Pelo afro: ¿estilo, moda o identidad?

Hace un par de semanas algunas personas negras pusimos las redes, Twitter particularmente, un poquito on fire con el hashtag #colacaonosinsulta, cansadas de la canción emblema de la marca (ok, ya no sale en los medios, pero la gente la sigue reproduciendo) y ya muy hasta las gónadas después ver la representación del pelo afro que se hace en el spot de su nuevo producto, el Cola Cao Shake.

En el anuncio, se ve la espuma del Colacao rebosando de un vaso, pero, ¡oh, sorpresa, no es espuma! ¡Es un hombre negro! Otro día hablaremos de la cosificación permanente de las personas negras y tal, que es un tema que da para mucho.

La cuestión es que algunos medios de comunicación decidieron publicar noticias sobre la campaña #colacaonosinsulta puesta en marcha en las redes sociales por la periodista Lucía Mbomío. Uno de estos medios, El Confidencial, publicaba la noticia diciendo que “la espuma de la bebida se convierte en un hombre negro con peinado afro.

Déjame explicarte algo, aunque lo que te voy a explicar no es nada nuevo porque ya lo han explicado muchas personas negras antes que yo, pero parece ser que no cala porque seguimos en las mismas.

 

El pelo afro no es un peinado

Mi pelo ES afro. El pelo de las personas negras ES afro. Mi pelo es afro siempre, así que no es ni un peinado ni un estilo, insisto.

Tampoco es una moda. Es que el pelo me crece así de la cabeza. En serio. Sale así: rizado, esponjoso, más o menos encrespado, hacia arriba.

Luego el pelo afro se puede llevar en diferentes estilos: hay quien se lo alisa (temazo también), hay quien lleva trenzas, hay quien lleva dreadlocs (sí, lo que tú llamas rastas son dreadlocs en realidad. Otro día, si eso, hablamos de dónde viene el nombre); hay quien se rapa, quien lleva Jheri Curl -aunque es muy de los 80-, twists, cornrows… y puedo seguir. De hecho, si te interesa, doy unas charlas muy chachis en las que explico muchas cosas sobre el pelo afro que seguro que no sabes (puedes contactarme por privado si te interesa). Fin del momento autobombo.

Me voy a reconducir. El afro no es un estilo ni es una moda. Ya te lo he dicho. El pelo afro es parte de mi identidad y de las de muchísimas personas en el mundo. Y, aunque no es toda mi identidad ni es todo lo que soy, para mí es una parte importante.

El pelo afro también es una forma de reivindicarse ante el instrumento de opresión que siempre ha sido (y en muchos lugares sigue siendo). Durante siglos se ha intentado que las personas negras -particularmente las mujeres- escondieran su pelo natural, y eso se ha intentado de diferentes formas.

En la época de colonización española, allá por el siglo XVIII, se impuso la obligación de cubrir el pelo afro con telas. A finales del siglo XIX llegaría la imposición estética del alisado, que permanece todavía hoy. Es decir, desde la época de la colonización se intenta coartar la libertad de las mujeres negras intentando someterlas a estándares eurocéntricos en los que, obviamente, no encajamos.

Sin ir más lejos, el pasado mes de agosto (sí, de 2016), en un colegio de Pretoria, en Sudáfrica, algunas adolescentes se manifestaban porque algunos profesores del centro les impedían asistir al colegio si no se alisaban el pelo.

Zulaikha Patel, de 13 años, fue una de las niñas que se rebelaron contra las políticas del Petroria Girls High School. El pretexto de los profesores era que el cabello natural es “desaseado e inapropiado”. Y, en El Mundo, cuando publicaron la noticia, volvieron a decir que “muchas de las alumnas que han asistido a la concentración lucían el pelo al estilo afro. O sea: NO. Esas alumnas lucían su pelo tal cual, y punto.

 

El pelo afro de Zulaikha Patel no es una moda ni un estilo: es parte de su identidad.
Fuente: Lexi Bella en Instagram

 

¿Por qué se nos ha hecho creer a todas las personas que el pelo afro es desaseado? ¿Por qué mi pelo, tal cual sale de mi cabeza, se tiene por un estilo casual, informal, desenfadado? ¿Quién y por qué decide que mi cabello es desaseado o poco profesional? ¿Quién dicta que para conseguir un trabajo no puedo llevar mi pelo tal cual?

Es como si, salvando las distancias, a una persona blanca se la obligase a teñirse el pelo de rubio platino para conseguir un trabajo cualquiera. ¿Tiene sentido? Pues tampoco lo tiene querer que las personas negras transformemos nuestro cabello químicamente para darle un aspecto que no tiene y que no tiene que tener.

Ah, y no es una cuestión de la tan aclamada corrección política. Que últimamente lo de la corrección política está en boca de muchos, porque ya no les dejan decir homofobadas, racistadas, putofobadas y demás. No, no es corrección política. Es cuestión de hablar con propiedad. Ni más ni menos, como dirían Los Chichos.

Yo no escojo que mi pelo tenga “estilo” afro, de verdad. Y agradecería a los medios que, antes de publicar cosas que no son, se informen un poquito para hablar con propiedad y dejar de meter la pata de estas formas que, como afectan a “una minoría”, en realidad no tienen tanta importancia. Basta ya de hacernos de menos a la población afrodescendiente en España, que ya es hora de que se nos tenga en más consideración.

Desirée Bela-Lobedde

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