Que no te coma la lengua el troll

Todos hemos escuchado eso de «no alimentes al troll». No le respondas, cállate, eso hará que se canse y que te deje en paz. Pero una y otra vez nos encontramos con que cuando mujeres o minorías expresan su opinión, aparecen los trolls y comienzan el acoso a esa persona. Insultos y amenazas en tal cantidad que parece spam. Y la posibilidad de que hagan «doxing», es decir, que hagan los datos personales públicos para convertir a la persona en objeto de ataques y amenazas en la vida offline.