Gitanas: las primeras mujeres libres

Tiene en sí (la gitana), además de la esbeltez de sus formas, de su ligero talle y de sus graciosos modales, una mirada especial, a la que se atribuye la facultad de producir irresistibles amores

Sus brillantes ojos, entornados y dulces, reflejan la expresión del placer

Libre en sus acciones, en su porte y en sus placeres, habla, grita, hace más gestos que el gitano

El fuego de sus miradas demuestra en todas sus sensaciones, la viveza de sus movimientos y en sus posturas lascivas, las pasiones más violentas, y la costumbre de no oponerles freno

(Fuente: “Historia y costumbres de los gitanos”. F.M Pabanó. Año 1915)

 

El temor a la mujer gitana

Estas frases literarias son producto de los prejuicios hacia las mujeres gitanas, gestados por las medidas genocidas de doña Isabel, don Fernando y su Santa Iglesia Católica.
Sin embargo, si hacemos el esfuerzo de leer más allá de las palabras podemos deducir que a la gitana se le temía. Pero, ¿por qué?
Se podría decir que representaba el “pecado”, vinculando la feminidad romaní a lo diabólico.

La forma de sentir, mimar y cuidar el propio cuerpo, su espiritualidad no asociada a religión conocida, y la manera en que vivía su sexualidad eran naturales y genuinas. Además, su sabiduría tradicional y los conocimientos tradicionales que poseía para curar, la convirtió en sanadora y partera, algo que la llevaría directamente a la hoguera.

Los intentos de someter desde instituciones de la iglesia a la totalidad de las mujeres y la implantación de un patriarcado feroz, también hicieron mella en las gitanas y en toda su comunidad.

No se niega que antes de la colonización de nuestro pueblo hubiera un sistema patriarcal de relaciones de género -algo de lo que apenas hay datos por la falta de documentación-.
Sin embargo, nadie puede negar que cuando las mujeres payas estaban reivindicando su derecho a trabajar fuera del hogar, las gitanas lo llevaban haciendo desde siempre, y que cuando las mujeres blancas se reivindican como lactivistas, las gitanas no han dejado de serlo nunca. O como las gitanas (y gitanos) han basado su economía familiar en ocupaciones laborales fuera del control del Estado, algo que algunos podrían llamar anarquismo.

 

Foto de Jean Dieuzaide
Foto de Jean Dieuzaide

 

Esto demuestra que, por un lado, a pesar de los intentos del Estado de eliminar nuestra libertad, no pudo llegar a hacerlo por completo, y que por otro lado, si muchas feministas payas luchan por alcanzar algunas realidades prácticas de la mujer gitana, no seremos tan sumisas como nos hacen creer/parecer.

A raíz de estas y otras formas de autonomía características de las calís, opino que la primera mujer leída como feminista en pisar territorio español fue gitana.

 

“Civilizar” a las gitanas

Las mujeres gitanas hemos sido forzadas a abandonar nuestro propio “feminismo” hace siglos, para sobrevivir a legislaciones que buscaban nuestra desaparición, situándonos como seres atrasados, y objeto de planes civilizatorios/humanizatorios.

Sin embargo, y sorprendentemente, en la actualidad me he encontrado con gachís (feministas y no feministas) que se autocomplacen debatiendo sobre, por ejemplo, crianza natural, el colecho y escolarización tardía; pero que hasta hace poco ellas mismas han juzgado y asediado a las mujeres gitanas por llevar a cabo esto de lo que ahora hacen gala.

Muchas de estas mujeres blancas, han construido un relato a base de prácticas de la mujer romaní – que también lo son de hermanas procedentes de culturas no occidentales-, pero sin nombrar a sus protagonistas, y sin reconocer el hostigamiento que han sufrido nuestras ancestras, y que seguimos sufriendo, por querer mantener esta forma de existir.

 

Métodos colonizadores para la civilización/humanización de las gitanas:

La apropiación de ejercicios de autonomía propios de mujeres subalternizadas por parte de cierto feminismo blanco laico de izquierdas, obviando que son costumbres de las “otras” e invisibilizando que sufren todo tipo de discriminaciones por defenderlos, es violencia en mayúsculas, en tanto que trivializa y aniquila parte del significado de dichos ejercicios.

A todo esto, y para más inri, hay mujeres gitanas que no conocemos algunas de estas costumbres, porque la asimilación de la que somos objeto las ha eliminado de nuestra memoria colectiva.

Por esta razón -y muchas otras-, como gitanas debemos rescatar nuestro movimiento emancipatorio mirando atrás en el tiempo y en el espacio, sin complejos, y sin imitar los caminos que han trazado las mujeres payas para crear sus propias estrategias de liberación.

 

Lo que algunas payas llaman involución es un retomar las riendas

Nosotras tenemos un camino ya construido por nuestras madres, abuelas y Tías, que sigue escondido y no podemos ver. Sólo tenemos que retirar las piedras que lo ocultan, reconstruirlo y mejorarlo, pero siempre orgullosas de quienes somos: mujeres valientes que han logrado que su Pueblo no desaparezca gracias a su esfuerzo, respeto y amor por su cultura.

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