Musulmanas en el punto de mira

Los fanatismos han encontrado su agosto en las nuevas tecnologías. La oportunidad que brindan las redes sociales les permite cargar impunemente una amalgama de soflamas, con un mismo fondo patriarcal. Si ya lo dicen: “Dios los crea, ellos se juntan”.

Existe una estrecha relación entre el fanatismo religioso y la violencia machista. La mirada islamoide, aferrada a sus convicciones patriarcales -y añado, anticoránicas-, convierte a las mujeres en el chivo expiatorio. Sobre ellas se ejercen todas las presiones, marginándolas e incapacitándolas en las tomas de decisión, de forma autónoma. En nombre Allah se cometen infinitos atropellos a los derechos de las mujeres, desde micromachismos hasta su expresión más extrema, feminicidios. El fanatismo islamoide ha tomado como propia la teoría de la domesticidad de las mujeres, perfilando una mística de la feminidad deforme.

Ahí se encuentran, en las redes… Dispuestos a aleccionar a las mujeres, a compararlas con joyas, rosas, manzanas o caramelos… Da igual. Para el fanatismo islamoide, las mujeres somos objetos, no sujetos activos de participación. Somos cuerpos sin cabeza, sin capacidad racional.

islamofobia de género

Pero también existen otros fanatismos que fijan su mirada en las musulmanas, de forma obsesiva e igualmente deformada. La islamofobia de género se perfila como el delito de odio con mayor incidencia. Por un lado, reduce a las musulmanas a una categoría unívoca: víctimas; pero a la vez la convierte en la destinataria por excelencia de los ataques islamófobos, alimentados con las mismas soflamas islamoides que invitan al reclutamiento en el espacio finito del hogar, a la lapidación o incluso a regular sobre el cuerpo de las mujeres y prohibir, ante todo prohibir y negar.

Los acontecimientos internacionales, han convertido a las musulmanas en el blanco de los ataques verbales y sociales, y a las no musulmanas también. Ser mujer y criticar la islamofobia también es válido para ser tratada como a una musulmana. Al final, todo se reduce a lo mismo: no somos dueñas de nuestros pensamientos, ya se sabe “nos han lavado el cerebro”. Una vez más, todo se reduce a cuerpos sin cabeza, sin capacidad racional. Las redes sociales han sido el escenario gráfico del machismo y la islamofobia que al son del sonido de las teclas, plasman una clara expresión de odio. Discursos, en definitiva que recogen los distintos sistema de opresión en sus intersecciones de sexo, género, confesión, raza, clase y procedencia.

¿Por qué cuando se habla de la violencia hacia las musulmanas la mirada se centra en el fanatismo islamoide? ¿Por qué se enfatiza que es el Islam el causante de la violencia? ¿Por qué se guardan debajo de la alfombra los mecanismos de discriminación y desigualdades de nuestra sociedad? ¿Y la islamofobia de Estado? ¿Dónde están las voces de las musulmanas? ¿Qué opinión hay sobre ellas? Preguntas y debate social sobre ellas, las mujeres del Islam, reducidas a objetos de estudio sobre el que ejercer la violencia y el control.

About M. Laura Rodríguez Quiroga

3 thoughts on “Musulmanas en el punto de mira

  1. ..Soy retornada al islam… y he tenido que escuchar muchas o casi todas esas expresiones y algunas más.. algunas veces de gente que antes consideraba amigos. Alguien tambien me dijo «Me das pena.. creía que eras más inteligente» .
    es triste… pero yo soy feliz. ALHAMDULILLAH

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