Sexplaining, ellos saben mejor que tú cómo te corres

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Ilustración: Kaethe Butcher

 

Escribo este artículo para acuñar un término que considero que empieza a ser necesario para describir un fenómeno cada vez más común entre la machirulada. Así es, como podéis adivinar, el “sexplaining” es el típico discurso sobre sexo que todo mansplainer tiene guardado en su almacén para explicarnos a las pobrecitas hembras en qué consiste el sexo y qué es lo que debe gustarnos en la cama.

Pensad un momento y os daréis cuenta de la de veces que os ha pasado: estás con un chico, te gusta, le gustas, os gustáis y empezáis a hablar de preferencias sexuales… y el chaval empieza a dudar de tus gustos y tus confesiones:

“¿Cómo no te vas a haber corrido follando conmigo? Anda, no seas mierdas” #truestory

“A ver, yo aguanto poco pero en eso consiste, al tercer o cuarto polvo ya puedo aguantar más. Si total, a las tías os gusta que os follen, ¿cuánto más, mejor, no?» #sieguesiendotruestory

A ver, no sé a vosotras, pero a una le ha costado una barbaridad descubrir, redescubrir y reafirmar su sexualidad como para que venga uno a cuestionar qué es o qué no es lo que te gusta, cuándo puedes correrte y cuándo no y, sobre todo, que disfrutes del sexo con él sí o sí y, si no, mientes y eres una dirty bitch. A una le cuesta mucho disfrutar del sexo porque el sexo se basa en la comunicación y en la confianza, y a las mujeres se nos penaliza socialmente cada vez que hablamos de sexo, incluido en la intimidad de una pareja o en la de una sola noche. ¿Por qué tiene que venir un tío al que se supone que le gustas y con el que te quieres liar –ya tienes bastante hecho, macho, no la jodas ahora- a echarte una charlita de esta índole?

La respuesta es sencilla: una mujer que disfruta de su sexualidad da miedo y da aún más miedo cuando esa sexualidad no se desarrolla, no culmina gracias a la mano experta de un hombre. La masculinidad heterocirsnormativa es frágil, y esto representa una amenaza para su status. Cuando el discurso deja de ser consensuado y comienza a ser persuasivo, implica que uno tiene lo que el otro no y tiene que conseguir. En este caso, para un hombre heterocis el hecho de que una mujer no se corra cuando se acuesta con él es una afrenta y de las gordas, porque ¿qué puede haber más grave que un hombre que no consiga satisfacer sexualmente a una mujer?

Esto es una llamada de atención para el orgullo de muchos. A lo mejor no os consideráis mansplainers, o machirulos, o machistas, o sexistas; a lo mejor hasta estáis bastante de nuestro lado, pero haced una revisión de conciencia y preguntaos si alguna vez habéis caído en el sexplaining. No deja de ser una agresión, ya sea directa o indirecta, un comportamiento condescendiente y paternalista que sigue tratando a las mujeres como si no supieran lo que quieren o no fueran capaces de averiguarlo por sí solas.

A mí esto me ha pasado. Más veces de las que me gustaría. Y lo peor ha sido que, inconscientemente, llevada por lo que se espera de mí socialmente como mujer, he cedido a este tipo de presiones, he cedido al famoso orgasmo fingido y he cedido al seguir callada y no hablar de lo que me gustaba o no porque lo sentía como un problema mío, como algo que me avergonzaba. No llegaba al orgasmo pero él sí, por lo tanto, el problema era mío. La que tenía el problema era yo.

Ahora es cuando me dirijo a mis compañeras: chicas, no os calléis. Recordad que el silencio siempre favorece al opresor y las opresiones pueden ser muy sutiles. Hablad, comunicaos y si, por algún casual, el tío os replica, os pone en tela de juicio o se ríe de vosotras, puerta. Nos quedaremos sin echar un polvo, sí, pero ¿De qué sirve tener sexo con alguien si ese alguien sólo quiere que interpretes un papel?

Hablad, chicas, hablad. Hablad de que os gusta follar, de cómo os gusta follar y de si os corréis o no. Habladlo entre las amigas, hablado con el chico con el que queréis acostaros y, sobre todo, habladlo con vosotras mismas.

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Mi grafía es mi bío.

15 thoughts on “Sexplaining, ellos saben mejor que tú cómo te corres

  1. Conozco a muchos amigos y compañeros que son bastante «fantasmas», pero hago revisión de conciencia y yo no tengo recuerdo de haber cometido nunca el sexplaining, de hecho soy bastante inseguro, lo que dudo sea nada bueno. Desde mi adolescencia demisexual (de aquella no conocía el termino), me he preocupado mucho por el disfrute de mis parejas, pero quizás mi necesidad de saber si la valoración a posteriori era positiva ha podido incomodar alguna vez. Por otra parte, como todos en algún momento, reconozco haber caído en el clásico error de focalizar toda la atención en el orgasmo, y puesto que tiendo a atribuirme en exclusiva la «culpa» cuando no han llegado, creo que alguna vez he podido propiciar el típico fingimiento por compasión.

    Sin duda, el empoderamiento sexual y feminista de la mujer es imprescindible para que podamos llegar a una comunicación eroticoafectiva fluida y honesta. Gran articulo, y muchas gracias por todo el trabajo que estáis haciendo a ese respecto.

    1. Ole tú por leer esto y no sentirte ofendidísimo y super atacado. Es una pena que tenga que aplaudir una respuesta que debería ser común, sin embargo, no lo es y me han entrado ganas de darte un abrazo jajajaja.

  2. Ufff como siempre con la sororidad me reflejo y empodero. Te abrazo y agrego a todo lo que dijiste que es muy dificil cuando te descubres estando en pareja porque como siempre eras calladita y pasiva pensando que era tu culpa… Ahora que empiezas a vivir es que si bien quieres a tu compa es demasiado tener que discutir en la cama para que entienda que eso que el ve liquido no es que siempre sea porque en realidad te gusta el macho salvaje… Que necesito tambien estar a gusto con eso y mas cosas.

  3. Escribo esto desde mi optica de hombre cis. (No hetero, pero para el caso no es relevante) escribo desde un teléfono así que por favor disculpad mi ortografía.

    Supongo que he caido en el sexplaining. Pero, no se trata justamente de poder hablar sin tapujos sobre el tema con tu pareja sexual?

    Desde las conversaciones de bar, la cultura audiovisual, y hasta en las columnas de sexología una cosa nos dejan clara: ambos debemos correrse para que el intercambio sea justo.

    Nuestra sociedad en el fondo ridiculiza al hombre que no sea capaz de hacer que su pareja llegue al orgasmo. Se es menos hombre. Por eso es una afrenta para muchos.

    Personalmente, si la mujer con la que follo no se corre, no me lo tomo exactamente como una afrenta, pero si que hace daño a mi ‘masculinidad’. Me invade un sentimiento de culpa. De la misma forma que si se corre lo siento como una especie de ‘logro’ que reafirma mi virilidad.

    Últimamente, tengo una pareja sexual que, siendo ya varios encuentros, nunca se ha corrido conmigo. Intento hablarlo, me gustaria ‘solucionarlo’; «Tranquilo, raramente me corro, no hay nada que solucionar. Con la gran mayoria de hombres que he estado nunca me he corrido».  Si intento hablarlo más, ella suele cortar el tema, parece que me pongo pesado. Y si me pongo demasiado pesado, acabará por fingir y obviamente no es lo que queremos ninguno de los dos.

    La idea de la sociedad en general, sería que esta chica «necesita descubrir aún sobre su sexualidad». Obviamente hablarlo con ella en estos términos seria sexplaining, no?

    Que se supone que tengo que hacer si no es hablar con ella? Cualquier columna de sexología en el periodico gratuito de turno me alentaría al ‘sexplaining’. O no?

      1. No, no asumo eso. Digo que esa es la idea general de la sociedad, y que cualquier consejo iría en esa dirección.

        Obviamente yo no sé hacer que se corra, por eso mismo intento forzar la conversación, para aprender como, y, puede que con eso, caiga en el Sexplaining.

    1. Hola, L!

       

      Yo creo que si hablas con tu compañera no habrá problema alguno, siempre que lo hagas desde la comprensión y la voluntad de ayudarla. Pregúntale qué puedes hacer para que ella también disfrute. En ningún caso cometes sexplaining si no tratas de imponer tu visión de la sexualidad femenina. A lo mejor, si le pasas el artículo, decide abrirse más contigo 🙂

      Un saludo y suerte!!

    2. cuando tuve sexo por primera ves con un hombre fue un abuso. no fue un loco que me agarro en una esquina, pero fue una violacion aceptada. despues tuve sexo con otro niño y me gusto pero no tuve un orgasmo y nuca tuve un orgasmo con el. el siempre después de follar me preguntaba y me acosaba con su intención de hacerme acabar con el, hasta el punto de llorar después de follar, era horrible. el nunca supo que a mi me habían violado y no tenia porque saberlo, si yo no sentía confianza plena en el, si  aun no aceptaba la situación. después de años conocí a otro niño y a el le dije que me habían violado, le conté todo con todos los detalles y fue liberador. en un comienzo tampoco tenia orgasmos con el, pero con el tiempo tuve orgasmos y fue muy rico, me sentía en verdadera confianza. el nunca me pregunto porque no me iba con el, ni ningunas de esas preguntas que me hacían sentir incomoda, mal, culpable, sino que me preguntaba que me gustaba, que fantasías tenia, me confesaba sus fantasías, nos reíamos, cuando hacíamos el amor escuchaba y miraba como reaccionaba a las cosas que el me hacia, que yo me hacia, que le hacia a el todo de una manera muy fluida y natural.

      la empatía real no es sentir un logro el orgasmo del otro, ni amedrentar a la persona con tu culpa. todo se da a a su propio tiempo. (no estoy diciendo que a ella la violaron ni mucho menos solo te cuento mi experiencia por si te sirve de algo)

  4. «¿Pero cómo no te vas a correr si todas las tías con las que he estado, SIEMPRE, se han corrido ANTES de que lo haga yo?» Basado en hechos reales 😀

  5. Aún recuerdo lo culpable que me hacía sentir mi primer novio por «no ser capaz de correrme». Desde la broncas hasta el «oh, la culpa es mía, es que soy un mal amante»… ¡Pues claro que era un mal amante! Pero claro, en ese momento tú no lo sabes, piensas que la culpa es tuya porque las mujeres se tienen que correr sí o sí, hagan lo que hagan ellos (joder, que me los he encontrado que parecían creer que tú ya te ibas a dar por satisfecha solo por practicarle sexo oral a él). Que la culpa es tuya porque «estás demasiado nerviosa», no suya por dedicarle tiempo a ver por qué estás nerviosa (y  remediarlo).

    Y como bien dices… Hablar es una maravilla. Hablando se entiende la gente. Y si no se entiende… ¡A la mierda!

  6. Toda la razón, me he sentido identificadísima. Y no en conversaciones, sino en mis relaciones. Siempre he sido de relaciones largas, con alguien a quien quisiese y con quien tuviese confianza. Pero hubo una época, muy corta en mi vida, en la que probé a acostarme con conocidos. Acababan cuando querían, si no te habías corrido, ni lo preguntaban, y si se lo hacías saber decían «lo siento, no me he podido aguantar». Oye ¿No se te ha ocurrido que tienes dos manitas y puedes ayudarme? Y pienso, «ayudarme», como si me hiciese un favor, como si corrernos fuera un favor que ellos nos conceden, en el coito o el postcoito, no importa. Esa es la razón por la que me negué a volver a tener relaciones esporádicas.

    E incluso en la pareja, llevo con un chico ya más de un año y estuve casi la mitad de ese tiempo intentando concienciarle de que necesitaba mis tiempos, que me esperase, que si yo no me corría «SÍ pasaba algo», tuve que explicarle que en muchas mujeres la penetración es lo de menos, que lo que más nos da placer no tiene NADA que ver con su pene y que no dependía de él, yo mandaba en esto porque era mi placer, no el suyo. Y es que a los hombres no les gusta ceder, es una cuestión de poder, si tienes pene das, mandas, y si tienes vagina, recibes.

    Curiosamente, nosotras, que tenemos la suerte muchas de poder tener orgasmos más veces y de seguir con el coito a pesar de habernos corrido, tendría más lógica y sentido pensar, como PRIVILEGIADAS que somos que aprovechásemos (ellos y nosotras) para darnos el máximo placer posible, esperarnos y luego, como resultaría lo más natural, que ellos acabasen. ¿Sabéis cuál es el problema? Que somos demasiado consideradas, podríamos acabar y dejarlos a medias, como muchos hacen. Ya hemos acabado, ¿no? Pues apáñate. Pero no, nos importa la otra persona, porque el sexo es cosa de dos. Pues hay muchos hombres que solo ven el sexo como una dirección. Pues como dice la autora, es tan simple como decir NO, y que se joda.

    1. Totalmente de acuerdo. Lo que dices es de un sentido común elemental. El sexo es cosa de dos y solo funciona si cada uno esta pendiente de lo que el otro necesita. Esto es algo que algunos lo tenemos intuitivamente y somos por ello unos privilegiados. Creo que algo tiene que ver con el mismo instinto que nos lleva a desconfiar de todo tipo de consignas establecidas, no ya por el poder, sino por la «cultura» convencional que respiramos, llena de mensajes subliminales tóxicos: fuerte/débil, éxito/fracaso, etc. En fin, me resulta casi imposible separar mi visión del mundo de mi visión de la sexualidad

    2. Estoy de acuerdo en todo lo que dices sobretodo en que el pene no es lo que complace a muchas mujeres ,pero si es así..xq dices que tenemos que esperarnos en el coito?

  7. Excelente artículo y verdades como puños.  Además que a la hora del sexo no sabmos muy bien que es realmente lo que nos gusta a nosotrxs ni tampoco conocemos que le gusta a la otra persona y hacemos lo que creemos correcto basándonos en esterotipos sexuales de género como:

    -Tragarse el semen de tu pareja (basado en la idea de que una mujer heterosexual pasa placer o gusto ingeriendo el semen de su pareja)

    -El ano como templo intocable (La idea del varón heterosexual patriarcal de no experimentar el sexo anal por miedo a ser percibido como poco hombre, afeminado o maricón,  porque en el inconsciente colectivo de este grupo existe el mito de que es cosa de hombres homosexuales, incluso hay mujeres [hetero] que peciben estas actitudes como al negativo con la idea de que es poco masculino).

    -La idea de que un hombre [hetero] tenga su miembro grande y gordo complace más [a mujeres hetero] (basado en la idea de que el sexo es solo penetración, a esto se le puede añadir también el tener que follar como un salvaje sin cansarte, sin correrte y además tener pilas para más en cero coma después de la culminación porque es así, y como macho que eres lo sabes).

    -La idea que fomentan los anuncios de televisión, series, películas y cine porno de que el maltrato físico, la sumisión y la violación es algo que ‘pone’ y es ‘sexy’, incluso puede asociarse a lo erótico, no he podido evitar recordar Sombras de Grey).

    Ojo y desde aquí quiero hacer un llamamiento que no todos somos machirulos, yo no me siento identificado con el modelo patriarcal y ni tampoco esa masculinidad agresiva, homófoba, machista, prepotente e intolerante, de hecho yo tengo creo una especie de trauma por una situación que me pasó cuando yo tenía 15 años. Tuve una pareja que no hacía nada más que reprocharme lo mal que follaba y que no la complacía, eso a mi me hacía sentirme fatal y no sabía por qué, lo cierto es que si algo sabia en aquel momento es que mi masculinidad se veía afectada, es decir sentirte inutil y poco hombre por el hecho de no poder complacer a tu pareja sexualmente (basado en la idea de la penetración), lo cierto es que podríamos haber probado otras cosas pero no fue el caso, no tratamos de hablar ni de buscar alternativa.  Y un detalle más, esta persona solo me reprochaba el sexo en el sentido de la penetración.

    Hace no tanto yo no disfrutaba mis relaciones sexuales porque estaba demasiado centrado en complacer a la otra persona con el fin de demostrar que soy una especie de máquina de follar y que puedo con todo pero eso es un mito y una leyenda del patriarcado y del capitalismo.

    Hace falta más comunicación, que te gusta, que no te gusta, que le gusta y que no le gusta. Basta ya de sexismos y estereotipos, por una sexualidad libre y diversa.

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