Soy una puta

Autora: Malika Favre
Autora: Malika Favre

Soy una puta. Desde el mismo momento que nací y se determinó que era de sexo femenino me convertí en una puta. Hasta en mi más tierna niñez fui una puta en el colegio, cuando los hombres tenían sus fantasías de pequeñas colegialas. Y ya, en mi completa pubertad, cuando se desarrolló mi cuerpo y decidí que me gustaban los corsés y llevar faldas cortas, me terminaron de coronar como gran puta. Me decían cosas por la calle porque, como puta, estoy ahí para ellos; soy su espectáculo y pueden comentar sobre mí al respecto aunque sus palabras sean repulsivas, irrespetuosas o simplemente un insulto. Fui puta también cuando decidí revindicar mi sexualidad o mis derechos como persona libre. Y soy puta, incluso, cuando cumplo los cánones de esta sociedad.

Si hago algo que no gusta, aunque no sea de índole sexual, me llamarán «Zorra», «Perra», «Guarra» y una amalgama de sinónimos de «Puta» porque lo más denigrante que hay en este mundo es ser cosificada y, como duele tanto, nos recuerdan nuestra condición de objeto todos los días.

Los hombres también pueden ser putas, pero lo suyo es un extra. Se trata de un insulto relativo a la feminidad (y su tan relacionada cosificación), que se emplea para recalcar lo horrible que es ser mujer y lo necesario que es para ellos el poder masculino. Si no eres lo suficientemente macho eres una putita marica. ¿Te dieron por el culo? Ser el pasivo en una relación homosexual es horrible porque, recordad, nadie quiere llevar la batuta de algo «Femenino».

Por eso, compañeras, quiero pediros una cosa: seamos putas juntas. Revindiquémonos entorno a esa palabra y somaticémosla como algo bueno. Somos putas porque somos libres. Somos putas porque somos fuertes. Somos putas porque no tenemos miedo.

About María Ahufinger

Pelirroja, adicta al café y lectora de casi cualquier cosa que se deje leer.

7 thoughts on “Soy una puta

  1. Pues no, yo paso.
    Nadie me llamará puta ni siquiera yo misma. No por apropiarme de la palabra y cambiar su connotación como un sinónimo de mujer libre o digna me hará más libre. Lo que me hace digna es luchar contra la lacra de la palabra puta y sus sinónimos, así que autodefinirme a mi y a las mías como aquello que utilizan para desprestigiarnos no es un contraataque, es seguir alimentando a las cabezas huecas marichulas de siempre.
    Soy mujer a secas y se acabó ya esta jodida mierda..

    1. Yo tampoco soy puta ni “malamadre” ni lo siguiente de lo que queráis “apropiaros”. Soy una buena madre que quiere a sus hijos y que no se va a disculpar por tener vida propia y no cobro por tener sexo. Así que paso de autoinsultarme, gracias

    1. ¡Guau! Pues si así estamos TODAS LAS MUJERES por culpa de payasas como nosotras, ¡eso significa que tenemos un poder increíble!

      ¿Y tú, a qué te dedicas? ¿A hacer tu vida o a insultar a desconocidas desde una cuenta anónima a través de internet?

      Y haremos lo que nos de la gana, gracias.

  2. Aquí se mezclan dos estigmas poderosos: el ser mujer, y por tanto objeto, y el sexo, con su pecado, suciedad y vergüenza. En materia sexual hemos avanzado, pero en feminismo estamos aún empezando. Dar la guerra al machismo no es fácil, y está rebeldía no sé si es acertada en el planteamiento, pero hay que buscar formas de protesta, reivindicación y auto definición. Entiendo la desesperacion subyacente.

  3. Puede que siendo todas putas y obviando las diferencias entre nosotras se deje de dar connotación negativa a la palabra “puta” o “zorra”.
    Yo también soy puta.

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