Autora: Helena Wierzbicki
Cultura

No es culpa tuya

Por ese “Si vienes tan tarde no vengas sola, que te acompañe alguien” de mi padre cuando salgo de fiesta. Por los “hija que guapa vas, muy diva como siempre; pero bájate la falda” de mi madre. Por cada vez que me han tocado en una discoteca/fiesta/cualquier sitio.

Relatos

Soy flaca y me amo

Seré el palo más hermoso del planeta porque me hace feliz, porque me amo enterita, me encanta mi cuerpo, fluyo con él, camino con él, y cargo con sus pesares cotidianamente. Porque aunque me juzguen, o me juzgue a mí misma, en el fondo sé que en amarme está la respuesta, en aceptarme tal como soy. Y no es fácil

Pintora: Nora MacPhail
Feminismos

Tras la impotencia llega la rabia

Yo estaba en esa parada de autobús, en ese portal en Pamplona, estaba en un callejón oscuro, y en la habitación donde abusaron de una cría de catorce años. Yo estaba cuando mataron a la madre de dos niños de un tiro, porque un exmarido con ansias de poder pensó que si no podía ser suya tampoco sería de otro hombre. Yo estaba y me arrancaría los ojos si así no recordase las cosas que las mujeres hemos visto.

Fotógrafa: Katerina Plotnikova
Violencia Machista

La impotencia de cada día

Espero no tener que volver a morirme de ganas de ver a mis amigos no por echarles de menos, sino por saber que estando al lado de dos chicos no te van a decir nada. Y aquí estamos, dependiendo una vez más de los hombres. Ese puto sentimiento de seguridad que te da ir por la calle con tus amigos, ese puto sentimiento de angustia al saber que nunca te sentirás así de tranquila yendo sola.

Ilustradora: Jana Brike
Autodefensa Feminista

Sola. Calle. Miedo.

Yo. Puro empoderamiento. Si no me conoces y me ves por la calle, o en cualquier espacio piensas que seguridad y autoestima fueron conceptos que inventé yo, porque ya me he encargado personalmente de que eso sea lo que irradio. De mirada fija. No bajo la mirada a veces por pura arrogancia, y muy en especial cuando quien me la mantiene es un hombre, aunque esto algunos lo hayan leído como que quiero sexo con ellos. PERO. PEROOOOOO… Cuando voy por la calle, os lo confieso, muchas veces tengo miedo.

Violencia Machista

Formas de abuso psicológico: la ley de hielo

No existe un perfil concreto de “víctima”. Según estadísticas**, 1 de cada 4 mujeres será maltratada en algún momento de su vida. La clave reside en saber detectar y cortar de raíz ese tipo de comportamientos. El aguante de cada una sí que dependerá del nivel de autoestima, dependencia emocional, experiencias previas, circunstancias personales y determinados rasgos de personalidad.

Autora: Henn Kim
Violencia Machista

Yo creí que estaba loca

Empecé a creer que estaba loca, porque él decía que había gente que pensaba eso de mí, que él lo sabía. Empecé a creer que estaba loca, porque había elegido amigos que “me habían llevado por mal camino”. Empecé a creer que estaba loca, porque cada vez que él me lastimaba insultándome, elegía la autolesión para demostrarle lo mucho que me estaba haciendo daño. Empecé a creer que estaba loca, cuando empecé a contemplar el suicidio como forma de escapar al dolor.

Angela Davis
Educación

Si el feminismo ya no fuera necesario… Respondiendo comentarios machistas #1

el maltrato psicológico sea un arma que se pueda utilizar en otros ámbitos y de otras maneras no puede impedirnos denunciar y, por supuesto, priorizar esta lacra que es la violencia machista que, tal y como expone la ONU, es “un problema de salud global” que alcanza ya “proporciones epidémicas”. Por otro lado, esa violencia psicológica se desarrolla en gran parte a partir del concepto de amor romántico que nos inculcan desde pequeñas.

Autora: Paula Bonet
Cultura

Simone de Beauvoir y Susana Thénon responden a Eduardo Galeano

En cada acto sobre violencia de género al que asistí siempre había un hombre que leía este texto de Eduardo Galeano: “Hay criminales que proclaman tan campantes ‘la maté porque era mía’, así no más, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar ‘la maté por miedo’, porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo.”

Cultura De La Violación

No quiero

Ella tiene la culpa por aceptar. Que podría haber seguido diciendo que no. Porque claro, ni se piensa que ella puede tener miedo a que él se harte de ella, a que él la haga daño, o que ella puede ser que ni sea consciente de ese miedo, y sólo se sienta mal al hacerlo y no entienda por qué. Se nos enseña a nosotras a protegernos y que si no lo hacemos somos unas zorras en lugar de enseñarle a ellos a dejarnos en paz si decimos que no.

Violencia Machista

El maltrato silencioso

Darme cuenta de que sufrí maltratos psicológicos desde pequeña y de que la anulación de mi personalidad llegó a un punto tan alto, me pesa y me duele mucho. Tanto fue el maltrato y la humillación constante que aún hoy pienso que soy una exagerada. Quiero buscar un psicólogo/a especialista en maltrato, y me da vergüenza, porque pienso que las personas que asisten a la terapia serán maltratadas “de verdad”, y creo que voy a insultarlas yendo allí, ya que aún todavía dudo a veces de si lo fui, o de si es todo producto de mi imaginación.

Autora: Ivana Besevic
Relatos

Rompiendo los hilos invisibles del maltrato

Cuando creces en un entorno basado en el maltrato es difícil salir de él. Se asemeja a una jaula de cristal en la que vives encerrada sin saber realmente que no puedes escapar de ella. ¿Cómo liberarse de unas ataduras que para tus ojos pasan desapercibidas? Ese fue mi caso. Sí, mi padre es un maltratador, y abrí los ojos recién cumplidos los quince tras sufrirlo, tanto mi madre como yo, durante toda mi vida.

Autora: Margarita Nizharadze
Relatos

Que te vaya bien

Para todas esas mujeres que superaron a quien las destrozó, que lograron ser felices después de querer que se las tragara la tierra. Y a todas aquellas que todavía no lo superaron, que todavía lloran a escondidas por alguien que no merece la pena. Por alguien que les hace daño, que las trata como no merecen ser tratadas.

Autora: Ivana Besevic
Violencia Machista

La historia de mi (no) vida

Cuando tenía 15 años empecé a salir con un chico de 18. Al principio la relación era sana, nos estábamos conociendo, pero poco a poco aparecieron detalles que, aunque no me gustaran, los pasaba por alto porque como era mi primera relación, pensaba que lo normal era eso. Él empezó con lo típico: “les caigo mal a tus amigos”, “no te pongas esa ropa si no es para estar conmigo”, “no te maquilles para salir”. También me cogió el móvil y bloqueó a todos los chicos para que no hablara con ellos. Luego eso desapareció. Y eso fue porque desapareció eso de salir con los amigos y desapareció eso de salir si no era para ir a su casa. Sí, me pasaba el día encerrada en su casa.

Cultura De La Violación

Del acoso callejero a la violación. Sólo nos queda luchar

La policía me despertó horas más tarde en el parking del local. Que cómo te llamas, que qué te ha pasado. De ahí al ambulatorio más cercano. Después, al hospital de la ciudad. Marcas de sujeción en los brazos. El labio inferior reventado por un puñetazo certero para hacerme callar. Anestésico para caballos en mis venas y una hemorragia de dolor incesante que me impidió sentarme con tranquilidad en las sillas de la facultad durante los muchos días que duró el calvario de remontar una violación.

Autodefensa Feminista

Ni una menos

Y todavía nos preguntan qué por qué estamos tan furiosas. Nos dicen que somos unas exageradas. Todavía hay quien se ríe del asunto del pegamento, esos no tienen jodida vergüenza. Los que son conscientes de la problemática de las violencias machistas en el mundo entero todavía cuestionan nuestras formas. Nos siguen diciendo que están de acuerdo con la lucha feminista pero se escudan en que el fin no justifica los medios. Nos dicen que debemos ser más racionales, y no poner los sentimientos de por medio. Como si ninguna de nosotras supiera lo que es volver a casa de noche, teniendo miedo de ir sola. Como si ninguna de nosotras hubiera sufrido acoso callejero. Todavía nos dicen que no metamos los sentimientos en este asunto. Nos dicen que no tenemos que enfadarnos, con estas cifras. Nos siguen diciendo que nos calmemos, que no seamos tan radicales.

Educación

Ella es Martina: sobre las campañas machistas en contra de la violencia de género.

La contradicción de las campañas machistas en contra de la violencia de género. ¿Se puede ser machista y estar en contra de la violencia de género? Por supuesto que no, si entendemos por «violencia» todas aquellas creencias, pensamientos, comportamientos y códigos sociales que sitúan a la mujer, sistemáticamente, por debajo del hombre, en derechos, actitudes, habilidades, conocimientos y, finalmente, libertad y capacidad para ser. Sin embargo, si nos ceñimos al aspecto más explícito del término y consideramos «violencia» solo los actos verbales y físicos que generan un daño directo a corto plazo, como los insultos y los golpes, sí: se podría ser machista y estar en contra de la violencia de género.

Autora: Beethty
Violencia Machista

Apaleada pero agradecida

Después de la paliza que me dio mi ex pareja y que puso fin a varios años de maltrato, paliza por la que aún estoy a la espera de juicio, es el momento de dar las gracias a ciertas personas. Soy muy optimista y he decidido quedarme con lo bueno. En primer lugar, GRACIAS a esos dos ángeles que, sin conocerme de nada en ese momento, vinieron en mi ayuda y consiguieron reducirle. Gracias por salvarme la vida. No sé que habría sido de mí sin vosotros. Gracias por acudir como testigos a la vista preliminar. Gracias por restarle importancia a lo que hicisteis, aunque un pajarito me ha contado que tuvisteis pesadillas varias noches recordando lo ocurrido. Gracias, gracias y mil veces gracias.