La masculinidad patriarcal necesita consumir animales

feminismo anti-especista interseccional veganismo
Ilustración: Julia Fernandez

“Sexismo y especismo son formas igualmente injustificables de discriminación, y ambos se manifiestan en patrones opresivos de jerarquía y dominación semejantes”.

Catia Faria, Doctora en Filosofía por la UPF y activista feminista.

En la universidad tuve la gran suerte de tener una profesora feminista. Se ganó muchas muecas de desagrado y críticas de muchos alumnos (y de mí también), pero con los años, gracias a la experiencia y al propio proceso de la madurez, he ido entendiendo todo aquello que decía y nos enseñaba.

Una vez nos explicó que un día fue a casa de una colega suya feminista y ésta le ofreció un café con leche. Ella le dijo que no consumía leche, ya que para ella ser feminista y consumir la leche materna de un ser cuyo cuerpo ha sido cosificado, convertido en mercancía y forzado a criar una y otra vez para proporcionar beneficios a una industria no era coherente, para ella iba en contra de las propias bases del feminismo. A lo que la otra le contestó “pero es una vaca, es un animal”.

Es un animal. ¿Qué ha sido eso? ¿Qué ha sido ese sonido? No es más que un animal… ¿porqué te preocupas TANTO (un poquito sí, eso se acepta) por un animal, o más bien, porqué te preocupas por un animal “de granja” (a.k.a. legalmente matable)? Ha nacido para eso, sirve para eso, no es como nosotros, su vida no importa como la nuestra… ¡me es familiar esa cantinela! Vaya, es el sonido de la discriminación, una vez más.

Las mujeres estamos lamentablemente acostumbradas a tratar a menudo con entornos discriminatorios, entornos que nos invisibilizan, desprecian, maltratan, cosifican y despersonalizan con la finalidad de someternos y silenciarnos, así que lo solemos reconocer rápidamente, supongo que por eso los derechos animales siempre ha sido una lucha encabezada por mujeres desde sus comienzos. Mientras la profesora hablaba, identifiqué ese sonido que es igual siempre, afecte a quien afecte: la opresión, aplicada esta vez a seres de otra especie, lo que se ha acuñado con el término especismo.
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Entonces no lo reflexioné, pero recuerdo todas y cada una de sus palabras, como si supiera que algún día iba a estar preparada para entenderlas y las necesitaría. Así fue. Hoy soy feminista, y también vegana, ya que entiendo el veganismo como la herramienta política con la que intentamos luchar por los derechos de cada individuo, no sólo independientemente de su género, sino también de su especie.

Realmente mi profesora, cuando rechazó ese café con leche, fue evidentemente porque ahí no veía solo un producto, veía todo el proceso que ocurre en una granja para que esa leche pueda estar envasada en un cómodo brick en nuestras neveras, el proceso en que, a grandes rasgos, se debe inseminar a una vaca, esperar a que de a luz su ternero y entonces cuando ella comience a producir leche materna, separarlos, destinando a la cría a carne si es macho, y si es hembra a producción de leche primero y luego carne, como su madre.

Una vez entendí esta anécdota que ella explicaba, he ido viendo, con el paso del tiempo, muchísimos actos de violencia en que machismo y especismo se funden, creando un nuevo nivel de violencia sádica y particular.

“Todas las mujeres que nos hemos manifestado en contra de las corridas de toros hemos vivido lo mismo, a todas nos han llamado ‘puta’, nos han mandado a fregar, mi favorita es ‘abortistas, abortistas, ahí están las abortistas’, o incluso que le dijeran a una compañera “tú lo que necesitas es que tu hombre te de una buena hostia”.”

Eva Benet, Jornada Interrelacions Animals: els altres i els animals.

Otro ejemplo, que personalmente también encuentro que habla por sí sólo, sobre esta macabra, aunque evidente intersección entre machismo y especismo, es el caso que investigó y denunció la ONG internacional Igualdad Animal en una granja de Murcia, en 2012, en que los operarios se divertían ensañándose con las cerdas preñadas, eviscerándolas y abriéndoles el vientre para sacar a las crías, para posteriormente hacerse fotos sobre sus cuerpos posando en plan “soy un machote”.

En estos ejemplos estamos tratando con la parte más explícita de la violencia especista y machista, pero igual que el machismo, el especismo también se manifiesta en aspectos mucho más sutiles. ¿Y es que, a quién no le suena ese topicazo de que los hombres que deciden comer una ensalada son mariquitas? ¿Qué hay de esa relación entre la carne y la masculinidad? Los machotes se hinchan a carne e irónicamente a leche materna de vaca, véase el famoso Gallon Milk Challenge.

De modo que sentir empatía y compasión por los animales aparentemente te hace débil y emocional, cualidades asociadas a lo femenino que, frente a lo racional, son consideradas socialmente inferiores y poco válidas. Por lo tanto, si eres un hombre y decides dejar de consumir animales, es posible que te tengas que enfrentar alguna vez a ser visto como alguien blandengue y sentimental, o en otras palabras, “afeminado” y si encima eres feminista entonces eres como lo peorcito.

De lo dicho se puede extraer que la masculinidad heteronormativa debe probar su fuerza oprimiendo a otros seres, considerados más débiles. Es decir: eres un machote si haces que las mujeres hagan lo que tú digas, besen tus pies y se postren sexualmente ante ti (si no, un calzonazos), igual que eres un machote si comes la carne y los fluidos de animales que han sido explotados y asesinados para que los puedas consumir. De nuevo, la masculinidad saca a pasear su fragilidad.

Al fin y al cabo, ¿quién no se ha encontrado en su vida y en su propio interior con esa incoherencia colectiva? La incoherencia que dice que los humanos y los animales son diferentes, que pobre de ti cuando insinúes que a nivel de derechos básicos somos iguales, porque entonces “¿no serás uno de esos hippies comeflores?” Es que sugerir que la vida de los animales merece ser respetada, igual que su libertad, es muy bonito, pero… ¿llevarlo a la práctica? Bueno, bueno, tampoco seas tan extremista. Mira ese cerdito tan mono… pero oye, que también quiero jamón. La incongruencia que nos hace decir que los animales importan y no deben ser maltratados, pero luego lo venimos haciendo de forma sistematizada; es la misma que nos hace decir que las mujeres son personas que deben ser vistas, valoradas y tratadas como tal, pero después se desprecian y objetualizan metódicamente de igual manera.

Finalmente añado que mi propia experiencia me ha enseñado que las personas que luchan por el feminismo suelen ser las mismas que las que luchan por los derechos de los animales y viceversa, y el motivo es porque ambas luchas requieren un cuestionamiento de aquello considerado normal, natural o necesario, las tres Ns de la justificación que explica la psicóloga Melanie Joy, autora del libro Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos a las vacas. En términos generales son luchas hermanas, con los mismos principios: que seres explotados, cosificados y mercantilizados se consideren sujetos de derecho, cuyas vidas y libertades sean respetadas (pero de verdad).

Irene Lazuen Molina

About Irene Lazuen Molina

Graduada en Bellas Artes por la UB y activista por los animales.

21 thoughts on “La masculinidad patriarcal necesita consumir animales

  1. Bravo. Sin ser alguien que por norma general comente nunca ningún artículo, este es digno de admiración. Hace que algunos encontremos el alivio, el apoyo y la comprensión que tan poco abundan. Expresas con palabras nuestros pensamientos. Gracias por hacernos ver que no estamos solos (ni locos).

  2. Lo que creo que genera el problema en los animales desde tiempos inmemoriables, es el sistema capitalista y las mafias. Desde que existe el dinero, siempre va a haber gente que quiera producir más beneficios, por menos gastos y en menos espacio, sin pensar en el sufrimiento de su “producto”.

    Llevamos tanto tiempo ejerciendo ese sistema que me parece increiblemente dificil cambiarlo.
    Es por eso que pienso que, aunque nunca hubiera existido el machismo, pero si el capitalismo, seguirían haciendo sufrir a los animales, incluidos los humanos, de igual manera.

    Por cierto, hay alternativas que se merecen un crowdfunding para que aparezcan en los mercados:

    http://www.k-bits.com/2013/08/05/carne-artificial-generada-en-laboratorio/

  3. Me encanta que hableis de veganismo. Hay quien opina que el especismo es la base de todas las discriminaciones porque si se consigue respetar a los animales también se respetarán a los grupos oprimidos humanos. Para mí son luchas distintas y con causas distintas, aunque todas tienen algo en común, como dice el artículo. Será por eso que la gente que pertenezca a algún movimiento social tiene más empatía.

  4. Aaaah! Me hace entrar en conflicto…

    El artículo me encantó, me hizo ver las cosas de diferente manera, “me quitó la venda de los ojos”, por así decirlo. Por un lado me has convencido para iniciarme en todo este mundo de los veganos, por la causa que tú mncionas y la asociación al feminismo; sin embargo, mis necesidades físicas, como que nomás no me dejan… Soy enfermiza, muy flaquita y si a duras penas sobrevivo con los productos de origen animal, me imagino lo que pasaría con mi salud sin ellos. :/

    1. La dieta vegana es tanto o más nutritiva que la que incluye productos de origen animal, sólo tienes que cuidar tu alimentación 🙂 Seguro que encontrarás a alguien que pueda informarte de cómo llevar una alimentación saludable, te inclines por la alimentación que te inclines 🙂

    2. Para ganar peso lo que se necesita es comer más calorías de las que se gastan. Productos como los frutos secos, aguacate, semillas, aceites, patas pueden darte más calorías que un filete. Te animo a que te informes. Busca el grupo Gordivegans sin fronteras y verás que amplia variedad de productos puedes comer y mantenerte en un peso saludable.

    3. Te juro que tu cuerpo puede hasta mejorar siendo vegana, prestar atencion a lo que comes, a las reacciones de tu organismo te lleva a otro nivel de conexión con vos misma. Yo pase de tener un higado que funcionaba mal y nunca y aunque no lo creas comiendo carne y todo estaba tambien anemica, a estar mucho mas saludable. Es indispensable buscar un profesional que te oriente y ocuparte de lo que ingresas a tu cuerpo para mejorar tu calidad de vida.

    4. Hola Vane, me alegra mucho leer tu comentario, siempre es reconfortante ver que tus palabras hacen reflexionar a los demás. Respecto a lo que comentas de que tu salud es frágil, no tengas miedo, lo importante es, como en todas las dietas, hacerla correctamente, con cabeza, y adaptarla a tus necesidades. Conozco de cerca personas que sufrieron toda su vida episodios de anemia y paradógicamente dejaron de padecerlos al pasar al veganismo. Suele pasar que uno se despreocupa de su dieta cuando es la “normal” y como estamos tan acojonados por morirnos por ser veganos la cuidamos mucho más y estamos más sanos. Sobretodo infórmate bien y a tu ritmo 😉

  5. Me ha encantado este artículo, y que conste que tampoco soy de las que suela comentar, pero este vale mucho la pena. Me gustaría añadir que esto me suena bastante, mi chico es vegano y  ya lo ha oído en otras personas, de hecho hacia él no se ha dado el caso, ya que todos aquellos que en algún momento se les pasa por la cabeza el hacer una referencia a lo afeminado que les puede parecer el no comer carne, se lo piensan dos veces. Mi pareja hace body building, tiene un cuerpo bastante trabajado y está en su mejor momento físico, por lo que lo del mito de proteína animal y toda esa pantomima de ser un macho no les sirve como argumento, más bien todo lo contrario, mientras los otros se zampan 200 gr de proteína animal, él, con menos de 100 gr de la vegetal tiene un performance y apariencia mucho mejor. En España parece que todavía el veganismo en el deporte es inexistente o se mantiene en secreto, no sé, pero espero que se anime la cosa y que el movimiento deje de ser de “veganas”, que se vea una reacción general y desaparezcan todos esos estereotipos y leyendas que tanto daño hacen indirectamente.

    Un saludo y buen trabajo.

     

  6. Me ha parecido un artículo muy interesante pese a que, como en muchos artículos de los que escribís, me cuesta identificarme con la premisa inicial. Habitualmente esto se debe a que soy hombre y, muchas de las experiencias que explicais desde el punto de una mujer, me parecen muy ajenas a mi experiencia personal. Siempre me quedo pensando “¿De verdad cosas como estas pasan?”. Por eso agradezco este blog, para abrirme los ojos ante situaciones en las que no me fijo.

    En el artículo de hoy, esta sensación de alienación de mi experiencia personal se debe a que, pese a no ser vegano, soy muy fan de las ensaladas. Y ninguna vez en mi vida nadie me ha hecho sentir menos masculino por comer una ensalada y una fruta cuando los demás se están comiendo un bistec. O cuando todos se piden una cerveza y yo me pido un té. Puedo entender esa imagen de masculinidad de comerse un trozo de carne acompañado de una cerveza, ya que al fin y al cabo es lo que siempre nos venden en el cine, televisión, etc… Pero es otra situación más que sin un artículo como este no me hubiese fijado.

    Al ser la primera vez que me planteo esta idea, me surgen una série de preguntas (y sí, ya sé que no es vuestra responsabilidad responderme):

    Según tu opinión, ¿se puede ser feminista sin ser vegana? ¿O las consideras ideas distintas pese a estar relacionadas? Y no me refiero a la idea “se empieza por el feminismo y, a medida que tu respeto se extiende a todos los seres, vas acercándote al veganismo, por lo que ser feminista sin ser vegana es parte del proceso”, sino a un punto en el que alguien que se considera feminista y comprende el punto de vista del veganismo, pero lo rechaza deliberadamente.
    El problema especista, ¿tiene su origen directamente en el consumo de productos animales, o en la cosificación de los mismos? Es evidente que en la indústria cárnica de hoy en día a los animales no sólo se les cosifica, sino que además se les considera la “parte sobrante y molesta” de la carne, que es “lo importante”. ¿Puedes concebir algún escenario en el que se trate a los animales con respeto, y a su vez podamos consumir productos de origen animal? ¿O el consumo implica cosificación? (Llevando la comparación al feminismo, puedes ser heterosexual y que te atraigan las mujeres sin cosificarlas.)
    ¿Dónde marcamos el límite moral para la cosificación de los seres? ¿Humanos? ¿Mamíferos? ¿Vertebrados? ¿Eukaryota (domino de organismos formados por células eucariotas)? La ciencia avanza hacia la producción de alimentos a través de procariotas (principalmente bactérias), y esto producirá un alimento abundante, económico y sano (y espero que sea moralmente aceptable para todo el mundo). Lamentablemente, todavía no estamos en este punto de nuestra história, y no cuesta ver que los cultivos son simplemente “cosas” para satisfacer a los humanos, sin preocuparnos por las plantas cultivadas. ¿Es esto también moralmente reprobable? Al fin y al cabo, aunque solo usásemos productos de orígen vegetal, seguiríamos dividiendo el mundo entre lo que nos es útil y lo que no, los seres superiores y los inferiores, …

    La verdad es que tengo miles de preguntas más, pero cada vez se distancian más del asunto original del artículo (relación entre especismo y sexismo, y porqué el respeto a las mujeres va relacionado con el respeto hacia los animales) y se van más hacia preguntas filosóficas acerca del veganismo.

    Como ya he dicho, nadie tiene que responderme, pero me ha parecido un artículo muy interesante, y dejo las cuestiones que me plantea aquí escritas por si alguien tiene curiosidad por conocer qué dudas le entran a una persona que nunca se había planteado este tema al enfrentarse con él la primera vez.

    1.  

       
      1.     Sí, por poder se puede, igual que por poder puedes decir amar a los animales pero apoyar su explotación, no deja de ser incongruente, pero siempre habrá actitudes e ideas incoherentes en nuestra forma de pensar y hacer, igual que puedes ser vegano y perpetuar actitudes machistas. Son ideas relacionadas, su base es la misma, el respeto y el deseo de abolición de la explotación y cosificación en pos de una igualdad verdadera, pero no siempre empatizamos o estamos listos para comprender por igual dos causas aunque su fundamento sea el mismo.
       
      2.     No, si consumes cosificas, es intrínseco, lo consideras un producto o una fuente del que obtener beneficios. Me parece que es bastante obvia la relación entre consumir animales y cosificarlos, sólo ya con la terminología que se usa (uno no consume seres libres, consume productos, igual que uno no usa personas, usa objetos). El símil hecho con la heterosexualidad me parece poco acertado, ya que la orientación sexual no implica un proceso connatural de cosificación, en cambio el hecho de consumir algo sí lo hace.
       
      3.     El límite está claro cristalino y es bastante evidente también: la capacidad de sentir, y en menor grado el nivel de autoconciencia y conciencia del entorno (digo en menor grado porque el hecho de que alguien por sus circunstancias no pueda ser consciente de lo que hay a su alrededor o de sí mismo, tipo bebés o personas en coma, no significa que haya derecho a cosificarlos o explotarlos). Los humanos y los animales sienten porque tienen sistema nervioso. Las plantas y las bacterias no.

      Espero que te haya servido, aprovecho para decirte también que eres afortunado por sentir tan ajenas estas situaciones que dices que te preguntas si realmente pasan, ojalá nosotras también pudiéramos estar tan alienadas de esa mierda como para preguntarnos eso. También, y ya acabo, no necesitas identificarte con lo que vivimos para apoyarnos, ya que es algo que tu no vas a vivir, igual que yo no puedo identificar lo que es que te discriminen por ser de raza negra, son cosas que los que no sufrimos esa discriminación en concreto no necesitamos “entender” para luchar en contra.
       

       

       

  7. Estaría bien que hablaseis de otro tipo de abuso animal del que no se suele hablar:  el de usar animales como juguetes (mascotas) y tenerlos encerrados en pisos manteniendo una relación basada en la dominación y sometimiento.

    Un saludo

    1. Seguro que están mucho mejor en la calle que en nuestras casas, a salvo de la lluvia, de quien les pueda hacer daño, con comida diaria, con agua, con calefacción/aire acondicionado, etc. Segurísimo, vamos. Mi gata se muere por volver a la calle de la que la rescaté fijo.

    2. No sé qué tipo de relaciones con animales has visto o vivido tú pero existen personas que adoptan animales no para someterlos ni encerrarlos si no para ser sus compañeros y darles una vida que en la calle no podrían ni soñar. Pero bueno, si eres de esos que creen que el lugar de los animales está en la calle comiendo nuestra basura, enfermando por nuestra culpa y sobreviviendo esquivando nuestros coches y malos tratos, no tenemos más que hablar.

  8. He intentado ser vegana más de 3 veces y mi cuerpo no lo acepta,pero en mi cuerpo no funciona,me he puesto en manos de especialistas nutricionistas en ese ámbito y lo más que he conseguido es ser vegetariana a tiempo parcial añadiendo huevos y algo de pescado.no es lo mismo pero no podéis decir que todo el mundo puede o debe serlo porque no es tan simple 🙁

  9. Interesante artículo, llegué a el gracias a una recomendación de una compañera a quien gustó tu enfoque. De hecho el enfoque es lo interesante ya que puede aplicarse a muchas más partes de la sociedad, un ejemplo es el de la tecnología, actualmrmente trabajo en la industria manufacturera electrónica y aplican los mismos principios, gente trabajando prácticamente como esclavos por un sueldo miserable, sin mencionar daños al ambiente sobre todo por el uso de plomo en componentes. ¿También dejarás de usar este tipo de mercancías o harás vista gorda?

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