Mujer trans, bollera y Loca del Coño

¿Mujer trans* y Loca del coño? No dudo que haya quien se haya hecho esta pregunta al leer el título de esta entrada y tampoco dudo que haya quien no esté de acuerdo con que una persona como yo pueda participar en una sitio como este, ya que propiamente no tengo un coño entre las piernas basándose en ese binarismo en el que todo el mundo hemos sido educades.  Aún a día de hoy en pleno 2017 hay quienes aún nos considera como “hombres biológicos” a las mujeres trans*, y no me refiero sólo a los sectores más cavernarios y reaccionarios de la derecha, precisamente.

 

Mujer trans* y migranta

Nací hace 36 años en la Ciudad de México y desde muy temprana edad sentía que no encajaba en eso que nos enseñaban de cómo debía ser un “niño”, aunque debo confesaros que lo único que me gustaba de esa educación y que todavía me apasiona son los cochecitos. Que visto en perspectiva es una soberana estupidez dar vueltas en círculos a ver quien gana, pero como se dice por ahí “tengo el veneno inoculado” y no lo puedo evitar.

Además en un mundo tan masculinizado como ese, cuando les ganas notas y escuchas cómo su frágil masculinidad heteronormativa se despedaza en miles de trocitos jodiéndoles el triple, las caras son simplemente un poema.

 

Mujer trans*, migranta y puta

Los caminos de la vida a veces son curiosos; mis progenitores se esforzaron por darme una educación formal de primera, en colegios pijitos, con inglés y computación, por supuesto era de católico, apostólico, romano, guadalupano y benedictino. Pero las recurrentes crisis de todo tipo, personales y económicas te hacen darte cuenta de la realidad y tomas consciencia de clase así que al terminar el bachillerato hice el examen para la UNAM y pude ser una de las 12.295 que ingresaron de un total de 88,586 aspirantes. Y como todo el mundo que ingresa en una carrera, al final de los 4,5 años esperas ejercer algo relacionado a ello.

Sin embargo, entre que Comunicación (me encanta la radio) es una carrera saturadísima, los sueldos son mierdosísimos y además la condición de trans* tampoco es que ayude mucho, decidí migrar a Europa. Primero por seguridad propia, ya que México se encuentra en el segundo lugar de transfeminicidios en el mundo y en segundo término, para tratar de no ser tan precaria, tan sólo un poco menos.

Como muchas mujeres trans* y cis latinoamericanas que migramos a la ex metrópoli, entre los escenarios que contemplamos al emigrar es ejercer el trabajo sexual, porque no tenemos problema con tener sexo con una persona desconocida a cambio de dinero, porque reivindicamos la autogestión de nuestro cuerpo para poder ganarnos la vida honesta y honradamente y porque como “sudakas, no es que se nos ofrezcan demasiados trabajos fuera de los cuidados, limpieza y demás labores feminizadas y precarizadas, por más Licenciadas que seamos y por más idiomas que hablemos.

Mujer trans*, migranta, puta y torta

Al final, no puedo decir que no aplique lo aprendido en las aulas en mi trabajo diario (aunque mucha gente no lo crea) así que vámonos quitando esa imagen de que las putas somos ignorantes, analfabetas y que no podemos hacer otra cosa.

Doy gracias al destino cada día por esto último, como decía aquel poeta alemán “No ase falta desir nada mass”.

Ahora ya me conocéis un poquito más. Nos seguiremos leyendo sólo aquí, con las Locas del Conyo.

 

 

@SirleyMcLaren9 is the new Mermaid. Ariel is dead.

 

 

Sabrina Sánchez

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