Mirarme con ojos de hombre

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Fotografía: Isabella Bubola

 

Hace unas semanas los Aliats del Feminisme me hicieron una entrevista sobre mi activismo en Locas Del Coño. Una de las preguntas que me hicieron fue sobre cómo empecé a interesarme por el feminismo. En su momento les respondí que me interesé por el feminismo desde la vertiente pro-sex, que quería follar mucho y con mucha gente y de muchas maneras, pero me revelaba contra la injusticia de que me fueran a tachar de guarra, zorra, puta si lo hacía.

Dándole vueltas pienso que me gustaría rectificar mi respuesta. Creo que entré en el feminismo debido al Transtorno de la Conducta Alimentaria que arrastro desde hace casi 12 años. Desde siempre me impongo a mi misma la mirada masculina. Mi cuerpo está aquí para despertar el deseo masculino, no sé verlo de otra manera.

“La autocosificación se da cuando la mirada cosificadora se vuelve hacia una misma, de manera que las mujeres pasan a verse a si misma desde la perspectiva de un observador y ejercen una monitorización de si mismas de forma crónica.”

Rachel M Caloguero, Doctora en Psicología

No sé valorar si me gustan mis ojos, mis labios o mi figura si no es desde la perspectiva de los hombres que vayan a mirarme. Si encajo con los cánones de belleza, premio. Si no, castigo. Soy incapaz de mirarme sin hacerlo con ojos de hombre, sin valorarlo en función de cuanto le voy a gustar a un hombre heterosexual.

Este mensaje nos llega desde todos los puntos, interiorizamos la cosificación de la que somos víctimas por parte de los medios y en nuestro día a día. Depílate para estar atractiva, no tengas arrugas, adelgaza, ponte pechos… siempre de la perspectiva del hombre.

Los periodistas y presentadores hombres están en la media. Pueden ser barrigones, tener arrugas, barba, no ser atractivos. Y van acompañados de sus compañeras periodistas, que suelen ser auténticas modelos supeditadas al hombre, por muy profesionales que sean. Para ellos es suficiente con ser buenos en su trabajo, para ellas además es imprescindible tener un físico espectacular.

En la publicidad, las mujeres atractivas se usan indiscriminadamente como reclamo publicitario para todo, hasta el punto de resultar ridículo.

Y así seguimos batallando la mayoría de mujeres y yo, inspeccionando nuestros cuerpos para detectar el más mínimo defecto que pudiera “estropear” nuestro atractivo. Subiéndonos a la báscula con ansiedad. Perdiendo horas de nuestra vida en depilarnos, maquillarnos, untarnos crema. Dejándonos la salud de nuestra mente y de nuestro cuerpo por el camino. Dejándonos nuestro sueldo, ya de por si inferior, en productos más caros sólo por ser mujeres.

Y así, robándonos el tiempo y la autoestima a pedacitos, el patriarcado va empequeñeciendo nuestras vidas.

A mis 22 años, he pasado más de la mitad de mi vida luchando contra un trastorno alimentario que no parece que vaya a desaparecer pronto. A mis 22 años, le declaro la guerra a la mirada masculina.

Lidia Infante

About Lidia Infante

Psicóloga y profesional del marketing y la comunicación. Me río en la cara del patriarcado. Sobornable mediante café, Nutella y cachorritos. Siempre dispuesta a montar un comando SCUM. A veces le hago spoiler a la gente sin querer.

21 thoughts on “Mirarme con ojos de hombre

  1. Me ha encantado tu sencillo pero trascendente artículo, supongo que porque me siento identificada con lo que has contado en él y porque admiro tu valentía al haberte abierto en canal para decir alto y claro que padeces un desorden (prefiero llamarlo así, pues creo que es cuestión de, una vez detectado el problema, ir encajando las piezas que se salieron de su sitio) a causa de la presión social que sufrimos las mujeres al ser tratadas como meros cuerpos en nuestro día a día.

    A decir verdad yo siento que también se han apoderado de mi mirada y esto afecta a cómo me veo y me desprecio por un proceso tan natural como es el ir envejeciendo (tal vez debería decir ganando años) y cómo miro y cosifico a veces a las demás mujeres, como meras competidoras mías en un mundo en el que realmente no tenemos nada que ganar más allá que una aprobación ajena que nos pone en una balanza como si fuéramos un producto que se vende en la carnicería. Me entristece mirar así, no sentirme dueña de mi mirada, no poder utilizarla de forma sana y transparente, pero también sé que la respuesta a este problema está en el feminismo y que, tardemos lo que tardemos, llegaremos a vernos y a ver con ojos renovados.

  2. Es increíble que por mucho que tratemos de gustarnos a nosotras mismas, al final siempre se nos pase por la cabeza el gustarles a ellos. Y lo difícil que es verse guapa a una misma y estar satisfecha con una misma si nadie respalda eso. El ir a comprarse una crema facial y encontrar algunas que hasta tapan los poros…¿a que ni poros puedo tener? Solo la mirada de cada una de nosotras tendría que ser válida para nosotras mismas. Ahora, lograrlo es un auténtico reto así que a por ello!

  3. Por qué crees que lo que te ocurre a ti le suele suceder a personas jóvenes, exigentes, en familias dónde los límites entre miembros están pouco delimitados, en momentos de transición y cambio vital…?. Yo trabajo, no me queda otra, continuamente con trasts alimentarios, trasts de personalidad límite con trasts alimentarios asociados, y en general en salud mental, incluyo siempre q puedo la perspectiva de género, es más, es una filosofía de base q procuro no perder de vista. Pero. También pido compromiso al cambio, y eso es responsabilización sobre el síntoma, sobre el yo cuando enferma como producto de todo, tb la presión masculinista del patriarcado o las desigualdades sociales y económicas. Creo que si uno se hace feminista es por justicia, rabia, consciencia de lo que significa el mal incluso, por empatia con el dolor ajeno e incluso por el propio bienestar incluyendo aquí la relación en igualdad. En fin…no me parece q nadie haya de justificar por qué se ha hecho feminista (porque me sale del coñ…o los huevos).

  4. Ojo, que no pretendo decir que la patología alimentaria no tenga efectivamente una base educacional, al menos en parte si, ni mucho menos reprochar nada a la autora, el sufrimiento es un poderosa motivación al cambio y lo expresa muy bien. Lo único que no creo es que las personas tengamos q justificar lo evidente, lo q es de justicia, porque de ahí ya habrá quien haga el vínculo entre patología mental y feminismo, lo cual apesta pero es tendencia Si me preguntan por qué no pateo un perro por la calle me limitaré a responder: “preferiría patearte a ti”.

  5. Cuánta razón. Por mi parte, que soy hombre heterosexual y odio la cosificación femenina (entre otras muchas imposiciones limitantes), decir que la mayor dignidad que he visto nunca en aceptación del propio cuerpo fue, en una playa nudista, una mujer a la que le habían extirpado ambos pechos y que evidentmente no se ocultaba de ello, ni ocultaba sus cicatrices. Te aseguro que le importaba un pimiento que su cuerpo gustara o no gustara al resto de personas: le gustaba a ella y con eso bastaba.

    Es decir, no es importante cumplir con un patrón de belleza (obviamente patriarcal), porque lo único que importa realmente es aceptarse como se es. Y disfrutarse.

    Saludos y gracias por tu blog.

  6. Estoy de acuerdo, y lo hago con un guiño a focault, al coraje de la verdad, al gobierno por la verdad y a su estudio por los cinicos.

  7. ¡Brava! Qué claridad. Lo que expresas es común a muchas de nosotras (tantas…), pero no todas podríamos explicarlo así de bien y eso quienes llegamos a darnos a cuenta, que hay casos en que ni eso. Gracias por tu valentía <3

    No sé si esos transtornos desaparecen al 100% en algún momento. Pero según mi experiencia, con tiempo y trabajo sobre ello, pueden disminuir hasta un punto que ni te imaginas! 🙂

    De corazón te deseo todo el ánimo del mundo.

  8. Lo siento. De verdad, lo siento. Llevo algún tiempo leyendo este blog, desde que me presentaron el movimiento feminista.

    Creo que, entre otras cosas, me gusta pasarme a leerlo porque me siento protegido cuando, de vez en cuando, veo algún post que reivindica la diversidad sexual como una de las causas por las que pelea el feminismo. No me fue complicado comprender el por qué de las reivindicaciones feminista (esto es: el sentirse víctima potencial de un tipo de violencia por el simple hecho de haber nacido mujer; gay, en mi caso).

    Pero me pasaba que, cuanto más leía, más dudas me surgían sobre el feminismo. Y hoy ya no he podido aguantar más y, a lo mejor con menos humildad de la que debería, me voy a atrever a dejar un comentario.

    Me he visto 100% reflejado en este post, con la salvedad de que mientras lo leía sentía como si no tuviera derecho a verme identificado con él.

    He pasado por un trastorno alimenticio (padecí anorexia diagnosticada a los 14 años y hoy, con 21, a base de psiquiatras, psicólogos, dietas y gimnasio aún me siento bastante -muy- inseguro con mi cuerpo), aunque convivo con ello tengo una completa obsesión por estar siempre depilado, moreno, bien vestido, caminar erguido, sonreír continuamente -aunque por dentro no tuviera ganas-, obligarme a aprender a bailar -cuando en realidad yo soy muy patoso jaja-, hablar siempre desde el “cariño”, y, por supuesto, que alguien no me considerase “guapo, guay, interesante, o; por lo menos, “chachi” me ponía de los nervios.

    Yo soy, o era -o soy pero antes era más (creo que me entienden jaja)- de los que si no reciben piropos en cada conversación atacan con un: “Hoy no me ha dado tiempo para arreglarme ¿no estoy demasiado mal, ¿no?” Y pobre de quien me respondiera que sí. Pobre de mí, porque eso eran, por lo menos, cinco noches sin dormir y dos semanas de dieta y gimnasio a muerte.

    Mi conclusión es que, a veces, siento que no hay nadie que comparta una causa que implique dejar atrás este tipo de vida (tanto para hombres como para mujeres, gays y heteros) y cuando veo este tipo de post en quienes, creo, que comparten mi lucha -feministas y movimiento LGTB- me siento un poquillo solo.

    Bueno, es sólo mi reflexión personal jaja, espero que nadie se sienta ofendido, uno se queda más tranquilo desahogándose un poco por aquí.

     

    1. Hola Rubén,
      Como yo lo entiendo, un hombre homosexual puede interiorizar perfectamente la mirada masculina. Me parece poco habitual, por que la presión estética no se cruza en todos los ámbitos de tu vida como ocurre en la nuestra, pero me parece super curioso de plantear. No lo había pensado nunca, así que esto es una primera aproximación, pero te dejo mis reflexiones.
      Creo que hay dos partes del mensaje. Una que habla de las mujeres que dice “sólo vales lo que vale tu atractivo”, que igual no es la parte que interiorizas tú, y otra parte del mensaje que dice “lo importante en esta vida es atraer a los hombres”. Un hombre heterosexual esta última parte lo interioriza de una manera “empoderante”, que le situa en el puesto de mando, mientras que puede que tú interiorices esa parte del mensaje al revés, con un efecto similar al que tiene en nosotras.
      Hace 8 años tuve un noviete de adolescencia con un TCA también, es el único hombre que he conocido con TCA diagnosticado. Más tarde ese chico pasó su transición de género y tu comentario me deja reflexionando muy fuerte sobre este tema.
      Abrazos,
      Lidia

  9. Muchas gracias por tu artículo. Me siento por desgracia muy identificada con el tema, a veces pienso qué bien me habría venido leeros años atrás!

    Es una lucha continua pero soy optimista. Reconocerlo para poder enfrentarlo es el primer paso.

    ¡Ánimo!

  10. No creo que exista mujer que no pueda sentir idéntico a lo que describe el texto. Ninguna de nosotras crece mirándose su cuerpo con sus propios ojos. Ese es uno de los GRANDÍSIMOS trabajos extra que tenemos las mujeres para poder llegar a ser personas: desprendernos de la mirada masculina sobre nuestros cuerpos.
    Adoré sentirme identificada, porque en cada uno de los artículos que leo de este blog, me siento acompañada.

  11. Muy cierto, yo tambien sufri mucho por ello, cuando era adolescente, era la “fat girl” y me culpaba siempre por no agradar a los hombres, ya que yo era nerd y nada popular, me sentia mal; pero como tu dices, gracias el feminismo descubri la aceptacion de mi cuerpo y mi autoestima, que por el hecho de no encajar en los patrones de belleza, me sentia gorda y fea; ahora no, ya estoy superando todo y poco a poco no me interesa la mirada masculina heterosexual; no se si llegue a tener pareja mas adelante, pero lo que si se es que me tiene que aceptar tal como soy y no voy a agradar a nadie cambiando mi forma de ser. Gracias, esta página es precisa y muchos éxitos con esta lucha que aun tenemos que hacer.

  12. Esa es una de las batallas mas difíciles que tenemos que dar.  A mi me a costado muchos años teniendo solo 20 años y creo que me costara algún tiempo mas. Todos parecen ser mas dueños de nuestro cuerpo excepto nosotras, llegue a no tener noción de mi cuerpo  sin los dichos de los demás.  Estuve en muchos centros de todo tipo y parece que no hay una noción de gravedad de lo que son estos trastornos. Pero bueno, a seguir la lucha. Vamos a lograr ser verdaderamente dueñas de nuestro cuerpo, ni del estado, ni de la iglesia, ni de nadie mas que no seamos nosotras mismas. Gracias por el hermoso articulo.

  13. Hola me gustó mucho tu artículo, yo también sufro de un trastorno alimenticio y hace un tiempo tuve una reflexión similar.
    Desde hace nueve años mi cuerpo salud se consume y con ello también mi tiempo y obviamente no alcanzo a hacer todo lo que quisiera es una cuestión matemática no comes =no energía. Tiempo que usas en.comer y vomitar =tiempo que no puedes invertir en instruirte cultivarte educarte o pensar. Pues bien aquí estamos atrapadas en un sistema en el que tenemos que ser bellas flacas y follables antes que criticas sensibles e instruidas.

    He decidido que mi cura es un acto de rebelión. Porque nos quieren débiles y frágiles inseguras y atontadas.

    Comamos sanas cuidemos nuestros cuerpos si no dejamos que un hombre nos pegue, si defendemos a una de nosotras de que le hagan daño no dejemos que el.sistema nos haga daño con nuestras propias manos.

    Fuerza compañeras.

  14. Gracias por este artículo maravilloso que respalda al pensamiento y hacer de muchas mujeres. Tengo 59 años.
    Y ahora, con esta edad madura, veo las cosas desde otro punto de vista. Me han considerado siempre una persona atractiva. Como dices en tu artículo, mi dinero me ha costado….. Había que estar en el mercado….
    uffff.. como si fuéramos mercancia… Me he operado los ojos (bolsas). me he hecho liposucciones… me he puesto hilos en la cara…., contorno facial….HABIA QUE ESTAR EN EL MERCADO¡¡ Y me ha costado años…. pero al final
    me doy cuenta de que hay que aceptar el paso del tiempo normalmente… Podría seguir haciéndome arreglitos….
    pero, ya no….se acabó. Como comentas, a los hombres nos han acostumbrado a verlos como se ven… calvos, barrigones, arrugados….. , por otra parte lo normal con el paso de los años. Con todo lo presumida que he sido en mi vida, hace unos meses tomé una dura decisión para mí. No me voy a teñir mas. Esta transición la estoy llevando lo mejor que puedo. Es duro. La verdad es que me veo guapa, natural y no intento engañar a nadie con mi edad, es lo que hay y lo que hay es una LIBERACION,…..pero desde luego…FUERA DEL MERCADO¡¡¡ Nuestra sociedad tiene que cambiar mucho todavía.

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