Violencia Machista

Formas de abuso psicológico: la ley de hielo

No existe un perfil concreto de “víctima”. Según estadísticas**, 1 de cada 4 mujeres será maltratada en algún momento de su vida. La clave reside en saber detectar y cortar de raíz ese tipo de comportamientos. El aguante de cada una sí que dependerá del nivel de autoestima, dependencia emocional, experiencias previas, circunstancias personales y determinados rasgos de personalidad.

Rompiendo los hilos invisibles del maltrato

Cuando creces en un entorno basado en el maltrato es difícil salir de él. Se asemeja a una jaula de cristal en la que vives encerrada sin saber realmente que no puedes escapar de ella. ¿Cómo liberarse de unas ataduras que para tus ojos pasan desapercibidas? Ese fue mi caso. Sí, mi padre es un maltratador, y abrí los ojos recién cumplidos los quince tras sufrirlo, tanto mi madre como yo, durante toda mi vida.

El minuto de silencio

Soy concejal. Y cada día me siento más y más culpable de la inútil forma que tenemos los políticos de mostrar nuestro rechazo a cualquier tipo de violencia machista. No es suficiente. No es la solución. Ni siquiera ayuda un poco. Durante el terrible minuto, se me van y se me vienen los colores, me siento rabiosa, impotente, se me forma un nudo en la garganta, me da hasta vergüenza, propia y ajena

Mujeres rompiendo los roles de género

La sociedad, sólo por ser de género femenino, nos impone una serie de roles de género como son la cocina, los hijos, el marido, la limpieza, la dependencia, los cuidados en general, la sumisión, el sometimiento, los colores pastel, el parto, el dolor, el sufrimiento, el golpe, la agresión, la disminución de sueldo, la explotación… Podemos ser y hacer mucho más que eso. Podemos revolucionar y revolucionarnos.

Apaleada pero agradecida

Después de la paliza que me dio mi ex pareja y que puso fin a varios años de maltrato, paliza por la que aún estoy a la espera de juicio, es el momento de dar las gracias a ciertas personas. Soy muy optimista y he decidido quedarme con lo bueno. En primer lugar, GRACIAS a esos dos ángeles que, sin conocerme de nada en ese momento, vinieron en mi ayuda y consiguieron reducirle. Gracias por salvarme la vida. No sé que habría sido de mí sin vosotros. Gracias por acudir como testigos a la vista preliminar. Gracias por restarle importancia a lo que hicisteis, aunque un pajarito me ha contado que tuvisteis pesadillas varias noches recordando lo ocurrido. Gracias, gracias y mil veces gracias.