Cuando vuelvan las hermanas que nos robó el patriarcado

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Fotografía: Laura Makabresku

Cuando vuelven las hermanas que nos robó el patriarcado, sienten culpa. Sienten culpa porque no lo vieron venir. Ellas, que se consideraban libres e independientes, cayeron en la trampa de un tío que controlaba su dinero, las separó de su familia, les hundió la moral. Se dejaron engañar.

Lloran porque piensan que se han distanciado de su gente por decisión propia. Algunas incluso lloran porque piensan que merecían tener un tipo así en su vida, porque son un desastre y no se saben cuidar solas. Se sienten culpables por no llamarnos, por no salir, por no poder pararlo a tiempo. Se sienten culpables por algo que no han hecho, por algo que otro les ha hecho.

Cuando vuelven las hermanas que nos robó el patriarcado, sentimos culpa. Nosotras, las amigas feministas. Las que nos cagamos en el patriarcado, no lo vimos venir. O no quisimos verlo. Porque, si no había noticias de ella, sería porque trabaja mucho. Porque está bien. Ella siempre está bien. Ella es fuerte. Es independiente y valiente.

Sentimos culpa porque igual tres mensajes no eran suficientes; quizás hacía falta cuatro. O cinco. O diez. Sentimos culpa porque, ante una situación de maltrato, no hemos reaccionado. Nosotras, que nos cabreamos cuando se utiliza el genérico masculino, no vimos lo que teníamos delante. Muchos libros. Poca calle.

Cuando vuelven las hermanas que nos robó el patriarcado, la sociedad las culpa. La sociedad machista, patriarcal, fea, sucia y asquerosa en la que vivimos culpa a las víctimas de lo que ha pasado. Es que esta chica es tonta. Cómo no lo ve venir. Si se quedó con él tanto tiempo, por algo será. Hay que ser poco lista para darle todo tu dinero a un tío así. Yo, a la primera hostia, lo habría dejado. Una no aguanta esas cosas si no quiere.

Cuando vuelven las hermanas que nos robó el patriarcado, sólo cabe culpar al patriarcado y al maltratador. Y, en todo caso, a unas instituciones oficiales deficientes. A nosotras nos toca actuar como lo que somos: hermanas. Fuerza, piña y sororidad. Eso, cuando vuelven. Cuando vuelven, todas volvemos a nacer un poquito.

Porque el patriarcado nos ha robado a demasiadas que no volverán nunca.

 

About Srta Orujo de Miel

Vivo en un pueblecito de Albacete que unas veces odio y otras quiero hasta la médula. Intenté tirarle a la Psicología, pero lo mío es la Antropología, y en ello estoy. Siempre trabajo. En lo que sea. Ahora soy la chica de las fotocopias. Como siempre estoy dispuesta a aprender, me crucé con el feminismo, que me ha hecho querer tanto a la humanidad como odiarla. Me encantan las noches de chicas con vino y orujo.

2 thoughts on “Cuando vuelvan las hermanas que nos robó el patriarcado

  1. Se me acaban de poner los pelos de punta…yo soy una de esas tontas que debió de dejarlo a la primera, que aguanto demasiado, que le dio su dinero a un miserable, esa tonta que nadie entiende como pudo no ver lo que tenia delante… “pensaba que eras inteligente” me decían… ahora soy tonta, irresponsable, y mil cosas mas…

  2. Algunos sentimos irremediable vergüenza ajena ante tales textos. Por tantas burradas que han hecho otros. Por no poder ayudaros a todas.

    Sufriendo al tener una hija y que pueda sufrir eso en sus carnes.

    De nada sirve decir que no todos somos así. Que algunos hemos tomado represalias más allá de la ley cuando una amiga nos ha pedido piedad y ayuda para acabar con él o su vida.

    Mal vergüenza sigue ahí. Afortunadamente, alguno de ellos ya no.

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