Se está gestando una mala hostia…

 

embarazo violencia obstétrica feminismo
Ilustración: @_bitterswt

 

Estoy embarazada. Es un embarazo muy deseado, y también un proceso del que estoy muy hasta el coño. Igual no es una manera muy bonita de comenzar. Igual sería más deseable llenar este post de florecitas, corazoncitos y patitos. Todo muy acabado en ito y en colores pastel, porque el embarazo, cuando es deseado, es una bendición, ¿no? Pues, mire usted: Depende.

Cada cuerpo es un mundo, cada mujer otro y cada embarazo tres cuartos de lo mismo. Y sin embargo, la medicina, la vecina del cuarto y tu primo el del pueblo, todavía no se han percatado de eso. Desde que salió la raya en el predictor de color rosa fucsia impepinable, me ha pasado de todo. De TODO. Y eso que solo estoy de cuatro meses y medio.

Por contar solo lo  menos trágico, os diré que puedo rellenar de “Sí-le” todo un álbum de cromos dedicado a los síntomas coñazo, incluyendo algunos que ni siquiera conocía hasta que me han tocado: ¿Naúseas? Sí-le. ¿Granos? Sí-le. ¿Vómitos? Sí-le. ¿Cansancio y sueño a pesar de no hacer nada? Sí-le. ¿Dolor en la parte baja de la espalda? Sí-le. ¿Asco absoluto al 80% de los alimentos que te encantaban? Sí-le. ¿Olores multiplicados por mil, nivel sabueso de la poli? Sí-le… Entonces una va al médico, esperando que le recete algo, porelamordetodaslasdiosas, pero apenas recibes una pastilla para los mareos que no me hace ningún efecto y una cara de: “¡Ah! ¡Se siente! No hay NADA que hacer. No puedes tomar ni un mísero gintonic para olvidar”.

Sin embargo, que la medicina sea patriarcal y que durante el embarazo tú no seas para ella más que una incubadora con patas, casi podría ser lo de menos; lo de más es que, en algún momento y sin saber bien cómo, tu cuerpo ha pasado a ser públicoBiopolítica a tope, preciadistas mías─. Señora preñada, que lo sepas: que tu cuerpo no es tuyo, que todo el mundo puede opinar ─y opinan, claro, ¡ya lo creo que opinan!─ sobre lo que puedes hacer, lo que no, lo que puedes comer, lo que no, lo que tienes que hacer y hasta cómo tienes que cagar.

Cuando digo todo el mundo, lo digo en sentido literal: de repente puedes encontrarte ─anécdota basada en hechos reales─ en el portal de casa de tu suegra con una vecina de ésta, absolutamente desconocida para ti, que te lanza la mano al vientre porque te ha notado la panza gorda y ha dado por hecho que no se debe al último cocido que te has pimplado. Y tú tienes dos opciones: aguantar que una desconocida te manosee, y encima lo hagas con una sonrisita porque ahora eres un cuerpo preñado y eso es muy cuqui  ─un gran poder viene con una gran responsabilidad─, o dos, la mía, dar un respingo hacia atrás en una suerte de movimiento de cobra que se ha tragado un balón de baloncesto. Las que reaccionamos con la opción dos sabemos que a partir de ese momento vamos a ser tachadas para siempre de exageradas, rancias, antipáticas y probablemente histéricas. Pero yo, sin embargo, preguntaría: ¿Por qué toca, señora? Hago extensible esta pregunta a todas esas personas tocapanzas que podáis estar leyéndome: ¿Por qué tocáis? ¿Acaso os tocamos las embarazadas el pecho para sentir vuestros pulmones? Si quieres tocar, qué menos que pedirnos permiso, digo yo. ¿No veis el parecido del fenómeno tocapanzas con el del piropo callejero?

– Si va por la calle y es mujer, está en el espacio público, el mío, luego puedo decirle lo que se me antoje, porque su cuerpo no le pertenece.

– Si está preñada, como es mujer, yo puedo tocarlo cuando se me antoje, porque está gestando y esto hace que su cuerpo no le pertenezca a ella, sino a todos.

Además del fenómeno tocapanza, también puedes encontrarte con alguien que te hace un placaje estelar cuando te acercas al microondas a calentar la leche, con una prima que no te deja teñirte el pelo para que no se intoxique el feto con los vapores ¿?, con un amigo que se dedica a hacer bromas sobre el mal humor que hay que aguantarnos durante el embarazo, o con un médico que te mete el cacharro de la eco intravaginal a lo bestia y sin avisar. ¡Estás embarazada! ¡Vía libre para que todo el mundo opine, haga y deshaga! ¡Y ojo con decir nada, que te están “cuidando”, eh! ¿Podría explicarme alguien en qué momento decidimos que el cuerpo de la mujer embarazada era de incumbencia general?

Como pasa con los micromachismos, yo creo que todo esto que he relatado son señales inequívocas de que algo muy grave tenemos implantado en la ideología sobre el cuerpo embarazado, pero hasta aquí muchxs podrían considerar esto como una mera anécdota, incluso como algo de poca importancia que a esta feminazi exagerada le ha dado por sacar de quicio. Quizá sea porque no entendemos cómo opera la culpa en nuestras cabezas. Cuando te quedas embarazada, empiezas a recibir un aluvión de información abrumadora. Existen mil libros, la mayoría escritos por cis-señorones muy médicos que por motivos obvios no han gestado en su jodida vida, pero que sientan cátedra sobre cómo tenemos que hacer cada cosa en cada segundo concreto del puñetero día. Todos esos libros suelen contradecirse entre sí. Existen miles de webs que hacen lo propio. Cada médico/enfermera/madre/abuelo/señor del quinto tiene una horrible historia que contarte sobre cómo su paciente/amiga/hija/nieta/prima del pueblo abortó por montar en bici, o se contagió de gonorrea por comer un yogur con azúcar y tuvo un bebé con anencefalia.

Os pongo un ejemplo: Resulta que, al poco de quedarme embarazada, me hicieron unos análisis de sangre y encontraron anticuerpos teóricamente recientes de la toxoplasmosis. Todo indicaba que me había contagiado hacía poco. No he podido llorar más en toda mi vida. Yo, que había lavado las verduras con desinfectante, que haciendo caso de todas las neuras sobre el tema no me había acercado a más de dos kilómetros de un gato ni de un pedazo de jamón, y que ni siquiera tolero comer carne por el asco que le he cogido desde que me preñé, no era capaz de dormir pensando en qué podría haber comido, tocado o hecho para haberme contagiado. Quizá no debería haber ido a ese restaurante, quizá tenía que haber dejado más en remojo las verduras, quizá aquel yogur con azúcar en efecto me contagió gonorrea… Quizá, quizá y quizá martilleándome la cabeza con todos esos libros, comentarios y webs de gente listísima.

Finalmente, y para abreviar: fue una falsa alarma. Quince días de pesadilla para nada. Así que después de aquello dejé de leer y escuchar. Decidí que mi cuerpo era más listo que yo y muchísimo más que todos los opinadores oficiales juntos y que, quitando algunas instrucciones básicas y mis controles periódicos, no iba a mirar nada más. Que si lo hacen las conejas, las perras o las osas del bosque, yo también puedo hacerlo. Que si nuestra absurda especie humana aún no se ha extinguido, no será tan complicado.

Pero es que además, a principios del tercer mes, manché. Me llevé el susto de mi vida. Nunca he tenido tanto pánico en tan poco tiempo. Después manché otra vez. Las dos falsas alarmas y ahora ya está todo bien. Pero por supuesto, no ha faltado quien me diga que igual no tenía que haber hecho esto o lo otro, o que a su prima le pasó y perdió al bebé…  Y yo me pregunto: ¿es que a nadie se le ocurre que el estrés emocional al que toda esta mierda de mundo nos somete nos esté jodiendo los embarazos? ¿Es que no somos capaces de ponernos en el lugar de una mujer que está acojonada porque cree que puede perder un futuro bebé muy deseado y cerrar la bocota? Dice la sabia Erika Irusta, con respecto a la regla, que menstruar mola, pero en esta sociedad duele. Y yo estoy convencida de que algo de eso pasa con los embarazos.

También decía Elaine Morgan, en Eva al desnudo, que aunque los antropólogos físicos, los etólogos y la mayoría de los autores evolucionistas que han estudiado al ser humano hayan centrado su análisis en el macho como patrón universal de la especie, lo cierto es que la hembra preñada y la cría son absolutamente indispensables para su supervivencia. Por eso, no puede haber cosa más natural, ni un proceso más a salvo que el del embarazo. Y aunque no fuera así, daría lo mismo: las mujeres somos seres autónomos, no nos convertimos en menores por estar gestando, por mucho que le convenga al sistema tenernos muertas de miedo. Gestar es un superpoder individual. Así que hacednos un favor, por la supervivencia de la especie, para dejar de hacerle el caldo gordo al patriarcado, o simplemente porque nadie os ha dado vela en este entierro: Dejad a las embarazadas en paz.

About Estíbaliz Espejo-Saavedra Hormaechea

Soy una ella cis, que vive muy lejos, se dedica a sus femicositas y desayuna gatitos y abortitos por sadismo y diversion.

21 thoughts on “Se está gestando una mala hostia…

  1. ¡Felicidades por ese embarazo! Espero que dejen de darte la tabarra, pero me temo que esta sociedad es así de metomentodo y si llevas sólo 4 meses, te quedan otros 4 por sufrir…

    1. Gracias. Aunque bueno, ese tipo de comentarios sobre lo mucho que me queda por aguantar, tampoco alientan demasiado XD

      Un saludo

  2. Aiiiinnssss Estibaliz, no te queda ná ni ná. Y esto es sólo el principio. Violencia obstétrica durante toda la gestación, dutante el parto. Y cuando esté aquí tu cachorrx… Opinólogxs que saldrán de debajo de las piedras… Señoras desconocidas que meterán la mano para tocar a tu bebé…
    Yo, como tú, hago la cobra desde el principio e imagino que me han colgado la etiqueta de rancia, borde, antipática, exagerada… Y me da igual! Tengo claro que tanto mi hijo como yo merecemos respeto y que nos dejen en paZ

  3. Estimada señora embarazada: es más de lo mismo. Las mujeres son seres autónomos … desde hace muy poco tiempo. Y arrastramos una cultura milenaria que nos hace ser estúpidamente machistas. Tú tienes que luchar contra eso cada día. Simplemente estás en una situación nueva para ti. Que no te amarguen el embarazo ni la larguísima crianza. El embarazo , la culpa, la responsabilidad… No acaban nunca. Y todo dios te daremos nuestra opinión con buenas intenciones, torpeza, ignorancia… Somos humanos y estupidos. Lo siento mucho, enhorabuena.

    1. Bueno, gracias. Esperemos que este proceso de empoderamiento que he vivido con el tema me ayude en lo que sea que me espere. Aunque como he dicho más arriba, lo cierto es que este tipo de avisos sobre todo lo malo que me queda por vivir, tampoco ayudan mucho a rebajar el estrés en el embarazo. 😉

      Un saludo

      1. Disculpa el mensaje anterior no iba para ti, pero por algún motivo he tocado donde no debía.

        Muchas gracias por tus palabras, es exactamente como lo describes.

        Un saludo

         

  4. Me ha gustado mucho tu post. Yo estoy embarazada  de dos meses y medio despues de dos anios intentandolo, tratamientos, etc, pero estx bebx llego asi, de la nada y de sorpresa. Pero ahora me doy cuenta que ni estoy “enamorada” de la idea de la maternidad, que mas bien tengo un terror a los cambios inminentes que se me vienen encima y que ademas, ya ni recuerdo porque insistia tanto en tener unx hijx, puesto que estoy en cama poniendole pausa a mi vida desde hace mas de 3 semanas por los horribles sintomas que no me permiten hacer mi vida normal (olfato de sabueso, que en una ciudad y en el transporte publico me hace vomitar, dejar de comer porque el 99% de la comida me da asco y la vomito y sentir el estomago hecho mierda). En fin, queria postearlo, porque si bien desde el feminismo no creo en la maternidad romantica, igual mi chip patriarcal me hace sentir bastante culpable de que una parte de mi no desea estar embarazada para nada, ni siento emocion, ni na´de na´, mas bien estoy harta…..

  5. Pues te queda el parto, solo te digo eso. Preparate para que te traten como a una VACA, salvo que te pongas el mundo por montera y decidas parir en casa.

     

  6. Doy fé!!! Y me estoy convirtiendo en una quejica inaguantable. Estoy harta de que para la medicina o exagero o soy una especie de alien a quien le pasan cosas raras durante el embarazo…. Cosas, por supuesto no están dispuestos a solucionar..porque estoy embarazada y “no se puede hacer nada, señora….Y venga con una sonrisa, que está embarazada!!!!”

    Y luego están los…” cómo?que no le vas a dar el pecho? ni el calostro?”, “que no vas a parir en un hospital??? sin un pediatra?”, “pues lo mejor que puedes hacer es…..”

    Hasta el brimbli de esta sociedad enferma…

    Seguiremos buscando espacios donde expandirnos y gritar la verdad del embarazo y maternidad …

    1. En efecto, lo es.  Como es también muy utilizado desde entonces por muches de quienes leen hoy a Preciado en relación con la clínica, que es a lo que hacía referencia. A ver si va a resultar que tengo que hacer una nota al pie con toda la bibliografía por un guiño tonto, que no era una tesis doctoral. O a ver si va a ser un concepto ahora exclusivo del bueno de Michel.

      😉

  7. Compañera embarazada!!! Tómate ese gintonic que no te hará daño! Y si lo logras, después de cagarte en toda la gente que habla y opina sin que le pidas, haces un salud por mi que me vendría fenomenal una copita de vino pero el asco, que es parte de mi vida hace un poco más de tres meses, no me permite no olerlo!!! Muchas felicidades y ánimo!!!

  8. Gracias por este delicioso relato.Me he identificado mucho y me he reido por la gracia al contarlo sino fuera porque efectivamente te dan unas ganas locas de mandar a todo el lundo a la m…..

  9. Dar vida y crear vida es un poder tan natural que nos conecta con la creación y, ni mas ni menos, que con la perpetuación de la especie. Al igual que el matrimonio se ha creado toda una institucion formada tanto por leyes,como practicas medicas, como normas sociales, destinadas a generarnos inseguridades, miedos, etc. Se llega a/magnificar la maternidad para que pensemos que necesitamos de especialistas y consejeras. Vamos,que no nos quieren dejar solas con nuestro poder.

  10. Te acompaño en el sentir. Ya con 7 meses la verde me he sentido muy bien todo este tiempo, pero la gente es lo que me tiene loca. Sobre todo los y las tocones/as. Los detesto, el sobajeo de conocidos y desconocidos me hace sentir violentada y humillada (porexagerado que les suene), pero he optado por aguantarme porque tengo que convivir con much de esa gente y creo que sería peor pelear con cada una… por ejemplo, si le pongo mala cara o le digo que no a la tía abuela, mi madre se enoja conmigo y al final es doble probema para mí. Por terrible que sea, me sale más barato reprimir mi disgusto. De los médicos, por suerte no tengo nada que decir, una compañera me recomentó un médico y matrona que son militantes feministas y ha sido muy buena experiencia, me explican y comparten todo, me guían desde su saber sin decidir por mí 😀

  11. Un texto muy chulo. Yo estoy embarazada de 34 semanas, y si a eso le sumas que soy vegana, imagínate la de “consejos” que me han llegado a dar… Muchas veces, es un camino a contracorriente y, pese a que tengas una pareja que te apoya, al fin y al cabo, la embarazada eres tú y tú eres la única que lleva las molestias, los cambios en el cuerpo, los pensamientos sobre el parto… Sin embargo, a mí me ha servido para hacerme fuerte, para empoderarme y echarle muchas ganas. Al final, lo que tenemos entre manos (o en la panza) es un proyecto increible, y nada ni nadie nos va a aguar la fiesta.

  12. Buenísimo y 100% de acuerdo en todo. En mi caso puedo añadir tener 40 y estar soltera (y embarazada por donante por decisión obviamente propia). Ni te cuento lo que da de sí…

  13. Coño, menos mal!
    Perdón, buenos días. Menos mal, que ya estaba saturadilla de comentarios y foritos con “estoy de muy mal humor, estoy antipática, espero que mi familia y mi marido lo entiendan durante el embarazo”.
    He estrenado embarazo con cabreo monumental generalizado. También me he dado cuenta de que no es una “cosita más” rara que hace tu cuerpo, sino simplemente una rebaja de la tolerancia a las chorreces ajenas cercana a cero. Por aquello de que bastante tenemos ya, hasta aquí hemos llegado, y también esperanzas de limitar ciertas cosas en la educación/vida del garbancito-alien portado.
    La verdad es que en lo tocante a lo físico no me puedo quejar, náuseas pero no horribles, como bien, engordo poco, duermo como nunca en mi vida. Pero eso da igual, el personal opinante ya se ha lucido: “es que menuda hipocondríaca, del listado de síntomas de embarazada los ha tenido todos, ja, ja”. Mande? Debe ser por poner las patas en alto para que se deshinchen o decir que me quedo frita a la mínima oportunidad.
    Resumiendo, que gracias por el post, que me ha sentado muy bien tu normalidad y ver algo de sentido común.
    Espero que saliera todo bien.

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