La impotencia de cada día

Espero no tener que volver a morirme de ganas de ver a mis amigos no por echarles de menos, sino por saber que estando al lado de dos chicos no te van a decir nada. Y aquí estamos, dependiendo una vez más de los hombres. Ese puto sentimiento de seguridad que te da ir por la calle con tus amigos, ese puto sentimiento de angustia al saber que nunca te sentirás así de tranquila yendo sola.

Sororidad y aprendizaje feminista continuo. No machaques a la mujer alieanada: solo ayúdala

Me parece detestable decir qué mujer puede o no calificarse como feminista, qué mujer debe participar en este movimiento y quién debe dejar de hacerlo. En lugar de hundir a nuestras compañeras por cada error que cometan, deberíamos ayudarnos unas a otras, escucharnos y aprender pero también explicar, ser conscientes de que esto no consiste en humillar a otra mujer.

Nuestra niñez patriarcal

Cómo la educación patriarcal nos hace creer desde pequeñas que lo único importante es encontrar a un hombre que nos quiera. Hace unos días encontré el diario que escribí a los 12 años. Absolutamente todo lo que escribía giraba entorno al sexo masculino, todo eso acompañado de algunos comentarios, obviamente negativos y denigrantes sobre mi físico.

Sola. Calle. Miedo.

Yo. Puro empoderamiento. Si no me conoces y me ves por la calle, o en cualquier espacio piensas que seguridad y autoestima fueron conceptos que inventé yo, porque ya me he encargado personalmente de que eso sea lo que irradio. De mirada fija. No bajo la mirada a veces por pura arrogancia, y muy en especial cuando quien me la mantiene es un hombre, aunque esto algunos lo hayan leído como que quiero sexo con ellos. PERO. PEROOOOOO… Cuando voy por la calle, os lo confieso, muchas veces tengo miedo.

Educación

El derecho al aborto en América Latina

Miles de mujeres tienen que arriesgar su vida para interrumpir un embarazo, usando elementos tan sórdidos como una aguja de ganchillo, una varilla de paraguas, el ácido de batería o pedazos de madera o antiparasitarios, todos ellos insertados por la vagina lo cual provoca graves lesiones, cortes y hemorragias. Sus posibilidades son: o bien morir desangradas o por una infección, o bien pasar medio siglo entre rejas falsamente acusadas de homicidio agravado . La última opción es suicidarse, la principal causa de muerte entre adolescentes, la mayoría embarazadas.

La feminista perfecta

¿Lo que para una es liberador y empoderante puede ser patriarcal y alienante para otra? Feministas radicales, moderadas o conservadoras… Las hay de tantos tipos que a la hora de querer aprender sobre el feminismo no sabes por donde empezar. Algunas dirán que el feminismo solamente protege a la mujer, otras que también a los varones, otras te hablarán de feminismo interseccional y otras de feminismo animalista y antiespecista. ¿Deconstruir el género o abolirlo? ¿Regular la prostitución o penalizar al cliente? ¿Espacios no mixtos o espacios inclusivos? También dice la leyenda que hay feministas depiladas y otras sin depilar, feministas que enseñan su cuerpo y otras que no…

Un putón sobresaliente

A, una prometedora y talentosa estudiante de Derecho. Pero al parecer, A también era un auténtico pendón. Una juerguista ligera de cascos. Si la madre lo supiera, no presumiría tanto de ella. El nombre de A no salía en ninguna conversación sin que nadie comentara sus excesos. Sí, sí, muy lista la niña, pero anda que no es putón.

No quiero

Ella tiene la culpa por aceptar. Que podría haber seguido diciendo que no. Porque claro, ni se piensa que ella puede tener miedo a que él se harte de ella, a que él la haga daño, o que ella puede ser que ni sea consciente de ese miedo, y sólo se sienta mal al hacerlo y no entienda por qué. Se nos enseña a nosotras a protegernos y que si no lo hacemos somos unas zorras en lugar de enseñarle a ellos a dejarnos en paz si decimos que no.

El minuto de silencio

Soy concejal. Y cada día me siento más y más culpable de la inútil forma que tenemos los políticos de mostrar nuestro rechazo a cualquier tipo de violencia machista. No es suficiente. No es la solución. Ni siquiera ayuda un poco. Durante el terrible minuto, se me van y se me vienen los colores, me siento rabiosa, impotente, se me forma un nudo en la garganta, me da hasta vergüenza, propia y ajena

Mujeres en los videojuegos: entre el mito, la realidad y el acoso

El acoso hacia las mujeres en los videojuegos se hace tan presente que a veces da hasta miedo hablar de ello. Yo llevo desde los 15 años jugando online, un total de 10 años ya, y me han ocurrido todo tipo de situaciones. Muchísimos tíos te acosan cuando se enteran de que eres mujer, eres como un jodido unicornio entre seres terrenales, un ser mitológico y del que todo el mundo ha oído hablar pero que pocos han tenido el “placer” de conocer. Algunos te dan un trato especial, distinto al que se le da al resto de hombres, porque claro… eres la hembra del juego, un ser indefenso y solicitado entre un mar de nabos. Un ser débil al que se ha de proteger, al que se ha de tratar con cuidado, alguien frágil…

Cultura

Estaba cachonda y me apeteció

Se espera que lloremos. Que nos recluyamos. Que pidamos perdón. Se espera arrepentimiento y vergüenza. De los hombres implicados, los que aparecen en esos vídeos, los que incluso los difunden, no se espera nada. Porque ellos están bien. En un hombre, el deseo sexual es sano y deseable. En una mujer es algo sucio y no del todo transparente, porque siempre hay alguien que pregunta cuál era la intención. Hasta hablando de violaciones hay gente que pregunta qué estaba haciendo ella. Qué llevaba puesto. Por qué se fue con él. Si una mujer manda una foto desnuda, en confianza y como un gesto íntimo, la gente se preguntará por qué lo hizo. Con qué fin, como si necesitara un fin para hacer lo que le dé la gana con su cuerpo.

Hagamos el humor

Un chiste en un bar o un monólogo en televisión reflejan discursos estereotipados de cómo nos comportamos. El reconocimiento de nuestro grupo en estas bromas conducirán a la simpatía con el/la cómico/a. Si éste/a hace una broma y el público responde con carcajadas, esto llevará primeramente a la aprobación y simpatía de sus palabras y, a su vez, reforzará su discurso

Aparta de mi sitio. “Aliados feministas” que silencian nuestra voz

si un hombre lleva una camiseta en la que ponga, por ejemplo: “activa tu poder clitoriano”, el tío es un genio y a la gente le encanta que la lleve. Sin embargo si a una mujer se le ocurre activar SU poder clitoriano, se le considera una guarra que nadie sabe que hace llevando esas cosas en la camiseta porque madre mía qué mal gusto. Un hombre puede ir en primera fila de la manifestación con su megáfono gritando “¡nosotras parimos, nosotras decidimos!”, pero si una mujer defiende públicamente el derecho al aborto es una feminazi comefetos devoraniños. A un chico también le podrán aplaudir por decir que a él le parece que las mujeres pueden decidir si depilarse o no, sin embargo nadie se calla el comentario graciosete o despectivo a la chica que no se depila. ¿Lo entendéis? Porque yo no.

Apaleada pero agradecida

Después de la paliza que me dio mi ex pareja y que puso fin a varios años de maltrato, paliza por la que aún estoy a la espera de juicio, es el momento de dar las gracias a ciertas personas. Soy muy optimista y he decidido quedarme con lo bueno. En primer lugar, GRACIAS a esos dos ángeles que, sin conocerme de nada en ese momento, vinieron en mi ayuda y consiguieron reducirle. Gracias por salvarme la vida. No sé que habría sido de mí sin vosotros. Gracias por acudir como testigos a la vista preliminar. Gracias por restarle importancia a lo que hicisteis, aunque un pajarito me ha contado que tuvisteis pesadillas varias noches recordando lo ocurrido. Gracias, gracias y mil veces gracias.