Carta de amor a la pareja de mi ex-maltratador

¡Hola!

Me gustaría empezar lo que te voy a decir con un te quiero. Te quiero mucho. Como hermana, como amiga. Rechazo odiarte, rechazo que me puedas caer mal. Abrazo la sororidad y te mando un “te quiero”.

Yo también estuve donde tu hace 3 años. Enamorada, loca por él. No sé qué te habrán contado de mi, supongo que mil historias sobre que soy una feminazi, infiel y rompefamilias. O tal vez no te han contado nada, tampoco me extrañaría, el silencio parece ser la política familiar imperante.

Hace tiempo vi una foto tuya al lado de una persona muy peligrosa y me dolió mucho. Me dolió saber que no te habrían contado nada sobre lo que podía llegar a hacer aquella persona, de las vidas que ha destrozado. Y estabas ahí, sonriendo, preciosa, al lado de dos personas terribles, sin saber el peligro que corrías. Y me recordé a mi, en el mismo lugar, hace menos de un año.

Quise escribirte y decirte que no les dejaras entrar en ti, que salieras corriendo, pero me recordé ahí y me imaginé recibiendo esta carta y supe que la rechazaría de plano, sin leerla ni medio segundo. La compartiría y me reiría de esa loca celosa, de esa feminazi que ve maltratadores en todas partes. Y ya me reí cuando otra mujer intentó advertirnos.

Perdona si mi texto te parece incoherente, hay tanto que quiero decirte que no sé ni por donde empezar. Me pareces inteligente, vivaz y despierta y te deseo sinceramente que te des cuenta antes que yo. También me aterroriza que no lo hagas. Eres extremadamente joven, los maltratadores suelen buscar a chicas extremadamente jóvenes por que así acentúan las desigualdades, y tengo miedo de que esto condicione estos años tan importantes de tu vida.

No sé si tienes formación feminista. Supongo que él se habrá encargado de que no la tengas. Ojalá me equivoque y te sirva de escudo, te permita ver lo antes posible que hay algo que no va bien.

Sé que no puedes entenderlo ahora, no quieres entenderlo ahora y no lo vas a hacer, pero en algún momento te darás cuenta de que algo no está bien. Sentirás que algo despierta tu instinto de huir y no sabrás exactamente qué. En ese momento puedes llamarme, acudir a mi, escribirme, estaré ahí. Aunque aún no estés lista para dejarle, yo estaré ahí.

Para decirte que no estás loca, para decirte que no es culpa tuya que te hayan hecho daño, para darte la mano, para darte un abrazo.

No te odio, estoy aquí para cuando me necesites. Te quiero, te abrazo.

No dejes que te ahoguen en su silencio.

Firmado: La Ex

 


Aclaración: esta carta no va dirigida a nadie en concreto, es una carta figurada a favor de la sororidad y rechazando la competición entre la ex y la actual pareja del maltratador.

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14 thoughts on “Carta de amor a la pareja de mi ex-maltratador

  1. Lidia, increíble!!!! Me he sentido totalmente identificada en tus palabras!!! Ojalá esta carta llegue a todas las parejas actuales de todos los maltratadores.
    Te mando un abrazo sororo y mil besos!!

  2. Me ha encantado el calor que desprende y el afecto profundo. Si lo ve, lo tendrá en el baúl de la «vocecita susurrante». Aunque se ría de ello. Creo que verdades como esta no pueden ocultarse ante tu verdad interior.

    Un abrazo

  3. Jolín! Qué bien expresado!!

    Tengo en mente nombre y apellidos de alguien que me encantaría que recibiera esto! 🙁 Yo intenté contactarla en su día y me bloqueó de todos sitios … Espero que esté Ok.

  4. Me he sentido muy identificado con esta carta. Luego, algunos me han dado la razón sobre las pedazo de locas de algunas ex’s con las que tuve la mala suerte de juntarme en mi vida.

  5. He llegado casi casualmente a este artículo y me ha traído muchos recuerdos. Cuando yo pasé por esta situación, contacté con la ex de mi maltratador, que fue muy amable y aunque le tenía un miedo atroz (Y cierto síndrome de estocolmo) confirmó todas mis sospechas y fue un impulso muy importante para salir de ahí (A pesar de que, como digo, el síndrome de Estocolmo era bastante marcado, comentaba cosas tipo «Sí, hace estas barbaridades, a mí me hizo lo mismo y peor palabra por palabra, pero es un pobre diablo» o «por favor no le digas nada de lo que te he dicho que a mí ahora me ha dejado en paz y si se entera le voy a hacer mucho daño y va a volver a atacarme». Obviamente no dije nada de este mensaje a casi nadie, aunque hubiera podido evitarme muchos comentarios sobre las dudas de lo que yo decía). Más tarde, al poco tiempo de lograr salir de allí, descubrí que estaba teniendo algo con una chica (incluso más joven que yo, que en aquel momento tenía 20 pocos. Como bien dices, no es raro que busquen la diferencia de edad. En este caso, él tenía 36) y escribí a la chica un mensaje casi idéntico a este. La chica se rió de mí, me llamó loca, se lo contó a él, y me estuvo acosando un tiempo, con insultos y amenazas al mail y al teléfono, en varios mensajes al día. Me dio más pena todo que otra cosa, si fuera hoy no sé si lo volvería a hacer, pero quizás sí, a pesar de todo, porque a mí me ayudó que su ex me confirmara de alguna forma que no era cosa mía, me dio muchísima fuerza.  Artículos como este pueden ser importantes, porque tal vez ayuden a alguien a tomarse más en serio este tipo de mensajes, o al menos ser más cuidadoso si no se quiere hacer caso y guardar silencio. Gracias.

    1. ¡Hola Norma! Gracias por escribirnos 🙂 Cuando yo empecé a sospechar que el hermano de mi pareja y mi pareja eran unos maltratadores contacté con la ex del hermano. Vinieron hasta sus padres, para dar fe de todo lo que ella decía. No me quedó ninguna duda. La pena es que ahora otras dos chicas ocupan nuestro lugar. Mi ex con 30 años sale con una chica de 19 (creo) y su hermano de 37 con una chica de 22. Está claro que los maltratadores las prefieren jóvenes.

      1. Pues a mi me pasó. Mi primera relación seria fue con un hombre 16 años mayor que yo, separado y con una hija. Como si nada, un día me contó que en su separación, pensó en matar a su ex por «cagarle la vida», tuvo la pistola cargada y se detuvo a metros de la casa de ella. También me contaba las formas en que él la maltrataba. En su momento, no supe captar las señales, o las vi y las ignoré por la cultura en que me tocó nacer. Hoy, me doy cuenta de en qué estuve a punto de caer. Mi segunda pareja en serio, también fue mayor que yo, putero crónico y mentiroso compulsivo y con este si sufrí maltrato del chungo, incluyendo golpes y caída en la drogadicción, de nuevo por no hacer caso a las señales. En mi actual relación, pues lo mismo, lo único que cambia es que él es de mi edad y de otra nacionalidad, pero el patrón psicológico es idéntico. Ahora estoy trabajando la forma de decirle que quiero terminar y salir de esta relación tóxica y no sé como lo voy a hacer, la verdad. Estoy a miles de kilómetros de mi familia, sin amigos y, de momento, en paro. Estoy aterrada.

  6. He leido tu articulo y me han dado ganas de escribirte para darte las gracias, me parece un gesto tan generoso… no se ni como expresar lo que me gustaria decir..estoy en otra situación pero muy aislada..se necesitan más voces así… mas amigas del alma ..

  7. Hola, muchas gracias por el articulo.

    El blog de maltratoperverso.blogspot.com vinculado al inicio del articulo se ha eliminado (Esta dirección no está disponible para blogs nuevos). Os aviso por si puede actualizarse.

    un abrazo

    1. Hola, sí, lo sé. Es de una compañera que sufrió abusos de otra «persona» de la familia de mi maltratador, pero ha decidido cerrar el blog.

  8. Hola
    He caído aquí por casualidad y me atrevo a hacer un comentario. Yo soy la segunda pareja de un hombre que fue condenado por maltrato. No habitual pero si violencia doméstica hasta en tres ocasiones. Ha pasado algunos años en la cárcel. Ha hecho terapias y cursos de forma voluntaria y con mucho aprovechamiento. Desde el primer instante se dio cuenta que algo no estaba bien en él: celopatia y codependencia dentro de una relación muy tóxica.
    El no reniega ni justifica lo que hizo de modo alguno. Se arrepintió y lo seguirá haciendo cada día de su vida. Y no es fácil. Vaya donde vaya y haga lo que haga lleva un letrero que dice «maltratador» aunque ya no queda en él no rastro de lo que fue.
    Él y yo tenemos un relación sana donde prima la comunicación, el respeto mutuo y el cariño y cuidado. Ni una palabra más alta que otra, no doscusiones, ni actitudes violentas de ningún tipo.
    Desde el primer momento me contó lo ocurrido. Vi autos y sentencias y aunque bien podría haber argumentado ciertas cosas, nunca lo ha hecho, ni se ha quitado una pizca de su culpa.
    Ha pagado su culpa en la cárcel y ha llorado tanto que le ha dejado arrugas y bolsas indelebles en los ojos. Pero ya ha pagado lo que hizo, con la sociedad.
    Es un hombre nuevo y diferente que aprendió a qué límites no se puede llegar nunca. Una vez juzgado por los tribunales no hay nadie más que tenga derecho a seguir juzgandole y condenandole de por vida.
    Sí, soy la segunda pareja y llevo mucho tiempo con él y no, no tengo miedo porque no existe entre nosotros ninguna razón para ello.
    Sólo quería dejar este testimonio de que entre todos esos hombres que reinciden, que no comprenden sus malas acciones o que sufre horribles desórdenes de personalidad y patologías psicológicas… también hay un porcentaje de hombres que llevados por la desesperación y una mala gestión de sus emociones… terminaron cometiendo actos de violencia de los que han aprendido y se han reformado.
    Sólo dejar este testimonio de una mujer felizmente emparejada con alguien que mucho tiempo atrás fue condenado por maltrato pero hoy en día y en lo personal, no lo es.

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