“La lletjor ens farà lliures” (la fealdad nos hará libres)

¿Y qué ocurre cuando a una persona le atrae alguien que no es normativo? Si eres una persona normativa es que estás enamorada de verdad, si eres una persona no normativa es que te juntas con los tuyos y no puedes aspirar a otra cosa, si eres una mujer es que son más comprensivas, si eres un hombre es que estás desesperado por tener sexo, si eres una persona que se desmarca del orden binario del género directamente eres rara, con algún tipo de problema que no se puede comprender.

Cultura

De sangre y de moral: ¿qué hay de la menstruación?

¿Sabíais que, pese a que es muy frecuente, no es normal que la regla duela? ¿Sabíais que la menstruación no se limita a los días de sangrado, sino que es todo un ciclo? ¿Sabíais que este ciclo nos condiciona, nos da forma, nos da herramientas? ¿Sabíais que hay mucho detrás de los días de mala leche previos al sangrado? ¿Sabíais que la sangre menstrual cambia de color y de textura según lo que comemos, según nuestro nivel de estrés, según nuestro estado de ánimo? ¿Sabíais que la regla está demonizada y medicalizada? ¿Sabíais que existen terapeutas menstruales? ¿Y pedagogas menstruales? Hasta hace poco, yo no tenía ni idea.

Un putón sobresaliente

A, una prometedora y talentosa estudiante de Derecho. Pero al parecer, A también era un auténtico pendón. Una juerguista ligera de cascos. Si la madre lo supiera, no presumiría tanto de ella. El nombre de A no salía en ninguna conversación sin que nadie comentara sus excesos. Sí, sí, muy lista la niña, pero anda que no es putón.

No quiero

Ella tiene la culpa por aceptar. Que podría haber seguido diciendo que no. Porque claro, ni se piensa que ella puede tener miedo a que él se harte de ella, a que él la haga daño, o que ella puede ser que ni sea consciente de ese miedo, y sólo se sienta mal al hacerlo y no entienda por qué. Se nos enseña a nosotras a protegernos y que si no lo hacemos somos unas zorras en lugar de enseñarle a ellos a dejarnos en paz si decimos que no.

El maltrato silencioso

Darme cuenta de que sufrí maltratos psicológicos desde pequeña y de que la anulación de mi personalidad llegó a un punto tan alto, me pesa y me duele mucho. Tanto fue el maltrato y la humillación constante que aún hoy pienso que soy una exagerada. Quiero buscar un psicólogo/a especialista en maltrato, y me da vergüenza, porque pienso que las personas que asisten a la terapia serán maltratadas “de verdad”, y creo que voy a insultarlas yendo allí, ya que aún todavía dudo a veces de si lo fui, o de si es todo producto de mi imaginación.

Rompiendo los hilos invisibles del maltrato

Cuando creces en un entorno basado en el maltrato es difícil salir de él. Se asemeja a una jaula de cristal en la que vives encerrada sin saber realmente que no puedes escapar de ella. ¿Cómo liberarse de unas ataduras que para tus ojos pasan desapercibidas? Ese fue mi caso. Sí, mi padre es un maltratador, y abrí los ojos recién cumplidos los quince tras sufrirlo, tanto mi madre como yo, durante toda mi vida.

Que te vaya bien

Para todas esas mujeres que superaron a quien las destrozó, que lograron ser felices después de querer que se las tragara la tierra. Y a todas aquellas que todavía no lo superaron, que todavía lloran a escondidas por alguien que no merece la pena. Por alguien que les hace daño, que las trata como no merecen ser tratadas.

El minuto de silencio

Soy concejal. Y cada día me siento más y más culpable de la inútil forma que tenemos los políticos de mostrar nuestro rechazo a cualquier tipo de violencia machista. No es suficiente. No es la solución. Ni siquiera ayuda un poco. Durante el terrible minuto, se me van y se me vienen los colores, me siento rabiosa, impotente, se me forma un nudo en la garganta, me da hasta vergüenza, propia y ajena

La historia de mi (no) vida

Cuando tenía 15 años empecé a salir con un chico de 18. Al principio la relación era sana, nos estábamos conociendo, pero poco a poco aparecieron detalles que, aunque no me gustaran, los pasaba por alto porque como era mi primera relación, pensaba que lo normal era eso. Él empezó con lo típico: “les caigo mal a tus amigos”, “no te pongas esa ropa si no es para estar conmigo”, “no te maquilles para salir”. También me cogió el móvil y bloqueó a todos los chicos para que no hablara con ellos. Luego eso desapareció. Y eso fue porque desapareció eso de salir con los amigos y desapareció eso de salir si no era para ir a su casa. Sí, me pasaba el día encerrada en su casa.

Cultura De La Violación

Del acoso callejero a la violación. Sólo nos queda luchar

La policía me despertó horas más tarde en el parking del local. Que cómo te llamas, que qué te ha pasado. De ahí al ambulatorio más cercano. Después, al hospital de la ciudad. Marcas de sujeción en los brazos. El labio inferior reventado por un puñetazo certero para hacerme callar. Anestésico para caballos en mis venas y una hemorragia de dolor incesante que me impidió sentarme con tranquilidad en las sillas de la facultad durante los muchos días que duró el calvario de remontar una violación.

Mujeres en los videojuegos: entre el mito, la realidad y el acoso

El acoso hacia las mujeres en los videojuegos se hace tan presente que a veces da hasta miedo hablar de ello. Yo llevo desde los 15 años jugando online, un total de 10 años ya, y me han ocurrido todo tipo de situaciones. Muchísimos tíos te acosan cuando se enteran de que eres mujer, eres como un jodido unicornio entre seres terrenales, un ser mitológico y del que todo el mundo ha oído hablar pero que pocos han tenido el “placer” de conocer. Algunos te dan un trato especial, distinto al que se le da al resto de hombres, porque claro… eres la hembra del juego, un ser indefenso y solicitado entre un mar de nabos. Un ser débil al que se ha de proteger, al que se ha de tratar con cuidado, alguien frágil…

El matrimonio subversivo

Podríamos ver el matrimonio simplemente como un contrato de unión entre dos personas, pero a esta idea suele ir ligada la concepción de la familia en su sentido más tradicional y/o religioso: hegemonía de la heterosexualidad, jerarquización por sexo, reproducción como objetivo principal de la pareja, división sexual del trabajo… Cuando la institución del matrimonio nos suena a todo esto, es normal que haya personas a quienes nos den ganas de salir corriendo sólo de pensarlo. Por su puesto, tenemos la más que respetable opción de rechazarlo y no hacer uso jamás de este contrato pero, ¿y si apostamos por resignificarlo?

Dogmas machistas: La brecha salarial no existe

Explicación de la brecha salarial. El sexismo como fallo del mercado. ¿En qué se apoyan para negar existencia de la brecha de género? En que hay leyes que prohíben la discriminación salarial. Ya, claro, y también hay leyes que prohíben la corrupción, ¿significa eso acaso que la corrupción no existe? Uno de mis argumentos favoritos para negar la existencia de la brecha salarial es el siguiente: Si las mujeres realmente cobraran un 20% menos, entonces las empresas sólo contratarían mujeres y así tendrían más beneficios. Si no lo hacen es porque no hay brecha salarial. En teoría parece lógico, ¿verdad? Solo que se apoya en una serie de premisas que no se dan en el mundo real

Cultura

Estaba cachonda y me apeteció

Se espera que lloremos. Que nos recluyamos. Que pidamos perdón. Se espera arrepentimiento y vergüenza. De los hombres implicados, los que aparecen en esos vídeos, los que incluso los difunden, no se espera nada. Porque ellos están bien. En un hombre, el deseo sexual es sano y deseable. En una mujer es algo sucio y no del todo transparente, porque siempre hay alguien que pregunta cuál era la intención. Hasta hablando de violaciones hay gente que pregunta qué estaba haciendo ella. Qué llevaba puesto. Por qué se fue con él. Si una mujer manda una foto desnuda, en confianza y como un gesto íntimo, la gente se preguntará por qué lo hizo. Con qué fin, como si necesitara un fin para hacer lo que le dé la gana con su cuerpo.