérico que tienen sobre el global de los inscritos. Hay pocas que destaquen entre los hombres, sí, pero las pocas que juegan, en general suelen ser bastante buenas. Entonces, ¿qué sentido tienen las categorías femeninas, contra las que todavía no he visto a nadie, ni hombres ni mujeres, levantar la voz?

    Os animo a que, si no estabais familiarizadas con el tema, lo investiguéis por vosotras mismas, saquéis conclusiones y habléis un día de él.

    1. Hola!

      Me llama la atención lo que comentas. Lo primero, hacerte notar que has dicho que te resultaría HUMILLANTE ser premiado por ser el mejor entre las mujeres. Tú eres premiado por ser el mejor entre los hombres, pero eso no te parece humillante. Creo que una parte de tí considera que la competición entre mujeres es realmente más sencilla, que no es “un gran premio” ganar a las competidoras. Revísate eso, por favor, es machismo puro.

      A pesar de lo anterior: Sí, creo que el origen es cultural. Para empezar, es mil veces más complicado que una niña haga ajedrez como extraescolar, o que siquiera se molesten en enseñarla en casa. Pero además, igual que en el resto de deportes típicamente masculinos: No tiene referentes femeninos, tiene que vérselas con hombres cada día, y se siente sola. Al crecer, si no es “lo suficientemente buena” probablemente se cansará ella de luchar por algo que no es para ella, o la sacarán sus padres de la extraescolar.

      Por lo tanto, para una mujer resulta el doble de difícil que para un hombre llegar a la misma competición. Es presumible que, al tenerlo más difícil, no tiene por qué haber tenido el tiempo de practicarlo igual. Al enfrentarse entre mujeres, se están enfrentando en iguales condiciones.

      Es una teoría.

      1. Por lo que comentas, Ro de la Torre, es posible que no nos hayamos entendido. Yo no soy premiado por ser el mejor entre los hombres, soy premiado (lo de “soy premiado” es un decir, porque en realidad los premios los suelo ver de lejos) por ser el mejor de entre todos los ajedrecistas, hombres y mujeres. No hay torneos exclusivamente masculinos: todos los torneos de ajedrez son o bien mixtos, o bien femeninos. Existe el campeonato del mundo femenino, pero no existe el campeonato del mundo masculino de ajedrez.

        El Campeonato del mundo, sin apellidos, es mixto, como la gran mayoría de torneos de ajedrez. En los torneos mixtos, hombres y mujeres compiten juntos sin que (en principio) se deba hacer ninguna distinción por género, ya que en una actividad intelectual como es el ajedrez no existe ninguna ventaja biológica del hombre con respecto a la mujer (al contrario de lo que sí ocurre en los deportes físicos). El hecho de que la misma Federación Internacional que organiza el Campeonato del mundo de ajedrez (mixto) organice un segundo Campeonato del mundo especial para mujeres, es lo que me parece discriminatorio y humillante (y creo que lo interpretaría así si fuera mujer).

        Un fenómeno similar ocurre en muchos torneos mixtos donde aparece, en la sección de premios de las bases del torneo, la “categoría de féminas”. Hombres y mujeres compiten juntos, sin distinción, pero al finalizar el campeonato, los organizadores miran la clasificación, y a la mujer mejor posicionada (con respecto a las demás mujeres) en la clasificación final mixta, se le da un premio “especial”, al margen de los premios generales otorgados según el puesto en el que has quedado, y que son accesibles tanto a hombres como a mujeres. Eso es lo que me parece humillante. Si en los torneos mixtos me dieran un premio especial por ser el mejor clasificado de entre los hombres que han participado, también me sentiría humillado.

        Evidentemente, si el ajedrez de competición se dividiera por género de manera simétrica, como cualquier deporte físico (baloncesto femenino/baloncesto masculino, por ejemplo), no encontraría para nada humillante el ser premiada como la mejor de las mujeres (es que de eso se trata!). Ninguna parte de mí piensa que las modalidades femeninas de cualquier deporte sean más fáciles o exijan menos habilidad, esfuerzo y compromiso que las modalidades masculinas; si los deportes físicos se dividen por géneros es por una cuestión de diferencias anatómicas entre sexos (dimorfismo sexual) que convertiría las competiciones mixtas en injustas para las mujeres. Pero en el caso del ajedrez, una actividad en la que las diferencias biológicas entre mujeres y hombres no son relevantes, y en la que de hecho unos y otros compiten mezclados, que me cuelguen la etiqueta de “fémina” o me monten un torneo extra para que juegue sólo con las de mi género es como si me dijeran “no te consideramos una ajedrecista más. Es más, creemos que tus capacidades vienen marcadas por tu condición femenina y que precisas de un trato especial para poder desarrollarte en este deporte.”

        Como dije en mi primer mensaje, la justificación oficial para cosas como los torneos femeninos, la categoría de féminas o el título de Gran Maestro Femenino (al cual se accede cumpliendo con unos requisitos mucho menos exigentes que los necesarios para obtener el título de Gran Maestro -mixto-) es que se intenta practicar una política de discriminación positiva con el objetivo de fomentar la participación de la mujer en este deporte. A mí me parece sólamente sexismo y condescendencia, pero puedo estar equivocado.

        Espero haberme explicado mejor esta vez.

      2. Efectivamente, te había entendido mal.

        Pues la verdad es que no tenía ni idea de esto, voy a echarle un vistazo, a ver qué encuentro.

        Gracias por la info!

      3. Yo personalmente opino que el tema del ajedrez podría ser una cuestión de indefensión aprendida. Opino también que los torneos femeninos son positivo desde el punto de vista de la visibilidad: que no parezca que sólo ganan hombres y que sea un deporte masculino, y así se normaliza que las niñas jueguen y tengan interés por el ajedrez, atrayendo a más jugadoras. Hace no mucho vi una clase de niños de <10 años y eran 3 niñas y 2 niños – la cuestión también es si hay más tasa de abandono con la edad.

        Algo en lo que muchas veces pienso es “¿hasta cuándo habría que aplicar una medida positiva?”. Pues yo diría, así que se me ocurra de buenas a primeras, aplicarla cuando en el top 100 de un año no haya un 40% de mujeres. Se podría refinar la idea, por supuesto.

    2. Me interesa mucho este tema del ajedrez, mi hija juega en el colegio y la proporción más o menos es de 3 niñas por 12 niños a partir de primaria, alguna más en infantil. Y le doy muchas vueltas a por qué pasa esto, pero  no encuentro una,respuesta. En este entorno no veo mal que haya categoría femenina ya que es la única manera de que las niñas puedan tener referentes y más posibilidades de ganar algún premio. De todas formas no sé cómo será en las categorías absolutas, pero mi hija ha participado este año en los campeonatos escolares de la Comunidad de Madrid y era como en cualquier otro deporte, misto hasta alevines y por sexos a partir de 12 años. En la primera fase de distrito aún siendo mixto se clasificaban los dos mejores niños y las dos mejores niñas, y aún así en muchos distritos y categorías no había niñas o sólo una. Y en la fase municipal si había medalla para las tres mejores niñas ¿humillante? Bueno, es la manera de motivar a más niñas a jugar.

  4. Puntos 1, 2 y 6 impecables.

    Punto 3:  Entiendo, y además, admiro y comparto la idea que tienes de que las cosas hay que explicarlas y comunicarlas tal y como se sientan, con emociones,  ya que así se puede aprender incluso mejor. Creo que además las expresiones faciales y los gestos pueden facilitar el entendimiento de la persona que pregunta. Lo que no me ha gustado es el tono del artículo, concretamente lo de “a tu casa”, no sé, por muy cansada que estés de explicar algo las formas también tienen ciertos límites. Una cosa es explicar algo según la manera en la que lo vives y lo piensas y otra cosa es utilizar expresiones que pueden despertar cierta ira. Es decir, se puede utilizar el tono que se quiera, siempre que no se llegue a “vacilar” por así decirlo (no sé si me explico). No quiero que me interpretes mal.

    Lo único malo que puedo decir del punto 5 es que creo que sería más bien parte de la explicación en caso de preguntarte sobre eso. Porque quizás la persona que te pregunta o que utiliza esas palabras no tiene ni idea de que se trata de expresiones neomachistas. En caso de hacerlo, ahí entrarías tu a explicarle de lo que se trata.

    Por último, punto 4: En el caso de que sea una persona totalmente desinformada sobre el tema, el punto estaría bien. Pero una persona que se haya interesado por todo lo que tenga que ver con el feminismo y la lucha, y tenga ciertas ideas creadas, también podría aportarte a tí. (Digo yo, que habrá casos así en los que aún quieran saber más de lo que ya crean que saben). Es decir, en este mismo blog hay un artículo, http://www.locarconio.com/2016/06/estimada-companera-feminista-y-amiga-de-dalas-femidalas/ (aunque no lo hayas escrito tu) que dice que antes que nada hay que escuchar. Aportarnos mutuamente. Entonces creo que en ese caso, no debería ser “alguien que sabe más que tú”, simplemente alguien que puede aclarar tus dudas, aportarte ideas nuevas y otros puntos de vista.

    Pd: No quiero sonar como una entendida, si hay algún momento en el que por alguna expresión o tono lo parece, pido perdón, porque sé que estás formada de manera más definida que yo.

    Creo que todas nos podemos aportar algo, siempre, por muy pequeño que sea.

    Muchos saludos 🙂

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