Cómo descubrí que soy feminista

Autora: Nakashima Toshiko
Autora: Nakashima Toshiko

 

Siempre tuve un sentimiento de disconformidad con lo que me rodeaba que no sabía cómo expresar. Sabía que muchas situaciones que había vivido, exclusión, tensión, en momentos diferentes de mi vida; en el colegio, en el instituto, en la universidad, en las prácticas… Sabía que no eran ni correctas, ni buenas para mí y que me hacían sentir incómoda. Para contextualizar mi historia os cuento que soy una estudiante de medicina, de 22 años.

Me he visto obligada a vivir muchos momentos que me han hecho sentir mal. En ocasiones que no sé cómo actuar, porque me quedo tan coartada con la actitud de tantos machirulos que no sé ni cómo contestar. Una vez, estaba en el hospital y un celador se dirigió a nuestro grupo antes de subir por un ascensor (íbamos varias chicas y un chico), y digo nuestro grupo porque estábamos presentes, no porque nos hablara a nosotras. Se dirigió a nuestro compañero y le dijo algo así como que las chicas les estábamos quitando terreno en los hospitales y los hombres también eran listos para esa carrera. Cosa que nadie niega, pero si tenemos las mismas oportunidades para entrar y las facultades de medicina están llenas de mujeres, ¿qué pasa? ¿No lo merecemos? Hemos entrado bajo el mismo baremo todos. De verdad que fue un patético espectáculo de «a ver quién la tiene más grande«, en el ascensor de un hospital y a unos estudiantes de cuarto viniendo de un hombre. Sin comentarios.

Otra vez, también en el hospital, íbamos un compañero y yo a entrar en otro ascensor, que iba lleno aunque cabíamos. Dentro había un médico (que podía ser mi abuelo) y varios visitadores. Pregunté si cabíamos para bajar con ellos y me contestó «tú seguro que sí, tu compañero no sé» entre risitas. Muy fuerte. Ningún compañero (y si no que me corrijan) ha recibido esa misma broma por parte de una doctora sesentona, seguro. Y, ¿por qué tiene que hacerme gracia tu broma de viejo verde? ¿Porque soy una tía?. PUES NO.

O las veces que en el instituto algún profesor ha intentado recordarme todos esos roles típicos femeninos. Pues no, tampoco.

O las bromas de amigos, que quiero pensar que son bromas, «una llave que abre muchas cerraduras es una llave maestra, y una cerradura que se abre con cualquier llave es una mierda«. ¿Hola? A quién le importa tu mierda de «llave», que no te la tocaría ni con un palo, ‘flipao’. Otro más para la ronda de sin comentarios.

¿Cuántos chicos que conozco han ido ilusionados a sus prácticas del hospital y han tenido que sentir tanta vergüenza ajena, asco y repulsión como yo y mis compañeras?

No sabía cómo llamarlo. No sabía por qué esas situaciones me hacían sentir enfadada.

Hasta que me di cuenta de que soy FEMINISTA.

About Alicia Cárdenas

Estudiante de Medicina. Mi madre me hizo guapa, lista y encima FEMINISTA. El silencio no es una opción.