Dependencia emocional; Amar… ¿demasiado?

Dependencia emocional amor romántico
Fotografía: Gisela Pozsonyi

 

“Yo soy sólo para él, y él es sólo para mi, y nos bastamos mútuamente”

La dependencia emocional se puede definir como la necesidad afectiva extrema que una persona siente hacia otra a lo largo de sus diferentes relaciones. Cuando decimos “extrema”, nos referimos a “desproporcionada”, ya que genera malestar en el sujeto y consecuencias autodestructivas. Es una exageración de aquello que es propio de las relaciones de pareja. Y cuando decimos “necesitar” no decimos “querer”. “Necesitar”, implica que algo es absolutamente imprescindible.

La diferencia entre “amor normal” y “amor patológico” es meramente cuantitativa. Esa necesidad afectiva extrema es lo que subyace a otra serie de comportamientos, como la sumisión, los pensamientos obsesivos en torno a la pareja o sentimientos intensos de miedo y abandono. Los dependientes describen en ocasiones algo así como tener “hambre” de la pareja.

Se pueden ilustrar las características de la dependencia emocional así:

Los 10 Mandamientos de un Dependiente Emocional

1. Amaré a mi pareja sobre todas las cosas.

2. Estaré contigo, sólo contigo y con nadie más.

3. Te idealizaré por encima de todo.

4. Me subordinaré a tus deseos.

5. Asumiré todas tus creencias e ideas como propias.

6. Temeré que me abandones.

7. Falta de asertividad: Necesitaré agradarte en todo.

8. Tendré intolerancia a la soledad.

9. Baja autoestima: no me valoraré como persona.

10. Tendré un deseo de acceso constante a ti.

El motivo de consulta de una persona que sufre de dependencia emocional no suele ser la propia dependencia emocional, sino las emociones negativas que de ella se derivan: depresión, ansiedad, trastornos de la alimentación… Son, normalmente, personas tristes y preocupadas.

La existencia de parejas desequilibradas y patológicas, en las que uno domina sobre el otro, en las que hay un terrible miedo al abandono por uno de ellos, en las que pueden darse casos de malos tratos físicos y psíquicos; tienen un fundamento psicopatológico. Podemos encontrar muchas referencias a la dependencia emocional (aunque muchas veces llamada por otros nombres) más que en la literatura científica, en la de autoayuda, que sí ha abordado infinidad de veces este tema en libros como “Mujeres que aman demasiado” de R. Norwood (1999) o “Independencia emocional” de Martha R. Bireda (1998).

No hablamos del “mal de amores” o del duelo que debe pasar la persona tras una ruptura; hablamos de un “adicción” a otra persona, con sus características y su abstinencia. Los seres humanos somos animales sociales destinados, por suerte o desgracia, a relacionarnos con nuestros congéneres. La dependencia emocional es una enfermedad del ser humano en cuanto a especie de carácter social, que encuentra en la pareja y en el amor uno de los pilares de su adaptación al medio. Lo que quiero decir es que está socialmente aceptado, está normalizado sufrir a causa de la pareja, del amor, por estar solo… que es más “normal” tener pareja que no tenerla, que mi pareja “me deje o no” hacer esto o aquello, que mi pareja me “agobie”…

Sí, por ejemplo, consideramos que la soledad es algo terrible y que se debe evitar a toda costa, es lógico pensar que preferiremos estar mal acompañados a estar solos, contrariamente a lo que dice el refrán.

La sociedad no es la causa de que existan personas con dependencia emocional, pero sí propicia, fomenta y mantiene ciertos valores compatibles con la patología: el miedo a la soledad, al abandono, a no ser querido, a no gustar física y mentalmente, a estar solo porque no soy lo suficientemente bueno para alguien, me dejan porque no soy lo bastante bueno, la culpa es mía…

Tampoco la pareja del dependiente emocional es “normal”, sino que se trata por lo general de personas egoístas, emocionalmente distantes y frías, con una alta autoestima y que se sobrevaloran. Si existe un dependiente emocional es, lógicamente, porque hay un “dependido”, o “un roto pa’ un descosido”.

La dependencia emocional no está catalogada, por el momento, como un trastorno mental o de la personalidad (sí que existe el “trastorno por dependencia”, pero no es lo mismo). Tal vez se deba al “descuido” que tanto la psicología como la psiquiatría dan a los problemas relacionados con los sentimientos. Las teorías que tratan de explicar el comportamiento, tanto normal como patológico, de la mente humana, dan poca importancia al mundo de los afectos. El psicoanálisis reduce el comportamiento a los impulsos sexuales, el conductismo a conductas desadaptativas y refuerzos, la psiquiatría biológica a anomalías en los neurotransmisores.

Psicoterapias como la Interpersonal sí tienen en cuenta la importancia que las relaciones con los otros tienen para los individuos que sufren problemas emocionales.

La dependencia emocional es tan común en nuestra sociedad como desconocida y mal identificada. Poder identificarla a tiempo supone también reconocerla como patología, ya que no solo puede desencadenar en casos de malos tratos físicos y psíquicos, sino que también puede afectar a terceras personas, como los hijos.

Bibliografía:

– CASTELLÓ BLASCO, J. (2005): Dependencia Emocional: Características y Tratamiento. Madrid: Alianza Editorial S. A.

Nuria GB

About Nuria GB

Asturiana en Madrid. Psicóloga, emprendedora social, existencialista agnóstica y ecofeminista.

7 thoughts on “Dependencia emocional; Amar… ¿demasiado?

  1. Me gustaría señalar que es necesario empezar a tratar la dependencia emocional también fuera de una relación desigual (en la que uno domina y el otro se somete a sus deseos). Soy dependiente emocional de mi pareja y consciente de ello, y sin embargo nunca me pliego a sus deseos. De hecho nuestra relación es completamente igualitaria. Él me anima a pasar tiempo con otra gente y a salir sola o encontrar actividades que disfrute sola, pero soy incapaz. Me entra una horrible sensación de soledad, inseguridad y desprotección. Y sé que eso está 100% ligado a mi incapacidad de quererme a mí misma por mí misma, que arrastro desde niña. Pero la verdad es que no sé cómo abordar este problema.

    1. Moon, siento mucho lo que te pasa. Y creo que cualquier cosa que te diga solo serán palabras de algo que ya sabes y has pensado … Busca algo que te interese hacer, algún hobby, algo que te guste, busca en tu interior algo que te llene, por simple que te parezca, algo que te haga feliz hacer…

      A veces, simplemente es que estamos solas, aunque vivimos rodeados de personas nunca se ha vivido tal grado de soledad y vacío existencial, ya no hay empatía ,ni sororidad entre las mujeres y solo tenemos a nuestras parejas y de ahí muchas veces viene esa dependencia.

      Quiérete más, oblígate a quererte sobre todo lo demás.

      1. Muchas gracias por vuestros comentarios. Aclarar que si hablamos de Dependencia Emocional en una relación igualitaria, como algunos decís que os pasa, o que tenéis ese “hambre” de la pareja pero dicha pareja es una persona “normal” entonces estamos ante una Personalidad Dependiente, no una Dependencia Emocional. Parecen juegos de palabras, pero es imprescindible conocer el problema para poder tratarlo.

    2. Estoy de acuerdo con el comentario anterior. No siempre existen desigualdades en la pareja, y tampoco violencia o maltrato físico o psicológico. Y sin embargo se da la dependencia.

      En mi caso, soy un hombre, ha pasado 1 año desde la ruptura y sigo sufriendo.

      A diferencia de la persona que escribe el comentario anterior, yo nunca he sido consciente de mi dependencia mientras he estado en pareja. Ha sido tras la última ruptura que, cansado de repetir el mismo patrón y de sufrir decidí indagar qué me pasaba.

      Ser consciente de padecerla es el primer e imprescindible paso para superarlo, aunque yo estoy empezando a pensar que es imposible hacerlo 🙁

  2. La dependencia emocional es real y como dice Moon, no sólo se da en parejas desiguales. Yo acabo de salir de una relación con un hombre maravilloso en la que yo era completamente adicta a él, con auténticos momentos de ansiedad y de necesidad constante de acceso a él. Yo era consciente de mi dependencia pero nunca fui lo suficientemente valiente como para enfrentarme al problema hasta ahora, que he decidido acudir a un psicólogo para aprender a establecer relaciones sanas y, sobretodo, aprender a estar bien conmigo misma y a quererme.

    Me gustaría señalar que la dependencia emocional no solo se da en personas débiles o con carencias afectivas. Yo tengo una familia maravillosa, que siempre me ha apoyado, y me considero una mujer fuerte, feminista y con las ideas claras. Mi pareja era un hombre considerado, amable y que me trataba como una igual. Sin embargo este vínculo de dependencia se creó, y consideró que es algo que ocurre a muchas mujeres por las ideas que la sociedad está constantemente bombardeándonos. Seguro que sabéis de qué hablo: príncipes azules, hombres que nos salvan… nos hacen creer que debemos ser protegidas, que solas no estamos bien. Y eso arraiga en nosotras, sin que nos demos cuenta.

    En fin, sólo quería compartir esto y desear a todes les que están pasando por algo así mucha fuerza, y que con voluntad todes podemos construir una relación verdaderamente sana entre iguales.

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