Vivir el poliamor: de clichés y otros monstruos

Con el consentimiento y acuerdo previo de su mujer, nos embarcamos en una historia complicada pero no por ello menos enriquecedora para los tres, e incluso decidimos vivir juntos, en la misma casa, pese a que H. y R. ya habían formado una pequeña familia. No tenía ni idea hasta entonces de que existiera una forma de amar con tanta libertad que permitía saltarse los cánones establecidos.