¿De verdad no ves colores?

El pasado 21 de marzo fue el Día Internacional de la eliminación de la discriminación racial. Por si no lo sabes, este día se conmemora la Matanza de Sharpeville (21 de marzo de 1960), cuando la policía sudafricana abrió fuego en medio de una manifestación contra el apartheid. Murieron 69 personas negras (hombres, mujeres y niñes) y fueron heridas 180 más. El 26 de octubre de 1966 y en recuerdo de la masacre, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 21 de marzo como Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.

Así que el martes de la semana pasada, 21 de marzo, las redes sociales, y Twitter en especial, se llenaron de mensajes en los que muchísimas personas expresaban su total repulsa hacia el racismo. Claro, era el día mundial. Tocaba.

Los días mundiales de loquesea son los días en los que la mayoría -me incluyo- nos acordamos de todas esas causas que no nos afectan, pero decidimos mostrar nuestro apoyo puntualmente. Que una vez al año no hace daño. Y teclear 140 caracteres cuesta bien poco.

El caso es que, entre los muchos mensajes que leí ese día, uno de ellos fue el que me mueve a escribir este post, porque es una expresión que mucha gente usa y de la que hace tiempo quiero hablar.

“Yo es que no veo colores, yo veo personas”

Luego, evidentemente, están las variantes del tipo “a mí, como si eres rosa o verde con topos naranjas, me da igual. Yo no veo colores” y similares.

 

 

Muchas personas creen que no son racistas porque dicen no ver el color de las personas. Parece que lo de obviar el color del que tiene un color diferente es una de las máximas expresiones de la tolerancia y el antirracismo. Pero la verdad es que es una aseveración que a mí no me gusta. Te voy a contar por qué.

Un privilegio blanco

En primera instancia “yo no veo colores; veo personas” es una frase que puede decir solamente una persona para la que, en su día a día, el color de su piel no le expone a vivir situaciones de discriminación, opresión o prejuicios. Vaya, que tienes el privilegio de decir esto si eres una persona blanca que vive en una sociedad mayoritariamente blanca. Para ti el color, tu color, que coincide con el de la mayoría de las personas con las que te relaciones, no es importante. Y, oye, ojalá el color de las personas no blancas -que es a lo que vamos- no importase. Pero importa.

Sí. Cuando eres una persona no blanca, el color sí se ve. En la sociedad el color sí importa. Y es curioso, porque estamos rodeades de personas que no ven colores, ven personas, pero luego a una persona no blanca le cuesta alquilar un piso, se le presumen determinadas cualidades -predominantemente negativas-, se tienen prejuicios con respecto a su comportamiento y sus costumbres, y se le mira con recelo. Pero nadie ve colores. Entonces para mí, que por mi color tengo que estar justificándome constantemente, el color sí es importante.

Además, que es un poco “raro” -por ser amable- plantarte delante de una persona negra y decirle que no ves su color. Really?

Es más, ¿sabes cuándo se suele usar esta frase? ¿Lo has detectado? Te lo digo: esta frase se usa cuando se habla de racismo. Cuando se toca el tema del racismo con una persona no blanca y la persona blanca empieza a sentirse incómoda o removida, ¿cómo sale del paso? ¿En qué se escuda para librarse de que se señalen sus comportamiento racistas? En que no ve colores, ve personas. Ahí lo tienes.

Es una manera de escurrir el bulto y evitar Una Conversación En Profundidad Sobre Racismo. “Yo no veo colores. Veo personas”. Y sanseacabó. Pues mira, no. Ves la diferencia en el color del cabello, en el de los ojos; aprecias la diferencia en la constitución de las personas, ves si alguien lleva gafas o nos las lleva… ¿pero el color no lo ves? ¿Por qué?

¿Por qué las personas blancas se esfuerzan en hacerme creer que no ven mi color? Yo me pongo a reflexionar y llego a la conclusión de que nos han metido en la cabeza que ver el color de las personas no blancas es malo. Y nada más lejos de la realidad, por lo menos para mí.

Entonces, ¿les quitamos el color a las personas no blancas, hacemos un whitewashing, un blanqueo, y todo bien? ¿Seguro?

La mal llamada integración

Las veces que me han dicho que no ven mi color, me han dado a entender que me ven… blanca. “No, si es que yo te veo como yo, tía”. ¿Blanca? Pues no. Yo quiero que veas mi color. ¡Es preciosísimo ver el color de las personas no blancas! Ver el color de las personas es reconocer y apreciar muchas más cosas: una historia diferente de la tuya, una cultura, unas tradiciones, un legado distinto y riquísimo.

Nos han hecho creer que, para ser iguales, no podemos ser diversas. Y eso es una ridiculez. Eso es lo que pasa con la mal llamada integración.

Muchas personas, cuando hablan de que las personas no blancas tienen que integrarse, en realidad piensan en que esas personas deberían asimilarse a las personas de la sociedad de acogida. Que se integren, que dejen de lado sus costumbres tercermundistas, hombre, que estamos en Occidente. Yo esa integración no la quiero.

Yo quiero ser igual que tú en derechos y obligaciones sin perder mi diversidad. Porque es el único plano en el que quiero ser igual que tú; pero no quiero ser blanca.

Fomentar la diversidad

Tal vez leas esto y te parezca mal porque puede ser que, para ti, con este post, estoy fomentando la diferencia. Tal vez leas esto y pienses que es un contrasentido, y que hago un uso interesado del color de mi piel según si me quiero hacerme la víctima o no. Todo eso ya me lo han dicho.

¿Fomento la diferencia? No sé. Yo me planteo que defiendo la diversidad.

Porque el hecho de que tú ocultes mi color de piel a mí, enmascarándolo todo de un halo paternalista que no me gusta un pelo, en realidad no me hace ningún favor, aunque tú creas que sí (y te sientes súper bien por ello). Pero no. Insisto: quiero que veas el color de mi piel.

La resistencia en el color de la piel

Es por todas estas cosas que me parece un completo absurdo que la gente se plante delante de mí y me diga que no ve mi color. Porque si no ves mi color, niegas una parte de mí. Si no ves mi color, no estoy completa. Mi color es más que una piel de un tono que te gusta, o de una suavidad que te flipa mientras me tocas el brazo y dices “huoaaaaala… qué suaaaaaaave”.

Hay demasiada opresión, discriminación detrás del color de algunas pieles.

También hay mucha resistencia y mucha lucha detrás del color de algunas pieles. Y eso, además de no obviarlo, deberías reconocerlo.

Desirée Bela-Lobedde

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23 thoughts on “¿De verdad no ves colores?

  1. Genial artículo, Desirée.
    Tengo una duda, ¿usar la expresión “persona de color” para referirse a una persona negra es racista?

    1. Si, sin duda. Por que se asume que el color negro es malo. A las personas blancas no se las llama de otro color sin embargo a las personas negras de todo menos negro. “de color” “morenito”….

    2. Es utilizar un eufemismo del todo innecesario. Por lo menos desde mi punto de vista. Soy una mujer negra. Porque si me llamas “mujer de color”, al final, tengo que preguntarte de qué color, y acabar diciendo “de color negro”. Por lo tanto, no es necesario. Saludos.

  2. Con esto pasa como con la diversidad sexual. Yo estoy harta de que cada vez que hablo de mi hija y su novia, irremediablemente mi interlocutor me diga: lo importante es que ella sea feliz. Sin embargo no me dicen eso nunca cuando hablo de mi hijo y su novia.
    La normalidad se verá cuando hablemos sin maquillar la realidad de los colores y la diversidad. Aceptar y admirar la variedad es riqueza.

  3. Kaixo! Completamente de acuerdo. Y para comprenderlo en su inmensidad, solo he cambiado «color de piel» por «soy mujer», y aunque siendo dos temas diferentes, en ambos no hay igualdad de derechos y oportunidades.

  4. Me parece muy importante que personas como tú, mujer, negra, inteligente, culta y sincera nos hablé de su realidad claramente y nos proponga cambiar la condescendencia y la modernidad por la honestidad y la abolición de los prejuicios que se nos han inculcado desde siempre. A mi, personalmente , me resultan muy útiles tus observaciones y espero poder seguir leyéndote. Gracias.

    1. Y aunque no fuera culta e inteligente. Tenemos que acostumbrarnos a escuchar otras voces cuando reivindican derechos o nos hablan de sus realidades 😉

      Anyway, muchas gracias por tu comentario. Celebro que mis publicaciones te sirvan.

      Saludos.

  5. Totalmente de acuerdo, yo soy blanca y soy consciente de mis privilegios por mi color de piel. Cada uno debería empezar a revisarse y ser consciente del lugar que ocupa en la sociedad desigual para poder cambiarlo.

  6. ¡Muy de acuerdo en casi todo! ¡Me ha costado encontrar a alguien que piensa como yo (y por los comentarios veo que no somos las únicas)!

    Pero me corroe una dudilla. Imagínese que usted y yo somos amigas y alguien me pregunta: “¿quién de tus amigas es Desireé?”. ¿Estaría bien que yo contestara que eres “la negra”? Yo creo firmemente que sí, ya que diciendo eso no estoy siendo discriminatoria, solo lo estoy usando como rasgo descriptivo al igual que podría decir “la alta”, “la del pelo largo” o “la de cara muy alargada” (por ejemplo). No sé si me explico.

  7. Pedro García Olivo lo define muy bien cuando habla de la diferencia como “alteridad”, que es lo que estamos eliminando con lo que “los sociales” llaman “integración”.

  8. Pues sí creo en la integración, y sí pienso que quien viene de fuera debería integrarse. Y claro que veo tu color, pero no me importa. Ahora, la diversidad cultural solamente puede llegar hasta donde llegan las leyes de mi país.

    La integración en el país de acogida no es solamente beneficiosa, es a la larga imprescindible.

  9. Gracias por estos textos, son tan necesarios….
    es un placer que una compañera negra señale nuestros privilegios y los deslices (micro)racistas que cometemos diariamente. Me encanta deconstruirme con la ayuda de todas mis compañeras. Muchísimas gracias.

  10. Genial artículo. Yo soy consciente de los privilegios que tengo por ser y vivir en un lugar donde la mayoría, son personas blancas (rosadas) Aunque muchos de esos privilegios se esfuman por estar gorda.
    Seguro que hago mil cosas mal, porque nadie me las ha hecho ver y te salen por inercia, por eso te agradezco a ti, una mujer negra (marrón) que me abra los ojos.
    Es que siempre he pensado que las personas no son blancas o negras…
    Un saludo, Desirée.

  11. Hola Desirée A mi me cuesta mucho hacer ver, entre el medio que me muevo de personas “progres” de izquierda en barcelona , que las mesas de debates y de “sus debates”, simposios, coloquios, etc… son muy monocolor… a veces pienso si no me haré pesada, o si tal vez me fijo demasiado en los colores en especial, cuando para las “cosas cultas” y espacios de decisión ciudadana, parece que hay un color que se ha normalizado. Siento que a veces incomodo con este tipo de comentarios; intento que el tema sea de la incumbencia de todxs pero muchas veces, como bien lo dices tu, escurren el bulto, cambian de tema o simplemente dicen un Yaaa, quejoso sin ninguna reflexión. A veces pienso cuál será la manera de hacerles ver esto sin que sientan que les estas entrando al rancho? o será que si les estamos entrando al rancho?

  12. Gracias por ponerle una voz multicultural al feminismo. Adoro leerte y adoro aprender de ti; como mujer blanca soy muy consciente de los privilegios que tenemos. Sororidad ante todo.

  13. ésta sociedad patriarcal nos quiere homogéneos y no tolera la diversidad. Personalmente, creo que el primer paso para que un privilegiado/a sea un aporte real para la sociedad, es que asuma y reconozca sus privilegios uniéndose a las causas de las minorías, sin apropiarse de ellas, Saludos!

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