Tras la impotencia llega la rabia

Yo estaba en esa parada de autobús, en ese portal en Pamplona, estaba en un callejón oscuro, y en la habitación donde abusaron de una cría de catorce años. Yo estaba cuando mataron a la madre de dos niños de un tiro, porque un exmarido con ansias de poder pensó que si no podía ser suya tampoco sería de otro hombre. Yo estaba y me arrancaría los ojos si así no recordase las cosas que las mujeres hemos visto.

Sororidad y aprendizaje feminista continuo. No machaques a la mujer alieanada: solo ayúdala

Me parece detestable decir qué mujer puede o no calificarse como feminista, qué mujer debe participar en este movimiento y quién debe dejar de hacerlo. En lugar de hundir a nuestras compañeras por cada error que cometan, deberíamos ayudarnos unas a otras, escucharnos y aprender pero también explicar, ser conscientes de que esto no consiste en humillar a otra mujer.

Nuestra niñez patriarcal

Cómo la educación patriarcal nos hace creer desde pequeñas que lo único importante es encontrar a un hombre que nos quiera. Hace unos días encontré el diario que escribí a los 12 años. Absolutamente todo lo que escribía giraba entorno al sexo masculino, todo eso acompañado de algunos comentarios, obviamente negativos y denigrantes sobre mi físico.