Quise ser hombre

Ser mujer sociedad patriarcal machismo sexismo
Pintura: Cristina Troufa

 

Leyendo un artículo de esta misma página por Sandra Hache, titulado “Ser mujer” me quedé impresionada con el concepto de bisexualidad que maneja. Aún a sabiendas del impacto que ha tenido el patriarcado en la evolución de mi entidad, me ha tocado hondo. Duele. Pero me ha dado la llave para librarme de la carga al mismo tiempo. Que no es otra que leernos. Vernos y reflejarnos entre nosotras. Escribir es nuestra manera de ir matando el patriarcado, letra por letra. La venganza es nuestra, y esta batalla la gané ya en mi cabeza.

Necesitaba la valentía suficiente para hablar de aquella época en la que deseaba haber nacido hombre.

No me malinterpretéis. Deseaba ser hombre por lo fácil que es. No porque me sintiese como una alien en un cuerpo que no asociaba conmigo. Envidiaba lo poderosos que son en este mundo. Como el pobre que mira al rico. Por que ser hombre lo cambiaba todo. Yo lo veía, lo veo. Era una trampa.

Yo me sentía mujer, pero no quería serlo. Ser mujer era doloroso, era una cárcel. Durante la adolescencia, esa maldita etapa, era fea, pero mis compañeros de clase me metían mano. Era demasiado borde, o me reía mucho. Era delgada pero no lo suficiente. Era alta, pero en realidad eran pocos los chicos que eran más bajos que yo. Quería gustarles pero a la vez me daban asco. Me sentía sucia si me tocaban. Desgraciada si nadie me prestaba atención. Pero si metían mano a alguna amiga más a menudo era porque a ella le deseaban más. Así que, en el fondo, la envidiaba. Ella no era fea. No tenía derecho a quejarse.

Aquel mundo que no comprendía, que funcionaba tan descompensadamente, no sólo no ayudaba, si no que fue caldo de cultivo para la total confusión que llevaba dentro de mí. Aprendí a desdoblar mi personalidad como un abanico de colores, del negro al blanco puro. Blanco: la conducta más femenina para deleite del sexo contrario. Un escaparate bonito, bonita para tí las 24 horas del día. Luego, muy en el fondo, escondido, el negro. Una rabia y violencia seguramente nacida de la impotencia, de la injusticia en la que crecí, que no me dejaba de poner ataduras.

No ser, no llegar a ser nunca lo suficientemente buena para el patriarcado. A no ser que desease el escarnio social absoluto y la marginación, esa era la pena por salirse del canon. Difícil elección cuando nada es seguro y no hay refugio posible. Nadie te explica a los 16 años qué es el patriarcado y como se está comiendo tu integridad como ser humano. Al menos, siempre tuve amigas que de aquello hacían lo propio por escurrir el bulto, mimetizarse con la pared. Pasar desapercibidas era la manera de sobrevivir, ser invisibles. ¿A alguien le suena esta historia?

Se nos fuerza a imaginarnos e identificarnos con un mundo de hombres masculinizados, pero luego nos extorsionan para que seamos todo lo contrario. ¿Quién puede tener una personalidad tan plana?. ¿Cuántas mujeres pueden estar a gusto toda su vida con el canon en el que se nos permite crecer?

En nuestro subconsciente mis amigas y yo, deseábamos desaparecer. Además de desaparecer yo quería ser como ellos. Iba más allá. Pensaba: “nacer hombre y fuera preocupaciones”. ¿Que quieres hacer deporte? Mira qué moratones, como se lo curra (es una torpe) ¿Que puedes ser alto? Qué grandullón, como crecen ahora (menuda torre no va a encontrar novio nunca, ni se te ocurra usar tacones) ¿Que te interesa la física? Que listo es (se hace la inteligente) ¿Que no quieres saber nada de tías? Es normal, está centradito en sus estudios (es una estrecha).

El primer contacto con lo que es la sexualidad,  es cuando te salen las tetas y aparentas algo más de la edad que tienes. Empiezas a ver como te desnudan con la mirada. Al principio piensas que está bien si tiene tu edad, pero cuando quien lo hace es uno que te saca 20 años empiezas a cuestionarte cosas, porque ya no es divertido. No te hace sentir guapa y orgullosa de haberte saltado la comida a base de manzanas. Decides que lo lógico es taparte más. Pero es inútil, es una trampa.

Quise ser hombre, porque ser mujer no suponía ninguna ventaja, es un incordio. Te sientes un incordio. Finalmente, no te has acabado de formar, de crecer, de saber quién eres o a quién te gustaría follarte, y el patriarcado ha conseguido ya que odies tu existencia tanto como lo hace él mismo. He ahí la trampa.

Quise ser hombre, porque nadie me enseñó que ser mujer no era el problema. Hasta que el tiempo me empezó a dar respuestas diferentes en mi continua búsqueda de salidas de emergencia a este círculo vicioso. Este sentimiento de estar atrapada que no me dejaba ser feliz, o respirar.

Y ahora que lo entiendo todo, miro atrás algo apenada, pero no avergonzada. Creo que tan mal no iba encaminada.

Yo soy yo, y lo que diga el patriarcado que debería ser, es una trampa en la que no volveré a caer.

About Miss Locuaz

26, Pisces. Una vez quise ser feliz y el patriarcado me dio una hostia. English doesn't scare me. Escribo mucho. Leo más.

11 thoughts on “Quise ser hombre

  1. Uff…desgraciadamente a mi también me pasó, en la primaria…y a varias amigas mías. Realmente no tiene que ver en ser lesbiana o no, simplemente es más fácil sobrevivir en esa época oscura…

    1. Totalmente de acuerdo, independientemente de la orientación sexual. El patriarcado sólo puede ver a mujeres heterosexuales el resto son invisibles y todas sufrimos las consecuencias en menor o mayor grado.

  2. Lo has expresado genialmente !!! A mi me pasaba lo mismo, entendia que ellos lo tenían más fácil en todos los campos, y me he pasado media vida nadando contracorriente. Me has abierto los ojos y dado en el quid del problema …. MUCHAS GRACIAS.

    1. MUCHAS GRACIAS a tí, Rouse por leer y dejarme un comentario. Te recomiendo el artículo que me inspiró, estoy segura de que te resultará interesante (el link está en la primera línea).

      1. Me has abierto los ojos, andaba yo un poco perdida, sobre todo con la visión que he tenido en mi casa de pequeña que los “hombres” tenían prioridad para todo, hasta para el cariño de la madre !!!!!, tenía mi propia teoría al respecto y coincide con lo que tu expones, es tristísimo, porque después de los años, con mi sobrino sigue siendo igual (mi madre) para ella lo que cuenta son los hombres ….

        Ya no me siento un bicho raro al ver la coincidencia de experiencias y sentimientos.

        Gracias !!!

         

  3. Gracias! Casi lloro. Yo aún estoy entre la fase no poder respirar y la de no querer volver a caer en la maldita trampa del patriarcado. Gracias por este texto

  4. Jo, has descrito mi vida entera. Y si a esto le añadimos una tremenda confusión por encontrar mi identidad de género, imagínate. Es una lucha constante entre roles, actitudes…etc.

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