Si no es mucho pedir quisiera respeto

quisiera respeto
Ilustración de la artista estadounidense Wish Candy

Si no es mucho pedir qusiera respeto…

Hace unos días estaba con unos amigos en un bar. Mientras dos de ellos pedían en la barra, un tío de la mesa de al lado clavaba sus ojos en mí. Y digo «clavaba» por el dolor que me causó esa mirada. Me miraba como apretando sus ojos, mientras me sonreía con su media sonrisa.

– ¿Qué pasa? – le dije en un tono normal. No respondió. Mi cara se convertía en asombro…

– ¡¿Que qué pasa?! – le repetí un poco más alto.

Él seguía mirándome, con esa sonrisa molesta y al parecer con tapones de cera en las orejas.

– ¿Qué? – por fin contestó.

– Pues que qué pasa, como no dejas de mirarme, algo te tendrá que pasar.

Se giró y dejó de mirarme, pero no por mucho tiempo

Antes de que pasaran cinco míseros minutos volvió a clavarme sus ojos. Y es que a veces, aunque una no quiera, tiene que devolver la mirada. Porque hay miradas hechas para molestar, penetrar e invadir la intimidad de alguien y esta era una de ellas. A veces aunque ni siquiera estés mirando sabes que sus ojos siguen ahí MOLESTANDO. Y a veces no tenemos que aguantar todas las miradas del mundo (menos aún si molestan).

– Pues nada ¡Tú sigue mirándome! – Mi tono se iba enfadando.

– Pero chica a ver si ahora no voy a poder mirarte.

– No, no quiero que me mires.

– Métete en una vitrina tintada para que nadie te mire.

– Que no me mires, me estás molestando.

– No seas creída. A lo mejor estoy mirando la pared que está detrás de ti. Creída que eres una creída.

– No soy creída, simplemente no quiero que me mires.

– ¡A ver si ahora tiene que ir todo el mundo con la cabeza hacia abajo para no mirarte!

Llena de rabia giré la cabeza y me tragué mis insultos

Dejé de gritar y él, aunque también, seguía mirando. No sé cuantas más palabras siguieron y no recuerdo si hubo insultos. Gracias a la música del bar no escuchaba bien su voz. Pero gracias también a mi rabia ahora eran mis orejas las que empezaban a cerrarse. Mis nervios se iban extendiendo por todos los rincones, desde los dedos de las manos hasta los pies, y la cabeza… Como un horno a punto de explotar. Mis amigos me pedían que ignorara la situación, que no merecía la pena y que me olvidara.

Pero ¿cómo me iba a olvidar? Estaban faltando a mi persona en la mesa de al lado. Y no podía permitirlo solo por el hecho de ser una mujer (que no debe enfrentarse a un hombre que quizá le saque más de 15 años y más de 2 cabezas) ¿De verdad tengo que soportar que me miran cuando quieran y como quieran? ¿De verdad puede mirarme todo el mundo? ¿De verdad que la única solución es meterme en una vitrina? Volvieron mis dos amigos de la barra y también los suyos… Y justo cuando ya se acomodaron todos empezó a burlarse y a contárselo al resto. Mi rabia iba creciendo y a pesar de estar educada para evitar el conflicto, y a pesar de estar más que acostumbrada a girar la cabeza cuando algo nos disgusta para no darle importancia.. Ese día no. No había nada en el mundo que tuviera más importancia que yo. Mi amor propio y el respeto a mí misma.

«¡Que no me mires!» – empezó a gritar intentando imitar mi voz. Entonces no pude escuchar más.

-¡¡QUE TE ESTOY ESCUCHANDO GILIPOLLAS!! – Y el grito salió acompañado de alguna lágrima de rabia.

Y en ese momento mis orejas se cerraron. Mis amigos luego me contaron que uno de ellos gritó que qué pasaba y el señor don miradas se levantó en plan machito (aunque al segundo se volvió a sentar). Además, uno de sus amigos nos pidió respeto.

¿Respeto? Lo siento pero me gustaría que esto fuera bidireccional

Me gustaría que no tuvieseis el valor de pedir algo que desconocéis. Quizá hubiera sido más educado retirar la mirada cuando yo digo que no quiero que me mires. Disculparte y mirar, esta vez sí, a la santa pared.

– No quiero que me mires

– Perdona, no quería molestarte.

Y punto.

Y retirarte, y pedir perdón y saber que molestas. Eso es respeto.

Porque a ver si os enteráis de una maldita vez de que a veces hacéis cosas que son molestas. Que ofenden. Y tu única opción debe ser DEJAR DE MOLESTAR. Dejar de hacerlo. Sean miradas, sean palabras, sea lo que sea… NO ME MIRES, NO ME TOQUES, NO ME HABLES, ES IGUAL A «NO ME MIRES», «NO ME TOQUES» Y «NO ME HABLES». Yo decido quién puede mirarme de esa forma tan prolongada en el tiempo. Y por supuesto estoy decidiendo que TÚ NO ME MIRES.

Se cae vuestro pedestal

Quisiera escribir sobre el enfrentamiento con un hombre machista (que él nunca espera y que tanto le molesta). Quisiera que más hombres y mujeres leyeran sobre esto. Que las personas entendiesen que porque una mujer utilice el espacio público no significa que ella lo sea. Que no queremos tener que ser valientes, sino simplemente libres. Porque sí, a veces enfrentarse a un hombre en ciertas situaciones requiere valor. Pero es de risa que exista el miedo hacia un ser humano como si de un tigre se tratase… Aunque esto se está acabando: vuestro miedo a la mujer sin miedo es mayor. Porque ahí se cae vuestro pedestal, vuestros privilegios, vuestra falsa superioridad.

Quisiera escribir para que otras personas reflexionaran sobre sus formas de relacionarse, para desmontar situaciones violentas encubiertas y normalizadas.

Quisiera escribir para que otras personas reflexionaran sobre su supuesto respeto.

Quisiera respeto.

Todas las conductas de acoso sexual están enlazadas por el hecho de que representan una intrusión indeseada y no buscada, por parte de un hombre, en los sentimientos, pensamientos, conductas, espacio, tiempo, energías y cuerpo de una mujer.

About Punkris

Educadora social, payasa y escritora, pero de cuentos :) ¿quién dijo que cuando creces solo lees libros aburridos?

13 thoughts on “Si no es mucho pedir quisiera respeto

  1. Te comprendo muy bien, últimamente cuando voy por la calle siento la necesidad de mirar fijamente y con odio a los tíos que te miran y se vuelven a mirarte.

    Hace unos días me puse un vestido después de mucho tiempo y me arrepentí tanto… es muy triste.

  2. Pues si querías escribir para hacernos reflexionar no te quepa duda que aquí estamos, en estado de deconstrucción permanente, con las orejas y los ojos bien abiertos =)

    ¡Saludos!

  3. Entiendo tú rabia y la siento también… seguro que mucha gente dirá que eres una exagerada y bla,bla,bla..

    Si hubieses sido un tío y le dices que que mira hubiera habido 2 reacciones:

    -Disculparse y mirar a otro lado, acabarse la Copa e irse.

    -Seguir mirando y acabar a hostias.

    Pero el tontopollas este, sabía que las posibilidades de que os pegarais siendo tú una mujer eran nulas…. y decidió mostrar su hombría y dominación haciendo caso omiso y violentando y abusando de ti.

    En momentos así desearía tener una súper fuerza para soltarle una hostia al tipo en cuestión y romperle la boca. La violencia evoca violencia.

    Gracias por compartir

  4. Has dado en el clavo Punkris. Me temo que como hombres, podemos hacer algo muy concreto para que esto deje de ocurrir. Las mujeres no sois un entramado, un tejido que se extiende por todos los rincones de la sociedad y que sirve para satisfacer el placer del hombre. Me temo que como hombres, es así como se percibe a la mujer. Como puntos de abastecimiento de placer, pero de placer sexual no consentido. Placer visual, placer imaginario, placer verbal, placer táctil, .. hay muchas maneras distintas de conectarse al placer, es tan sencillo como enchufar el cargador del móbil. Allí donde hay una mujer, hay una fuente de placer. Esto está absolutamente normalizado en la sociedad patriarcal. Y para vosotras, las mujeres que habéis llegado a tomar conciencia y desconectaros de esa «red», de ese «tejido», debe de ser absolutamente penoso, hiriente y asqueroso, sentir que para muchos hombres, seguís formando parte del circuito. Y si hay que gritar, hay que gritar. A ver si nos enteramos de una vez. Admiro tu determinación y creo que tu comportamiento es lo mas próximo a estar conectado con la necesidad de sentirse respetado como ser humano. Y, ¿que podemos hacer?. Actuar del modo correcto, mas respetuoso posible, independientemente de cuales sean nuestros impulsos, nuestros condicionamientos. Es el único modo de comenzar a reeducarnos a nosotros mismos, a formatearnos en ese sentido. Es necesario, imprescindible. Una cosa es lo que sentimos, eso a veces es inevitable, y otra muy distinta, lo que actuamos, mostramos, decimos. Ahí, si tenemos el control y debemos actuar siempre de modo que ninguna mujer se sienta no respetada.

  5. Te entiendo complétamente.

    Hace poco me pasó algo parecido, y aunque en mi foro interno me decía «déjalo pasar», no podía evitar sacarle cara al payaso de al lado.

    Que qué hice? Al igual que él me estaba dando asco a mi, me propuse hacer lo mismo. Meterme el dedo en la nariz, después la mano en la axila y olérmela… Poco duró el machuno que se dio media vuelta con cara de asco.

    Porque esto también es autodefensa feminista.

    Renovarse o morir, nena! ;D

    1. Me encanto esta manera de defenderse! Jajaja

      una vez en una discoteca un tio me toco el culo asi gratuitamente sin venir a cuento. Tal y como me gire le agredi con la mano abierta en la cara. El caso es que mis amigos me cogieron al ver como empezaba a insultarle e informarle que me acababa de agredir sexualmente, el tio se vino arriba mirandome engreidamente como si mirara a una niña haciendo una pataleta, con una media sonrisa. Mis amigos me ivan llevando hacia la puerta y el muy capullo me hizo señales obscenas con los desos y la lengua! Lo que mas rabia me dio fue que los de mi alrededor no condenaron su acto sino que yo era una exagerada, como si la agresora hubiera sido yo! Pues nada, me podre un cartel donde ponga que mi culo es de dominio publico… Nunca entendere esta sociedad.

  6. Hará un año en el metro un baboso se me queda mirando de arriba abajo con la boca abierta directamente,  le pregunto con mal tono qué mira, que si busca algo. Para mi sorpresa antes de que el sujeto cerrase la mandíbula estaba contestando a mi espalda desde el asiento otro prenda que «qué pasa, si ya los hombres no vamos a poder mirar a las mujeres», me enfadé mucho, y le contesté que a su madre la mirase como le viniese en gana, pero que en mi cuerpo a él no se le había perdido nada. Otra chica, que estaba sentada al lado del segundo interviniente, se metió antes de que hubiese más réplicas y dijo que a ella también la había estado mirando y que era muy molesto.  Al final el valiente número 1 se quedó como al principio, con la boca abierta y con cara de imbécil, y el valiente número 2 farfullando solo lo locas que estamos las mujeres pero sin atreverse a contestar directamente a ninguna de las dos.

  7. Pues … a mi lo que me sorprende es que alguien te diga que no la mires y que persistas aún así en la conducta. Yo personalmente me hubiese muerto de verguenza si una chica me dice que no la mire, y me hubiese disculpado con algo tipo: «lo siento, no quería incomodarte» o incluso me hubiese inventado algo del tipo: «es que pensaba que te conocía». No sé …, supongo que también nos han enseñado que parte de la seducción es la dominancia, el descaro, la invasión de la esfera del otro, algo que todavía sigue siendo muy efectivo en ciertos contextos lúdicos, y esto es muuuuuy difícil de deconstruir. No somos pocos lo que aprendimos que por la vía del respeto, la empatía y la amistad no conseguíamos mucho en la adolescencia, y que teníamos que dar el siguiente paso para emular algunas conductas del machito tonto del culo de turno. Cierto es que los años hacen madurar y ves que de ese modo a lo que estás abogado es a involucrarte en relaciones asimétricas en las que vives una gran mentira, relaciones infelices en el fondo para todos.

  8. Totalmente de acuerdo y concuerdo, ayer fui un poco cortante con dos tipos por la calle y uno me habìa simplemente dicho «Que lindo pelo!» asì que luego pensé que tal vez estaba exagerando un poco porque le respondí quien te dió permiso de decirme eso? Pero cuando hoy leí lo del cuerpo público es eso, yo le quería decir, que me importa lo que tu piensas de mí, no estoy acá para que me digas cosas! No es que salgo a la calle para saber cuantos me querrían llevar a la cama! UUffff…. eso es violencia y no yo que quiero ser libre de expresar mi fuerza sin por eso sentirme culpable de ser agresiva, ellos los machirulos no se lo cuestionan! Gracias entonces por tus palabras!

  9. Te entiendo perfectamente, cada vez que salgo a la calle vivo con miedo a que algún tío me mire y comience a intimidarme. Ya sea juzgando mi aspecto o intentando ligar conmigo, me siento totalmente expuesta e invadida. Ojalá logremos que esto cambie.

    Un abrazo

  10. Comprender que hasta un piropo puede ser una agresión no es fácil. Salvo que te pongas tú mismo en el papel de piropeado. Si eres un tío hetero imagínate a un tío enorme mirándote, diciéndote lo lindo que tienes el pelo o tocándote el culito sin permiso. Hombres o mujeres, heteros o gays, lo primero es que somos personas. Y a las personas se nos respeta. Y hay que saber estar, tener dignidad y no ser animales. A los tipejos como este ¿qué les vas a hacer? No desean aprender, ni crecer, ni enterarse. Son basura por elección propia. La solución es alejarse, como de la peste. Ni te molestes en reivindicar nada, al revés, hay que dejar que caigan en el ridículo de su propio patetismo. Desde luego darles la ocasión de desplegar su cola de pavo real, su olor de mofeta, es darles protagonismo. En el fondo son infelices, fracasados, incapaces. Gente sin capacidad de ponerse en el lugar del otro. Es el machismo egoísta, cobarde, mezquino y obtuso. Un asco. Una desgracia. Una vergüenza.

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