Soy flaca y me amo

Cartas de Frida Kahlo a Diego Rivera
Cartas de Frida Kahlo a Diego Rivera

Me amo, pero aún no acepto mi cuerpo, aún necesito ciertas opiniones del resto, necesito que me valoren otras y sobre todo otros.

Me cuesta superar mi flaquitud, mi poto y mis tetas planas, mi cuerpo largo, como sin carne.

Me siento menos deseable (aunque a veces sí), no me siento cómoda, la ropa que uso no me queda como me gustaría (o como me quedaba antes). Porque para salir a la calle conforme hay que parecer modelo, de esas que salen en la tele y que todas quieren imitar, como si todas fueran regias 90-60-90, solo por seguir patrones y estereotipos que lo único que hacen es destruirnos a nosotras mismas.

Me carga que me digan que estoy flaca, como si estuviera enferma, raquítica o padeciera anorexia. Como si me faltara amor, como si estuviera pasando por un mal momento (y aunque fuese así, qué les importa?, qué leen en mi cuerpo que les dan ganas de opinar?). Porque ni siquiera estar flaca es estar bien, porque si no eres una flaca curvilínea aun te falta, si no tienes marcada la cintura aun te falta, si tienes celulitis aun te falta, aún te falta…

Pareciera que nunca fueran a aceptar mi delgadez, porque aunque engorde un poco más, igual estoy muy cachetona o se me ve mal el bikini. De todas maneras, tengo que hacer ejercicios para mantenerme en forma, en ningún caso para mi disfrute y goce personal, ni siquiera deportes fuertes (¿fútbol? ¡olvídalo!), solo lo suficientemente tranquilo para una “mujer”.

¿Y si no quiero ser esa mujer?  ¿Y si me importa un carajo lo que piense el resto de la gente, la tele, los machitos? ¿Y si me decido a salir con ropa apretada porque me encanta, aunque parezca un palo, aunque me griten en la calle, aunque me acosen?. Porque hasta para evitar posibles violaciones tenemos que cuestionarnos como nos vestimos, en vez de que se cuestionen los imbéciles que se creen con el derecho de hacer y decir lo que se les antoje, de acosarte, violarte y hasta matarte, solo por ser mujer, porque creen que nuestra ropa les da derecho sobre nuestros cuerpos.

Que más da… Seré el palo más hermoso del planeta porque me hace feliz, porque me amo enterita, me encanta mi cuerpo, fluyo con él, camino con él, y cargo con sus pesares cotidianamente. Porque aunque me juzguen, o me juzgue a mí misma, en el fondo sé que en amarme está la respuesta, en aceptarme tal como soy. Y no es fácil, al contrario, es más difícil que la mierda, porque nos seguimos enfrentando a nosotras mismas, pero incluso eso es un acto de resistencia, en todos esos cuestionamientos y sufrimientos nos vamos aceptando, pasito a pasito, nos vamos amando cada vez más profundamente, y vamos amando a nuestras compañeras, hermanas, primas, tías, abuelas, amigas, tal cual son y dejamos de juzgarlas o de compararnos con ellas, las entendemos y contemos, juntas seguimos hacia adelante con más fuerza y amor.

Y esto va para las otras flacas, para las gordas, para las rellenitas, para las delgadas, para las modelitos: por favor no quieran ser flacas ni más flacas, sean como sean nuestros cuerpos alguien los juzgará, simplemente sean como son y ámense, ámense por favor, que a(r)marnos es nuestra única defensa. Porque esto no es un escrito personal, no es mi vida íntima; esto es político, porque a todas nos pasa, porque lo vivimos cotidiana y sistemáticamente, y porque no vamos a parar de gritar, de responder, de llorar, de insultar, cada vez que nos intenten acallar, humillar o violentar. El feminismo ya nos caló hondo y no nos va a dejar escapar… no lo dejaremos escapar.

Tamara

About Tamara

soy feminista, o trato de serlo cada día, escribo desde el útero, la guata y el corazón

3 thoughts on “Soy flaca y me amo

  1. Grandes palabras. Las flacas, a las que parece que no importa decirnos cómo es nuestro cuerpo de raquítico y tratarnos como seres débiles.

  2. Me encantó leerte. Supongo que has dicho lo que yo nunca me atreví. Yo, que como tú, y otras miles, soy flaca.
    Y también está mal. Porque todo está mal. Gorda flaca. Qué importa. Ellos han decidido siempre cuándo está bien.
    Tú te amas, a ti y a tu cuerpo y yo algún día lo haré bien del todo, porque hemos empezado a decidir nosotras cuándo está bien. Y ya lo está, ya está bien. Flacas está bien. Estamos preciosas.
    Algún día podré decir valiente, como tú, que soy flaca y así me amo… y en parte será, porque otras mujeres se aman flacas y nos enseñamos a hacerlo.

    Gracias

  3. – Ui que delgada estás, no? Pero tu ya comes?

    Crecí durante años escuchando eso. Respondía con una sonrisa sumisa y un comentario amable acerca de mi constitución natural, hasta que me harté. Ahora respondo así:

    – Si estuviera gorda también me dirías: Ui que gorda estás. Tu no zampas muchos bollos? O quizá te pararías a pensar que ese es un comentario inapropiado y que nadie te ha pedido tu opinión?”

    La gente se queda a cuadros. La mayoría se rebotan.

    Yo, como tú, soy flaca. Crecí pensando que no era una mujer de verdad, porque “las mujeres de verdad tienen curvas”. Crecí sintiendo la mirada censuradora e indiscreta sobre mis piernecitas de centenares de mujeres con las que me cruzaba. Crecí escuchando la palabra anorexica aún zampando por 3 (porque me encanta la comida!). Crecí saliendo rayada de las tienda porque no llenaba los pantalones ni los sujetadores (hasta que dejé de usarlos y que maravilla!).

    Y aún ahora, a veces, pienso: Como le voy a gustar? Si se me marca este o aquel huesito?

    Pero paro, pienso, retomo posiciones y actitud y me recuerdo que MI CUERPO ES EL ÚNICO INSTRUMENTO QUE TENGO PARA SENTIR LA VIDA A TRAVÉS DE ÉL. Por lo tanto, no voy a permitir que mis miedos, la presión social, la mala educación de los demás… gobiernen mi vida.

    Eso es lo más liberador que he hecho jamás y lo que me queda!

    Flacas del Mundo! Amaros por favor. No os merecéis castigaros así. Podéis correr, respirar, tener orgasmos, sentir la lluvia en la piel, embriagaros con la luz de la luna…. Que es una talla 34 comparado con todo eso? Solo una circunstancia! Como el color de los ojos!

    Ser hermosa, creedme, es una cuestión de actitud.

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