Estamos trabajando, no nos beses

Mujeres discriminadas STEM Marie Curie
Fotografía: Marie Curie en su laboratorio.

Hace ya años que se lucha por sacar a la luz el trabajo de todas aquellas mujeres que se han dedicado en cuerpo y alma al arte, la cultura, la ciencia o el pensamiento, en un intento de dar visibilidad a lo históricamente invisibilizado, ignorado o menospreciado. Ocultado o poco valorado por el mero hecho de ser mujeres, claro. De esta forma, visitando en París la enorme exposición que se les dedicó a las mujeres fotógrafas “Qui a peur des femmes photographes?” me sentí aliviada y orgullosa, pero también experimenté una vergüenza inmensa. Sentí vergüenza y rabia a su vez. Ambas exposiciones, una dedicada al s. XIX y otra al XX, eran muy completas y daban un repaso por lo que viene a ser la mitad de la historia de la fotografía, que ha sido obviada durante décadas. Así como sucede con la fotografía, debe de pasar en todos los terrenos de la cultura. Liberados de una visión sexista, está claro que si no se entablan planes de investigación que analicen en profundidad el trabajo de las mujeres en cualquier faceta de la cultura, ésta pasa desapercibida para una gran parte de la población. Si no se les dedican exposiciones en museos o proyectos, caen en el olvido o no se les da el reconocimiento que su aportación merece.

Una buena parte de las mujeres, hasta hace bien poco, ha trabajado a la sombra, relegadas con frecuencia a lo íntimo y, como todo aquello que no salta al plano público, queda la mayor parte de las veces sepultado. No obstante y para consuelo de muchas y desvelo de otros tantos, el feminismo está en auge y la inquietud por analizar, estudiar y proyectar el trabajo de muchas mujeres del campo de la cultura aumenta con los años. De esta forma, figuras como las de Dora Maar, Camille Claudel, Emilia Pardo Bazán, Lou Andreas Salomé, Hannah Arendt, Leonora Carrington, Frida Kahlo, Simone de Beauvoir, Clara Schumann, Claude Cahun, Artemisia Gentileschi, O’Keeffe, Lempicka, Marie Curie, Virginia Woolf y un largo etcétera, son rescatadas del silencio y emergen como los referentes que fueron, que son o que pueden llegar a ser. Hasta aquí, todo estupendo. Pero lo que me ha llevado a escribir este artículo es un dato alarmante en medio de toda esta buena voluntad de “dar al César lo que es del César”.

Mujeres invisibilizadas Camille Claudel
Fotografía: Camille Claudel.

En los últimos meses, se me han enviado artículos que se han hecho virales por internet. Estos artículos en cuestión rendían un supuesto homenaje a mujeres como las anteriormente citadas. Y digo “supuesto” porque existe un rasgo en común que los unifica a todos: el empeño en ensalzarlas en función de los grandes intelectuales o artistas con los que habían mantenido una relación amorosa. Así, Dora Maar no pudo haber sido nadie sin Picasso, Simone de Beauvoir sin Sartre, Lou Andreas Salomé sin Nietzsche o Leonora Carrington sin Max Ernst. Por poner. O mejor dicho, por no seguir poniendo. Una artista vale las pollas que se ha comido, la aportación que una mujer haya podido hacer a la Historia del arte la conforma la calidad creativa o intelectual de los hombres que se ha follado. O directamente, su trabajo tiene un valor en la medida que seducen o poseen una belleza física destacable. A veces lo peor no es esto, y es que si estas mujeres levantaran cabeza, se encontrarían con que su memoria como artistas está fatídicamente ligada con el hombre que las violó, maltrató, humilló o acosó.

Discriminación género ciencia Lou Andreas-Aalomé

El hecho de que un hombre sea creativa o intelectualmente admirable no quita que su calidad como persona o su código moral o ético sean denunciables. De esta forma, no es novedad que os diga que Picasso o Rivera eran maltratadores, que Nietzsche era un machirulo acosador o que Rodin hacía depender económicamente a Claudel para que esta pudiera seguir esculpiendo.

Cuando planteo esto no quiero decir que, en el plano biográfico, no se deba destacar a cualquier persona que haya sido relevante en la vida de cualquier mujer, para bien o para mal, sino que si nos vamos a ceñir a su trabajo como artistas o pensadoras, de sus relaciones íntimas sólo se debería hablar en la medida en que su pareja o amante aparecen en su obra. Un buen ejemplo puede ser el caso de Dalí con Gala: esta mujer no sólo era su pareja, sino que aparece incesantemente en su obra. Si no aparecen, esa información sobra. De esta manera, si estamos hablando sobre la Banalización del mal de Arendt, exponer su relación con Heidegger está fuera de lugar.

Por otro lado, a veces no sólo se habla de su vida íntima en exceso o más de lo debido, sino que se da a entender que sus cualidades o logros como artistas se deben a sus amantes: sin ellos no habrían sido nada, sin ellos no habrían llegado tan lejos, sin ellos jamás habrían evolucionado, sin ellos no tendrían el valor que han alcanzado, como si realmente hubieran nacido de sus costillas. No, señores. Las mujeres que se dedican al arte tienen un valor en sí mismas, más allá de su físico, más allá de quien se hayan enamorado, más allá de quienes las hayan impulsado o catapultado a la fama. Es más, muchísimas veces son ellas el foco de inspiración de ellos y eso rara vez se menciona. Que Robert Schumann sentía una evidente admiración profesional por Clara o que Rodin firmaba en esculturas realizadas por Camille es algo que se está empezando a analizar ahora. Otra cosa es que por ser amantes o esposas de hombres públicamente notables, se las recuerde en la actualidad, lo que daría para otro artículo alarmante: la cantidad de mujeres que nos habremos dejado en el bote por no haberse arrimado o coincidido con peces gordos (hombres) de la cultura o la historia del arte, es decir, que hay mujeres de cuyo talento nos hemos percatado por pasear al lado de André Breton, si no, ni nos fijamos. Y que tengamos que valorar el trabajo de una mujer cuando la vemos junto a un hombre destacable es dato muy inquietante y no menos turbio.

Invisibilización de mujeres en el arte
Fotografía: Clara y Robert Schumann.

Vincular biográficamente a una mujer con su pareja o amante es lícito en su condición de verdad histórica, pero vincularlas a sus parejas cuando se está hablando de su trabajo como creadoras no sólo puede ser humillante para su memoria, sino que falsea su trabajo o directamente no viene a colación. Hay que tener mucho cuidado con este tipo de artículos sobre mujeres en el mundo de las ciencias y el arte, porque en un intento de darles difusión, se está manchando su legado, no se aporta una visión clara para comprender su obra y se comete el error de otorgarles un valor a través de los hombres que se cruzaron en sus vidas. Nuestra capacidad para sentir o emocionarnos no interfiere en la calidad de un proceso creativo. Otra cosa es que sea relevante en el contenido. Sí, podemos ser potencialmente creadoras más allá de nuestras relaciones interpersonales. Como seres pensantes o generadoras de algo nuevo, no tenemos por qué debernos a nadie. Nuestra condición sexual o género nada tiene que ver con la creación, cuando estamos trabajando, estamos trabajando. Aquí me quedo con esta fotografía de Claude Cahun “I am in training don’t Kiss me”, que me viene como anillo al dedo para ilustrar lo que aquí quiero expresar: “Estoy aprendiendo/formándome/trabajando, deja las caricias/el amor/ los besos, para otro momento, no los mezcles, no me interrumpas. Estoy en otro proceso en el que nadie debería interferir”.

Discriminación machista en el deporte
Fotografía: Claude Clahun

La creación es una cualidad que se trabaja, no un regalo de nadie. Toda persona dedicada a la cultura tiene su apoyo (o no), sus fuentes de inspiración, sus maestros (o no), pero el talento es intrínseco a la persona y cuando se quiera elaborar un buen artículo sobre el trabajo que ha generado una mujer, ceñirse a lo que ha aportado sería lo justo y correcto. Hablar más allá puede decantar en el morbo o el cotilleo, riesgos que no me parecen del todo mal si no estuvieran manchados de tintes injustificablemente sexistas que restan valor a lo verdaderamente importante: que han roto moldes, que han sabido aportar algo nuevo, que han luchado y se han mantenido en un mundo que las infravalora por ser mujeres, que tienen talento, que también forman parte de la Historia del arte más allá de su físico o relaciones íntimas o interpersonales.

About Leila Amat Ortega

Nacida en Madrid, estudió Filología hispánica y un máster de formación para el profesorado. En la actualidad se dedica a la fotografía construida o escenificada.

3 thoughts on “Estamos trabajando, no nos beses

  1. A proposito de este articulo, por curiosidad he buscado en Wikipedia la entrada para Frida Kahlo y para Diego Rivera. Esto es lo que encontramos, respectivamente:
    ‘Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, más conocida como Frida Kahlo (Coyoacán6 de julio de 190713 de julio de 1954), fue una pintora y poetisa mexicana.2 Casada con el célebre muralista mexicano Diego Rivera, su vida estuvo marcada por el infortunio de contraer poliomielitis y después por un grave accidente en su juventud que la mantuvo postrada en cama durante largos periodos, llegando a someterse hasta a 32 operaciones quirúrgicas.3Llevó una vida poco convencional, fue bisexual4 y entre sus amantes se encontraba León Trotski.5 Su obra pictórica gira temáticamente en torno a su biografía y a su propio sufrimiento. Fue autora de unas 200 obras, principalmente autorretratos, en los que proyectó sus dificultades por sobrevivir. La obra de Kahlo está influenciada por su esposo el reconocido pintor Diego Rivera, con el que compartió su gusto por el arte popular mexicano de raíces indígenas, inspirando a otros pintores mexicanos del periodo posrevolucionario.
    En 1939 expuso sus pinturas en Francia acudiendo a una invitación de André Breton, quien intentó convencerla de que eran «surrealistas», aunque Kahlo decía que esta tendencia no correspondía con su arte ya que ella no pintaba sueños sino su propia vida. Una de las obras de esta exposición (Autorretrato-El marco, que actualmente se encuentra en el Centro Pompidou) se convirtió en el primer cuadro de un artista mexicano adquirido por elMuseo del Louvre‘ 
    Podemos descatar:

    1. Su matrimonio aparece al principio, justo despues de su nacionalidad.

    2. ‘Llevo una vida poco convencional’ un adjetivo muy apropiado para un articulo que pretende presentarse con objetividad.

    3. Su obra esta influenciada por su marido.

    4. Del segundo parrafo podemos extraer que, gracias a Andre Breton y no por meritocacia, su cuadro se convirtio en el primero de UNA PINTORA MEXICANA adquirido por el Louvre.

    Veamos en el caso de Diego:

    Diego Rivera (Guanajuato8 de diciembre de 1886 — Ciudad de México24 de noviembre de 1957)1 fue un destacado muralista mexicano de ideología comunista, famoso por plasmar obras de alto contenido social en edificios públicos. Fue creador de diversos murales en distintos puntos del centro histórico de la Ciudad de México, así como en la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo,2 y en otras ciudades mexicanas como Cuernavaca yAcapulco, así también algunas otras del extranjero como Buenos AiresSan FranciscoDetroit y Nueva York. Fue el esposo de Frida Kahlo.

    Su matrimonio aparece al final y en un plano secundario. FIN.

    Saquen conclusiones.

    Nota: disculpad por los acentos, estoy con un teclado configurado en ingles.

     

    1. Lo mejor de todo en este caso en particular es que, hoy en día, ella es muchísimo más famosa que él. Ambos fueron buenos artistas y cualquiera con nociones de historia del arte los conoce. Pero mientras que Frida es un puto icono pop, que todo el mundo sabe quién es (o por lo menos le suena vagamente el nombre asociado a una señora con flores en la cabeza), no es así con Diego Rivera. Vamos, que lo de Wikipedia es de traca.

      Lo peor es que este tipo de mierdas siguen pasando.

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