No me toques el pelo

Don’t touch my hair
When it’s the feelings I wear
Don’t touch my soul
When it’s the rhythm I know
Don’t touch my crown
They say the vision I’ve found
Don’t touch what’s there
When it’s the feelings I wear

Así empieza esta maravillosa canción de Solange, Don’t touch my hair, y que puedes escuchar dentro de su último álbum, A seat at the table, que aprovecho para recomendarte, y para mí viene muy a cuento del tema que quiero tratar hoy.

Lo que te voy a contar viene a cuento de una foto que compartí en mi Twitter. Es ésta:

Tweet en mi cuenta @negraflor_blog
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¿Por qué publiqué la foto?

Pues porque con mucha frecuencia las personas negras y, sobre todo lxs niñxs, vemos invadido nuestro espacio personal por manos desconocidas que nos manosean el pelo porque “¡uy, qué chulo tu pelo!”.

Esto es algo que se hace habitualmente con lxs niñxs en general, independientemente de su etnia: se les toca la cara, el pelo, se les invade constantemente. Y además las personas adultas (y en muchos casos sus progenitores y demás familiares) les obligan a que se dejen; pero de eso podríamos hablar otro día.

La cuestión es que esta intromisión, en el caso del pelo afro, también la vivimos las personas adultas. De repente te encuentras una mano (cuando no se atreven con las dos) manoseándote el pelo, sobre todo si lo llevas suelto.

#DearWhitePeople: STOP. Dejad de hacerlo

Es que la mayoría de las veces, ni siquiera os da por preguntar. Aunque, espera un momento: ¿por qué tendríais ni  que preguntar? ¿Por qué no os aguantáis las ganas sin más y ya?

Es decir, cuando yo acabo de conocer a alguien y una característica corporal suya, la que sea, me llama la atención, me limito a mirar (o a admirar) y punto. No pregunto si puedo tocar porque no se me ocurre ponerle las manos encima a alguien por puro capricho o por satisfacer mi curiosidad. Yo tengo una compañera que tiene una larga melena rubia, ondulada y abundante que me alucina, pero jamás en la vida se me ha ocurrido tocarla. Y no es por falta de ganas. Es porque no procede.

Piénsalo. Es agresivo. Es invasivo. No me gusta que alguien a quien no le has dado permiso, sobre todo si no conoces, se ponga a manosearte el pelo. Eso no se hace.

Déjame que ponga yo la puntillita antes de que lo hagas tú: hay personas negras a las que no les molesta. Ya. Ya lo sé. Pero el hecho de que Tú Tengas Una Amiga Negra a la que no le molesta no invalida el hecho de que a muchas otras personas nos resulte agresivo, molesto u ofensivo. ¡Si es que hasta Solange lo canta!

Recuérdalo: el hecho de que a una persona negra no le moleste que le toquen el pelo, no deslegitima que a muchas otras sí.

 

Señores™ explicándome mi opresión

Voy a seguir poniendo la puntillita. Hubo un Señor™ que se la pasó poniendo en contexto la foto. Antes de buscarle el contexto que a él le convenía más, hizo la pregunta del millón:

“¿Por qué no pones un negro tocándolo? ¿Tiene que ser un blanco?”

Pues mire, señor, porque siempre que alguien me ha tocado el pelo sin permiso se ha tratado de una persona blanca. Yo no ando toqueteando el pelo de las personas negras con las que me cruzo. Y de verdad que podría, porque tengo amigas con unas coronas afro maravillosas con las que comparto constantemente consejos y trucos para cuidar del pelo, no en vano tengo un blog en el que básicamente doy consejos para el pelo afro natural. Pero eso no se hace.

 

Foto: Ismael Segarra. Estilismo y puesta en escena: Li Kazcinsky
Foto: Ismael Segarra. Estilismo y puesta en escena: Li Kazcynski

 

Después de esto, empezó a poner la foto en contexto que él quería: Que yo no sé si todos los blancos se dedican a tocar los pelos de los negros como hobby. Que, desconozco qué relación tiene la persona blanca con la niña negra. Y, obviamente, que no conozco a todos los negros para saber que no tocan pelos blancos.

Y luego el colofón:

“A mí como blanco no me importaría que una persona negra me tocase el pelo”

¡MEEEEEEEEEEC! ¡Erroooooor!

Este Señor™ intentaba por todos los medios obviar que no estábamos hablando de la niña de la foto en concreto, que la niña era tan solo un ejemplo de algo que vivimos las personas negras con demasiada frecuencia.

Hay otra frase que también me escama mucho, que es la de “solo le toca el pelo y ya está”. Pues mira, no. No está. Porque ese pelo forma parte de un cuerpo, y nadie tiene por qué dejarse tocar si no quiere, right?

 

No es lo mismo, no. QUE NO.

En el caso del pelo afro, no es lo mismo andar toqueteando melenas afro que melenas lisas caucásicas. ¿Por qué? Mira qué fácil: porque no hay ningún estigma social relacionado con el cabello caucásico. A las personas blancas no se las juzga por su pelo. No tienen que someterse a la esclavitud estética que implica la presión de encajar en un canon de belleza eurocéntrico ajeno e impuesto. No viven el apartheid estético que supone disponer de muchos menos productos especializados para el cuidado y además a un precio superior que la media de productos para otro tipo de cabellos.

Tocar el pelo afro por lo general va acompañado de comentarios de “jo, qué exótico”, “ay, qué curioso” o “uy, parece una esponja” y “oh, es como…” Siempre se está comparando el pelo afro con cosas. Es decir, tocar el pelo afro y acompañarlo de ese tipo de comentarios es otra forma de seguir cosificando a las personas negras. Es así. Y para que veas que no es solo una pataleta mía, léete este artículo que publicó mi querida amiga Mariana en Afroféminas sobre por qué se arrepintió de dejar que sus amigos blancos tocasen su afro.

 

Personas negras tocando el pelo de personas blancas

La persona blanca que me dice que en África también le tocaron el cabello y que no por ello se indignó lo vive desde otra perspectiva porque no le pasa habitualmente. Ahora imagina que eso te pasara casi todos los días. ¿Te gustaría? ¿Lo llevarías bien? ¿Lo permitirías? ¿Permitirías que cualquier persona que no te conoce de nada te tocase sin tu consentimiento? No respondas a la ligera y solo por llevarme la contraria. Piénsalo bien. ¿Te gusta que te toque alguien que no quieres que te toque?

Al final se reduce a una cuestión muy básica de respeto. No vayas tocando el pelo afro de la gente por ahí. No vayas tocando a la gente por ahí. Tan sencillo como eso.

Y ahora viene la parte más difícil: respeta lo que digo en este post y, aunque no sea tu vivencia. No lo catalogues de tontería porque para mí, y muchas personas como yo, es algo invasivo, agresivo y molesto.

Desirée Bela-Lobedde

About Desirée Bela-Lobedde

2 thoughts on “No me toques el pelo

  1. Gracias por este artículo. De verdad, la gente por lo general no lo entiende, yo no tengo el pelo afro, pero lo llevo a dos colores, y sobretodo cuando se fijan en el rojo intenso no se lo piensan y echan la mano, y al principio me hacia gracia, porque solo lo hacían los mas allegados, al final hasta la gente que no conocía de nada me paraba por la calle y me decía “¡Ay, qué pelo más bonito!” acompañado de una caricia que me sigue poniendo los pelos de punta… Nunca he sido de tocar a las personas si no es por un cariño o un mimo que sabes que la persona lo aceptará de muy buena gana, pero con esto del pelo me he dado cuenta cada vez más de lo importante que puede llegar a ser el respetar el espacio personal. De nuevo, gracias por compartirlo desde una perspectiva que abarca más aspectos como el racismo o la presión social.

  2. Me encanta lo q dices y estoy totalmente de acuerdo contigo!
    Cuando a mi me invade mi espacio una persona desconocida suele ponerme muy violeta la situación.
    Me parece increíble q la gente no entienda algo tan básico como el espacio vital!

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