El minuto de silencio

Soy concejal. Y cada día me siento más y más culpable de la inútil forma que tenemos los políticos de mostrar nuestro rechazo a cualquier tipo de violencia machista. No es suficiente. No es la solución. Ni siquiera ayuda un poco. Durante el terrible minuto, se me van y se me vienen los colores, me siento rabiosa, impotente, se me forma un nudo en la garganta, me da hasta vergüenza, propia y ajena

La historia de mi (no) vida

Cuando tenía 15 años empecé a salir con un chico de 18. Al principio la relación era sana, nos estábamos conociendo, pero poco a poco aparecieron detalles que, aunque no me gustaran, los pasaba por alto porque como era mi primera relación, pensaba que lo normal era eso. Él empezó con lo típico: «les caigo mal a tus amigos», «no te pongas esa ropa si no es para estar conmigo», «no te maquilles para salir». También me cogió el móvil y bloqueó a todos los chicos para que no hablara con ellos. Luego eso desapareció. Y eso fue porque desapareció eso de salir con los amigos y desapareció eso de salir si no era para ir a su casa. Sí, me pasaba el día encerrada en su casa.