No es culpa tuya

Por ese “Si vienes tan tarde no vengas sola, que te acompañe alguien” de mi padre cuando salgo de fiesta. Por los “hija que guapa vas, muy diva como siempre; pero bájate la falda” de mi madre. Por cada vez que me han tocado en una discoteca/fiesta/cualquier sitio.

Sola. Calle. Miedo.

Yo. Puro empoderamiento. Si no me conoces y me ves por la calle, o en cualquier espacio piensas que seguridad y autoestima fueron conceptos que inventé yo, porque ya me he encargado personalmente de que eso sea lo que irradio. De mirada fija. No bajo la mirada a veces por pura arrogancia, y muy en especial cuando quien me la mantiene es un hombre, aunque esto algunos lo hayan leído como que quiero sexo con ellos. PERO. PEROOOOOO… Cuando voy por la calle, os lo confieso, muchas veces tengo miedo.

Cultura De La Violación

Crónica de una violación frenada

Acurrucada entre los “eso no me va a pasar a mí”, arropada con los “mientras tenga cuidado, no pasará nada”, cómoda con todos los “vivo en una zona que no es peligrosa”, que yo misma me repito. Somos capaces de encontrar siempre un parche que tape el agujero que dejan las tres violaciones diarias en España, una cada ocho horas (según los datos facilitados por el Ministerio del Interior). No tendré yo la mala suerte de que me ocurra a mí. Son casos aislados. Yo siempre tengo cuidado, mi madre y mi tía son unas histéricas cuando me dicen que, por mucha vuelta que tenga que dar, siempre pase cerca de la comisaría de la esquina cuando vuelva a casa tarde.

Tu amiga te cuenta que ha sido violada, ¿y ahora qué?

Hay muchas formas de llevar una violación; cada una de nosotras ha ordenado sus emociones tras el suceso como ha podido o como le han ayudado, y ello provoca que cada cual lo afronte de una forma distinta. Puede que esté hablando de su violación con total naturalidad o puede que cada vez que saque el tema esté haciendo un esfuerzo por superarse, y en este caso, aquí van mis pequeños consejos:

No quiero

Ella tiene la culpa por aceptar. Que podría haber seguido diciendo que no. Porque claro, ni se piensa que ella puede tener miedo a que él se harte de ella, a que él la haga daño, o que ella puede ser que ni sea consciente de ese miedo, y sólo se sienta mal al hacerlo y no entienda por qué. Se nos enseña a nosotras a protegernos y que si no lo hacemos somos unas zorras en lugar de enseñarle a ellos a dejarnos en paz si decimos que no.

Medios De Comunicación

La publicidad que nos mal-trata

La hipersexualización de las mujeres en el ámbito de la publicidad es algo que tenemos ya muy presente desde que somos niños. ¿Acaso no es tan antigua como lo es la publicidad en si? Son incontables los productos que se han anunciado a través del cuerpo de la mujer: Productos para hombres… ¡Pero también productos para mujeres! Y las mujeres los han comprado sin pensar dos veces en la repercusión social que puede conllevar esta publicidad de tipo sexista.

Lo más preocupante, no es ver a la mujer como un trozo de carne a la venta (que ojo, también lo es) pero lo peor de todo son esas campañas que incitan al maltrato o a la violación. Esas campañas que nos tratan de tontas, de inferiores… Sólo por el hecho de haber nacido mujeres.

La punta del iceberg

Excusas baratas, excusas que sirven para intentar ocultar o más bien excusar nuestros propios errores. En una sociedad como la actual es imposible estar limpio de actitudes misóginas que nos llevan inoculando desde que nacimos. Después de todo, ¿Quién no ha hecho nunca alguna broma sobre emborrachar a una chica para tener sexo con ella? ¿Quien nunca ha hablado sobre que las niñas no se respetan? ¿Quien no se ha reído de una niña por no depilarse? ¿Quién no ha llamado puta a una chica en su vida? y por último: ¿Quien nunca se ha escudado tras el típico “es una broma, no te pongas así, no seas histérica”?

Ser mujer en Colima (Mexico)

… abrió la puerta y al bajarse parecía que estaba sacando algo de entre sus piernas –yo no sabía que estaba ocurriendo–, se volteó hacia mí y vi que tenía el pantalón abajo con su miembro expuesto. Agarre mi celular y mis lentes y corrí en dirección a mi casa como si no hubiera mañana, sin importarme la tormenta, sin importarme nada…

Ni una menos

Y todavía nos preguntan qué por qué estamos tan furiosas. Nos dicen que somos unas exageradas. Todavía hay quien se ríe del asunto del pegamento, esos no tienen jodida vergüenza. Los que son conscientes de la problemática de las violencias machistas en el mundo entero todavía cuestionan nuestras formas. Nos siguen diciendo que están de acuerdo con la lucha feminista pero se escudan en que el fin no justifica los medios. Nos dicen que debemos ser más racionales, y no poner los sentimientos de por medio. Como si ninguna de nosotras supiera lo que es volver a casa de noche, teniendo miedo de ir sola. Como si ninguna de nosotras hubiera sufrido acoso callejero. Todavía nos dicen que no metamos los sentimientos en este asunto. Nos dicen que no tenemos que enfadarnos, con estas cifras. Nos siguen diciendo que nos calmemos, que no seamos tan radicales.