Eso nunca me va a pasar a mí…

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Ilustración: Gisela Pozsonyi

 

Soy una mujer independiente, fuerte, hasta inteligente. He tenido la suerte de nacer en el lado rico del mundo, en el que existen los derechos. He podido estudiar lo que he querido, viajar. He tenido unos padres entregados y atentos, una hermana mayor como referente. He contado con las mismas buenas amigas desde que tengo uso de razón. Hasta he disfrutado de un buen primer amor: un compañero, un amigo, con el que (con nuestros más y nuestros menos) compartí cuatro años de relación sana y constructiva.

Me gusta leer, informarme, soy muy joven y despierta, empatizo mucho con las causas sociales; soy crítica con las injusticias, sé qué se puede y no se puede tolerar en una relación, condeno los abusos y tengo claro que si duele no es amor, que mejor sola que mal acompañada.

A pesar de todo, he soportado durante tres años una relación de maltrato de un hombre. Parece que hay quien aún espera que un maltratador sea un verdugo que siempre está de mal humor, un hombre desagradable que te manda a fregar y te insulta desde el minuto cero. Mi maltratador era cariñoso, era atento y una de las personas con las que más me he reído. A mi maltratador le gustaba escucharme, tonta de mí, si no hubiera hablado tanto igual no le habría dado tantas pistas sobre cómo hacerme daño. Mi maltratador me destruyó desde dentro: conocía muy bien mis puntos débiles y jugaba con la baza de la confianza que yo había depositado en él.

«Cómo te voy a decir algo que no sea bueno para ti, preciosa, si te quiero y sólo quiero que seas feliz», «Confía en mí, ¿quién te escuchó cuándo te sentiste sola? Yo te conozco mejor que nadie».

Mi maltratador es listo, vaya si me conoce. Cuando vio que yo no pasaba por el aro de los celos y el «qué llevas puesto» lo omitió. Cuando sintió que yo iba despertando, que me estaba dando cuenta, hizo todo lo posible por destruir mis relaciones más cercanas, por hacerme insegura y pequeñita. Y lo consiguió. Hizo que sintiera que le necesitaba más que nunca, que estaba sola, que no era buena y en el fondo todo lo que me pasaba, todo lo que él me hacía era un poco culpa mía y tenía que estar contenta porque él me quería a pesar de todo y me iba a ayudar a salir adelante.

Pero yo lo tenía todo controlado, pensaba; yo sabía que había cosas en él que no eran buenas pero mientras fuera consciente era yo quien tenía las riendas de la relación, creía. Mis amigas, mi hermana, también mujeres en teoría muy concienciadas sobre la violencia machista y estructural, sobre los hombres maltratadores, en algún momento se alarmaron. Llegaron a recomendarme que me alejara de él, veían comportamientos extraños. Pero nunca le dieron la suficiente importancia porque pensaban, igual que pensaba yo, «eso nunca le va a pasar a ella, porque ella es fuerte, es independiente, ella se daría cuenta y no lo permitiría».

Y resulta que, hace unas semanas, tuve una conversación con una de ellas. Mi mejor amiga desde hace más de diez años me dijo llorando que no podía más, que no le gustaba cómo me comportaba con ella y que si seguía así no quería volver a saber nada de mí. Mi amiga decía que, a veces, era fría y distante con ella sin motivos, que parecía que me gustaba hacerla sentir mal. Mi amiga me dijo que tenía miedo de decirme algunas cosas, no porque fuera a atacarla físicamente, sino porque tenía tal poder de convicción sobre ella que siempre conseguía darle la vuelta a la tortilla y que se sintiera mal.

Esa tarde lloré más que cualquier día de mi vida. Mi amiga, a pequeña escala, había descrito algunos de los sentimientos que mi maltratador me había provocado. No sé muy bien en qué momento até cabos, pero esa noche llamé al 016. Hablé con una psicóloga durante una hora. Al parecer no es raro que las mujeres, inconscientemente, imitemos y reflejemos el comportamiento de nuestro maltratador en otros seres queridos.

Me preguntó, en un momento de la conversación, si mi maltrato había sido psicológico o físico, mi respuesta fue convincente «no, no, yo nunca he llegado a casa con un ojo morado. No he sufrido maltrato físico». Según avanzó la conversación dije de forma muy natural que sí, que cuando discutíamos rompía cosas para no darme a mi, decía; que igualmente me he llevado más de un empujón, que me ha agarrado y me ha retenido contra mi voluntad, que me ha obligado por la fuerza a quedarme con él en mi propio coche cuando le he pedido llorando que se vaya. Y, qué sorpresa la mía al descubrir que sí, que al parecer también había sufrido maltrato físico. Yo, que soy una mujer independiente, fuerte, hasta inteligente.

No hay patrones para las mujeres maltratadas. Todas podemos llegar a serlo, todas podemos estar siéndolo y no ser conscientes de ello. Nadie en mi entorno vio realmente qué me estaba pasando, y no puedo culparlas, ni yo misma era capaz de verlo. Hay cosas de las que no se habla: yo no sabía que esos cambios de humor, esa inseguridad, esa tristeza inmensa, esa extraña forma de relacionarme con mis amigas más cercanas tenía una explicación. No lo sabía yo y no lo sabían ellas.

Aún hay días (la mayoría) en los que me siento sola, en los que creo que ellas no pueden llegar a entender lo que me ha pasado o cómo y por qué he cambiado. Sé que hay cosas que simplemente forman parte de una misma y se deben superar sin contar con nadie más, pero en algunos momento sientes que eres muy débil: «venga, supéralo, sólo has estado con un loco, pasa página, que todas hemos tenido malos amores». Es que esto no es solo un mal amor, amigas mías, y ojalá pronto encuentre las palabras para explicároslo, a vosotras y al resto del mundo.

Ni una mujer más maltratada.

About Celia Cuevas Martín

Habéis creado un espacio en el que me siento como en casa, que me da la comprensión y empatía que echo de menos en cualquier otra parte, gracias.

20 thoughts on “Eso nunca me va a pasar a mí…

  1. Yo soy esa!! he dañado a mi familia… he perdido amigas por el camino…y he estado apunto de perder a mi mejor amiga, mi gran apoyo, y después de un año… sigo mal… aunque nadie lo vea… porque no lo entienden…no pueden entender el proceso… y como se puede llegar a echar de menos a esa persona que tanto daño te ha hecho!!

  2. A las Locas del coño nos tienes siempre aquí. Admiro tu fortaleza y tu valentía, que aunque a veces puedas pensar que es muy pequeña, a través de tus palabras se ve enorme 🙂
    Poco a poco y paso a paso. Mucha suerte y muchos ánimos para esta nueva etapa que ya estás viviendo.
    Un abrazo muy fuerte.

  3. A mí me paso lo mismo que a ti, estuve deprimida más de un año y no me atreví a contárselo a nadie hasta después de dos años de haberlo dejado, a veces parece que nadie fuera a comprender, pero si lo hacen, cuando se lo conté a mis amigos y familia me sentí liberada de la tristeza que me había provocado, lo importante es que te perdones por haberlo permitido, porque muchas veces lo vemos venir, pero saben actuar tan bien que te envuelven en su red y no quieren soltarte, mucha fortaleza mi niña, que a partir de ahora todo va a estar mejor de a poco. :*

     

  4. Soy un hombre y también me considero fuerte y alguien que puede valerse por si mismo, pero sufrí idéntica situación durante nueve años. Me alejé de mi familia y de mis amigos, y en mi caso nunca nadie supo nada. Solo ahora que ya ha acabado me doy cuenta que que mi pareja, otro hombre de mi edad, me anuló completamente, e incluso me cuesta a mi mismo admitir que también hubo maltrato físico.

    Ojalá alguien me hubiera sacado de ahí en su momento.

  5. No sabes como me identifico con lo que has escrito, parece que has hablado de mi vida… Y lo peor es que ahora, después de haber terminado con la relación, estoy aterrada de que me vuelva a pasar otra vez. Al fin y al cabo, ya me pensé una vez que eso no me iba a pasar a mi… Y ahora sobreanalizo cualquier cosa, cualquier reacción…

    Pero bueno hay que ser optimistas! Al menos hemos aprendido de la experiencia. Mucho ánimo y gracias por escribir este genial artículo! <3

  6. La historia de mi vida y casi que la de la gran mayoría (o así lo veo yo). Al menos contabas con familia y amig@s en mi caso sigo sola arrastrando las penas y traumas de diez años de relación primero y de tres o cuatro más cortas después.  Que bajos lo que «te quieren ayudar» qué asco de vida en condición desigual.  Psicóloga en el 016? Qué suerte lo que yo he vivido es que sin denuncia ni hablar, literalmente

  7. Ufff me sentí tan identificada con esto! Sobre todo con el miedo a decirle algunas cosas, «no porque fuera a atacarME físicamente, sino porque tenía tal poder de convicción sobre MI que siempre conseguía darME la vuelta a la tortilla y que ME sintiera mal». Y cuando se lo planteaba, me sentía ridícula porque, cómo, si él nunca me iba a pegar! Cómo, si él es feminista y la tiene re claro con respecto a esos temas! Durante 4años me fui encerrando más y más, dejé de juntarme con amigxs y de salir. Caí en una depresión que sólo hoy distingo como tal. También soy una persona fuerte, independiente, feminista, con «cultura» y «buena educación», padres presentes… pero nadie está exento. Cuando una psicóloga me advirtió de esto, me alerté y por primera vez sentí miedo de estar con él a solas… entonces culpé a la psicológa de «implantarme ideas falsas». Espero nunca caer en ese estado de negación  nuevamente… Para eso necesitamos hermanarnos con otras mujeres y hablar de esto, contar nuestras experiencias sin sentirnos exageradas sólo porque no llegó a la violencia física. A veces ni siquiera llega al punto de que te controla a dónde vas, a quién ves, a veces no te cela ni te cuestiona cómo te vestís. Hay que aprender a reconocer las cosas más sutiles aún. Saludos.

  8. Madre mía, según iba leyendo tus palabras me iba dando cada vez más cuenta de la que me he librado. Yo he estado nueve meses con una persona así, aunque empezó a dar la cara hace relativamente poco, tengo que dar las gracias a mis amigas porque son las que se dieron cuenta de la situación y me han apoyado muchísimo para que pudiera dar el paso. Porque por mi misma no lo hubiera hecho, estaba triste, me sentía sola, desvalorizada, poca cosa….. y no me daba cuenta de que era todo la red de araña que estaba tejiendo en torno a mi. Y es cierto que es muy sutil, ni una palabra sobre no quedar con gente, pero si me sentía mal si lo hacía, y no podía hablar nada de nuestra relación, solo con él. Menos mal que yo he ido por libre y en muchas cosas no he hecho caso. Y se considera buena persona y defensor de las mujeres. Lo peor es que encima lo que me hizo dejarle fue la certeza de que estaba con otra mujer, casada y con hijos y, supuestamente, maltratada, a la que estaba ayudando a divorciarse y apoyando en este duro trance. Y mientras tanto haciéndome polvo a mi. Me comparaba con ella y me hacía sentir que no valía nada a su lado, y que encima era una desquiciada, una desequilibrada y una mente enferma por pensar mal. Tenemos que estar unidas, ser fuertes y ayudarnos y protegernos entre nosotras, porque efectivamente, ninguna estamos libres y no es algo tan fácil de detectar, yo estuve poco tiempo y sólo fue psicológico, pero no dudo que hubiera podido llegar al físico, algún empujón o golpe brusco he recibido, sólo que como parece ser sin querer lo dejas pasar, ahora se que no hay que dejar pasar absolutamente nada. Hay que estar alerta a todas las señales y a la más mínima, dejarlo, nadie merece pasar por una situación así, y encima, que lo hagan pasar porque «Todo lo hago por tu bien».

  9. Me acabo de dar cuenta de que yo también he sufrido esto. Dejé al chico en cuestión porque dejé de quererle, pero toda la gente de mi entorno me preguntaba por qué… Que si era un chico muy bueno, que lo haría todo por mi, que me quería muchísimo y se notaba a la legua… Pero había cosas que no era capaz de explicar que me hicieron alejarme de él y dejar de quererle: un comportamiento un poco extraño conmigo… Me sentía encarcelada cuando estaba con él… Me sentía obligada a hacer cosas, y cuando no las hacía porque simplemente decidía hacer lo que realmente me apetecía, me hacía sentir mal. No había considerado la posibilidad de que eso fuera maltrato, hasta que he leído este post… Gracias!

  10. Esta lacra nos perseguirá mientras se siga poniendo un psicólogo al matratad@ y no al maltratador/a. Así funciona un sistema patrialcal.

    Firma : una ex maltratada.

    #NI UNA MÁS#

     

  11. Eres muy valiente Celia al contar tu historia, me identifico tanto con ella que me da escalofríos. Yo he vivido cuatro años en una cárcel con la puerta abierta. Esa puerta poco a poco se iba cerrando, y cuando quieres salir de esa cárcel en la que tú te mes, cuesta muchísimo. Hay que identificarlo y marcharse cuanto antes, porque si no puede llegar el momento en que la puerta se cierre y tu vida se acabe para siempre. En una relación no se puede tener miedo, y cuando eres consciente de ello se sufre muchísimo, y cuesta mucho salir de ahí, y dejar de sentir ese miedo. En mi caso yo también creía que era inteligente e independiente, y él también era muy inteligente, pero de otro modo. Sea como sea, cada día que pasa es un día más hacía la luz fuera del túnel, y espero que con estos comentarios y con tu maravillosa entrada muchas mujeres puedan ver esa luz antes de que no puedan salir más de esa maldita cárcel. Gracias, de corazón.

  12. No podia imaginarme que tantas mujeres hayamos tenido la misma experiencia. Muy negativa, destructiva, aberrante y esclavizadora. Tambien me paso a mi, curioso porque tambien decia que a mi eso no podria pasarme, Estaba sobreaviso previo y ayudaba a que otras mujeres no viviesen esa experiencia tan horrrible, Y ME PASO A MI. Como no me di cuenta hasta que fue demasiado tarde? no me lo explico? quizas si. Confundi la tolerancia con el abuso, la permisibidad con un caracter intolerante…… NO LO SE. aun hoy en dia tengo cierta confusion al recordar aquel infierno. Un largo infierno de casi 17 años de convivencia, y un hermoso hijo que me ha enseñado a vivir feliz? o al menos intentarlo. NUNCA OLVIDARE el dolor, la inferioridad, las palabras dirigidas a mi con menosprecio, ira, rencor etc. por no conseguir sus deseos. Besos ana

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