Estimada compañera feminista y amiga de Dalas

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Ilustración: Solylaisse

El YouTuber DalasReviws, tristemente famoso por sus comentarios machistas, promover la violencia machista, su uso constante de la palabra «zorra» o «feminazi», una ruptura muy turbia con su exnovia, Miare,  cantar bingo en todas las objeciones cuñadas a la LIVG, entre otras historias chungas, ha publicado una carta de apoyo de una feminista anónima amiga suya, que habla como él, piensa como él, nos informa de que le estamos haciendo Flaco Favoral feminismo y está totalmente estereotipada.

En el caso de que esta amiga feminista que obviamente es el propio Dalas realmente exista, me gustaría hablar con ella.


Estimada compañera feminista y amiga de Dalas,

Quiero decirte, ante todo, que siento mucho lo que está ocurriendo. Y siento mucho que tu amigo esté siendo atacado, pero cuando discriminas, te ríes y humillas a un colectivo oprimido, estas cosas ocurren, sólo hay que echarle un vistazo a la historia. Además de que en este caso es un machista que fomenta la violencia y la ridiculización de las mujeres.

Yo no he cursado estudios de género, tampoco he ido a ninguna gran universidad como dices haber ido tú (me pregunto a cuál habrás ido: ¿Iowa? ¿Queens? Son universidades que admitieron a mujeres antes de 1900, aunque había muchas más). Yo he ido a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y he estudiado Lenguas Modernas, nada que ver con ningún tipo de estudios de género, como puedes observar. También soy afín a la izquierda española, aunque tenga sus más y sus menos, y soy asistente a manifestaciones desde pequeña, pues mis padres eran sindicalistas, así que desde bebé he estado en ellas.
No trabajo en una gran multinacional, ni he creado grandes programas de igualdad. Pongo mi granito de arena en la lucha cibernética con algún que otro vídeo y con algunos twits, nada que no haga cualquier otra persona afín a la lucha. Y nada de esto me hace mejor feminista, ni peor. Y a ti tampoco. Haber cursado estudios de género, haber ido a grandes universidades, no te hace mejor feminista, porque el feminismo no trata de eso. No trata de una lucha a ver quién es la que está mejor formada, ni una lucha a ver quién rebate más cosas.

El feminismo es más bien sentarte y escuchar. Sentarte y escuchar a tu compa negra, y conocer su situación específica. Sentarte y escuchar a tu compa musulmana y saber que la vejan cada vez que sale a la calle, por su religión, y porque el Islam está altamente racializado. El feminismo, querida compañera, va de escuchar a las putas, de escuchar a las actrices de porno, de escuchar a las chicas trans. El feminismo va de reconocer sus luchas interseccionales, y ser sus aliadas. El feminismo va de romper fronteras y apoyarnos. Va de no simpatizar con Esperanza Aguirre, pero reconocer hasta dónde ha llegado siendo mujer. O de no simpatizar con Ada Colau, pero reconocer hasta dónde ha llegado siendo mujer. Eso es el feminismo, y eso es la sororidad.
Yo también he leído muchas de las obras que nombras, generalmente en inglés. También he leído a Christine de Pizan, que ya en 1400 reivindicaba una lucha específica del colectivo; a Sor Juana Inés de la Cruz, que reivindicaba la intelectualidad de las mujeres allá en 1690; y también a Kishida Toshiko, que habló sobre la problemática japonesa del deber familiar en 1880. Y no me hace mejor que una compañera que no haya leído nada de esto, porque para estar oprimida, no hace falta leer, y para sentir y luchar contra tu opresión tampoco.

Ninguna feminista cree que el feminismo sean chapas, o incluso eslóganes, ni si quiera una lista de lecturas con personajes de renombre. Hablando de eslóganes, el feminismo debería revisar muchos de ellos, como por ejemplo “contra el patriarcado, poder clitoriano”, como si a las mujeres que tienen pene no les afectara el patriarcado. Como ves, el feminismo no está exento de revisión, por eso debemos escuchar a las compañeras.

Ninguna feminista siente odio o desdén hacia los hombres, sino hacia el sistema que educa a esos hombres que se creen dueños y dioses de la calle y que nos chistan, o nos comentan lo bonitas que nos vemos. Ninguna feminista siente odio o desdén hacia los hombres, sino hacia el sistema que educa a esos hombres para creer que un “no” puede ser un “sí, más tarde”, o quizá un “sí, tras más alcohol”. Ninguna feminista siente odio o desdén hacia los hombres, sino hacia el sistema que educa a esos hombres para creer que es justo que, siendo el 70% de las graduadas en estudios superiores, y siendo las que mejores notas sacamos, los puestos de poder y decisión, públicos y privados, estén copados por hombres, para que después nos digan que no son necesarias las cuotas de igualdad, porque si las mujeres no están ahí es “porque no están preparadas”.

Como seguramente sabes, dados todos tus estudios, los escraches son algo habitual en el feminismo desde las sufragistas. Ya en la primera ola había hostigamientos a políticos y representaciones públicas con pequeñas muestras de violencia, manifestaciones bastante poco pacíficas, huelgas de hambre llevadas a cabo por las presas ideológicas y, como seguramente también sabrás, se llegaron a romper escaparates y a quemar edificios.

Ojalá no hubieran tenido que llegar a eso, y ojalá no hubiéramos tenido que llegar a esto, pero cuando a un colectivo, que sólo tiene su voz, no se le escucha, las escaramuzas son inevitables. Es el momento de echar la mirada a Francia, y ver la cantidad de manifestaciones y altercados violentos que están habiendo, porque el pueblo no quería la reforma laboral, pero el gobierno no le escuchó. España es probable que se quede incomunicada vía trenes con este país, debido a las huelgas, ¿lo sabías? Seguramente sí.

Las chicas a las que miras en la firma de libros, no sólo fueron a gritar, a que les sacaran fotos o a que les llamara la atención la policía. Hablaron con los padres de las asistentes, les explicaron qué promulgaba Dalas y compartieron muchos de sus comentarios machistas. Sí, también taparon el puesto con una pancarta, y sÍ, también hostigaron a Dalas, que estaba detrás de una mesa. Una manifestación muchísimo más suave que cualquiera que haya realizado el feminismo antes frente a una figura pública.

La revolución que han comenzado estas compañeras, y las de Zaragoza, no va contra las mujeres que escuchan y defienden que Dalas no es machista. Estas mujeres son personas alienadas, como muy bien sabrás dados tus estudios, y lo son por la sencilla razón de que justifican comentarios y acosos machistas, ¡incluso a menores de edad que sólo intentan descubrir y experimentar con su sexualidad! Por lo tanto, como puedes comprobar, no es el equivalente a decirle a una mujer que no puede hacer algo, en realidad es el equivalente a decirle: “Lo que te están vendiendo va en tu contra, abre los ojos, por favor, que este sistema nos mata.”

Como seguramente sabes, ya que has estado en muchas asambleas, debates y acampadas, las manifestaciones violentas en movimientos sociales sólo se dan cuando el sector es ignorado, apaleado, silenciado y violentado constantemente. Y estas manifestaciones no vienen porque nos guste la violencia, vienen porque nos agreden –recordemos que una agresión no tiene porqué ser física. Pero, compañera, estoy segura de que sabes todo esto, gracias a todas tus horas de estudios y asambleas.

Me gustaría hacer hincapié en una frase que has escrito: “Nunca pregunta si lo que te ha sucedido ha sido obra de un hombre o una mujer”. Esta frase está mal por muchas cosas, la más importante es que al no reconocer el género de la persona que agrede, puedes estar negando problemas específicos del género agredido. Negar los sistemas de opresiones en los que nos movemos, o “ignorarlos” no hará que desaparezcan, muy al contrario, hará que no podamos debatirlos abiertamente y encontrar soluciones a ellos, cosa que seguramente ya sabes.

Espero que esta carta nos haya servido a todas, igual que la tuya me sirvió a mí para reflexionar sobre todo lo escrito. También espero que podamos mirar con perspectiva, que, por mucho que una persona sea nuestro amigo, nuestro familiar o incluso nuestra pareja, no le exime de tener privilegios y de participar de forma activa o pasiva en los sistemas de opresión, y que también, nosotras mismas, podemos ser –y somos- racistas, tránsfobas y tenemos misoginia internalizada.

Tenemos que recordar que luchas como intentar señalar a las personas opresoras, sólo buscan que la gente tenga una perspectiva crítica antes sus ídolos y personajes públicos; otras luchas, como puede ser enseñar el pecho, o dejarse de depilar, buscan la liberación directa de la mujer; y otras luchas, que abogan por la despenalización del hombre como ser biológicamente incapaz de controlarse, buscan romper los roles impuestos.

Quiero también señalar, que muchas personas no pueden, o quieren, acudir a manifestaciones, y esto es perfectamente válido. Hay muchas maneras de hacer activismo hoy en día, e internet es una gran forma de dar difusión a nuevas ideas, o incluso a las no tan nuevas, pero que siguen vigentes. Incluso la charla de sobremesa que tienes con tu abuela, que creció y vivió el franquismo, es activismo.

Compañera, si eres de las que hacen activismo de calle, espero verte en las protestas contra la vejación por los derechos de las mujeres, en las protestas ante la recesión de derechos en materia de salud, reproductivos y laborales, pero también espero verte en las protestas que criminalizan la cultura de la violación, aquellas protestas que nuestras amigas romaníes, musulmanas y negras realizan para desestigmatizar sus colectivos y aquellas en las que se luche porque nuestras compañeras trans no mueran antes de los 30. Y, por supuesto, también espero verte en aquellas protestas que sean para señalar actitudes machistas de personajes públicos o mediáticos, aunque estos personajes sean nuestros amigos, familiares o parejas.

Espero que podamos seguir creciendo juntas, que sigamos cogidas de la mano en esta lucha que arranca la vida a tantas mujeres, y no hablamos sólo de los asesinatos. Espero que las conversaciones cordiales no se terminen, y que los debates internos sólo nos ayuden a mejorar y a seguir creciendo. Espero que no nos olvidemos nunca de que el feminismo no se acabará porque se ponga un permiso de paternidad obligatorio, o porque consigamos paliar las muertes, porque eso no es la liberación de la mujer. Aún queda mucho camino, compañera, y espero que sigas a nuestro lado.

Un fuerte abrazo,

Marta Carmona.

About Marta Carmona Hernández

Estudiante universitaria, vlogger y activista a tiempo completo.

16 thoughts on “Estimada compañera feminista y amiga de Dalas

    1. Muchísimas gracias, de verdad. El apoyo siempre es bien recibido, sobre todo en estos casos, que pueden ser foco de mucha atención en las rr.ss.

      Muchas gracias.

  1. En el segundo párrafo (dos líneas), justo antes de la carta, has escrito «no gustaría hablar con ella». ¿Es un error y quieres decir «me gustaría»?

    Un saludo

  2. Buenas, la verdad me encanto tu redaccion, combinaba un lenguaje simple pero aun asi demostraba firmeza en lo que hablas.

    1)Apoyo al feminismo en todas sus olas.Pero tambien hay que admitir que lamentablemente los extremistas son los mas vistos por las personas ajenas a la ideologia que muchos desean mostrar (tanto religiosa como politica)lo que causa que «criticos» como Dalas que solo se rien de lo superficial sin siquiera investigar mas a fondo o demostrar seriedad cuando lo requiere.

    2) Por mas que Dalas se lo merezca, no considero justo molestar a terceros solo por atacar a dalas, y las personas grabadas que se manifestaron no coinciden con la imagen que el feminismo quiere dar a traves de su ideologia.

    Saludos y buena suerte.

  3. ¿Alguien que ya había leído la mayoría de obras de Virginia Woolf a los 17, entre otras muchas lecturas, podría decir (en serio) que Dalas «ha dado vida a uno de los personajes femeninos más fuertes de la narrativa juvenil contemporánea española»? Quiero decir, ¿podría decir esa frase en alto, del tirón y sin reírse? Tiene que tener muy mala impresión de la narrativa juvenil contemporánea española.

    1. La verdad es que, personalmente, no he leído el libro, sólo las 50 primeras páginas o así, pero lo que he leído es malo con ganas, y no sé si el libro mejora, aunque lo dudo muchísimo. Y ya no es sólo su redacción, sino que, por lo que tengo entendido, se negó ante la editorial a tener un corrector, cosa que para mi es completamente inexplicable para un escritos, ya que muchas veces hasta que no pasan años no podemos distanciarnos de la obra y verla con perspectiva.

      Pero bueno, si él dice que su amiga dice eso, ~será verdad que lo dice~

      Un saludo y muchas gracias por tu comentario.

  4. Increible.

    No te sobra una letra, y creo que de este artículo hemos aprendido muches. Con lo que más me quedo es con escuchar, eso me ha llegado al corazón.

    Marta eres una artista y eso va de la mano con la revolución.

    Un abrazo, hermosa! ♡

    La Rana

  5.  
    Se puede acusar al tal Dalas de tener actitudes machistas o ser un machista, pero decir que promueve la violencia machista me parece que es faltar a la verdad, cosa que además el aprovecha y pudiendo probar fácilmente que no es cierto.
     

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