Querer ser negra es la nueva moda

 

Querer ser negra está muy de moda

¿Te llama la atención? Pues lo que me llama muchísimo la atención y me deja el cuerpo raro a mí es que sea cierto.

A veces me quedo estupefacta, otras veces siento que me divierte, otras veces siento que me da ascopena. El caso es que este passing no me deja indiferente.

 

Personas blancas que quieren ser negras.
Rachel Dolezal antes y después de “ser negra”. Fuente: Astound me: D.A. Królak

Qué es el passing

Tal vez en algún momento de tu vida hayas oído hablar del white passing. El white passing es un proceso por el que, durante siglos, las personas afroamericanas sin rasgos africanos visibles o con rasgos africanos muy poco marcados pasaban por personas blancas o de otras razas Esto tenía el objetivo de intentar evitar el estigma asociado a ser una persona negra y que estaba causado por la discriminación racial y por la marginación social que sufría la población negra.

El proceso del white passing empezó a perder fuerza hacia la mitad del siglo XX, después de más de tres siglos de duración durante los cuales personas de raza mixta con poca herencia africana se hacían pasar por personas blancas.

Me guste más o me guste menos, en un contexto de segregación, racismo y discriminación, entiendo que las personas mestizas con rasgos difícilmente identificables como africanos quisieran asimilarse y hacerse pasar por personas blancas. Era una oportunidad de salvarse de la opresión y de librarse de la marginación y el maltrato por ser negra.

Entiendo entonces que el white passing, en el contexto en el que se dio, garantizaba unas mayores posibilidades de sobrevivir para las personas negras de piel más clara, sobre todo durante la época colonial y pre-civil y durante la esclavitud.

Pero hoy no quiero hablarte del white passing. Hoy quiero hablarte de otro fenómeno al que se podría llamar black passing y que, como te he dicho al principio, está conformado por gentes que se hacen pasar o se intentan hacer pasar por personas negras.

Un caso muy sonado de black passing fue el de Rachel Dolezal, la presidenta de la NAACP, National Association for the Advancement of Colored People (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color) de la ciudad de Spokane, en Washington. Dolezal siempre se había declarado como mujer negra, y en 2015 se descubrió que en realidad esta activista por los derechos de los afroamericanos, que siempre había dicho ser hija de padre negro y madre blanca, era en realidad hija de descendientes alemanes y checos.

El caso más reciente que llegó a mis ojos fue el de la modelo Raquel Boscà, que publicaba esto en su cuenta de Instagram hace poco:

Publicado por Raquel Boscá en su Instagram (@raquelbosca)
Publicado por Raquel Boscá en su Instagram (@raquelbosca)

Le llegaron varias quejas, lógicamente, y cambió el pie de foto. Ahora puede leerse lo siguiente:

Texto editado tras varias quejas
Texto editado tras varias quejas

 

Gracias, @machocolatera  por haber publicado tu incomodidad en Twitter.
Gracias, @machocolatera  por haber publicado tu incomodidad en Twitter.

 

El tema es que Raquel Boscá no es la única que se siente negra según el día. He descubierto, con una mezcla de asco, asombro y fascinación, que hay más mujeres blancas como ella en Instagram que se sienten negras y que publican fotos en sus cuentas de Instagram haciéndose pasar por mujeres negras.

En los comentarios de esas fotos leo frases que se hacen entre ellas que me revuelven las tripas como:

Damm gurl
Beautiful gyal
Damn, negrata

El caso de Raquel y otras muchachas instagrammers no es el único. Acuérdate de Alessandro, el tipo aquel al que Playground le hizo el juego publicándole el vídeo de “Quiero ser negro”:

 

 

Alessandro dijo, entre otras vainas, “ahora mismo creo que lo único que me falta es un reloj dorado Casio. Y cuando lo tenga ya seré negro. Tendré la actitud de negro-negro”.

Otra que también lo hizo muy bien en su día para defenderse cuando la acusaron de apropiación cultural por llevar trenzas, fue la youtuber del canal Tres y punto. En su vídeo Me acusan de apropiación cultural, dice frases tan geniales como:

“Ojalá fuera negra”.

“Stop apropiación cultural” [en un tono evidentemente jocoso].

“De verdad, o sea. Ojalá yo negra y haciendo así ¡BITCH! ¡BITCH! [chasqueando los dedos]. O sea, es mi gran sueño”.

El caso de esta chiquita también me resulta ofensivo porque cae en un montón de topicazos racistas para justificar que ella no se está apropiando culturalmente de las trenzas porque, total, son solo un peinado. Son SOLO un peinado. Como el pelo afro, que es sólo un peinado, ¿recuerdas? Te hablé de esto en mi última publicación.

Y ahí está la moza, relegando a la categoría de SOLO UN PEINADO o una moda el pelo afro cuando yo me cuestioné mi identidad y mi negritud el día que decidí dejar de alisarme el pelo y raparme para empezar a llevar mi pelo natural. Conecté con quién soy, empecé a vivir mi identidad desde otro ángulo, descubrí mi activismo… pero para ella es solo una moda.

Ahí tienes tres ejemplos de personas que quieren ser negras. No he querido poner más pantallazos de Instagram de otras mujeres blancas que también quieren ser negras y que lo que copian las versiones más hipersexualizadas de lo que ellas entienden que es ser una mujer negra, algo que cae en la fetichización de la mujer negra y de la que hablé en este artículo hace un tiempo.

Este es el panorama. Gente blanca jugando a ser negra. Pero, claro, negra de quita y pon. Y, evidentemente, solo quieren la parte guay de ser negra. La parte de decir nigga, bitch, chascar los dedos, menear la cabeza, bailar twerk y llevar un reloj Casio. Ésa es la parte cuqui de la negritud. En esos momentos mola mazo ser negra. Pues mira, te lo voy a decir: menuda imagen sesgada de mierda tienes sobre lo que es ser negra, cariño.

Si tú eres una de esas personas que quiere ser negra, deja que te diga algunas cosas y luego ya tú, si eso, las reflexionas:

Plantéate que ser negra también conlleva vivir con la posibilidad de que vulneren tus derechos fundamentales en cualquier momento.

Ser negra implica que puedan menospreciar tu cultura o reírse de ella usando sus elementos más característicos para caricaturizarlos y burlarse de ellos.

Ser negra también conlleva que te toquen sin que quieras que te toquen porque ¡oh, qué exótica, y qué piel y qué pelo tan así como de estropajo!.

Ser negra también es que te insulten, que te falten el respeto.

Ser negra es que te pidan la documentación cuando sales a la calle y que, si no la llevas, se te lleven a la comisaría.

Ser negra es que canten la canción del ColaCao, la de los Conguitos, todas las de Georgie Dann y que te miren y se rían mientras las cantan; pero no te ofendas, mujer, que es todo una broma, así que no te sientas humillada, que no tienes motivos.

Ser negra es que tengas que evitar pasar por determinadas zonas de la ciudad si hay partidos de fútbol para que no te encuentres con ningún hincha con ganas de jarana.

Ser negra también es que te puedan agredir porque sí, porque eres una puta simia que debería volver a la selva.

Ser negra es tener que estar explicando que querer ser negra siendo blanca es un sinsentido, una falta de respeto y algo que solo se puede hacer desde el privilegio de poder decidir que hoy te has levantado con el flow high in the sky, y que puede ser guay subir una foto a instagram usando autobronceador, con dos trenzas de raíz que crees que se llaman boxer braids y con los morros hinchados después de haber leído en algún foro unos cuantos tips sobre cómo engrosar tus labios de forma natural y sin cirugía.

Eso también es ser negra. Y eso igual, sólo igual, ya no te mola tanto.

About Desirée Bela-Lobedde

18 thoughts on “Querer ser negra es la nueva moda

  1. Chapeau. Lo único que añadiría es que, en el caso concreto del vídeo de Alessandro, cuando lo vi en su momento lo interpreté precisamente como una parodia-denuncia, en tono irónico, precisamente de lo que tu criticas aquí: esas personas blancas que se creen negras por explotar cuatro clichés racistas. Aunque igual soy yo, que siempre quiero pensar bien de la gente cuando se me da un poco de margen de duda sobre si son así de gilipollas de verdad o están de coña 😉

  2. Raquelbosca es negra en sus ratos libres, porque se siente así. Luego ya cuando tiene que buscar un trabajo, vuelve a ser blanca para no verse menospreciada ni ser juzgada como poco profesional por su raza.

    Raquelbosca es negra en sus ratos libres, para ponerse guapa. Luego ya cuando cuando tiene que ir a la pelud, vuelve a ser blanca para que no le digan al entrar que su pelo es difícil de peinar y que no le dan turno.

    Raquelbosca es negra en sus ratos libres. Luego ya cuando las negras de verdad le dicen que la apropiación cultural está mal, que ser negra es llevar sobre tus hombros un bagaje y una herencia cultural que hay que honrar y defender cómo válida y respetable a todas horas del dia, vuelve a ser blanca para expicar verdades absolutas tirando de privilegio blanco.

  3. Simplemente genial, una reflexión exacta de los juegos de poder y de los privilegios que tenemos las personas blancas y de las que muchxs todavía no nos damos ni cuenta….gracias por hablar tan claro!!

  4. En primer lugar, decirte que estoy de acuerdo con Johanna, te estás convirtiendo en una de mis autoras favoritas. Me encanta la forma en que introduces la lucha antirracista en la feminista, cuya presencia es mucho más limitada que la lucha contra la homofobia o la transfobia, por ejemplo.

    Y en segundo lugar, este artículo me ha sorprendido especialmente y me ha hecho pensar (y leer) bastante. Decirte que hasta que lo leí (hace días) ni siquiera me suena haber oído el término “apropiación cultural”, que es en torno a lo cual he estado reflexionando y leyendo otros artículos, como este, que me ha gustado bastante: https://eldemonioblancodelateteraverde.wordpress.com/2014/10/30/la-apropiacion-cultural-que-es-y-como-evitarla/

    Este artículo me deja las cosas más claras, aunque aún con dudas. ¿Está mal, según tú, que una blanca (pongamos yo) se ponga trenzas? ¿Te ofende? ¿O lo que es ofensivo es decir cosas como “me siento negra” por llevar trenzas? ¿Qué diferencia hay entre eso y que una negra se alise el cabello? Intentaré responderme yo misma a estas preguntas, que tal vez desde mi perspectiva de persona blanca me cuesta comprender. Eso sí, te/os invito a leer el artículo que he enlazado, realmente me ha encantado.

    Saludos.

  5. M parece genial y acertado tu escrito a ver si lo leen las q les gusta ser “negrita”x ratos y despues d esto tienen los pantalones lo suficientemente puestos para afrontar en la sociedad lo q significa ser una negra, llevar con orgullo y lucha un legado q hay q hacer respetar y no dejar q se pierda, ser clichado x ser negro de saber obligatoriamente bailar cocinar,de hacer peinados, de tener el sabor o el swing, ser exotica, caliente en la cama, tener buen cuerpo, nalgas o senos grandes x el hecho de ser negra y ser discriminados o alabados cuando a la sociedad le da la gana ojala estas q quieren ser “negras”puedan con esto a ver si asi siguen con su estupida idea de segun imitarnos cuando se les da la gana, soy orgullosamente negra un saludo desde cali colombia.

  6. Consumir identidades como si fueran modas es una práctica que refirma la forma de ser del hombre-mujer privilegiado (tal como comenta Bosca: “por suerte en mi entorno todos gozamos de los mismos privilegios”), así dentro de esos entornos hoy te puedes sentir negro, mañana puedes ser árabe, pasado mañana puedes volver a los 90’s, pero nunca se deja de ser privilegiado. En una lógica de consumo y filtros de Instagram las identidades se vuelven objetos superficiales que en un sentido de uso y circulación “cool”, “trendy”, “sin dramas” son sentidos que pretenden ocultar las contradicciones e ignorancias del ser-privilegiado. Parte de ese ser-privilegiado consta en asumir una posición por fuera y por encima de la realidad y desde ahí usar todo a su alcance como divertido accesorio para pasar el rato, como quién recorre los pasillos de supermercado tomando cualquier producto-identidad que le satisfaga en ese momento.

  7. Ah, si? Eso de desde dónde nos lo estás contando, desde Kenia? Anda, pero si lo has publicado en una página web, será que no te encuentras en tercer mundo ahora mismo. Pues bien, si no estás en el continente africano, todo este lloriqueo realmente sobra. Porque todas esas “injusticias” que has descrito le pasan a las personas blancas también. Yo como mujer blanca, en mi sano juicio tampoco pasaría por delante de un bar lleno de hinchas borrachos. No es cuestión de ser blanca o negra. Y si tú crees que ciertas actitudes se practican hacia ti por tener el color de piel que tienes, eso es que igual no te has llegado a aceptar como eres. Suerte con eso. Los demás tienen derecho de ofendernos. Nosotros elegimos si nos queremos ofender o no. Piensa en ello. Y no empieces con chorradas de :”nyenyenye tú siendo blanca no tienes ni idea.” Tengo una hija mulata y durante toda su infancia voy oyendo preguntas de niños y adultos gilipollas. Que los demás sean retrasados y se metan dónde no les llaman, no es problema mio. Yo educo a mi hija conforme la biologia y la ciencia. No de acuerdo a estereotipos y roles sociales.

    1. Ole ole y ole tanto orgullo mira tambien se metieron con la kardashian que me puede caer mejor o peor pero tiene unos hijos mulatos y creo que precisamente no estaba menospreciando a la raza negra cuando uno le ha hecho 3 niños hermosos menos orgullo y apropiacion cultural si no no comamos macarrones que son italianos mamma mia

    2. Ole ole y ole tanto orgullo mira tambien se metieron con la kardashian que me puede caer mejor o peor pero tiene unos hijos mulatos y creo que precisamente no estaba menospreciando a la raza negra cuando uno le ha hecho 3 niños hermosos menos orgullo y apropiacion cultural si no no comamos macarrones que son italianos mamma mia

  8. Querida autora:
    Me ha encantado tu artículo, me arrepiento de no haberlo encontrado antes. En mi antiguo instituto, del que ya me libré, estaba muy de moda el GTA, el “niggeo”, el que los chicos negros y mestizos dijeran disparates tipo “pues a mí ver gente con rastas me da igual, yo no las inventé” o “a mí me gustan las blancas y nadie me dice que le robo la cultura, LOL.” Saber que en este país a alguien de color SÍ le importa esta situación me ayuda a despejar la mente y a recordar que no estoy “loca” ni “metiéndome en lo que no me llaman”, como dicen mis excompañeros.

    No soy negra ni mestiza, pero mis antepasados sí lo eran. De ahí saqué mi pelo kinky que no me atrevo a llevar desde que mi “mejor amiga” me dijo lo guapa que estaría con el pelo liso, con un “flequi” y la melena suelta. Los cumplidos me llovía y yo me creía la gran mierda. Ahora estoy harta de planchas, harta de perder dinero, harta de dos horas ante el espejo desapareciendo mis baby hairs con laca y un cepillo de dientes. Quiero poder levantarme, aplicarme cualquier bálsamo hidratante en los rizos y salir a la calle, llegando a tiempo a mis destinos. Pero no, mi pelo está demasiado dañado para volverlo a rizar. Y si me rapo, me doy por desheredada, pateada, metida en un manicomio… Como mínimo.

    Divagaciones aparte, de nuevo mis felicitaciones por el artículo. Un besazo.

  9. Faltó mencionar a las kardashian que son expresión más sobresaliente de esto. Casi todas tienen parejas afros y en su estilo emulan mucha estética de las mujeres negras.

  10. CHUCHA.
    Soy culpable de hartas cosas. Pero todo lo trato de decir para adentro. Cuando era chica en mi ciudad (Santiago de Chile) era muy raro ver a alguien negro, moreno, de pelo afro, de caderas anchas y labios gruesos… No recuerdo ver a nadie así en mi casa, en el colegio o en la calle, incluso si iba a pasear por el centro.
    A través de los años vino llegando más gente y al principio pensaba que era broma que uno de mis compañeros era peruano. Porque yo lo veía igual que nosotros, no esperaba ver eso en mi colegio que quedaba en un lugar con bastante vulnerabilidad social.
    Siempre vi a los extranjeros como gente valiente y genial que se atreve a viajar muy lejos para venir a este rincón del fin del mundo, que conseguían vivir en lugares más acomodados que el sur de Santiago.
    Ahora hay mucha gente negra, morena, de varios otros colores y acentos que vienen a este lugar para encontrar una mejor vida. O una vida diferente no más.
    Pero la primera vez que vi a una mujer afrodescendiente caminando por la calle casi se me sale el corazón, era demasiado bella, demasiado perfecta. Su pelo natural se movía con cada paso como una nube, sus piernas eran muy largas y era enormemente alta. Como una diosa bajando de las nubes a la tierra. Después pensé “Javi, eres de verdad matada de pueblerina” y sentí que mi país era muy aislado culturalmente, muy pequeño de miras, muy muy ignorante por considerar más bello (el único bello) pelo liso, rubio, piel clara, bronceada, ojos claros y más o menos flaca.
    A veces quisiera tener el pelo afro. Porque es lindo. Muy lindo. Pero mi pelo es parte de lo que soy; mestiza y descendiente de mapuches, hija de mis padres.

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