«No deberías haberle denunciado, parece un buen tío»

Dibujo de la ilustradora francesa Mathilde Aubier

«No deberías haberle denunciado, parece un buen tío».

Nunca pensé que esto podría pasarme a mi. En serio, nunca lo había pensado. Sin ser una eminencia, he leído mucho sobre los temas que me interesan, porque soy una persona curiosa que cuando no sabe algo, lo pregunta, se informa… vamos, lo que yo considero normal.

Por eso, nunca pensé que podía llegar a ser víctima de violencia de género. Precisamente porque podía reconocer todos los indicios, he llegado a pasar unos meses absolutamente sorprendida de mí misma. Por fortuna, un día dije: «Hasta aquí. De aquí esto no pasa o me veré con el agua al cuello». Pero me reprocho haber permitido que el agua me llegara a las rodillas.

La noche de autos, cuando salí de comisaría, volví al bar donde todo había ocurrido para tranquilizar a mis amigos, decirles que estaba todo bien y tomarme una manzanilla para templar los nervios pasados. Mientras comentaba los hechos, se me acercó una chica, probablemente con la mitad de edad que yo. Estaba de fiesta con sus amigos y había bebido bastante, lo cual sin duda la desinhibió lo suficiente como para dirigirse a mí con total confianza, a pesar de no habernos visto jamás. Yo era una de las protagonistas de la noche, junto con el que resultó detenido.

La muchacha comenzó a decirme que quizá me había pasado, que parecía un buen tío, que seguro que yo en algún momento también me había puesto agresiva. Que las consecuencias para él podían ser graves y que seguro que no era para tanto.

Yo, simplemente me giré hacia ella, la miré a los ojos y le pregunté: «¿Tú quién eres?»

Y no podía evitar pensar para mis adentros:

¿Tú quién eres para decirme lo que debo aguantar y lo que no?

¿Qué sabes tú de los celos injustificados y enfermizos?

¿Qué sabes tú del control de mis redes sociales?

¿Qué sabes tú de sus exigencias para apartarme de mi grupo de amigas de toda la vida porque me advertían las señales de peligro que veían en él?

¿Qué sabes tú de las críticas hacia mi familia cuando vieron lo mismo que mis amigas?

¿Qué sabes tú acerca de la forma tan cruel y despectiva de la que hablaba sobre sus ex parejas?

¿Qué sabes tú de tener que pensar muy bien lo que iba a decir, no fuera que el comentario le pareciera mal y me llevara una bronca?

¿Qué sabes tú acerca del control de mi agenda y de tener que estar localizada veinticuatro horas al día?

¿Qué sabes tú acerca de tener que esconder tus conocimientos y aparentar ser más tonta que él, porque se ofendía si yo mostraba que mi nivel cultural es más alto que el suyo?

¿Qué sabes tú acerca de no tener la libertad de tomar una copa en un bar sin su compañía y su consentimiento?

¿Qué sabes tú acerca de no tener a sus ojos ningún tipo de credibilidad a menos que un tercero intercediera por mí?

¿Qué sabes tú acerca del inútil esfuerzo realizado por mi parte para salvar lo bueno que tiene a pesar de su trato hacia mí?

¿Qué sabes tú acerca del peligro físico que he corrido en más de una ocasión, incluso estando acompañada por más personas?

¿Qué sabes tú del miedo a estar a solas con él?

¿Qué sabes tú acerca del pánico a volver sola a casa por si me seguía durante los periodos de tiempo que conseguí alejarme de él?

¿Qué sabes tú sobre la incredulidad de las personas de nuestro entorno común acerca de mis miedos porque con ellos mostraba su cara más amable, divertida y servicial?

¿Qué sabes tú acerca de la impotencia que he sentido muchas veces?

Es difícil que se dé la ocasión de volver a coincidir con esta chica y explicarle que todo esto, también le puede pasar a ella. Ojalá no. Espero que en el hipotético caso de que se tope con «un buen tío», sepa mandarlo a tomar viento pronto.

Yo tardé meses. Hay gente que tarda años.

Hay gente que no tiene oportunidad de hacerlo y se deja la vida en el intento.

About Tasi R.

Aristócrata venida a menos. No, es broma... una mujer que mira con estupefacción a su alrededor. Sólo eso.

4 thoughts on “«No deberías haberle denunciado, parece un buen tío»

  1. Todos parecemos buenas personas, cuando salimos a la calle, cuando hablamos con alguien conocido… ¿Pero en casa? Todos tenemos nuestra personalidad, nuestras manías, nuestras inseguridades, nuestra moral. Y eso no se puede saber a menos que convivas con esa persona. Mi ex no era mal chico y lo seguiré diciendo siempre, pero tenía muchos problemas, carencias e inseguridades y las pagaba conmigo porque no sabía lidiar con sus sentimientos y no tenía a nadie más. Después de un año perdida intentando saber porqué me pasó todo aquello comprendí que solo era un pobre chico que necesitó una mejor infancia y alguien que se hubiese ocupado de él. Los que sufren de verdad son ellos, nosotras tenemos mucho amor propio y más pronto que tarde lo olvidaremos.

    Un abrazo hermana.

  2. Me gusta uno de los puntos que remarcas, ese en el cual das a entender que ciertas cosas sólo les ocurren a los demás, y no únicamente el maltrato por razón de género, sino otro sinnúmero de cosas. Y es que el ser humanos es así de simplón, nadie envejece al mismo ritmo que los otros, la mayoría se cree  más listo que la media (las cuentas no dan), , yo no me puedo morir en cualquier momento porque a un aneurisma le de por explotar en mi diencéfalo de forma caprichosa, su novio y su marido son distintos y especiales porque en el fondo son buenos tíos que han tenido una vida dura y no saben expresar sus sentimientos … . Supongo que todos y todas hemos de vivir bajo estas ilusiones de control, creyéndonos más invulnerables, dejándonos engañar por la idea de amor romántico y dependiente, pero las cosas ocurren. El maltrato no es exclusivo como sabemos de una clase social, nivel cultural, riqueza …, es el fruto de un pacto tácito entre géneros y de una interacción patológica entre los mismos con una clara ventaja para uno de ellos.

    Por lo demás…, el maltrato está en todas las facetas de la vida, lo hay hacia las personas mayores, los niños, los animales, entre hermanos, hacia los extranjeros y los pobres, la propia desigualdad social es un modo de maltrato, los entornos laborales son propicios para el mismo … y la mayoría nos callamos y lo permitimos

  3. En el AMPA de mi cole tuvimos un caso de un profe de extraescolares que se hizo una foto de su pene y se la enseñó a los chicos. Los chicos lo contaron y decidimos denunciarlo. Pues bien, hubo dos madres del AMPA que nos llegaron a decir que íbamos a destrozarle la vida al chaval. En ningún momento empatizaron con los chicos, que eran las víctimas. No. El destrozado era él, el profe. Fueron días de gran tensión y nerviosismo y de muchos llantos. Yo no podía comprender cómo se ponían del lado del abusador.

    Así nos va.

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