Sola. Calle. Miedo.

Yo. Puro empoderamiento. Si no me conoces y me ves por la calle, o en cualquier espacio piensas que seguridad y autoestima fueron conceptos que inventé yo, porque ya me he encargado personalmente de que eso sea lo que irradio. De mirada fija. No bajo la mirada a veces por pura arrogancia, y muy en especial cuando quien me la mantiene es un hombre, aunque esto algunos lo hayan leído como que quiero sexo con ellos. PERO. PEROOOOOO… Cuando voy por la calle, os lo confieso, muchas veces tengo miedo.

Que no te coma la lengua el troll

Todos hemos escuchado eso de “no alimentes al troll”. No le respondas, cállate, eso hará que se canse y que te deje en paz. Pero una y otra vez nos encontramos con que cuando mujeres o minorías expresan su opinión, aparecen los trolls y comienzan el acoso a esa persona. Insultos y amenazas en tal cantidad que parece spam. Y la posibilidad de que hagan “doxing”, es decir, que hagan los datos personales públicos para convertir a la persona en objeto de ataques y amenazas en la vida offline.

Ser mujer en Colima (Mexico)

… abrió la puerta y al bajarse parecía que estaba sacando algo de entre sus piernas –yo no sabía que estaba ocurriendo–, se volteó hacia mí y vi que tenía el pantalón abajo con su miembro expuesto. Agarre mi celular y mis lentes y corrí en dirección a mi casa como si no hubiera mañana, sin importarme la tormenta, sin importarme nada…

Ni una menos

Y todavía nos preguntan qué por qué estamos tan furiosas. Nos dicen que somos unas exageradas. Todavía hay quien se ríe del asunto del pegamento, esos no tienen jodida vergüenza. Los que son conscientes de la problemática de las violencias machistas en el mundo entero todavía cuestionan nuestras formas. Nos siguen diciendo que están de acuerdo con la lucha feminista pero se escudan en que el fin no justifica los medios. Nos dicen que debemos ser más racionales, y no poner los sentimientos de por medio. Como si ninguna de nosotras supiera lo que es volver a casa de noche, teniendo miedo de ir sola. Como si ninguna de nosotras hubiera sufrido acoso callejero. Todavía nos dicen que no metamos los sentimientos en este asunto. Nos dicen que no tenemos que enfadarnos, con estas cifras. Nos siguen diciendo que nos calmemos, que no seamos tan radicales.