Medias naranjas

naranja
Pintura de la artista polaca Karol Bak. Año 2012

Dedicado a las naranjas

Este artículo va dedicado a las naranjas. A las medias naranjas, a los cuartos de naranjas, a los resquicios de naranjas.

La naranja es una fruta que cuando se parte en dos mitades gotea y nos pringa, se vuelve pegajosa cuando se nos seca entre las manos.

Quizá en eso no pensaron aquell@s que inventaron la maravillosa idea de que tod@s somos medias naranjas. Que hasta que no encontremos nuestra otra mitad no estaremos del todo complet@s. Sólo pensaron en lo estupendo que podría ser ir buscando nuestra otra mitad (que en ningún momento existió fusión alguna como para ser separados y ser un@ mitad del otr@).

Perdiendo fluidos vitales

No pensaron en el proceso de la búsqueda, sólo pensaron en el fascinante momento de haberla encontrado. No pensaron en el montón de gilipollas que se pueden llegar a conocer y soportar, en la ansiedad del por qué tarda tanto en aparecer, en la incertidumbre de si realmente existirá alguien que pueda cargar con el peso de ser Media Naranja, etc. No pensaron en el malestar de ir con un corte por la mitad. ¡Con lo que eso gotea! El cansancio de ir perdiendo fluidos vitales. En lo molesto que es ir a medias por la vida. En la ansiedad y el dolor que puede generar intentar encajar con otra media naranja que puede tener un corte con extremos puntiagudos.

La idea de la Media Naranja nos revuelve en algún sentido. Es un mito que a nadie le deja indiferente. Habrá quien insista en negarla por completo. Habrá quien por supuesto confíe plenamente. Y habrá quien se pelee con el mito tratando de negarlo, pero dejándose llevar en ocasiones por él. A muchas el mito de la media naranja nos genera contradicciones que puede que consideremos que no encajan con nosotras mismas. Pero ojo, la búsqueda constante de pareja y la sensación de que te falta algo hasta que no la encuentres es algo muy arraigado en nuestras mentes inconscientes. Tantos años absorviendo ideas de este tipo no pueden difuminarse a la ligera por medio de la razón consciente.

 

Dejar fluir…

Centrándome en aquellas que se sienten contradictorias, en aquellas que la naranja/pareja le genera cierto conflicto interno, y dejando por un momento las naranjas en el frutero, vamos a tratar de dejar que nuestras tripas hablen. Que fluya todo aquello que nos nace de dentro.

Encontrar a una persona que nos aporte todo aquello que buscamos en una pareja, bien sea atracción física y sexual, cariño, ternura, seguridad, apoyo, amistad, complicidad, contacto… Está genial. En el proceso de la búsqueda, el hecho de ir conociendo personas que de una manera u otra analizamos como posibles parejas puede que nos de una dosis de autoestima. El problema viene cuando esta búsqueda nos genera una mezcla de ansiedad, obsesión, tristeza, fatiga y/o miedo. Cuando nos genera contradicciones: quiero pareja, no quiero pareja. Y ahí la mente da rienda suelta. A esta situación puede sumarse una condición: si tengo pareja tiene que ser la repera (el frutero sale solo), porque puesto que esa famosa Media Naranja no existe y yo soy la Naranja Entera. No me hace falta aguantar a personas que no me aporten algo realmente interesante e importante.

naranjas

 

Te sientes segura pero…

Bien, en este momento nos encontramos fuertes, seguras y con los pasos firmes. No queremos a una persona cualquiera, no nos hace falta una pareja, de hecho ni la queremos. Algo muy extraordinario tendría que pasar para que esa persona que no es “cualquiera” apareciera en nuestras vidas. Mientras tanto, nosotras a lo nuestro.

Hasta aquí todo bien. ¡Espera, espera! Que ahora viene la consecuencia de la contradicción inicial. La duda de nuestra autoestima, que a veces nos juega malas pasadas, y nos dice: Ya entiendo, quieres a una persona que sea la repera. Que no sea un cualquiera. Pero eso que tú buscas en esa persona, esa persona también debe buscarlo en ti, ¿has pensado en eso? Y ahí es cuando nos sentimos pequeñas y pensamos «¿estaré a la altura? ¿Me rechazará esa persona que por fin me parezca la repera?». Y nos desinflamos como un globo que hace unos instantes era fuerte, grande y hermoso.  Y ahora está escondido y asustado.

La solución está en alimentar la autoestima

Pero no pasa nada, la autoestima nos recompensará más adelante por esa zancadilla.

Puede que muchas no se sientan identificadas con mis palabras, puede que ni siquiera entiendan su significado, pero es la realidad de otras muchas de nosotras.

Como conclusión, pienso que detrás de todo esto, en contra del malestar que genera el mito de la media naranja y los conflictos alrededor de querer y no querer pareja, se encuentra la autoestima.

 

La autoestima a veces nos pone zancadillas, que en realidad pueden estar siendo toques de atención para atenderla como se merece. Si alimentamos nuestra autoestima, aquí ahora que cada una deje volar la imaginación, no nos sentiremos ni medias naranjas, ni cuartos de naranjas, ni resquicios de naranjas. Nos sentiremos naranjas enteras. Pero sin zancadillas en forma de dudas sobre si estaremos a la altura de otras frutas. Sabiendo simplemente que no encajaremos con cualquiera y esto será totalmente normal y beneficioso para nosotras mismas. Añadir un plus de seguridad y empoderamiento, sin anticipaciones a lo que vaya a suceder. Y ser libres, por fin, e invertir el tiempo que queramos y con quien realmente queremos invertirlo. Tiempo que por cierto, puede ser con el fin que queramos. Porque esto no va ni de medias naranjas ni de príncipes azules. Va de vivir siendo libres (de culpa), incluso libres de nosotras mismas y de lo que hemos ido absorviendo.

Atentamente,
una naranja entera, con su piel de naranja y su todo.

About Itsaso

Risueña, ocasionalmente contradictoria, y en búsqueda constante de pasión e imperfección. Debilidad por el color naranja y la vainilla.

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