Dolor violeta ante la violencia machista constante

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Ilustración: Amaia Arrazola

 

2016: Cada vez más comprometida con el feminismo. Más combativa y más dolida. Porque sí, tengo un dolor latiendo en mis dedos cuando aporreo el teclado en este momento, un dolor que viene de este monstruo que es el patriarcado y que sale cada dos por tres a mi paso, intentando cogerme de los pies para que deje de caminar.


Unos hombres jóvenes nos insultan a mi amiga y a mí por la dimensión de nuestros culos.


Unos hombres insultan y le hacen gestos obscenos a mi amiga en un pub. Me enfrento a ellos. Me siguen amenazando.


Unos hombres gritan al paso de una amiga y de mí que quieren un trío con mujeres abiertas de mente, que podríamos ser las candidatas.


Unos hombres jóvenes nos gritan a mis amigas y a mi desde un coche: “gordas, putas”.


Un señor mayor, de unos 70 años, me toca el culo en plena calle. Cuando alzo la voz, la gente ríe.


Un señor de unos 50 años me susurra “me gustas” mientras camino.


Unos hombres jóvenes me gritan desde un coche “¿dónde vas guapa?”.


Durante un par de semanas, un señor sentado en un banco a la salida de mi trabajo, me mira lascivamente, girando la cabeza a mi paso.


Me hago un perfil en una página de contactos. Un hombre de 40 años me pide explicaciones sobre los hombres con los que hablo, me pregunta si soy abierta sexualmente nada más ponerse en contacto conmigo (asocia feminista a tener mucho sexo y eso le gusta), me dice que es celoso y posesivo (asocia feminista a mujer que no se deja dominar y eso ya no le gusta tanto). Al día siguiente de nuestra primera conversación, me pide explicaciones de por qué no me he conectado.


Misma página de contactos. Un hombre de 40 años que se proclama feminista, me exige fotos. Me deja su e-mail y teléfono para que, por favor, se las mande cuanto antes, para no perder el tiempo (usa un tono condescendiente y de “colegueo” que no se cree nadie). Como no respondo, me busca por Facebook. Y obviamente me vuelve a recordar el tema de las fotos.


En Forocoches un tipo abre un hilo con algunas fotos mías. Los chistes sobre mi peso se suceden una vez tras otra. Gordofobia y machismo en estado puro. La crueldad es total. Llegan a comentar que no puedo pedir nada de una relación. Que alguien esté conmigo, ya debería ser suficiente para mí.


Un chico que conocí hace tiempo, con el que tuve una breve relación y al que manifesté mis deseos de no volver a tener contacto, me manda mensajes para decirme que soy una maleducada, una egoísta, una inmadura, porque no tengo intención de volver a verle. Durante los meses anteriores me había mandado mensajes por facebook, tipo “qué guapa estás”, “ahora vivo cerca de tu pueblo…”. Ante mi negativa de volver a vernos, me dice que debo ir al psicólogo porque no estoy bien de la cabeza. 


Tengo que llamar a la policía en repetidas ocasiones. Temo que mi vecino le haga algo a su mujer. Los gritos se suceden y se escuchan palabras malsonantes, se golpean y se rompen muebles y objetos. Él es muy celoso y posesivo. Ella suele llorar diciendo “esto no es vida, no nos casamos para esto”.


Una amiga me llama asustada para pedirme teléfonos de ayuda a la mujer. El novio de su hermana está acosándola. Aunque nunca le ha pegado, sí ha roto objetos o se ha auto-lesionado. Durante toda la relación la ha anulado como persona. Ella decide dejar la relación, pero él va detrás, le espera a las puertas de los supermercados, en la calle, en cualquier parte. La familia hace guardias para que ella no esté sola. Consideran que denunciar ahora mismo, es un peligro tremendo.


Un familiar me escribe un mensaje. Al parecer le preocupan mis publicaciones por redes sociales. Considera que mi problema es que soy una feminista radical y que en el fondo, solo quiero someter a los hombres, que no me acepto (por gorda, aunque esto no lo diga) y parece que busque venganza.


Voy a sonar desesperanzada. Lo sé. Y os pido disculpas, compañeras, aunque seguro que me entenderéis.

No tengo ganas de relacionarme. No tengo ganas de salir de fiesta. No me siento cómoda. En mis treinta años me han insultado muchas veces, por la calle, en el colegio, supuestas parejas que supuestamente me querían y que me decían todo por mi bien, sin embargo nada como estos meses del año para comprobar lo que produzco en el machote. Y es que cada vez que he querido ir a un evento, a una discoteca, he oído un chiste grosero de un hombre. Soy gorda. Soy feminista. Me acepto. Y no lo soportan. Al final lo consiguen. Consiguen que me avergüence de mi misma. Y me revienta que tengan ese poder.

Estoy cansada de explicarme. De justificarme. No puedo tener más paciencia. No puedo normalizar el horror. No puedo soportar este mundo masculino. Este mundo que oprime. Este mundo patriarcal. No quiero seguir haciendo pedagogía con los que no quieren cambiar nada. No quiero ser dócil. No quiero sufrir. Pero sufro. Y tengo rabia, mucha rabia, lo confieso. No andaba buscando que esto pasara, sencillamente salgo a la calle y veo todo ese acoso, ese machismo, esa gordofobia, esas ganas de dominación, esa falta de empatía con el dolor ajeno.

Quiero confiar en los cambios, quiero confiar en vosotros (sí, en masculino, porque estoy decepcionada, mucho, más de lo que jamás pude imaginar). Quiero ver una luz de esperanza. Y a veces, la encuentro. En algunas personas, en algunos movimientos sociales, en colectivos, en rostros sensibles, humanos y combativos, en cada pequeño pasito que damos gracias al feminismo. Pero estoy tan cansada… ¡Si pudierais ver la realidad desde esta parte, desde mis ojos, desde las gafas violetas! ¡Si pudierais ver que no quieren que me acepte, que parece que esté mal que alguien como yo, mujer, gorda, clase trabajadora se empodere! ¡Si pudierais sentir este peso que siento en el corazón, en la cabeza, en el puño en alto, combativo, y bien cerrado! Si pudierais… quizás entenderíais porque grito, lloro y busco consuelo.

Esta es una carta desde el dolor. Desde mi dolor violeta. No voy a dejar la lucha. No voy a dar la espalda a todo lo que creo y me parece justo. No lo puedo hacer. No sería honesta conmigo misma. Sin embargo estoy aquí,  mirándome al espejo, y tiemblo. Quisiera sentir vuestro abrazo sororo. Quisiera que el mundo lo sintiera tan fuerte, tan alto, tan duro, que les dejásemos con la boca abierta y no pudieran hacer otra cosa que acabar con el heteropatriarcado.

Carme M.

About Carme M.

Feminista. Combativa. Loca del coño.

24 thoughts on “Dolor violeta ante la violencia machista constante

  1. Siento escuchar esto Carme, pobre consuelo pero de verdad duele escucharlo. Espero que muchos de nosotros te hayamos tratado con respeto y cariño y que así siga siendo. No puedo ponerme en tu lugar, no conozco tu sufrimiento de primera mano ni en mi propia piel pero tu relato me conmueve. El precio de desafiar al sistema es alto, pero en dónde tu estás ya no hay marcha atrás. Si te consuela, no lo sé, al menos algunos si somos conscientes, racionalmente sólo quizá, de lo que significa lo que cuentas y procuramos cambiarlo.

  2. Ahí va ese abrazo!!

    Es cierto que las gafas moradas cambian tu vida para siempre. Ya  no hay vuelta atrás! La lucha debe continuar!

  3. Te entiendo tanto… El mundo parece en contra tuya, pero ponerte de acuerdo con él sería ponerte en contra de ti misma, porque donde ellos piensan que tienen razón es en vejarte y eso no tiene ningún sentido. LUCHA. Cada día. Hazte de hierro. Y si hay días que no puedes no dejes que lo vean. Ve a casa y quiérete pero no dejes que ganen. Rodéate de buenas personas, esas que te quieren, que te aceptan, te respetan y te admiran por la maravillosa persona que eres. Y deja de hacer pedagogía para los que solo tienen malos deseos. No te conformes con los medios, si sientes que no es lo que mereces mejor estar sola. Y si necesitas aislarte, si no quieres enfrentar al mundo… no lo hagas, no estás obligada. Lo único que tenemos que hacer en este mundo es ser felices y seguir nuestros deseos. La vida ya es bastante dura como para que machistas neardentales nos pongan zancadillas absurdas.

    Hablo como mujer, y mujer que se adecua (por lo que me han dicho) a los cánones y expectativas de la sociedad. Y veo perfectamente cuando alguien se acerca o a alguien le agrado, sexualmente o no, por mi físico. Y lo rechazo completamente. Muestro mi carácter desde el segundo 0 y ahí es cuando la gente de verdad muestra su verdadera cara.

    Eres única. Eres perfecta. Nadie podrá quitarte eso. Nunca.

  4. No estas sola, compañera! Mucho animo!! Un abrazo y toda la fuerza de alguien que, como tu, tiene que lidiar fía tras día con esta mierda.

     

  5. Puedo empatizar con tu rabia. Soy hombre, así que la única discriminación, los únicos rechazos han sido cuando estaba “gordo”. Entiendo que, como mujer, tienes un añadido ante tanto macho prepotente. Sólo que sepas que no estás sola. Un abrazo, compañera!

  6. Es curioso esto de estar gorda. La mayoría de comentarios que recibo por la calle son de tipo sexual, hay señores que me recuerdan que tengo el pecho grande, otros me recuerdan que tengo el culo grande, algunos me ofrecen dinero, unos pocos me han ladrado (¿?). Pero cuando te sientes fuerte y contestas te vuelven a poner en tu sitio: estás gorda, te recuerdan, se ríen. Porque ellos siempre están por encima, ellos siempre tienen más poder que nosotras, y si se te ocurre responder a sus agresiones sexuales, entonces decidirán apelar al insulto, a la vergüenza, a romper la seguridad en una misma (más), porque a ver quién eres tú para decirles nada.

    Y todos los días sabes que en cuanto pises la calle va a pasar, o quizás hoy tengas suerte y no ocurra nada, pero eso no lo sabrás hasta que estés en casa de nuevo, segura. Y hay días que, sencillamente, no tienes fuerza para enfrentarte a ello.

    Pero no estamos solas. No estás sola, y tampoco yo lo estoy. Estamos juntas en esto y vamos a luchar, y bufaremos cada vez que nos ladren. Recibe mi abrazo y el de tantas otras compañeras. Y recibe también mucha fuerza en tu lucha.

  7. Un abrazo muy fuerte, me identifico contigo en muchas cosas. No estas sola! Este es el mundo que nos ha tocado vivir y hemos de asumir la resposabilidad de mejorarlo. Aunque a veces queramos huir y alejarnos de todo, el poder que ya hemos asumido nosotras mismas nos dara las fuerzas para seguir adelante.

  8. Me avergüenza y siento hasta complicidad por no ser capaz de luchar muchas ocasiones de acoso q vivimos algunos delante de nuestras narices. Q un coche pase por delante y vocee como si de ovejas se tratase, q se giren 3-4 a “piropear” a alguna chica, q en la noche seáis cosificadas está tan normalizado q si te enfrentas a alguna situación de esas pasas por anormal. Sinceramente, no espero nada de éste mundo más q el de la autodestrucción, entiendo perfectamente tu decepción en el ser humano en general. Ánimo y rodéate de quien te quiere como eres. Un abrazo

  9. Cuenta con mi abrazo.

    Cómo hombre os agradezco a todas y cada una de vosotras que cada vez este más concienciado y sienta más asco por todo. Y que haya perdido el miedo a callarme cuando veo machiruladas en mi entorno.

    Ánimo y fuerza a todas.

  10. Me siento totalmente identificada… Siento rabia, siento dolor y a veces lloro cuando explico lo mismo que dices… Y estoy harta de sentirme así. Pero como bien dices no puedo parar de luchar, no podemos, nadie puede. Porque entonces ellos ganan. Mil gracias por esta página, de verdad, y todo mi apoyo!

  11. Yo también me siento identificada y conozco esa sensación de debilidad e impotencia pero no tires jamás la toalla y no te dejes vencer. Prevalece el machismo, es cierto, pero cada vez hay más feminismo, aún queda mucho por delante pero hay un buen trecho avanzado. ¡Muchos ánimos y un abrazo fuerteeee!

  12. UNO NO, UN MILLÓN DE ABRAZOS CARGADOS DE SONORIDAD Y DE RABIA, DE EMPATÍA POR TUS PALABRAS, DE DOLOR MORADO, Y DE FUERZA MORADA, PUÑO EN ALTO Y NI UN PASO ATRÁS!

  13. Gracias por compartir tu experiencia de la violencia diaria. Un trauma tras otro.
    Violencia constante, por todos lados, a cualquier momento.
    Cuantas mujeres tienen relatos parecidos? TODAS.
    Y la gran mayoría lo callan, por vergüenza o por cansancio.
    Me acuerdo de este tipo que se acerco a mi en el supermercado (yo escogiendo fruta) para decirme “me gustan tus senos. los quiero tocar”. O este otro que se acerco a mi hermana (12años tenía) y yo, sentadas y hablando tranquilamente, para hacer gestos obscenos con la boca (mímicando sexo oral) y con las manos. Etc… Etc… Etc… Podría llenar dos cientos páginas de relatos similares y dos ciento más si incluyo a lo que vivieron amigas y hermanas a mi alrededor.
    Cuantas tuvieron que enfrentar la violencia de un hombre por lo menos una vez? TODAS.
    Cuantas escucharon amenazas, insultos, tuvieron que lidiar con acoso ? TODAS.
    Cuantas fueron violadas o se encontraron en una situación donde casi ocurrió o tienen una conocida que ha sido violada? TODAS (y si…).
    Así que FUERZA. No se dejen, contesten con fuerza, con inteligencia, hagan ruido.
    No paren.
    Un abrazo solidario,
    Natalia

    PS :disculpen los eventuales errores, el castellano no es mi primer idioma.

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