Jorge Cremades, no eres ninguna víctima

Jorge Cremades
El menda en cuestión

Pues hoy vengo a hablarte a ti, Jorge Cremades, porque te has ganado el título de Nuevo Damo de las Camelias.

No es que seas superimportante pero me siento en el deber de señalar ciertas cosas. Y es tu deber saber encajarlas. Empecemos por el principio.

Tú te haces una cuenta de Vine y lo petas con chistes del tipo “cuánto tiempo necesitan las mujeres para decidirse por una prenda en una tienda Vs cuánto necesitan los hombres”. De momento empezamos ya mal con el binarismo mujeres-hombres. ¿No hay nadie más más? Para ti no.

También le das a los estereotipos casposos, chistes pasados de moda con un barniz que simula moderneo… Buffff… A ver, “se entiende” que haya gente a quien les guste, pero vamos, yo imagino que tú, a poco que pienses, reconocerás, aunque hayas dicho que no, que sí hay, por lo menos, tintes machistas en esos vines.

Sin embargo no creo que puedas tener queja de lo mucho que se te ha consentido hasta ahora. Creo que has hecho lo que te ha dado la gana sin que se te pusieran demasiadas trabas.

Jorge Cremades y los chistes sobre violaciones

Pero claro, llega un momento en el que todo llega a su límite. Todo llega a un punto en el que, si el 80% de tus bromas son ofensivas para un alto porcentaje de la gente, lo lógico es que, de entrada te vayan avisando, y así fue. Hace un tiempo. Como ocurrió con el youtuber de las cámaras ocultas, al que varios trabajadores le dijeron más de una vez: “Ten cuidado, no te vayas a llevar una hostia”. Y cuando se la llevó… ¡SE SORPRENDIÓ!

No, mira, yo creo que una persona puede ser torpe y no pensar en las consecuencias de sus actos si nadie le dice nada. Pero cuando hay gente que te está avisando desde hace tiempo y se te está diciendo: “Jorge, te estás pasando”, “Jorge, tío, frena un poco”, “Jorge, esto es demasiado”, “Jorge, esto nos cabrea”, etc… y sigues adelante, pues lo lógico es que te pase lo que te está pasando, si no has querido pararte a pensar, reflexionar y revisarte.

Y lo que desde luego no es lógico es que hagas una entrevista en la que, encima, digas cosas como que los hombres sufren más violaciones que las mujeres o que hables de “hembrismo”, en la que además afirmas que jamás harías bromas sobre las torres gemelas.

Lo más preocupante del tema es que ni siquiera hayas pedido perdón de una forma honesta. Escribes un tuit y luego das una entrevista a un periódico para explicarte.

Pero claro, acompañar un “Me duele por las personas que se hayan podido sentir ofendidas” con “Fue un malentendido sacado de contexto”. “Si pudieran comprobarlo verían que mi humor es blanco”. “Yo no me considero en absoluto machista”. “Me siento una víctima de mí mismo” pues a ver, escucha, Jorge, de mí hacia ti, te falta la hostia por entender.

Para empezar, y sé que pensarás (y más gente lo pensará) que es hilar muy fino, pero no lo es, basta de hablar de humor blanco como sinónimo de humor para todo el mundo y humor negro como sinónimo de humor potencialmente ofensivo. No sé si te/os dais cuenta pero es racista relacionar lo negativo con lo negro. (“lista negra”, “me pones negro”, etc…) así que toma/d nota. Y no lo digo yo, que no me pertoca liderar esta lucha, te lo dice una mujer negra, Desirée Bela-Lobedde:

[Advertencia de contenido: violencia racista]

Usar la expresión “humor negro” para mí es racista. No voy a darle más vueltas y no voy a consentir que nadie que no lo sienta así me ande contradiciendo.

Hay mucha gente a la que le cuesta aceptar que hay expresiones muy arraigadas que son una racistada tras otra; pero, claro, cuando a uno no le afecta, lo dice sin más y chimpón.

La cuestión es que a mí, que soy negra, me molesta. Igual que me molesta la asociación continúa de negro/malo.

Y me la trae al pairo, de verdad lo digo, que un dramaturgo surrealista, francés y blanco (André Breton) acuñase el término “comedia negra”. Porque resulta, al final, que todas estas expresiones en las que “negro” tiene connotaciones negativas -qué cosas- son creadas por personas blancas. ¿No da que pensar? Porque a mí sí.

Luego, además, me resulta agotador el hecho de que mi vivencia y mis sentimientos como mujer negra no sean suficientes y siempre tenga que andar yo ofreciendo un marco teórico que respalde mi vivencia. Porque el hecho de que lo sienta así nunca es suficiente. No voy a ofrecer bibliografía ni enlaces. Quien los quiera que los busque.

Insisto: no me gusta la expresión humor negro, y en mi entorno no me gusta que se use.

Ahora viene lo complicado: ser capaz de aceptar las explicaciones y los sentimientos respecto a este tema de las personas negras y no seguir cuestionándonos”

@NegraFlor_Blog: Activista negra, madre, vlogera, speaker y parrandera

 

Esto significa que, en general te nutres, Jorge, de opresiones.

Porque Jorge, tú eres un hombre blanco cis hetero, y eso te convierte directamente  en privilegiado. Es decir, que todo lo que dices está dicho desde el privilegio, y en lugar de usar ese privilegio bien, lo estás usando mal. Estás abusando de él.

Te lo explica muy bien aquí Sabrina Sánchez:

La gente de abajo tenemos que estar siempre con las personas de abajo, no con el opresor. Tenemos que avanzar todas juntas, porque sino, al final, vamos a repetir los mismos esquemas: unas pocas van a tener sus privilegios y unas muchas seguirán otra vez olvidadas y seguirán marginalizadas, si no nos unimos.

@ShirleyMcLaren9: Migranta, torta, puta y trans

¿Cómo piensas, Jorge, que un tío va a “tener sexo” con una mujer a la que secuestra dejándola inconsciente? De verdad la palabra violación no se te pasa por la cabeza? ¿Dónde está el consentimiento de ella?

Sin embargo tú dijiste que jamás pensaste en una violación al hacer ese vídeo. ¿Sabes por qué no, Jorge? Porque no es cierto lo que dijiste en la entrevista. Porque tú no sufres ese miedo, ni se te pasa por la cabeza esa posibilidad.

Te voy a mostrar lo que le pasó por la cabeza a una chica, Galisha Méndez , cuando vio ese vídeo y lo que provocaste:

[Advertencia de contenido: agresión, abuso sexual.]

Por fin me he enterado de quién es Jorge Cremades. Lo he hecho a través de este vídeo en el que arrastra a una chica hacia un portal tapándole la boca con un pañuelo. Hay quien dice que no es apología de la violación porque no es un manual de ligue o que se ríe, precisamente, de aquellos que piensan que ligar es raptar muchachas. Cada quien que piense lo que quiera.

Cuando yo he visto este vídeo me he tenido que sentar porque, hace algunos años, me pasó algo casi calcado. Yo salía de una sesión de un club madrileño situado en la calle Valverde, el Ya’sta, de pasar una noche entretenida bailando con una sesión de música estupenda de Tony Karate. En la puerta del garito me despedí de mis amigos para dirigirme a Gran Vía y pillar un taxi hacia casa pero al empezar a caminar hacia allá vi una pequeña pelea de skins y opté por dar un rodeo y bajar por la calle Fuencarral.

Todo estaba lleno de gente y yo iba sola, como muchas otras veces, sin ningún miedo porque, además, yo ya no bebía alcohol y no tenía problemas motrices para irme andando. Al entrar en la calle San Onofre (una pequeña calle que une Valverde y Fuencarral) noté que un chico iba detrás de mí. Me puse tensa, pero lo había visto en el local y me rebasó metiéndose en un portal. Todo estaba bien.

No, no todo estaba bien. Cuando pasé por ese mismo portal, una entrada a un edificio viejo, con una doble puerta de madera de principios del siglo pasado, ese mismo chico apareció de la nada y se abalanzó sobre mí. Era mucho más grande que yo y me arrastró hacia la entrada como un tifón. Logré abrir las piernas y hacer palanca en la puerta.

La calle estaba desierta en ese momento, mientras el chaval intentaba tirar de mí para que terminara de entrar en la escalera del edificio. Lo único que me separaba de que me violara era la fuerza que fuera capaz de hacer para sostenerme en la puerta solo con mis pies. En ese punto ya me tenía agarrada por debajo de las axilas y me mantenía en posición horizontal, tensa. Yo no podía ni gritar de tan concentrada como estaba.

Por fin, él intento cambiar de estrategia y arrastrarme en vertical para despegar mis pies del quicio de la puerta y empezó a hablar. Decía cosas como que sólo quería hablar y que me había visto rechazar a un chico y eso no podía ser. Que no podía ir sola a casa siendo tan guapa. Que me relajara.

Mientras tanto, en su cambio de estrategia, me agarró los brazos. Ahí vi claro que podía hacerle una llave tonta, una que aprendí peleándome con mi hermano de pequeña. Le retorcí los brazos y salí corriendo. No he corrido más en toda mi vida.

Corrí hasta llegar el asfalto de Gran Vía, sin mirar atrás. Me metí en el primer taxi que apareció, en cuestión de segundos, y llamé a un amigo para echarme a llorar. Esa noche no me violaron porque me resistí como una condenada y porque no había probado una sola gota de alcohol, lo que le proporcionó una ventaja decisiva contra mi agresor, que sí iba drogado.

A Jorge Cremades quizás no se le pasa una violación cuando rueda este vídeo pero a mí sí. Y eso me incomoda. Mi agresor era un chico normal, alguien que pensaba que me estaba haciendo un favor y que esa era la manera correcta de ligar porque al final me acabaría gustando. Mi agresor, al que no denuncié porque la policía dijo que “mi descripción era muy vaga y además no había pasado nada”, quizás es fan de Cremades. Y a lo mejor se ríe con este vídeo.
@srtagalicia: cíborg de limpieza autoconsciente

Yo también he sufrido violaciones, Jorge. Y ¿sabes qué? Muchas veces han sido por haber bebido y sin dar consentimiento porque no estaba consciente. Otras no. Otras fueron con forcejeo fuerte. Con daños graves posteriores. Incluso intervenciones quirúrgicas. En otras no me resistí por miedo.

Y te digo más, cada vez que pregunto a alguna mujer, todas me dicen que han sufrido algún tipo de agresión sexual. Lo que pasa es que tenemos en mente que una violación es la del desconocido en el callejón. Pero no. Las violaciones se perpetran así, Jorge. Va una chica borracha y un grupo de colegas empiezan a decir “me la pido, me la pido” como en tu vídeo.

Para ti es humor, para mucha gente es violencia. Y cuando ya lo llevas haciendo durante tanto tiempo, mucha gente se siente insultada y amenazada por el hecho de que te dé lo mismo estar haciendo daño.

Jorge, y no hablo con Jorge Cremades, sino con Jorge León. Porque espero que me estés leyendo. Tú no eres ninguna víctima. No lo eres. Porque ya sabías que hacías daño  y decidiste seguir haciéndolo.

Me/nos da igual que Jorge Cremades sea un personaje. Es un personaje cruel que constante y conscientemente insiste en hacer humor sobre las personas oprimidas. Tú, que tienes millones de personas siguiéndote y podrías reírte de las personas opresoras, escoges reírte de las oprimidas.

Por eso no eres una víctima. Ni hay ningún malentendido. Ni es cierto que no seas machista, como dices en la entrevista. Ni habrá ninguna diferencia entre Cremades y León mientras la imagen que proyectes sea esta. Mientras a los millones de adolescentes que te siguen les hagas reír con imágenes que evocan abusar de personas.

Lo siento, chaval. Me alegra que te censurasen en tu tierra, como ya se ha hecho también en Oviedo. Porque si no cambias y te sigue pareciendo que el humor de Bertín Osborne es algo que debe seguir haciéndose, un señor que se queja porque “en España ya no se pueden contar chistes de mariquitas”, espero y deseo que te sigan censurando hasta que tengas que dedicarte a otra cosa. Porque los señores como él y como tú dais miedo y asco a partes iguales.

Y no vamos a parar hasta que TÚ lo hagas.

Li Kaczynski

About Li Kaczynski

Creo que este espacio siempre me ha sobrado porque es casi lo único que siempre me deja speechless. Tampoco sé restar o dividir en los captchas y siempre cambio hasta que sale suma o multiplicación.

8 thoughts on “Jorge Cremades, no eres ninguna víctima

  1. No me puedo creer que los vídeos de este tío sean considerados como graciosos. De verdad, no lo comprendo.

    Desgraciadamente, este tío refleja con su supuesto “humor” la manera de pensar de muchos (si una chica va borracha no pasa nada por meterle mano, etc), pero no solo eso. Lo que él consigue con estos vídeos es validar esas creencias como algo normal y aceptable y extenderlas aún más.

    Increíble, y espero que se le caiga el pelo por su “humor”, como sea.

  2. Lo malo de esto es que, por mucho que nosotras escribamos sobre feminismo, por mucho que intentemos defender nuestros derechos… ellos van a seguir pensando que tienen algún tipo de derecho sobre nosotras. Es decir, creo que todas las mujeres hemos vivido la típica situación de que un coche empiece a andar más despacio cuando está a tu lado y haya un tío dentro mirándote de arriba a abajo como si fueras un cuadro del Padro. Eso si no hace nada más.

    Ellos no lo saben. No tienen ni idea del miedo que da ir sola por la calle, que pase alguien y pensar que esa persona te puede violar. Porque vivimos con ese miedo. Y no es una fobia, ni ningún problema mental que se pueda solucionar con una pastilla, es algo que, si tememos, es porque ocurre a menudo.

    Siempre que me dicen que soy una “feminazi”, contesto: me llamas “feminazi” porque a ti nunca se te ha parado un coche repleto de mujeres a las que no has preguntado su opinión, a decirte todo lo que te harían o la nota que te ponen.

    Ser mujer no es fácil. A veces parece que solo somos un cuadro más en una exposición.

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