No es culpa tuya

Por ese “Si vienes tan tarde no vengas sola, que te acompañe alguien” de mi padre cuando salgo de fiesta. Por los “hija que guapa vas, muy diva como siempre; pero bájate la falda” de mi madre. Por cada vez que me han tocado en una discoteca/fiesta/cualquier sitio.

Soy flaca y me amo

Seré el palo más hermoso del planeta porque me hace feliz, porque me amo enterita, me encanta mi cuerpo, fluyo con él, camino con él, y cargo con sus pesares cotidianamente. Porque aunque me juzguen, o me juzgue a mí misma, en el fondo sé que en amarme está la respuesta, en aceptarme tal como soy. Y no es fácil

16 años. Primera y tóxica relación

Tengo 16 años y hace unos meses empecé a salir con un chico, mi primer novio. Qué bonito es el primer amor, la primera relación tóxica. Yo creía que no tenia nada malo en que él me dijese “te vas de viaje y me abandonas, ya no me quieres”. Veía esos comentarios como una muestra de cariño, él me echaba de menos y se sentía abandonado el pobre. Luego, cuando él se iba de viaje llegaba el comentario “si me echas de menos no haberte ido tu antes, así podríamos haber amortizado este tiempo”. La culpa siempre era mía, y yo lo veía bien, para mi eso era que él me quería.

Cenar con tu agresor el día de Nochebuena

Hace años, una persona que se sienta contigo a la mesa todas las Nochebuenas abusó sexualmente de ti. De todas formas nunca vas a contar nada. Te avergüenza. Probablemente tu familia no te creería. Tu eres “desarraigada”, “demasiado independiente” y a veces incluso “impertinente”. Deberías limitar tus salidas de tono y no inventarte cosas malas sobre los demás.

Simone de Beauvoir y Susana Thénon responden a Eduardo Galeano

En cada acto sobre violencia de género al que asistí siempre había un hombre que leía este texto de Eduardo Galeano: “Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo.”

Un putón sobresaliente

A, una prometedora y talentosa estudiante de Derecho. Pero al parecer, A también era un auténtico pendón. Una juerguista ligera de cascos. Si la madre lo supiera, no presumiría tanto de ella. El nombre de A no salía en ninguna conversación sin que nadie comentara sus excesos. Sí, sí, muy lista la niña, pero anda que no es putón.

Rompiendo los hilos invisibles del maltrato

Cuando creces en un entorno basado en el maltrato es difícil salir de él. Se asemeja a una jaula de cristal en la que vives encerrada sin saber realmente que no puedes escapar de ella. ¿Cómo liberarse de unas ataduras que para tus ojos pasan desapercibidas? Ese fue mi caso. Sí, mi padre es un maltratador, y abrí los ojos recién cumplidos los quince tras sufrirlo, tanto mi madre como yo, durante toda mi vida.

Que te vaya bien

Para todas esas mujeres que superaron a quien las destrozó, que lograron ser felices después de querer que se las tragara la tierra. Y a todas aquellas que todavía no lo superaron, que todavía lloran a escondidas por alguien que no merece la pena. Por alguien que les hace daño, que las trata como no merecen ser tratadas.

Cultura De La Violación

Del acoso callejero a la violación. Sólo nos queda luchar

La policía me despertó horas más tarde en el parking del local. Que cómo te llamas, que qué te ha pasado. De ahí al ambulatorio más cercano. Después, al hospital de la ciudad. Marcas de sujeción en los brazos. El labio inferior reventado por un puñetazo certero para hacerme callar. Anestésico para caballos en mis venas y una hemorragia de dolor incesante que me impidió sentarme con tranquilidad en las sillas de la facultad durante los muchos días que duró el calvario de remontar una violación.

Aparta de mi sitio. “Aliados feministas” que silencian nuestra voz

si un hombre lleva una camiseta en la que ponga, por ejemplo: “activa tu poder clitoriano”, el tío es un genio y a la gente le encanta que la lleve. Sin embargo si a una mujer se le ocurre activar SU poder clitoriano, se le considera una guarra que nadie sabe que hace llevando esas cosas en la camiseta porque madre mía qué mal gusto. Un hombre puede ir en primera fila de la manifestación con su megáfono gritando “¡nosotras parimos, nosotras decidimos!”, pero si una mujer defiende públicamente el derecho al aborto es una feminazi comefetos devoraniños. A un chico también le podrán aplaudir por decir que a él le parece que las mujeres pueden decidir si depilarse o no, sin embargo nadie se calla el comentario graciosete o despectivo a la chica que no se depila. ¿Lo entendéis? Porque yo no.