Crecer tras una violación

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Imagen: Claerwen James

Con tres años no eres muy consciente de lo que acaba de pasarte; te duele, ves sangre. Si eres una niña un poco torpe como yo, en seguida te echas la culpa y dices que si quizás hubieras estado de otra forma no se hubiera «liado así». El caso es que cuando llegas a casa tu abuelo te abraza y llora, y no lo entiendes.

Pasan los años. En el colegio católico ves cómo los chicos empiezan a «hacerse hombres» y con 12 años ya fanfarronean sobre las masturbaciones que se hacen, sobre que si tienen vello; se ríen de las chicas a las que ya nos había bajado la regla y usábamos sujetador… Y en nuestro colegio de curas nos dieron dos clases de educación sexual.

Básicamente nos enseñaron a poner preservativos y el maravilloso concepto de la virginidad femeninaAhora los chicos (y por desgracia también las chicas) también se reían de otra cosa: de las que no eran vírgenes.

Y fue en ese momento, alrededor de los trece años, diez años después, fui consciente de lo que me habían hecho. No recuerdo cuánto tiempo pasé llorando, recuerdo que me acariciaba pensando que ya ningún chico me querría, porque, entre que no tuve una pubertad especialmente agraciada y que estaba rota… ¿Quién me iba a querer?

Lo que con los años encuentro ridículo, es que era yo la que se sentía culpable por haber perdido la virginidad. ¿Qué culpa tuve yo? Ninguna, pero sentía un enorme «Te jodes» cada vez que en clase los chicos hablaban de que ellos las preferían vírgenes.

Si conservas tu virginidad, eres deseable. Si no eres deseable, no eres femenina. Si no eres femenina, no te quieren.

Naturalmente, de que esto era una gilipollez patriarcal impuesta me di cuenta con los años, pero las noches que pasé llorando por culpa de ese concepto no me las van a devolver. Con tres años sólo era una niña, y con trece, sólo era una niña… más alta y más grande.

No entendía por qué los chicos no tenían virginidad. Por qué daba igual que no la conservasen, pero nos lo enseñaron así.

Cuando salí de aquel colegio infernal de curas me di cuenta de que no era sólo por ellos, sino que era algo generalizado. Todo empieza desde que somos pequeñas.

Ya va siendo hora de que alguien suelte un golpe en la mesa.

About A.B.

A. 1/4 de siglo. Vegana. Artista. Superviviente de dos violaciones y de maltrato. Quiero ayudar. Quizá sea una bio un poco tonta.

2 thoughts on “Crecer tras una violación

  1. Yo tenía puede que cuatro, puede que cinco, sé que iba en parvulitos. Y en el bus del colegio. Doce cuando me di cuenta. El resto coincide bastante.

    Un abrazo.

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