Cuando descubres que eres una yonki y tu maltratador es una droga

salir del maltrato
Imagen de la fotógrafa mexicana Flor Garduño

TW: Maltrato, adicciones

¿Pero por qué volvió con él? ¡Retiró la denuncia! ¿Cómo podía no darse cuenta?

Aquí hay gato encerrado. Ella no es tonta, algo habría ahí que no sabemos. Si no, no se explica. Es imposible que te hablen y traten así y con todo y con eso tú decidas olvidar y volver. A lo mejor no era para tanto, a lo mejor exageró. No sería tan así como lo contó. Hay algo que no cuadra. Es que si fuese así no vuelves. Nadie vuelve para que le machaquen.

Yo también pensé esas cosas. Hasta que me pasó a mí. Y entonces, en todo el penoso y difícil proceso descubrí que no solo era una superviviente de maltrato. También era una yonki. Mi ex era la heroína. Estaba enganchada.

Aunque nunca me haya metido nada por las venas, estoy convencida de que los y las adictas al caballo saben que la heroína les destruye sus vidas. Les destruye el cuerpo. Les destruye el círculo social, el futuro. Pero les proporciona también un inmensísimo (aunque efímero) placer. Coge el mejor orgasmo de tu vida, multiplícalo por mil y ni siquiera andarás cerca. Así lo definen en Trainspotting. Y de ahí nace el enganche.

El maltrato no es que alguien te trate mal. A todas nos han tratado alguna vez mal en un restaurante, en una tienda, en la cola de embarque de un avión, en la escuela, en la universidad, en el supermercado, en un hospital. Eso no es maltrato. Porque en ninguno de esos casos quieres después abrazar a la persona que te ha tratado mal. En una relación de maltrato en la pareja, sí.

No soy médico, ni psicóloga, ni psiquiatra. No sé cuáles son los mecanismos cerebrales que se estropean en una relación de maltrato. Pero sé que existen.

Algo hay en la bioquímica del cerebro que provoca que SIENTAS que la persona que te está destruyendo sea también la única capaz de sanarte, de reconfortarte. Sólo él tiene el bálsamo. Y es muy difícil renunciar a la esperanza de que, esta vez sí que sí, te lo dará y estarás bien. Mi cerebro no es capaz de asociar espontáneamente a mi ex con la causa de mi dolor. No es capaz, no funciona. Mi consciencia sí que puede, pero siempre llega tarde.

En primera persona

Tengo 35 años. He sobrevivido a más de 10 años de maltrato psicológico. Hace apenas dos meses que me di cuenta de mi situación y solo uno que me separé. Estamos en guerra por la custodia de nuestro hijo (5 años). Mi ex no me quiere soltar, nada está siendo fácil. Soy plenamente consciente de que la guerra es contra mí. Quiere que vuelva con él o destruirme (quizás ambas cosas sean lo mismo). Lo denuncié después de que agrediera a un miembro de mi familia delante del niño. La causa está archivada provisionalmente y recurrida. La guardia civil apreció riesgo bajo. Me llaman de vez de cuándo.

Hasta que el juez se pronuncie, está tolerando que yo tenga la custodia. El niño pasa con él un par de tardes a la semana y findes alternos. Cuando me entrega al niño, nunca pierde la ocasión de hacerme mierda, delante del crío. ¿Pero qué siento yo el instante anterior a que abra la boca, cuando entro en el bar y le veo jugando con el niño? Ternura. Deseo que todo haya sido un mal sueño. LO QUIERO ABRAZAR. Y que me abrace. Y que todo vuelva a estar bien.

Mi consciencia me habla: NUNCA ESTUVO BIEN. No hay nada que rascar. Este hombre me hace daño deliberadamente y le hace daño a mi hijo intentando destruir a su madre. Yo no merezco esto.

Soy una yonqui pasando el mono a pelo. ¿Alguien que me pase metadona?

About Cibeles

Ingeniera. Superviviente. Madre. Y en guerra.

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