Tras la impotencia llega la rabia

Yo estaba en esa parada de autobús, en ese portal en Pamplona, estaba en un callejón oscuro, y en la habitación donde abusaron de una cría de catorce años. Yo estaba cuando mataron a la madre de dos niños de un tiro, porque un exmarido con ansias de poder pensó que si no podía ser suya tampoco sería de otro hombre. Yo estaba y me arrancaría los ojos si así no recordase las cosas que las mujeres hemos visto.

Mujeres en los videojuegos: entre el mito, la realidad y el acoso

El acoso hacia las mujeres en los videojuegos se hace tan presente que a veces da hasta miedo hablar de ello. Yo llevo desde los 15 años jugando online, un total de 10 años ya, y me han ocurrido todo tipo de situaciones. Muchísimos tíos te acosan cuando se enteran de que eres mujer, eres como un jodido unicornio entre seres terrenales, un ser mitológico y del que todo el mundo ha oído hablar pero que pocos han tenido el “placer” de conocer. Algunos te dan un trato especial, distinto al que se le da al resto de hombres, porque claro… eres la hembra del juego, un ser indefenso y solicitado entre un mar de nabos. Un ser débil al que se ha de proteger, al que se ha de tratar con cuidado, alguien frágil…

Cultura

Estaba cachonda y me apeteció

Se espera que lloremos. Que nos recluyamos. Que pidamos perdón. Se espera arrepentimiento y vergüenza. De los hombres implicados, los que aparecen en esos vídeos, los que incluso los difunden, no se espera nada. Porque ellos están bien. En un hombre, el deseo sexual es sano y deseable. En una mujer es algo sucio y no del todo transparente, porque siempre hay alguien que pregunta cuál era la intención. Hasta hablando de violaciones hay gente que pregunta qué estaba haciendo ella. Qué llevaba puesto. Por qué se fue con él. Si una mujer manda una foto desnuda, en confianza y como un gesto íntimo, la gente se preguntará por qué lo hizo. Con qué fin, como si necesitara un fin para hacer lo que le dé la gana con su cuerpo.

Que no te coma la lengua el troll

Todos hemos escuchado eso de “no alimentes al troll”. No le respondas, cállate, eso hará que se canse y que te deje en paz. Pero una y otra vez nos encontramos con que cuando mujeres o minorías expresan su opinión, aparecen los trolls y comienzan el acoso a esa persona. Insultos y amenazas en tal cantidad que parece spam. Y la posibilidad de que hagan “doxing”, es decir, que hagan los datos personales públicos para convertir a la persona en objeto de ataques y amenazas en la vida offline.