Nuestra niñez patriarcal

Cómo la educación patriarcal nos hace creer desde pequeñas que lo único importante es encontrar a un hombre que nos quiera. Hace unos días encontré el diario que escribí a los 12 años. Absolutamente todo lo que escribía giraba entorno al sexo masculino, todo eso acompañado de algunos comentarios, obviamente negativos y denigrantes sobre mi físico.

Si el feminismo ya no fuera necesario… Respondiendo comentarios machistas #1

el maltrato psicológico sea un arma que se pueda utilizar en otros ámbitos y de otras maneras no puede impedirnos denunciar y, por supuesto, priorizar esta lacra que es la violencia machista que, tal y como expone la ONU, es “un problema de salud global” que alcanza ya “proporciones epidémicas”. Por otro lado, esa violencia psicológica se desarrolla en gran parte a partir del concepto de amor romántico que nos inculcan desde pequeñas.

Cuatro cosas que hacen los hombres en el fondo cuando “juegan al abogado del diablo” con las feministas

Después de que me hiciesen algunas preguntas generales que me enfrentaban una y otra vez al tópico de que el acoso callejero es “sólo un cumplido”, el anfitrión llamó a la participación de otras mujeres tatuadas que quisieran discutir sus experiencias con los diseños artísticos de su cuerpo y el acoso. No me sorprendió mucho que la primera llamada contestada fuese la de un tío.

“La lletjor ens farà lliures” (la fealdad nos hará libres)

¿Y qué ocurre cuando a una persona le atrae alguien que no es normativo? Si eres una persona normativa es que estás enamorada de verdad, si eres una persona no normativa es que te juntas con los tuyos y no puedes aspirar a otra cosa, si eres una mujer es que son más comprensivas, si eres un hombre es que estás desesperado por tener sexo, si eres una persona que se desmarca del orden binario del género directamente eres rara, con algún tipo de problema que no se puede comprender.

No quiero

Ella tiene la culpa por aceptar. Que podría haber seguido diciendo que no. Porque claro, ni se piensa que ella puede tener miedo a que él se harte de ella, a que él la haga daño, o que ella puede ser que ni sea consciente de ese miedo, y sólo se sienta mal al hacerlo y no entienda por qué. Se nos enseña a nosotras a protegernos y que si no lo hacemos somos unas zorras en lugar de enseñarle a ellos a dejarnos en paz si decimos que no.

Mujeres en los videojuegos: entre el mito, la realidad y el acoso

El acoso hacia las mujeres en los videojuegos se hace tan presente que a veces da hasta miedo hablar de ello. Yo llevo desde los 15 años jugando online, un total de 10 años ya, y me han ocurrido todo tipo de situaciones. Muchísimos tíos te acosan cuando se enteran de que eres mujer, eres como un jodido unicornio entre seres terrenales, un ser mitológico y del que todo el mundo ha oído hablar pero que pocos han tenido el “placer” de conocer. Algunos te dan un trato especial, distinto al que se le da al resto de hombres, porque claro… eres la hembra del juego, un ser indefenso y solicitado entre un mar de nabos. Un ser débil al que se ha de proteger, al que se ha de tratar con cuidado, alguien frágil…

Dogmas machistas: La brecha salarial no existe

Explicación de la brecha salarial. El sexismo como fallo del mercado. ¿En qué se apoyan para negar existencia de la brecha de género? En que hay leyes que prohíben la discriminación salarial. Ya, claro, y también hay leyes que prohíben la corrupción, ¿significa eso acaso que la corrupción no existe? Uno de mis argumentos favoritos para negar la existencia de la brecha salarial es el siguiente: Si las mujeres realmente cobraran un 20% menos, entonces las empresas sólo contratarían mujeres y así tendrían más beneficios. Si no lo hacen es porque no hay brecha salarial. En teoría parece lógico, ¿verdad? Solo que se apoya en una serie de premisas que no se dan en el mundo real

Cultura

Estaba cachonda y me apeteció

Se espera que lloremos. Que nos recluyamos. Que pidamos perdón. Se espera arrepentimiento y vergüenza. De los hombres implicados, los que aparecen en esos vídeos, los que incluso los difunden, no se espera nada. Porque ellos están bien. En un hombre, el deseo sexual es sano y deseable. En una mujer es algo sucio y no del todo transparente, porque siempre hay alguien que pregunta cuál era la intención. Hasta hablando de violaciones hay gente que pregunta qué estaba haciendo ella. Qué llevaba puesto. Por qué se fue con él. Si una mujer manda una foto desnuda, en confianza y como un gesto íntimo, la gente se preguntará por qué lo hizo. Con qué fin, como si necesitara un fin para hacer lo que le dé la gana con su cuerpo.

Hagamos el humor

Un chiste en un bar o un monólogo en televisión reflejan discursos estereotipados de cómo nos comportamos. El reconocimiento de nuestro grupo en estas bromas conducirán a la simpatía con el/la cómico/a. Si éste/a hace una broma y el público responde con carcajadas, esto llevará primeramente a la aprobación y simpatía de sus palabras y, a su vez, reforzará su discurso

La punta del iceberg

Excusas baratas, excusas que sirven para intentar ocultar o más bien excusar nuestros propios errores. En una sociedad como la actual es imposible estar limpio de actitudes misóginas que nos llevan inoculando desde que nacimos. Después de todo, ¿Quién no ha hecho nunca alguna broma sobre emborrachar a una chica para tener sexo con ella? ¿Quien nunca ha hablado sobre que las niñas no se respetan? ¿Quien no se ha reído de una niña por no depilarse? ¿Quién no ha llamado puta a una chica en su vida? y por último: ¿Quien nunca se ha escudado tras el típico “es una broma, no te pongas así, no seas histérica”?

Ni una menos

Y todavía nos preguntan qué por qué estamos tan furiosas. Nos dicen que somos unas exageradas. Todavía hay quien se ríe del asunto del pegamento, esos no tienen jodida vergüenza. Los que son conscientes de la problemática de las violencias machistas en el mundo entero todavía cuestionan nuestras formas. Nos siguen diciendo que están de acuerdo con la lucha feminista pero se escudan en que el fin no justifica los medios. Nos dicen que debemos ser más racionales, y no poner los sentimientos de por medio. Como si ninguna de nosotras supiera lo que es volver a casa de noche, teniendo miedo de ir sola. Como si ninguna de nosotras hubiera sufrido acoso callejero. Todavía nos dicen que no metamos los sentimientos en este asunto. Nos dicen que no tenemos que enfadarnos, con estas cifras. Nos siguen diciendo que nos calmemos, que no seamos tan radicales.