Cuando la mejor amiga de Bridget Jones es una actriz porno

porno para mujeres
Ilustración: Laura Callaghan

El documental Hot Girls Wanted sigue a un grupo de chicas que llega a Miami dispuestas a convertirse en las próximas superestrellas del porno amateur. La mayoría se retira a los pocos meses. El relato tiene un tono amargo, especialmente a partir de la segunda mitad cuando, por ejemplo, Stella May sustituye la euforia que da el dinero rápido por problemas vaginales. Es en cierto modo la versión X del cuento de la lechera o una revisión del sueño americano en la era de internet.

La película, como es habitual cuando se tocan temas controvertidos, ha sido tan aplaudida como criticada. Sin embargo, aunque sea cierto que la mirada que ofrece es sesgada y falaz como afirman sus detractores, no sé si habrá quien pueda demostrar que hay igualdad y seguridad de condiciones para las actrices cuando en cualquier sector la injusticia campa a sus anchas, o quien me convenza de que engañar a una actriz para introducirle un pene de plástico en la garganta hasta hacerla vomitar sin su consentimiento no es violacion, sino que el problema es mío, que no entiendo el BDSM. Soy toda oídos.

Durante esa escena me ocurrió algo curioso. Al ver a Ava Kelly en pleno “facial abuse” me acordé de la encantadora y acomplejada Bridget Jones, a saber por qué. Ava Kelly lamiendo semen del suelo en mi portátil y en mi cabeza Bridget Jones comiendo helado. Ava y Bridget podrían ser amigas, no veo por qué no. Ava le contaría a Bridget que prefiere que los hombres la vean a ella en la pantalla para que no degraden a ese nivel a chicas de la realidad (algo así explica en el documental) y Bridget le hablaría de lo cansada que está del mito del amor romántico, de cantar «All by myself» y de comer helado. Hartas de todo y de todos, Ava y Bridget concluirían que va siendo momento de escribir el guión de su propia historia.

Mientras mis amigas adolescentes y yo aprendíamos el manual emocional de la mujer moderna viendo el diario de Bridget Jones y leyendo la Super Pop, mis amigos recibían su educación sexual del porno. Un porno en el que la mujer es un accesorio en torno a lo único que importa: el falo. Por no mencionar que, según qué pornografía, reviste una violencia que exige cierta madurez para no leerse exclusivamente como una vejación de la mujer. Ellos tenían la Maxim, a nosotras nos daban la mirada azul de Hugh Grant y consejos para aplicarnos correctamente la máscara de pestañas. Si a alguna le gustaba ver cine adulto, no lo decía muy alto.

Regresando al 2016, el porno sigue de moda y el feminismo es tendencia. Si unimos ambos eventos, nos encontramos con porn stars que se convierten en noticia por su activismo feminista más que por su trabajo ante las cámaras, o el alza del “porno para ellas” de la mano de Erika Lust y otras. Lo cual está muy bien, pero por norma general cualquier cosa seguida de la coletilla “para ellas” me hace desconfiar. En mi opinión, sucede en el porno exactamente lo mismo que en otras parcelas de la vida. Mujeres que hacemos ruido y exigimos nuestra entrada en cotos tradicionalmente reservados para ellos, como el entretenimiento adulto, pero que estamos todavía muy lejos de compartir los mismos espacios y privilegios. Se supone que los hombres son más visuales y las mujeres nos fijamos en el contexto a la hora de excitarnos. ¿Invalidan las razones biológicas el hecho de que la pornografía es también una construcción cultural? ¿Soy sólo yo o es obvio que los juegos de roles en el sexo tienen todo que ver con las relaciones de poder?

El porno no tiene nada de malo; lo que es poco recomendable es que, el estilo que hoy abunda, sea la referencia sexual generalizada, nutriendo y nutriéndose de la normatividad. Que las mujeres no demandemos pornografía es cederle el timón al patriarcado, que nos tiene reservados los lugares de siempre. Somos nosotras las que tenemos que crearnos nuevos papeles y personajes, proponer nuevos puntos de vista, otra manera de contar las historias que confronte las formas existentes. Por eso es importante que haya más Erikas Lust, para que la cultura visual filtrada desde la pornografía se vea cuestionada, y con un poco de fe y toneladas de trabajo, también reinventada.

About Ana M.

Hago muchas cosas para pagar las facturas mientras pienso en cómo rentabilizar mi afición por los libros, los bares y los desayunos continentales . Vivo lejísimos.

7 thoughts on “Cuando la mejor amiga de Bridget Jones es una actriz porno

  1. Pues…yo hace años que no lo veo. Creo que implica mucho sufrimiento: dolor, vih, drogadicción, trastornos alimentarios, cirugías, traumas, humillación, malos tratos, mafias, … No creo que haya que reivindicar otra cosa que su erradicación sinceramente. Otro día hablamos del mal que también hace a quien lo ve, aunque creamos que somos muy maduros y adultos nos va enganchando, y cada vez pedimos más. No tengo reparos morales con el sexo, con su comercialización si.

    1. Los actores y actrices porno en muchos casos han sufrido abusos sexuales, sobreviven a base de cocaina y antidepresivos, se autolesionan, se ponen tetas y se arreglan los labios mayores o estiran el pene…estoy hablando de los bien pagados!, las chicas y chicos del este…no creo ni que haya estudios que se hayan molestado en ver su estado mental. No…no creo que pueda reivindicarse una versión más limpia y madura de una aberración sinceramente.

  2. No se puede ignorar una industria de un tamaño más que considerable sino que las mujeres busquemos nuestro espacio propio en él.

  3. hola, muy bueno el artículo. aunque no coincida con la conclusión. me interesa mucho leer los comentarios pero las imágenes de quien comenta se superponen con el texto. no sé si es un error de programación que no deja visualizar o una intervención intencional de alguien a quien no le agradaba lo que se estaba diciendo. (cuando se habla sobre la realidad de las mujeres en el porno son cosas que suelen suceder).

    1. Hola Desobediencia!

      Tenemos un problema con eso, efectivamente, y aprovecho para pedir disculpas, me da mucha rabia que no se lean bien los comentarios. Además, parece depender del día o del momento, a veces se lee bien y a veces no.

      Estamos trabajando para solucionarlo, espero que esté todo listo en un par de días más. Pedimos paciencia, esta plantilla nos está volviendo locas.

  4. El porno es basicamente algo terrorifico tanto por el trato que se le da a la mujer (en el porno hetero) como al hombre que recibe la penetración (en el porno gay). Nunca entenderé porqué es erotica la violencia, o esas formas de follarte al otro u otra, estando tumbado en el suelo y sin poder masturbarse o tocarse su cuerpo para así disfrutar más, pero eso sí, siendo el perfecto agujero para el hombre macho-alfa de turno. En cualquier porno, ya sea el hetero o el gay masculino, se sigue perpetuando el patriarcado más nauseabundo, donde lo que importa es el que folla (en el sentido del que penetra) y el otro es un mero accesorio.

     

    Y ahi sí veo yo un peligro muy grande, en legitimar la violencia dentro de la sexualidad de la pareja y dar a entender, que el sexo es meterla por un agujero, no un acto de comunicación. Y que eso lo vean nuestr@s adolescentes y lo conviertan en un acto deseable.

    1. El porno será lo que sus creadores y consumidores quieran que sea. Si entran más mujeres en la industria (en muchos niveles; directoras, productoras, guionistas pero también más consumidoras), habrá una oportunidad para la reapropiación y cambio del enfoque actual y pasado.

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