Sororidad y aprendizaje feminista continuo. No machaques a la mujer alieanada: solo ayúdala

Autora: Ambivalently Yours
Autora: Ambivalently Yours

Cuando decidí dejar de estar en mi propia contra y ser feminista, una de las cosas de las que me enamoré fue de la sororidad. Me parece una palabra preciosa, con un significado no menos destacable.

“Se deriva de la hermandad entre mujeres, el percibirse como iguales que pueden aliarse, compartir y, sobre todo, cambiar su realidad debido a que todas, de diversas maneras, hemos experimentado la opresión.”

En resumen, es ver a las mujeres como tus hermanas y no como tus rivales, compañeras que están en el mismo bando y contra las que no tienes que competir por nada ni, mucho menos, por nadie.

Considero pues que toma un papel básico y fundamental en la lucha por nuestra emancipación y empoderamiento. Partiendo de esta premisa, me parece detestable decir qué mujer puede o no calificarse como feminista, qué mujer debe participar en este movimiento y quién debe dejar de hacerlo, así, sin más. Me parece que, en lugar de hundir a nuestras compas con comentarios basados en el machismo que intentamos erradicar, deberíamos ayudarnos unas a otras, escucharnos y aprender pero también explicar, ser conscientes de que esto no consiste en humillar a otra mujer. Sonamos como tíos machirulos cada vez que le decimos a otra “no sé qué haces diciendo que eres feminista” o “¿y tú te consideras feminista? Qué equivocada estás”, ¿acaso no es eso lo mismo que el “flaco favor le haces al movimiento”? Lo he escuchado, por desgracia, demasiadas veces, sobre todo por internet, donde no es nada fácil discutir de manera razonable.

Estamos muy hartas de aguantar machismo por tierra, mar y aire, y en demasiadas ocasiones nos falta paciencia para lidiar con actitudes machistas cuando proceden de nuestras propias hermanas y compañeras. En ocasiones elegimos la vía del sarcasmo, de dejar por los suelos a las que deberían ser nuestras hermanas en lugar de ayudarlas a colocarse las preciosas gafas violetas. Abusáis, abusamos. Odio que, en ocasiones, os creáis mejores que otras que acaban de descubrir el feminismo o todavía están en el camino. No eres más ni menos que ella. Solo ayúdala, enséñale todo lo que tú ya has aprendido porque tú no lo hiciste sola. Atacar se nos da en ocasiones muy bien, pero no creo que ir contra nosotras mismas sea precisamente el objetivo de todo esto. Ayuda a la que está alienada, porque cuando empiece a deconstruirse te lo agradecerá. No la humilles y condenes. No la hagas vulnerable a los comentarios. No cruces esa delgada línea entre criticar y atacar. Nacemos en una sociedad sumamente heteropatriarcal (nada nuevo), no en pro de la emancipación de la mujer, así que todas y cada una de nosotras ha estado alienada, ha contribuido a perpetuar comportamientos y pensamientos machistas pese a que nos duele ahora. Y sí, tuvimos a alguien que nos tendió una mano; sea ésta el ciberactivismo, un libro o une amigue. Sea quien fuera, le debemos lo suficiente como para dejar de condenar a las que aún no han tenido la suerte de conocer este movimiento o acaban de hacerlo. Así que, por favor, en lugar de decirle a alguien que deje de autodenominarse feminista, explícale qué comportamiento patriarcal acaba de tener, enséñale que puede dejar de reproducirlo. Creo que lo bonito de esto es que todas estamos a un mismo nivel, que todas tenemos que recorrer el mismo camino así que lo único que nos puede diferenciar es lo que ya hemos recorrido o lo que nos queda. El feminismo es un aprendizaje continuo.

Al fin y al cabo esto no solo lo hacemos por nosotras mismas, ¿no? Es un “por mí y por todas mis compañeras”.

Autora: Ambivalently Yours
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Ana Belén

About Ana Belén

Estudiante de Psicología aficionada a las series. ❝I'm not sorry about your fragile masculinity❞.

5 thoughts on “Sororidad y aprendizaje feminista continuo. No machaques a la mujer alieanada: solo ayúdala

  1. Qué hago cuando la terriblemente machista es mi madre, todo el tiempo subrayando que no tengo un hombre a mi lado, apiadandose de mi pobre hijo criado por una mujer sola, rindiendo pleitesía a su marido, esclavizada y llena de frustraciones?
    Es superior a mis fuerzas.

  2. ¿Y qué pasa cuando esa mujer alienada lo está tanto que pasa al bando de defender a su maltratador y se convierte en maltratadora (no de su agresor) pero sí de su entorno, como una correa de transmisión típica de toda forma de violencia? La amiga del alma que se casa con su maltratador, o tu madre defendiendo al hijoputa de su marido…ejemplos hay muchos…¿a que entonces no es tan fácil?

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