Carta abierta al tío de la furgoneta

Dibujo de Itxasne Ilustración

No me gusta reconocerlo, pero me has jodido la mañana.

¿Te has dado cuenta de que al silbarme y tirarme el beso, quien se ha parado y se ha girado atento a tu llamada, ha sido mi perro? ¡Claro! ¿Qué esperabas?

Quizás no debería haberte hecho ese corte de manga cuando has acabado de llamarme guapa y de decirme a gritos qué cosas te gustaría hacerme… Pero no por ti, sino porque tu reacción ha sido tan agresiva que me he muerto de miedo.

He llegado a casa y me temblaban las piernas… cuando has empezado a gritar que me metiera ese dedo por el coño y que era una puta (entre otros improperios), se me han pasado mil cosas por la cabeza…¿y si sale de su furgoneta (donde tan seguro y protegido estabas), me atrapa y me pega o me viola?

Pero, ¿sabes qué? Tengo derecho a defenderme y a tratar de demostrarte(me) que no te pertenezco, que no soy un objeto y que yo no ando por la calle para tu entretenimiento. No me extraña que mi gesto te haya ofendido. ¡¡Si te crees con pleno derecho a agredirme!! No, no me vengas con que eran piropos: un piropo se hace en confianza, no a una mujer desconocida y a gritos en plena calle; un piropo se hace con la voluntad de agradar, y tú has intentado ser todo lo desagradable que el lenguaje te ha permitido, y cuando te he hecho saber que me estabas molestando te has mostrado agresivo. Tú no tenías ninguna voluntad de agradar con tu «piropo» ni era una señal de cortesía: tu «piropo» pretendía demostrar el poder que tienes sobre mí, reafirmar tu masculinidad por la vía de agredirme sin llegar a tocarme porque así puedes fingir que tu gesto es inocuo y seguir con tu vida sin que en tu conciencia pese que eres un agresor.

Quizá no te hayas parado a pensar en lo amenazada y vulnerable que me has hecho sentir. O quizá sí y eso te excita. A veces el miedo me avergüenza, pero las estadísticas hablan por sí solas: En España es agredida sexualmente 1 mujer cada siete horas, 4 cada día del año, 1000 y pico cada año (1227 denunciadas el año pasado), y eso solo de las que tenemos constancia por las denuncias impuestas, que son una mínima parte de las que ocurren. Estamos hartas de sufriros. Y cuando digo «estamos»,  me atrevo a incluir (a ver si así empatizas un pelín) a tu madre, tu posible mujer y tu posible hija, porque las probabilidades de que sufran o hayan sufrido este tipo de agresiones son tan altas que dan hasta vergüenza. Ya que no eres capaz de respetara las mujeres en tanto que personas, a ver si quizá intentando que entiendas cómo te sentirías TÚ (que es lo único que entiendes) si le pasara lo mismo a una mujer cercana A TI, llegas a entender lo que intento explicarte. Porque todas las mujeres son hijas, hermanas o madres de alguien, pero ante todo todas las mujeres son personas.

Ojalá llegue el momento en el que las mujeres dejemos de aprender a protegernos y los hombres aprendan a no agredirnos.

A mi hoy me has jodido la mañana, pero hay miles de mujeres que han visto sus vidas arruinadas. Basta ya.

Ruth Orkin: una americana en Italia (1951)
Ruth Orkin: una americana en Italia (1951)

About Patti

Feminista, apasionada de los animales, la lectura y viajar.

2 thoughts on “Carta abierta al tío de la furgoneta

  1. puta vergüenza damos algunos…, lo siento si te vale de algo porque sé que hemos sido todos los que hemos alimentado al monstruo. Algunos intentamos procuramos ser conscientes del mal que podemos causar, pensamos acerca del que ya hemos hecho e intentamos corregirnos. Ojalá esa persona sienta lo mismo algún día, porque puede que se sienta vulnerable y miserable a partes iguales.

  2. Patti, muchas gracias por tu artículo!
    Hace algunos años, junto al portal de mi casa había una obra. Mi hermano se hizo amigo de uno de los albañiles. Un día bajamos juntos de casa, yo iba delante, y como todas las mañanas el albañil me soltó varias frases estúpidas y machistas. A mi hermano se le cayó el alma al suelo, al ver cómo me trataba aquel señor sin que yo hubiera hecho absolutamente nada más que salir del portal de mi casa.
    Ese día mi hermano entendió lo que es el machismo y no hizo falta que yo le explicase absolutamente nada. Como dices en tu artículo, todas las mujeres son madres, hijas, hermanas…

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