Merezco ser amada

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Ilustración por Crea Con Corazón

Me gusta leer a otras mujeres.

Porqué no reconocerlo, me gusta leer sobre sus relaciones, saber a qué aspiran, qué esperan y qué ofrecen, como lo viven. Ahora muchxs empiezan esos textos con frases como «Nunca te enamores de…» o con auto-definiciones, supongo que realistas aunque con pinceladas de fatalismo, sugiriendo el «soy un desastre«. Ya sabéis de lo que os hablo.

Así que me voy a subir al carro, a ver qué tal se me da esto de ponerme en plan imperativo de cómo creo merecer ser amada.

Punto uno: Enamórate de quien te de la gana. Así, tal cual. Encontramos la pareja según aquello de lo que carecemos en ese momento, dependiendo del aprendizaje que le urja a nuestro ser.

Una buena amiga, después de varias relaciones a cada cual más tóxica, de cada intento fallido, tras su explicación entre llantos y enfado, que en ocasiones parecía un «déjà vu», terminaba preguntándome:
«¿Por qué siempre me ocurre lo mismo?» Yo entornaba mis ojos dejándolos en blanco, y respondiendo reiterante, en tono rata sabia (que es lo que irremediablemente alimenta a mi ego cuando doy consejos), le decía:

«Cariño, porque siempre haces igual. Si quieres resultados distintos, cambia la fórmula.»

Así que sí, enamórate de quien te de la gana y aprende. Aprende a amarte, que sino no sabemos amar a los demás y ellos no sabrán amarnos. Se tu propio conejillo de indias, descúbrete, ponte al límite, masturbate para saber qué te gusta en el sexo, entiende qué miedos tienes y porqué los tienes. Acéptalos y enfréntate a ellos, no responsabilices al otro de tus demonios. Tampoco te responsabilices de los suyos. No te fustigues si yerras, estás aprendiendo. Respétate. Si una historia se repite una vez tras otra, pregúntate qué tienes que aprender de ello. A menudo la respuesta está en amarnos lo suficiente (como poco) a nosotros mismos. Si esa no es tu respuesta, búscala. No está lejos, sólo hay que tragar orgullo y mirarse dentro.

Si una relación no te hace feliz, déjala. Nada vale más la pena que el estar bien.

Si, con todo esto te estoy diciendo que te enamores de quien te de la gana, pero primero enamórate de ti mismx, porque tú eres el amor de tu vida. Si primero te enamoras de tu persona, ya no dejarás que nada ni nadie esté por encima de eso. Por cierto, si después de enamorarte de ti no lo haces de nadie más, pues tampoco pasa nada. De hecho, una vez te hayas prendado de ti mismx, te darás cuenta que no necesitas enamorarte de nadie más. Porque estar con alguien no debería ser por necesidad aunque pocas veces eso se cumpla.

Punto dos: El cómo creo que merezco ser amadx es relativo a lo que mis inseguridades y mis miedos me susurran al oído.

En ocasiones muchas personas pueden ir en plan pantera guerrera con el discurso de rebelión y de ave libre. «Déjame ser yo y no me amarres, pero hazme caso y no te alejes, porque sino desfallezco y me asaltan los incendios de la incertidumbre«.

Tenemos que tenerlo todo sobre seguro, bajo control. La verdad, nada es inamovible ni permanente, por lo que nos ponemos en lucha contra las propias leyes del universo. Batalla perdida desde el primer momento y que no hará más que crearnos sufrimiento. No me malinterpretéis, soy la primera en pregonar un amor libre dónde cada uno haga lo que le vibre. La lástima es que eso a veces se confunde con no tener al otro en cuenta para nada. No voy a desvelar ningún secreto, se ha dicho miles de veces y con bases más sólidas que las mías, que no son más que las de mis vivencias: comunicación, empatía, sinceridad y confianza. El problemas es, como decía antes, cuando dejamos que las inseguridades nos coman y pasen por delante de todo eso.

«Quiero alguien que me quiera como soy, con mis malos ratos, mis demonios, mis salidas de tono, que no intente cambiarme, que se coma mi mierda sin rechistar, que me despierte con sexo oral para luego traerme el desayuno y que me sonría y complazca a todas horas. Bueno, a todas horas no, que me meta un poco de caña de vez en cuando, que sino es aburrido. Que «me deje» salir con mis amigxs pero cuando lx vea charlando con alguien pienso «no me jodas», que si te importo sólo tienes ojos para mí y conocer a otra persona puede suponer un riesgo para mi cordura desbocada ante el miedo a sentirme rechazadx».

El amor no es alguien que se coma tu mierda. El amor no es alguien pendiente de ti dispuestx a satisfacer tus necesidades, o mejor dicho, tus carencias. El amor no es coger las riendas de la vida del otro, ni siquiera para que cambie «defectos», eso sólo es decisión del otro y nosotros podemos ser un soporte, pero no decidimos ni quien se somete. Demasiadas veces se empiezan relaciones pensando «Bueno, eso ya lo irá cambiando con el tiempo«. Nos aterra que nos dejen y que se vayan con otra persona. Claro, cuando nos importa alguien tenemos miedo a perder lo que en realidad nunca se posee.

Entonces, respondiendo a la pregunta «¿Cómo creo merecer ser amada?»:

Merezco recibir lo que en su medida doy, aunque unas veces haya más de uno que de lo otro, pero que al final la balanza esté en equilibrio. Con un fluir natural, sin que sea una obligación.

Merezco ser amada de forma incondicional y que la relación no lo sea. Merezco ser capaz de ofrecer lo mismo.

Merezco ser interpretada como un ser libre con sus propias decisiones sin que se crean que deben influenciar en ello. Pero también merezco que me den la opinión y consejo si creen que voy a errar. Dejar que caiga si decido fallar porque ese es mi aprendizaje, no por no haber escuchado. No quiero un «Ya te lo dije«. Merezco un «Levántate agarrando mi mano que es hora de besarte las heridas«.  Merezco tener la capacidad de brindar igual, dejando a un lado mi ego en forma de orgullo.

– Merezco que quieran saber mis necesidades y que no sea considerado una obligación saciarlas, pero sí tenerlas en cuenta. Merezco que mi compañerx no las vea como una lista de «quehaceres». No quiero que las cumplan, quiero que podamos hablar de ellas y ver si el problema está en mis vacíos.

– Merezco ser bendecida por la verdad. Merezco ser capaz de confiar para recibirla y tener empatía y comprensión para alimentarla.

Merezco poder expresar mis miedos e inseguridades más profundas sin tapujos, sin veredictos de faltas, ni reproches acechándome.

– Merezco que mi pareja se sienta libre de hacer lo mismo.

Merezco no sentirme atada a la otra persona como si hubiera firmado un contrato de eternidad, aún deseando compartir día tras día mi vida con ella. Merezco que mi pareja no se sienta amarrada a mí, sino unida, con la libertad de volar hacia otro lugar cuando ya no sea feliz a mi lado, sin que eso se considere una traición.

Merezco ser amadx por mí mismx.

No existe la media naranja. Existen decenas de personas en el mundo sumamente compatibles con nosotros. El tema es si queremos nutrir sólo una o queremos experimentar con todo aquello que nos llame y parezca que va con nosotros, ahí ya cada uno decide. Como escoger una planta y dedicarle los cuidados para que florezca con prosperidad o cansarse e ir a por otra. Todas podrán florecer, pero los resultados serán distintos dependiendo de la dedicación.

La primera planta a regar es unx mismx, luego ya se verá qué nos vibra.

About Anna Sentís Crivellé

Redacto historias desde que aprendí a escribir. Hasta hace un año no hice públicos mis escritos de forma oficial, creando el blog \\\"Fluir en palabras\\\" y publicando mi primer libro en 2016.