Cuando nos inventamos excusas para no follar

cultura de la violación
Pintura: Alexandra Levasseur

Se nos acusa siempre a las mujeres de no hablar claro, de inventar tretas o andarnos con sutilezas para conseguir lo que queremos. Quizá, digo yo, que sólo quizá, puede que tenga que ver con el hecho de que cuando hablamos no nos suelen escuchar. O no nos toman en serio. O no nos creen. A nosotras nos han enseñado a complacer a los otros y a encontrar placer en ello, y a los hombres les han enseñado a hacer valer y respetar sus deseos. Y las parejas heterosexuales, rebosantes de amor romántico, no son de por sí un entorno en el que los dos seamos iguales.

alvaro reyes machista violador
Via @alvarodaygame

Es un tema espinoso, pero de vez en cuando sale en los grupos de amigas el tema de aquel día que una acabó sintiéndose mal consigo misma, porque había hecho algo sexual que no quería realmente. Por ejemplo aquel día que te liaste con alguien pero a la hora de tener sexo pues no te apetecía o cambiaste de opinión o lo que fuera. No importa el motivo… ¿O sí? Porque las respuestas negativas de las mujeres tienen que ir acompañadas de una justificación, que además sea convincente para el chico: “No, porque no quiero” es muy discutible. La experiencia nos lleva muchas veces a otras opciones, no siempre verdaderas, pero tristemente más efectivas: “No, (porque) tengo novio”, “No, (porque) tengo la regla”.

Cuando te das cuenta de que has estado en una situación de una manera en la que no querías estar; ya sea porque no te apetecía follar desde el principio o porque querías pero la cosa se convirtió al final en cosas que no querías, no es agradable. Y normalmente tomas conciencia después, cuando todo ha pasado.

Una se queda con esa sensación de haber sido forzada, abusada, usada, denigrada, maltratada… ¿Podemos decir ya VIOLADA con todas las letras? A esa sensación del propio cuerpo invadido, del contacto indeseado, se une la culpa por no haberlo parado a tiempo. “Pude haber dicho que no más claramente”, “pude haberme resistido más físicamente” (aunque la forma en la que tú lo apartabas en serio y con todas tus fuerzas a él le pareciera un juego). Siempre queda el reproche propio del “y si” lo hubiera evitado mejor. No es tan fácil como en la situación de la violación contra la que todas estamos prevenidas, la del señor desconocido que te asalta en la noche en tu calle/bloque/ascensor: nos han enseñado que no queremos estar con ese hombre, que tenemos que defendernos y que estamos en nuestro derecho a defendernos y chillar o patalear. Cuando es tu profesor, tu tío, un amigo de la familia o el cura de tu colegio no es tan fácil responder: esas cosas se supone que no pasan. Se supone que no nos pasan. Y por eso se niegan en las familias, en los medios, en los juzgados; en nuestra propia memoria.

A toda esta confusión y amalgama de sensaciones incómodas, se unen la preocupación y la empatía por él cuando ha sido tu pareja (hombre) quien te ha hecho sentir de esa forma de mierda.

«¿PERO CÓMO ME VA A VIOLAR MI NOVIO?»

Los novios no violan. Los novios te conocen, te quieren, se sienten muy atraídos por ti, a veces se ponen un poco insistentes con lo de follar, claro, no siempre vais a querer los dos a la vez… Otras veces te presionan para no ponerse condón, pero claro, pobrecillo, es que él no siente nada si no… Pobrecillo. Cómo le vas a decir a él, con lo feliz que está ahora, que cuando le has dicho que no quería hacer tal cosa antes, de verdad es que no querías hacerla, y ahora te sientes mal y que te ha forzado a algo que no querías y que no te ha gustado. ¡¿Cómo le vas a hacer sentir como un violador?!

Como muy bien nos han enseñado: callamos y cargamos con la culpa. Mientras cuidamos la autoestima de él, evitando que se sienta mal pensando que nos ha violado. Todo a la vez que te sientes, pongamos, regular tirando a mal. Sólo queda disimular, excusarnos, justificar lo ocurrido. Expresar el malestar psicológico por medio de otro que sea más respetado y menos discutido, el físico: Me duele la cabeza. Me encuentro mal. Me duele porque me va a venir regla. Estoy cansada.

Lo peor es que de verdad nos duele, nuestro dolor es real. Sólo muta para ser tomado en serio.

About Franziska Pecadora

Soy amante de los gatos, de los libros de politiqueo denso, de la música a muy alto volumen y de las discusiones. Cuando algún hombre dice alguna burrada sobre las mujeres y/o el feminismo me gusta mirarlo con condescendencia y reírme muy alto. Estoy muy de acuerdo con lo de que “Hay un lugar especial en el infierno para las mujeres que no ayudan a otras mujeres”, que dijo Madeleine Albright. Sororidad, hermanas.

12 thoughts on “Cuando nos inventamos excusas para no follar

  1. TÍOS, aprended de una vez a poneros en el lugar del otro y dejad de pensar en algo que no sea vuestra polla, aunque sea por un minuto, tomároslo como un experimento, ESCUCHAD, preguntaos qué necesita la otra persona. Preocuparse solo del propio culo es algo muy cómodo pero que funciona durante un tiempo limitado, al final la falta de perspectiva se acaba pagando.

    TÍAS, dejad de relacionaros con sub-humanos con menos empatía que una piedra pómez, los tíos que no han sido educados por orangutanes son más raros que  unicornios pero existen, os lo juro. Y hasta dar con uno de ellos, es mejor pasar de todo y no darle a nadie la satisfacción de usaros como alternativa a la paja.

  2. Estamos educadas para complacer a otros, sobretodo a los hombres y en relaciones heterosexuales. Nos dicen que “los hombres van a lo que van” y tenemos que estar guapas y agradarles para que no se vayan, así que sí, nos inventamos excusas para no follar, porque no querer no es bastante, no es bastante para que te siga queriendo (a veces), no es bastante para que acepte un no y no insista (a veces), no es bastante para que (a veces) no se enfade. Un gesto tan pequeño es el terror al abandono, a la soledad, al rechazo. El machismo está en casa, está dentro de nosotras. Y tenemos que combatirlo, desde dentro.

  3. Qué cierto es todo esto, por Dios. Cuando mi novia dice que no, es sencillamente un no. Puede haber mil razones, pero no importa que me la diga o no, simplemente no quiere sexo. Hay que aprender a pensar que quien está a tu lado siente y padece, exactamente igual que nosotros.

  4. Pero cuanta razón junta!!! Me ha encantado!!! Ojalá todas las mujeres tomaran conciencia de todo lo aquí dicho, que no se puede ser tan tonta muchas veces y que lo primero, siempre, es UNA MISMA. Por desgracia, muchas viven ciegas, complacientes y machistas. Allá ellas. Pero que brillante esta frase “Hay un lugar especial en el infierno para las mujeres que no ayudan a otras mujeres”. Creo que estas páginas son muy necesarias!!! Hacéis un buen trabajo 😉

    1. Apreciamos tu comentario, aunque algunos puntos no me concenven. Te dejo unos enlaces sobre esas mujeres machistas que dices (aunque entiendo tu reacción emocional y mayormente la comparto). Puedes leerlo aquí y aquí.

  5. No puedo dejar de leer los artículos, ¡me encantan! Solamente quería compartir que, afortunadamente, conmigo no se dio el caso de que en mi familia sí se me habló del tema de que no debía dejar que NADIE me tocara, aunque fuera de mi familia, de la Iglesia, de la escuela, NADIE. Bueno, en realidad fue mi abuelita la que me lo decía, pero me “advirtió”.

  6. Muy buena la entrada. Acertadísimo el análisis. Más me afirmo en la necesidad de una educación sentimental a la que no ha habido manera, hasta ahora, de encontrarle sitio en esta sociedad. Digo sentimental, porque creo que lo sexual es una pura mecánica derivada.

     

  7. Estoy de acuerdo, y el respeto debería ser mutuo. No sólo sobre si tener sexo o no, sino sobre cómo tenerlo. Una pareja se basa en acuerdos, no en imposiciones. Es cierto que todos cedemos algunas veces, y no puede haber mucho desequilibrio, pero el sexo es algo tan íntimo, tan personal, que no puedes utilizar palancas egoístas. Sin embargo, sé de primera mano que sucede habitualmente. Y no debería. El dolor tiene muchos grados, y la culpabilidad es poderosa. No debería haberla en este caso. Un “no” es un “no”, con el novio, esposo o el mismo obispo 😛

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