Qué es y cómo funciona la fragilidad blanca

Señalar conductas racistas a personas blancas siendo una persona negra no es tarea fácil, y la fragilidad blanca complica las cosas. Es bastante complicado, sí. Vivimos un momento en que las personas negras hemos decidido dejar de agachar la cabeza y callar cuando oímos racistadas.

Siempre digo que estamos viviendo un momento histórico en España, porque hasta ahora creo que esto no se daba tanto.

Muchas veces yo misma me he visto bajando la cabeza cuando he oído un comentario claramente racista. Me he callado ante actitudes que caen en eso que se denomina microrracismo (no por su tamaño, sino por su cotidianeidad); pero de un tiempo a esta parte. Eso ya no está pasando más.

Las personas negras cada vez somos más proclives a señalar conductas racistas arraigadísimas. A veces de forma didáctica, a veces desde el enfado o la ira.

Qué es la fragilidad blanca

Ante la identificación de las conductas racistas, hay personas blancas que caen en la fragilidad blanca. En el mundo anglosajón se denomina white fragility. El término fue creado por la Doctora Robin Di Angelo, no me lo estoy inventando yo ahora mismo, y en este vídeo puedes ver su explicación de cómo lo acuñó. Este vídeo que tienes aquí abajo lo explica muy bien y, aunque lo limita al ámbito laboral, es extrapolable a cualquier otra situación en sociedad.

 

 

Conductas racistas

Siempre me gusta puntualizar que señalar una conducta racista no convierte a la persona en una Racista de Primer Calibre. No, no es eso. Pero hay que tener presente que el racismo es estructural y que vivimos en España, un país que ha tenido colonias durante varios siglos.

El país del que procede mi familia, Guinea Ecuatorial, fue colonia -y posteriormente provincia- española hasta 1968. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde entonces? ¡Cuarenta y nueve insignificantes años! Entendamos que unas cuantas décadas, frente a varios siglos, no bastan para eliminar el poso colonialista de las estructuras sociales. Este poso engloba actitudes, comportamientos, comentarios, expresiones del lenguaje y otras conductas que son racismo y que no se identifican como tal. Por lo tanto, tomémonoslo con calma.

Retomo: yo señalo conductas racistas. Yo le digo a una persona “eso que has dicho es racista”, no le digo “eres unx racista”. ¿Se entiende la diferencia? Espero que sí.

Reacción frente a las conductas racistas

La reacción de muchas personas, ante la llamada de atención sobre conductas racistas, cae en la fragilidad blanca. Es decir: se sienten atacadas y ofendidas de forma ultrajante, porque las he llamado racistas (cuando lo que he hecho ha sido señalar una conducta o un comentario racista).

Resulta que la fragilidad blanca ante las correcciones sobre conductas racistas opera así. Y parece que quienes debemos ser cuidadosas al expresarnos somos las personas negras. Tenemos que andar protegiendo y cuidando de los sentimientos de las personas blancas para que no se sientan heridas. Me da la sensación de que es la reacción que se da cuando una ha tenido el privilegio de que nunca se le haya llamado la atención porque las cosas que dice pueden ofender.

Lamentablemente esto no es así. Es necesario que las personas blancas aprendáis a gestionar ese sentimiento, porque muchas veces he sentido que me culpabilizaban porque, al haber señalado una conducta racista, la persona interlocutora se había sentido herida. Pues mira, como se dice en inglés: deal with it. 

Fragilidad blanca
Fuente: Irresistibly Fish

Porque la fragilidad blanca se conforma como un estado en el que cualquier mínima cantidad de estrés que genera una conversación sobre racismo se convierte en intolerable. Y, como dice Di Angelo, el término fragilidad no refiere exactamente a debilidad. Esta fragilidad desencadena una serie de comportamientos defensivos que incluyen un abanico de emociones que pueden ser tanto ira, como miedo o culpa, y comportamientos que llevan a discusiones, llantos, silencios o abandonar la situación que ha inducido el estrés. Estos comportamientos, a su vez, favorecen la “reinstalación” del equilibrio racial blanco y eurocéntrico.

Gestión de la fragilidad blanca

Las personas negras llevamos mucho tiempo gestionando la humillación y la ira que supone oír continuamente comentarios ofensivos. Ahora es tiempo de que las personas blancas gestionéis que se os señalen racistadas. Y, dear White People, gestionadlas p’adentro. No exterioricéis vuestro malestar y vuestra ofensa e indignación para hacer sentir mal a la persona negra. No cuestionéis a la persona negra de buenas a primeras. Tampoco nos hagáis luz de gas. Parad un momentito a pensar en lo que acabáis de decir. Poneos en el lugar de la persona que tenéis delante.

Es agotador, y desgasta muchísimo, que siempre se nos cuestione cuando señalamos una conducta racista. Resulta más agotador señalar esa conducta y que otras personas blancas se esfuercen en justificar a su par (a la persona blanca) intentando encontrar argumentos para excusar su comportamiento: “no, mujer, no ha querido decir eso en realidad”, “bueno, si es que eso se ha dicho siempre, qué más dará”…  Es agotador que intentéis darle la vuelta a la tortilla pretendiendo que sea la persona negra quien se sienta incómoda.

Podría seguir poniendo ejemplos de mierda condescendiente que aguanto cuando señalo racistadas. Así que, además de tener que lidiar con el ego herido de la persona que me ofende, tengo que estar aguantando que me ninguneen e infravaloren lo que me pasa siento. Al final parece que una tiene que acabar pidiendo perdón por haber ofendido a quien realmente ofendió. Y, mira: no.

Porque aquí parece que pasa una cosa: hay que hablar de racismo, y nadie es racista, y todo el mundo quiere luchar contra el racismo… pero sin contar con la opinión de las personas negras, que tenemos mucho que decir y que enseñar sobre todo esto. Y así no es.

Desirée Bela-Lobedde

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